internacionalismo feminista en tiempos de virus

Jornada Internacional de Mujeres.

Jornada Internacional de Mujeres en Tiempos de COVID

“Contra el Patriarcado construyendo SOLIDARIDAD”.

* El internacionalismo feminista en tiempos de COVID”.

Soldepaz Pachakuti- Asturies- Estado Español.
2 de Agosto de 2020.

Hola a todas las compañeras que se han reunido aquí en este importante evento que seguramente será uno más de otros que vendrán con aportaciones tan buenas como las de este.

Un especial abrazo a las compas mexicanas que son parte de nuestra familia y que siempre se las arreglan para que las sintamos muy muy cerquita y a las que jamás se les puede decir que NO a nada.

Inmenso respeto, admiración y cariño que les tenemos.

Gracias a todas las que con esfuerzo y experticia habéis conseguido organizar y participar en estos dos días de conversatorio.

Confieso que me siento pequeña aquí entre ustedes sabiendo del trabajo que hacen con sus organizaciones en la construcción de ese otro mundo posible, ajeno a la desigualdad y libre de injusticia.

Me llamo Ana Andrés y soy miembro de Soldepaz Pachakuti, un colectivo que acaba de cumplir 22 años y que está integrado por mujeres y hombres internacionalistas que vienen de diferentes procesos organizativos: comités de solidaridad, partidos políticos de izquierda, sindicatos, movimiento 15M, 8M, estudiantes y otros.

Hemos dedicado nuestra existencia a la defensa de derechos y desde muy al principio orientamos mucha parte de la energía al trabajo por los derechos de nosotras las mujeres desde una visión que se aleja del feminismo liberal, eurocéntrico, que define que las mujeres somos y podemos hacer lo mismo que los varones, pero que no se plantea darle la vuelta a la tortilla y revertir este modelo capitalista depredador de la vida y el planeta.

Nos consideramos herederas de las compañeras y también de los compañeros que nos trajeron un estado republicano democrático con los mejores proyectos sociales entre ellos los que favorecían a las mujeres a principios del siglo XX.

Somos herederas de ellos y de ellas que dejaron su vida defendiendo una España de los pueblos frente al golpe militar fascista que nos oprimió directamente 40 años e veladamente hasta hoy.

De ellos y ellas adquirimos la conciencia de clase, aprendimos de solidaridad e internacionalismo.

Defendemos y creemos que practicamos un internacionalismo que está directamente relacionado con la defensa de la vida en lo más básico, ese derecho elemental que cobra día a día más importancia dado que el capital lo ataca con más saña momento a momento, como se ha demostrado con el COVID-19.

Por su radical defensa de la vida este internacionalismo es antagónico con los intereses del capital por lo que somos feministas que nos reconocemos en el timbre anticapitalista y anticolonial.

Intentamos practicar ese feminismo enraizado en la descolonización de mentes y territorios y en el antirracismo y celebramos y participamos humildemente de los avances que en los últimos años el movimiento feminista ha conseguido mundialmente.

Nos han pedido las compas que contemos cómo vemos nosotras esto del internacionalismo feminista en tiempos de pandemia y lo primero que se nos viene a la cabeza es que todas las crisis son un golpe duro para las mujeres a través del cual se erosionan nuestros derechos, y esta crisis no va a ser la excepción.

En todas las crisis la alianza conservadora de derecha, ultraderecha y fundamentalismo religioso organizadamente aprovechan la ocasión para intentar despojarnos de lo que hemos conquistado.

En España no han perdido la ocasión de utilizar el temor que ha generado la crisis del coronavirus para tratar de convertirlo en odio hacia el feminismo, hasta el punto de que trataron de convencer a todo el país de que el origen de la expansión del virus estaba en la manifestación del 8M.

No importa que este virus no entienda de territorios y esté en todo el mundo, les da lo mismo que ese día se celebraran cientos de actos y eventos, muchos religiosos. No importan las razones, porque de lo que se trata es de atacar al feminismo.

Porque somos un peligro, somos parte de un movimiento internacional sin estructura clásica que enfrenta el poder hegemónico colonial con su autorepresentación, que comparte luchas y preocupaciones.

Qué no habrá de similar desde el Kurdistán hasta la Patagonia o desde Sudáfrica al Sáhara o de Palestina a Filipinas en asuntos como las migraciones, la alimentación sana y equilibrada, el trabajo y la dignidad, las luchas por la impunidad, las acciones comunitarias, el acceso a la salud y la soberanía popular, la defensa de los territorios y los cuerpos y las diversidades frente a la violencia patriarcal antiderechos de las mujeres?.

Es ahí donde nos reconocemos.

En las luchas que emprenden mujeres por la defensa de derechos, como las de las Madres de Mayo que todo el tiempo abrieron la discusión sobre qué significa producir justicia, y ello las llevó en cada momento a buscar alianzas con otras luchas.

