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Usos energéticos
de la biomasa
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Energia Diciembre de 2007
Declaración sobre los usos energéticos de la biomasa
Declaración aprobada en la Asamblea Confederal de Ecologistas en
Acción. Azuqueca de Henares, 7-9 de diciembre de 2007.
INTRODUCCIÓN
El
debate sobre los usos energéticos de la biomasa surge en un contexto
de enorme complejidad y tiene implicaciones de largo alcance.
Por una parte, se desenvuelve en un escenario de calentamiento global,
cuyas cada vez más inminentes consecuencias obligan a tomar medidas
radicales que reduzcan drásticamente las emisiones de gases de
efecto invernadero (GEI). El calentamiento global, si continúa
profundizándose, va a suponer un cambio de las condiciones de vida
en el planeta de magnitud geológica.
Frenar el cambio climático significa dejar de acumular gases de
efecto invernadero en la atmósfera y eso implica reducir el consumo
energético de manera importante. El trabajo de atrapar los gases
una vez vertidos es realizado por el mar y la vegetación (incluye
el suelo), que están absorbiendo la mitad del CO2 emitido. Sin
embargo, los océanos empiezan a dar señales de saturación
y la vegetación puede dejar de ser un sumidero en pocas décadas.
Evitar un cambio climático peligroso exige limitar el aumento de
temperatura en 2ºC, para ello es necesario que las emisiones mundiales
de GEI, actualmente en constante aumento, comiencen a reducirse drásticamente
en no más tarde de 10-15 años, para que en 2050 sean la
mitad que en 1990. Por razones de responsabilidad histórica, equidad
y justicia ambiental y social, los países del Norte deben asumir
la cuantía de reducción mayor, de hasta el 80%.
Este debate se encuentra directamente conectado con la insostenibilidad
de los niveles de consumo energético y los usos del territorio
actuales. Hemos de promover el uso de recursos renovables en detrimento
de los no renovables, pero con conciencia de que la mera sustitución
de unos por otros, dentro del marco de consumo creciente actual, no supondrá
avances significativos si no va acompañado de fuertes medidas de
reducción. Lo sostenible a escala pequeña y local puede
ser insostenible a escala grande y global.
Paradójicamente, en este marco de crisis, que obligaría
a una drástica disminución del consumo energético
y de la movilidad, el escenario es de crecimiento desbocado. Entre 1990
y 2004 ha aumentado un 26% dicho consumo en nuestro Estado. La misma Estrategia
de Ahorro y Eficiencia Energética en España (2004-2012)
asume que el consumo de energía aumentará un 3,3% anual
acumulativo entre 2000 y 2012, y se plantea como objetivo estratégico
que finalmente aumente solamente un 2,5%, marcando el 0,8% restante como
logros de ahorro y eficiencia.
Los planes y estrategias, tanto españolas como europeas, de participación
de los biocombustibles en el total de las renovables, muestran una apuesta
clara por este tipo de energía. El Plan de Energías Renovables
2005-2010 establece el objetivo de alcanzar un 5,75% de biocarburantes
en el total del consumo para transporte. El objetivo a nivel europeo pasa
por alcanzar con agrocombustibles el 10% del consumo total de carburantes
para el año 2020, condicionándolo al desarrollo de agrocarburantes
de segunda generación. Esta medida ha levantado polémica
entre distintos agentes sociales y económicos.
Por otra parte, en el Estado español avanzan de forma importante
los procesos de erosión, pérdida de suelo fértil,
y desplazamiento de materia orgánica vinculados a actividades antrópicas.
El suelo fértil es un recurso que se renueva muy lentamente, lo
cual lo convierte, a efectos prácticos, en un bien no renovable.
En este marco, el uso energético de la biomasa compite con su aprovechamiento
en la aplicación al suelo, de modo que contribuya a cerrar los
ciclos de materiales en las actividades agrarias, paliando así
los efectos erosivos, controlando determinadas plagas, reduciendo la necesidad
del uso de aportes y fertilizantes externos, etc.
