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MST INFORMA
Ya que el tema de los transgénicos
volvió a ser debatido, en la votación del Senado,
queremos compartir con vosotros la opinión de la Vía
Campesina brasileña, en ese artículo firmado por
Frei Sérgio Görgen, dirigente del MPA (Movimiento de
los Pequeños Agricultores y diputado estatal del PT-RS
Partido de los Trabajadores por el estado de Rio Grande do
Sul):
¿A quién le interesan los
transgénicos?*
La cuestión de los
transgénicos vuelve a ser el centro de los debates
nacionales con la proximidad de la época de plantío
de la soja y de la votación de la Ley de Bio-seguridad en
el Senado de la República de Brasil. Es importante volver
a estar en el centro del debate.
El proyecto de ley que
está en debate en el senado no es contrario a la
liberación de los transgénicos ni mucho menos
limita la continuidad de las investigaciones sobre ellos. Tan
sólo crea y garantiza las condiciones básicas de
bio-seguridad -salvaguardas de protección de la salud
humana y del medio ambiente- como condición para la
liberación comercial o normas de uso para cuando sean
aptos y liberados para su uso comercial.
El lobby de las
grandes industrias multinacionales como apoyo de algunos ingenuos
haciendo guardia (acompañados por otros también de
guardia pero nada ingenuos), es para liberar los transgénicos
sin ningún tipo de control.
Con este objetivo,
defienden que:
Todos
los poderes sean adjudicados a la CTNBio;
No
se haga ningún análisis de campo en suelo
nacional;
Se
anulen las funciones legales de la ANVISA
(Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria) y del IBAMA
(Instituto Brasileño del Medio Ambiente);
No
haya ninguna rotulación del cointenido transgénico
de los productos comerciales;
Se
liberalice el cobro de royalties sin ningún control;
Se abran las puertas a las
multinacionales para que monopolicen las semillas e insumos
agrícolas.
Los
Poderes de la CTNBio
La CTNBio
(Comisión Técnica Nacional de Bio-seguridad) es un
grupo de científicos que se reúne esporádicamente
para dar su parecer y emitir decisiones sobre la autorización
de investigaciones y liberalizaciones comerciales de organismos
genéticamente modificados (OGM), entre los que se
encuentran los transgénicos.
Es una Comisión
Técnica, sin estructura orgánica ni administrativa
cuyo objetivo es seguir y evaluar los resultados de los análisis
que se realicen o bien simplemente comprobar si sus indicaciones
están siendo correctamente llevadas a cabo. Sus miembros
no son remunerados ni profesionalizados para el cumplimiento de
estas tareas a tiempo completo. Como un Comité que reúne
a científicos y especialistas en varias áreas del
conocimiento relacionadas con la cuestión, su parecer es
muy importante para que los conocimientos disponibles en cada
momento sean utilizados en la definición de normas.
Sin
embargo, transferirles poderes absolutos para decisiones
definitivas sobre una tecnología tan controvertida como la
de los transgénicos, sin una mínima estructura de
seguimiento, evaluación y fiscalización de campo
(análisis), es una aventura y una temeridad, incluso para
los científicos que la componen.
El Miedo a los
Análisis
Los transgénicos que hoy se
quieren liberalizar en Brasil fueron "ingenierizados"
(producidos en laboratorio con técnicas de ingeniería
genética) en países del norte del planeta, la
mayoría en los Estados Unidos, en regiones de climas fríos
y poca variedad biológica y utilizando material genético
de bacterias y virus adaptados a tales ambientes. Pero nuestro
clima es tropical y subtropical, nuestra biodiversidad es enorme,
la microbiología de nuestros suelos es diferente y la
interacción entre los microorganismos también es
diversa. Por eso estos productos necesitan ser testados aquí,
con análisis serios e independientes y evaluados con todo
el paquete tecnológico y tratos culturales a que serán
sometidos en estado real cuando sean cultivados en el campo.