Eso las conecta con el movimiento feminista, que también abre debate sobre la idea de la justicia. Tanto para la discusión con la justicia patriarcal, como por el desafío de
pensar qué otros tipos de justicia se hacen posibles, deseables, imaginables, en cuestiones que tienen que ver con abusos, acosos y violencias machistas.

Dicen las madres, “luchábamos y ahora nos damos cuenta de que también éramos feministas”.

Estudiamos de todas las dinámicas de lucha contra los proyectos neoextractivos.

En ellas han aportado valiosísimamente las compañeras de todo Abya Yala, con mucho carácter las compañeras de Centro América que visibilizaron la dimensión del cuerpo-territorio, la ampliación del cuerpo, ya no entendido en términos individuales, de los límites de derecho individual, sino la ampliación del cuerpo en términos extensos con un territorio.

En todo el mundo esa visión está nutriendo, hilando, produciendo otras imágenes y otro vocabulario para el feminismo.

Nos lo dejó dicho una referente esencial del internacionalismo feminista: Berta Cáceres : «no es fácil ser mujer dirigiendo procesos de resistencias. En una sociedad increíblemente patriarcal las mujeres estamos muy expuestas, tenemos que enfrentar circunstancias de mucho riesgo, campañas machistas y misóginas”.

Defensoras de la vida, los procesos comunitarios, los territorios, feministas comunitarias y feministas decoloniales nos interpelan a introducir la necesaria perspectiva antirracista a los fundamentos feministas.

Ellas nos llaman a la necesidad de hablar de privilegios y eso es molesto e incómodo para el feminismo blanco occidental, pero no funcionará la justicia si no desmontamos esos privilegios.

Nos comentaba Yuderkys Espinosa: “a nosotras se nos atraganta el patriarcado pero hay otro monstruo enorme que llevamos que es el colonialismo y tus privilegios se construyen sobre la base de mi opresión”.

Nos identificamos con las mujeres de la soberanía y el poder popular en los procesos que se enfrentan a golpes de estado, bloqueos, sanciones o agresiones desde los centros hegemónicos de poder, como las compañeras bolivianas guardianas del Estado Purinacional de Bolivia, o en el reconocimiento de los enormes esfuerzos de las mujeres venezolanas en el proceso de resistencia bolivariana o de nuestras compañeras cubanas ejemplo universal de la entrega a la defensa de la vida embarcadas en proyectos mundiales pro- salud o alfabetizadores.

Nunca olvidamos la voz de las mujeres palestinas, las kurdas, las saharauis en sus reivindicaciones para superar la situación de ocupación, de militarización y fragmentación del territorio, el encierro y el desplazamiento, el acoso y los proyectos de aniquilación.

Intentamos aprender a diario a escuchar otras voces, otros lenguajes, otras epistemologías cuando compartimos con las hermanas de los pueblos indígenas y originarios y observamos la práctica de sus propios saberes, en procesos de fortalecimiento del sistema inmunológico para enfrentar desde lo comunitario esta pandemia, cuidando cuerpos, territorios y en definitiva el planeta.

Son cientos los ejemplos de las luchas de las mujeres indígenas y negras articulándose para enfrentar planes de recortes en los programas de salud también reproductiva o de las casas de acogida para las violentadas.

Hace pocos días cumplía 41 años Marielle Franco, gracias a Marielle el trabajo por el empoderamiento de la mujer negra se multiplicó, ella ya ha pasado a la parte de las eternas pero en Brasil son miles las Marielle que replican su ejemplo.

Recogemos con admiración las propuestas de las mujeres de la Vía Campesina Internacional, en su construcción del feminismo campesino y popular y la soberanía alimentaria. Las compañeras del MST del Brasil participando en brigadas de emergencia y construyendo planes de contingencia frente al virus y la pandemia.

La impunidad, resolver los casos de agresión a personas, comunidades, grupos en situaciones de alta vulnerabilidad, apoyar cada herramienta y programa que permita a las compañeras defensoras, a las familiares de personas desaparecidas, a las violentadas y acosadas a recibir justicia con castigo a los culpables, a recibir la reparación obligada y las garantías de no repetición es uno de nuestros desvelos y focos de atención especial, en países como Colombia.

Cuando las mujeres se convierten en botín de guerra y los estados, titulares de obligaciones, son los responsables y cómplices. Protejámoslas! Protejámosnos!

La guerra siempre la hacen los hombres y en este contexto globalizado en el que nos encontramos, las víctimas siempre somos en mayor grado las mujeres.

Reaparecen en estos momentos fortalecidos por el statu quo los “hombres fuertes” vienen a ofrecer seguridad y protección y se refuerza el discurso belicista, que además es xenófobo, racista y machista. “Estamos en guerra” el virus es importado, los portadores son extranjeros, “los doctores y las enfermeras”.

Y sí, estamos en guerra compañeras, en una guerra de posiciones. Nosotras, ni un paso atrás!