De otro lado, la biomasa constituye la única fuente de energía
renovable capaz de ser almacenada sin vectores energéticos intermedios
ni dispositivos técnicos complicados y, por lo tanto, de ser predecible
y utilizable para el transporte a corto plazo y sin transformaciones tecnológicas
importantes en los vehículos.
La producción de biomasa conlleva necesariamente un consumo hídrico
de cierta entidad, sin embargo en nuestro estado éste es un recurso
cuyo volumen se está reduciendo año tras año como
consecuencia del cambio climático y la sobreexplotación
de los acuíferos. En concreto se estima en una pérdida de
un 1% anual, como media, de los recursos hídricos disponibles,
exceptuando las cuencas del norte.
Además, el uso energético de la biomasa conlleva diversas
agresiones ambientales que, dado el proceso de pérdida de biodiversidad
al que nos enfrentamos a nivel mundial, requiere que estos aprovechamientos
no supongan impactos significativos al medio natural.
Otro de los problemas asociados a la producción de biomasa es la
creciente utilización de agroquímicos, que está provocando
problemas ecológicos muy graves, como la muerte de grandes zonas
marinas por contaminación por nitratos como, por ejemplo, en el
Golfo de Méjico, o la contaminación de los propios acuíferos,
como ocurre en la mayoría de zonas con explotaciones agrarias intensivas.
Por otro lado se intensifica el riesgo de la introducción de transgénicos
para potenciar la aplicación energética de determinadas
especies de lo que no se conocen bien las consecuencias que podría
tener.
También hay que considerar que, en una economía sostenible,
habrá que sustituir un número creciente de recursos no renovables
por renovables, lo que incidirá aún más en la presión
sobre la demanda de biomasa. Aunque, por otra parte, en esta sociedad
sostenible la dieta deberá ser más vegetariana que ahora,
lo que debería compensar esta presión sobre la biomasa.
En este escenario complejo de crecimiento sostenido del consumo energético
y de la movilidad, de aumento de población, de explosión
urbana y del urbanismo disperso, de final de la era del petróleo
barato, de cambio climático, de pérdida de suelos fértiles
y de importantes impactos sociales y ambientales como consecuencia de
todo ello, es preciso analizar el papel que debe jugar la energía
obtenida a partir de la biomasa como parte de una alternativa energética.
USOS ENERGÉTICOS DE LA BIOMASA
Por biomasa se entiende aquí toda materia de origen biológico
reciente. Por tanto se incluye tanto la madera como el estiércol,
pero no el petróleo, el carbón, ni el gas natural. La biomasa
se forma, en origen, por la fijación de carbono de la atmósfera
por parte de los organismos fotosintéticos a partir de la luz solar,
mediante el proceso de fotosíntesis, dando lugar a moléculas
de alto contenido energético. Es decir, se trata de energía
solar acumulada en forma de energía química que en la biosfera
puede sufrir complejos procesos de transformación natural o artificial
hasta que nuevamente es liberada la energía y emitido el carbono
capturado. De las diversas posibilidades de aprovechamiento que veremos,
en algunos casos se emplea una parte de una planta (o vegetal en general),
que vuelve a crecer posteriormente, y en otros la planta completa. La
característica de renovable se aplica porque en un tiempo relativamente
breve puede recuperarse.
Teniendo en cuenta lo anterior, la biomasa se suele clasificar en biomasa
natural (la que se produce en ecosistemas naturales), biomasa residual
(incluye los residuos forestales y agrícolas, los residuos producidos
por industrias forestales y agrícolas, la fase orgánica
de los residuos sólidos urbanos, lodos de depuradora y los vertidos
con alta concentración en materia orgánica como efluentes
ganaderos y algunas aguas residuales urbanas, etc.), cultivos energéticos
y excedentes de producciones agrícolas.
A continuación se expone una breve clasificación y comentario
de cada tipo de biomasa aprovechable desde el punto de vista energético:
Residuos biodegradables
Suele llamarse así a un conjunto heterogéneo de residuos
orgánicos, tales como aguas residuales de ciudades, purines procedentes
de la ganadería intensiva, restos de mataderos, aceites usados,
etc. Estos residuos son muy contaminantes y son incorporados rápidamente
por la naturaleza, pudiendo crear en el intervalo entre su creación
y su desaparición impactos muy fuertes más o menos locales.