No
bastan los informes de allí y no bastan las informaciones
de la empresa interesada. Son insuficientes las informaciones de
los científicos pagados por las empresas dueñas de
la tecnología. Han de ser testados por quien tiene la
atribución legal para hacerlo y que además se
responsabilice judicialmente de lo que escribe en los informes
oficiales. Y esto concierne, según la legislación
brasileña, a la ANVISA
(Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria) en lo que atañe
a la Salud; al IBAMA
(Instituto Brasileño del Medio Ambiente) en lo que atañe
a los efectos en el suelo, en el agua y la naturaleza en general;
al Ministerio de Agricultura en lo que atañe a la
certificación de las semillas y al Ministerio de Pesca en
lo que atañe a la reproducción de peces
transgénicos.
Es difícil entender por qué
hay tanto miedo a los análisis en suelo, clima y medio
ambiente brasileño. ¿Será porque los propios
promotores de los transgénicos ya saben que hay serios
problemas, incluso ya alertados por innúmeros científicos
independientes de diversas partes del mundo?
Quien no
debe, no teme. Y donde hay humo, hay fuego.
El Fin del
Primer Encantamiento
Ya no hay más grandes
entusiasmos con la soja transgénica en el estado de Rio
Grande do Sul. Todavía no ha comenzado el desencanto, pero
ya no se observa aquel encanto inicial. Los costes han subido.
Hay barcos que han sido devueltos a casa. Los precios han caído.
La eficacia del roundup (tipo de semillas transgénicas)
disminuye año a año. Nuevas plagas han aparecido.
Los frutales y huertas próximos a la soja envenenada
menguan. El cultivo transgénico sufrió más
con el estío. El cobro de royalties era verdad y no un
invento de los enemigos de la tecnología.
La ola de
fanatismo que cegó a tantos está dando lugar a una
evaluación más serena y más con los pies en
el suelo. Algunas multinacionales quieren monopolizar las
principales cadenas productivas de alimentos de punta a punta. El
control de la industria de semillas y de insumos es estratégico
para alcanzar este objetivo.
En el polo opuesto de la
dialéctica, una nación con un enorme potencial
agrícola como Brasil, tiene que planificar su desarrollo
rural sobre las potencialidades de su enorme agro-biodiversidad,
en sus sistemas campesinos de producción y convivencia con
los agro-ecosistemas locales y en la independencia tecnológica,
científica, industrial y comercial de esta área
vital para nuestra soberanía y nuestro desarrollo.
El
Pavor al Rótulo
Parte de la industria de
alimentos se declara favorable a los transgénicos, pero
huye del rótulo como el diablo de la cruz. Pero si los
transgénicos son tan buenos y seguros, ¿por qué
tanto miedo al rótulo? ¿Por qué no hacen de
ésto un eslogan propagandístico: "coma
transgénico, es seguro, sabroso y barato?"
La
rotulación todavía no ha llegado a las estanterías
de los supermercados brasileños, a pesar de haber sido
transformada en ley hace más de un año.
Lo
que está en disputa son dos modelos de desarrollo rural:
uno centrado en el latifundio, controlado por los grandes grupos
multinacionales y basado en los monocultivos dependientes de los
insumos químicos y el otro centrado en las pequeñas
y medias unidades de producción agropecuaria, organizado
en redes de cooperativas, agroindustrias locales, empresas
nacionales, empresas públicas estratégicas y basado
en la diversificación productiva y en las tecnologías
orgánicas y agro-ecológicas. Esta discusión
de fondo es la que guía las discusiones inmediatas. Las
multinacionales del agro-negocio saben lo que quieren y donde
quieren llegar. Para ellas, los transgénicos son un
importante frente de batalla, pero tan sólo uno más,
y para los que quieren un Brasil soberano, con una agricultura
campesina fuerte produciendo alimentos saludables y variados en
gran cantidad para nuestra población y para el
mundo.
*Frei Sérgio Antônio
Gorjeen
¡Un
fuerte abrazo a todos y a todas! Secretaría Nacional
del MST
20 de
septiembre de 2004
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