Ecología
social
Javier Arjona
Rebelión
Deprisa-deprisa parece ser el lema inductor del artículo del
señor Neira en un diario del día 28 de enero. Que no se
quede atrás Asturias en el negocio de las grandes subvenciones
a los biocarburantes, aun admitiendo en datos trucados que a Asturias
no le va mal en esa carrera de las grandes empresas que sustentan sus
beneficios en la abultada protección y cobertura del dinero público
de la subvención europea.
Tan deprisa y a ciegas es la competencia, que no hay tiempo para ocultar
las tremendas violaciones, a escala gigantesca, que operaciones de este
tipo han supuesto ya para millones de personas, para el medio ambiente,
para el futuro de comunidades enteras en Tailandia, en Indonesia, en
Colombia..
La prensa asturiana ha sido pródiga en informar de las aspiraciones
de las empresas asturianas en el pastel del biocombustible, y sin rubor
se han puesto en evidencia las 90mil hectáreas supuestas que
en el Vichada de Colombia un empresario asturcolombiano iba a tener
en producción para llenar las grandes instalaciones previstas
en el Musel..
Es decir, con la cobertura gubernamental de Colombia, amparada en grupos
paramilitares que escandalizan cada día la información
local por el alto grado de implicación en los ministerios y el
Congreso colombianos, se consigue echar por métodos de terror
el territorio, expulsar a los indios (que dice el experto-asesor de
Uribe "solo son 90mil"), destruir la selva, para plantar unos
arbolitos extranjeros que nos darán grandes dividendos en Asturias..
Tal cosa pudo verse ya , a salón lleno, en la casa de cultura
de la Pola el 12 de diciembre de 2005, con la proyección del
documental La Palma de la Muerte, del reconocido documentalista Holman
Morris, con testimonio de Justicia y Paz.
Uriliza de manera torcida el comentarista dos ejemplos: la tortilla
de maiz en México ha subido de precio debido al uso del maiz
por parte de Estados UNidos con fines de transformación en biocombustible.
(?) ¿y? ¿Cuál es la maravillosa conclusión
a que se nos incita? ¿Hay una sublevación popular en México,
en defensa del maíz y la tortilla básica y proponen los
empresarios que más tierras y más maiz, y más soja,
y más palma africana se dedique a quemar en combustibles en vez
de a alimentar a las personas?
La otra es la cifra absurda del uso de etanol en Brasil: cualquiera
que haya viajado por aquel país, hace diez años habrá
visto en las gasolineras la importancia del etanol en los coches. Cualquiera
que viaje por Brasil ahora verá la crisis de ese combustible,
o sea de bajada no de subida, debido a razones económicas, pero
también al sustento de las grandes plantaciones de caña
de la costa en el trabajo esclavo, en la máxima cifra de trabajo
infantil... Mucha prisa quieren meter las empresas a los gobernantes
asturianos para que , más todavía, dejen todo el terreno
a este negocio de apariencia límpia, pero con gravísimas
implicaciones en la vida de millones de personas.
El señor consejero de Industria, al parecer, comparte esas prisas,
y desde julio que se solicitó no ha tenido tiempo de recibir
a cinco organizaciones ecologistas que cada semana le recuerdan su solicitud
de entrevista para compartir apreciaciones sobre el negocio.
Tampoco la señora alcaldesa de Gijón ha tenido espacio
para recibir en directo la información, pese a las reiteradas
solicitudes.
Sí tiene en su poder la señora Procuradora estas apreciaciones,
tras mantener entrevista y prometer actuar segun sus competencias.
Un mínimo deber de información, que las autoridades están
obligadas a recabar, para que después no pretendan alegar desconocimiento,
por actuar deprisa-deprisa, detrás de las subvenciones, asu vez
inducidas desde las grandes empresas.