Estos residuos suelen tener tal contenido en agua, que prácticamente
exigen en todos los casos un tratamiento anaerobio.
Su aprovechamiento como biomasa es interesante por razones sanitarias
y ecológicas. De su tratamiento se obtiene un gas combustible (biogás),
una parte sólida (cuyo uso final puede ser su adición como
materia vegetal al campo) y agua clarificada que se vierte en cauces públicos,
siendo también muy interesante su uso para riegos, en atención
a su contenido en sustancias minerales.
Por otra parte, no ha de ocultarse el peligro de que estos residuos contengan
metales pesados que pongan en riesgo el conjunto de la operación,
y que sean vehículo de sustancias tóxicas, así como
medicinas: se impone, una investigación sobre este extremo (microorganismos
capaces de fijar iones metálicos, por ejemplo) y también
la separación de lo que resultarían ser aguas con contenido
orgánico de otras que serían residuos tóxicos.
El tratamiento de los lodos procedentes de las aguas residuales tóxicas
es complejo y desaconsejamos tanto su compostaje como su incineración
para aprovechamiento energético. Deberían ir a un vertedero.
Por otro lado, los lodos de plantas depuradoras de aguas no tóxicas,
las harinas cárnicas y restos de poda no deberían utilizarse
como combustible para las cementeras. Apostamos por un tratamiento de
digestión anaerobio, produciendo biogás, y por su posterior
compostaje.
Residuos forestales y agrícolas
Ecologistas en Acción apoya tanto el uso energético, como
para materiales, de los restos de poda y silvicultura.
La utilización de residuos forestales debería limitarse
a residuos sacados del monte con auténticos criterios ambientales,
de modo que se evite el riesgo de que, con fines económicos, se
incrementen las podas, la eliminación de “maleza” y
las labores de limpieza. Debe evitarse la proliferación de pistas
e infraestructuras para el acceso a estos recursos.
Los restos de cosechas pueden usarse para uso energético, prácticas
de biofumigación, compostaje, materiales de construcción...
En el Estado español, el destino prioritario de estos restos debería
ser la mejora de suelos en los lugares donde existen procesos de degradación
significativos o la reincorporación al suelo en las propias explotaciones
agrícolas para reducir la necesidad de aportes.
Para una generación energética sostenible habría
que devolver al campo las cenizas obtenidas en la utilización energética
de estos residuos. Éstas son muy reducidas, pero contienen los
oligoelementos que formaban el tejido vivo, además de elementos
como potasio o magnesio.
Residuos Sólidos Urbanos
Ecologistas en Acción se opone a la incineración de tales
productos. Esta oposición se apoya en la necesidad de aplicar el
principio de las "tres R", reducir, reutilizar y reciclar. En
este sentido, el mayor ahorro energético corresponde a la reducción
y, en ocasiones, a la reutilización. A continuación, el
reciclado de fracciones como el papel o la materia orgánica fermentable
alcanzan mayor eficiencia energética que su incineración.
Por lo que se refiere a los plásticos y otros flujos residuales
peligrosos (aceites minerales, disolventes orgánicos...) el elevado
impacto ambiental y sobre la salud pública de la incineración
hacen completamente inaceptable el aprovechamiento de su poder calorífico.
Los vertederos clausurados son origen de gases, biogás, que por
su contenido en metano, coadyudarían al efecto invernadero en caso
de llegar a la atmósfera. La perforación de tales vertederos
para captar los gases y aprovecharlos, bien por inyección en gaseoductos,
bien por su quema a pie de vertedero para fines térmicos o eléctricos,
está sobradamente justificada, ya que en este caso no serían
de temer su contaminación con dioxinas ni furanos.
Aceites vegetales usados
Los aceites de alimentación usados y recogidos selectivamente pueden
ser convertidos, mediante un proceso de transesterificación, en
biodiesel, o usados directamente como combustible.
Los biocarburantes obtenidos a partir de ellos son los que resultan con
un coste menor, con un mejor balance de emisiones y un mayor retorno energético.
