|

"El maíz ha sido siempre
la base de la alimentación de la población maya y de otras
de América del Sur, pero ahora servirá para alimentar las
máquinas"
Los indígenas
rechazan el uso de alimentos para producir combustibles
PL
Los participantes en la III Cumbre Continental de Pueblos y Nacionalidades
Indígenas rechazaron en Iximché, Guatemala, el proyecto
estadounidense de utilizar alimentos, en particular el maíz,
para la producción masiva de combustibles.
"Somos gente de maíz y para nosotros darle ese uso al grano
es convertir lo sagrado en algo comercial para beneficio de las grandes
corporaciones transnacionales", dijo César Tahú,
de la etnia maya quiché.
Expresó que ya están realizando en las comunidades un
trabajo con las bases, con los jóvenes y niños para educarles
en la defensa de la raíz de su cultura e impedir el reemplazo
de la semilla original por los transgénicos.
Por su parte, Juan Tiney, miembro del comité continental de la
Cumbre Indígena, recordó que Guatemala es la cuna del
maíz, donde desde hace miles de años se le cultiva y cuida,
y está vinculado con el origen de la gran civilización
maya.
Sin embargo -dijo- de unas mil variedades de semillas que llegaron a
existir en un tiempo, ahora sólo hay alrededor de 50, y éstas
podrían desaparecer si Estados Unidos compra el maíz guatemalteco
para la producción de etanol.
Advirtió que ese país no va a importar el grano original,
sino a imponer el uso generalizado de semillas transgénicas,
con lo que en dos o tres años se perderá un símbolo
sagrado de su espiritualidad.
"El maíz ha sido siempre la base de la alimentación
de la población maya y de otras de América del Sur, pero
ahora servirá para alimentar las máquinas, es decir el
dinero y la ganancia, sin importar la destrucción de estas culturas
milenarias", afirmó.
En cuanto al uso de la caña de azúcar para fabricar etanol,
dijo el dirigente indígena que ya existen planes concretos en
Guatemala y sus resultados son muy dañinos.
Se están creando grandes plantaciones cañeras en la norteña
región de las verapaces, con la destrucción de bosques
casi vírgenes y la contaminación del Río Polochic,
el cual es vital para decenas de poblados que habitan en sus márgenes,
denunció.
Magdalena León, del consejo hemisférico del Foro Social
de las Américas, aseguró que los llamados biocombustibles
son una falsa alternativa energética que amenaza directamente
la garantía alimentaria de millones de personas en el continente.
Aseguró León que organizaciones y redes vinculadas al
Foro analizan alternativas y acciones para oponerse a este nuevo modelo
que viene desde el norte.
|