Cualquier oportunidad es buena para despojarnos de lo que hemos conseguido.

Nos relegan de nuevo al ámbito privado con todo lo que ello implica en relación a las relaciones de convivencia…Nos toca combatir la romantización del “quédate en casa” y así lo estamos haciendo en todos los rincones.

Nos desplazan como sujetas políticas, como agentes capaces de gestionar las crisis y decidir cómo atajarla y resulta que somos las mujeres organizadas las que estamos inundando las redes de apoyo mutuo para el cuidado de comunidades enteras que de lo contrario ni tendrían acceso al alimento, especialmente en zonas urbanas vulnerables.

Frente a estados congelados, servicios paralizados, calles militarizadas, las personas esenciales que han conseguido mantenernos con vida, se ha demostrado que somos mayoría mujeres, de norte a sur y de este a oeste.

Sin embargo seguimos siendo relegadas de los espacios en los que se toman las decisiones, y en tanto en cuanto esos espacios están ocupados básicamente por varones, las soluciones nunca van a ser justas en lo que al género se refiere así que no nos queda otra que exigir y mantener las demandas del derecho a la participación política, como lo están haciendo las compañeras chilenas en la exigencia de una nueva constituyente.

Chile y Argentina es lugar de las más significativas resistencias al colonialismo, a la ocupación de los territorios de los pueblos originarios, las mujeres Mapuche son eje fundamental en la lucha y la resistencia cultural de todo un pueblo.

Mirad compañeras, no cito más, podría estar eternamente referenciando esos lugares en los que nos reconocemos, compartiendo, aprendiendo, intercambiando, colaborando, descolonizándonos.

A lo largo de nuestra pequeña historia como organización hemos podido organizar eventos con todos esos procesos, facilitando el encuentro y las alianzas.

Somos muchas, sororas, millones, activas, organizadas, denominadas feministas o no que tenemos una oportunidad de ahorita, hacer de la necesidad virtud y aprovechar estos estados alejamiento y contacto físico para tejer más alianzas y complicidades y hacerlo desde la realidad de cada territorio.

Porque las crisis también son oportunidades, y esta es una crisis de todo un modelo civilizatorio en la que se habla con alegría de volver a la “normalidad” a cuál normalidad? De verdad queremos regresar a esa normalidad que define qué vidas tienen derecho a ser vividas? Qué vidas son las que pueden ser lloradas, cuidadas, atendidas, con derechos y cuáles por el contrario somos desechables, prescindibles? .

Nosotras NO queremos esa normalidad, debemos avanzar hacia la superación de este modelo que mata a “las esenciales” que sustentan la vida, las trabajadoras, las cuidadoras, las latinas, las afro, las migrantes, las indocumentadas, las precarias, las MUJERES y así animamos a seguir.

 Intercambiemos experencias, planes, buenas prácticas.
 Establezcamos alianzas transversales.
 Fortalezcamos ese poder desestabilizador que tenemos al producir proximidad entre luchas, vinculando realidades aparentemente tan lejanas como lo rural, el agro, con lo urbano.
 Defendamos la riqueza a ras de tierra de las luchas campesinas.
 Abrámosnos a otras epistemologías, aprendamos del lenguaje de las otras.
 Recojamos del pasado todas las herencias que nos sean válidas, para que en este presente sentemos las bases de un buen futuro para las que vengan. O lo que es lo mismo MEMORIA frente a la filosofía de “ lo que vale es lo que hoy y ahora tengo, nada más”.
 Erradiquemos los proyectos de vida sin nombres, ni cuerpos, ni territorios, pongamos a las personas al centro de la economía, colectivicemos los cuidados, construyamos comunidad lejos del individualismo alienante.

Compañeras, hermanas, amigas y demás familia… NI UN PASO ATRÁS.

Si además, cada acto de consumo es un acto político y nuestro carro de la compra es nuestro carro de combate y las mujeres somos las responsables primeras de la adquisición del alimento para la familia cuando no lo producimos… En estos momentos en los que el Estado Sionista de Israel con la pasividad de la Unión Europea detiene al Coordinador General del Cte Nac. Palestino del Mvto BDS...Participemos más conscientes que nunca en la campaña de boicot a los productos sionistas. En mi casa no entran esos productos! Si funcionó con el Apartheid en Sudáfrica con el Estado Sionista también ocurrirá. Palestina Vencerá!!!

Desde Soldepaz Pachakuti nos ofrecemos a seguir aportando humildemente y seguir siendo pequeño nexo entre los potentes movimientos populares de Latinoamérica-Caribe, y otros movimientos. En la construcción específica de ese internacionalismo feminista, y las luchas por lo común, en que clase, género, liberación, madre tierra, derechos esenciales y soberanías confluyen.

Muchas gracias, compañeras, que vivan todas ustedes!!!!

Especiales a las manitas mexicanas del Observatorio, cada día más fortalecido, más visible, más útil.