Los aceites usados representaron según APPA casi 45.000 toneladas
de biodiesel en 2006. Si se tiene en cuenta que en nuestro país
se emplean en torno a 1,3 millones de toneladas de aceites aprovechables
para este fin, se comprueba que los objetivos gubernamentales de alcanzar
sólo 200 ktep de biodiesel de este origen son muy modestos.
Planteamos a todas las instituciones (ayuntamientos, comunidades y Gobierno
central) mejorar los sistemas de recogida para mejorar la cifra prevista
y que se desarrollen proyectos demostrativos a escala industrial para
fomentar su uso como biodiesel y de los subproductos obtenidos como el
glicerol.
Cultivos energéticos y agrocarburantes
Se denominan agrocarburantes a los productos de origen agrario destinados
a su uso como combustible para el transporte. Del mismo modo es habitual
llamar cultivos energéticos a cualquiera que se realice pensando
en su uso para generar energía. De este modo, este apartado incluye
los agrocarburantes y otros cultivos de biomasa destinados a generar electricidad
u otras formas de energía final.
Consideraciones y restricciones a los cultivos
energéticos:
* En el Estado español se invierten en el transporte el 75%
de todos los derivados del petróleo y el resto va a usos agrícolas
y ganaderos. Es irracional pensar en mantener los actuales niveles de
consumo y transporte basándonos en agrocombustibles, por lo que
resulta inevitable una fuerte reducción en ambos.
* La causa principal del calentamiento global es el sobreconsumo energético.
Intentar mantener los niveles actuales de consumo de carburantes para
transporte es inviable. La simple sustitución de unos combustibles
por otros no supondrá avances significativos si no va acompañada
de una reducción drástica en el uso de energía
y materiales. El marco actual es de crecimiento y los objetivos que
marca la Estrategia de Ahorro y Eficiencia energética en España
2004-2012 sobre los agrocombustibles se dan en un contexto de previsión
de crecimiento del consumo.
* Los cultivos energéticos pueden empeorar la ya frágil
seguridad alimentaria de la población mundial. Consideramos prioritarios
los usos alimentarios de la agricultura por encima de los energéticos
y en muchos países los agrocombustibles ya compiten con la alimentación.
Los precios de los alimentos se están disparando en los últimos
tiempos, y es previsible que se acentúe dicha tendencia como
resultado de los planes de la UE y de EEUU en materia de producción
de agrocarburantes. La lógica del mercado tenderá a abastecer
a los actores con mayor poder adquisitivo (personas y coches), en los
escenarios futuros de creciente escasez de alimentos (estancamiento
de la producción agraria mundial, la fuerte ampliación
de la dieta cárnica en todo el mundo, pérdida de suelo
fértil, impactos del cambio climático en marcha, etc.).
Por otro lado, la especulación con las materias primas en general,
y las alimentarias en particular, en los llamados mercados de futuro,
en el actual capitalismo financiero global, está agravando aún
más estas tendencias.
* El balance energético y de GEI ha de demostrarse como claramente
positivo en un análisis de ciclo de vida completo.
* Para determinar el balance final de las emisiones de GEI habrá
que considerar el ciclo completo de producción y utilización
de la biomasa, así como el análisis de ciclo de vida de
los aportes necesarios, que debe ser necesariamente positivo y contribuir
a la reducción de las emisiones bajo una perspectiva global a
largo plazo. Los cálculos deben incluir tanto las emisiones indirectas,
como las resultantes de los cambios de uso de la tierra, además
del empleo de fertilizantes y el transporte. Los usos de biomasa que
proporcionen mayores ahorros de emisiones de GEI deben ser prioritarios.
* Ecologistas en Acción no considera admisible la importación
de materias primas para fabricar agrocombustibles, ya que pueden presentar
efectos ambientales y sociales muy negativos en los países de
origen. Para que los agrocombustibles sean social y ambientalmente admisibles,
las importaciones de materias primas para su fabricación deberán
ser prohibidas.
* Los problemas principales de los agrocarburantes importados son la
deforestación y destrucción de ecosistemas; los efectos
sobre la fertilidad del suelo, la disponibilidad y calidad del agua;
la utilización de plaguicidas; los desplazamientos de cultivos
(que pueden poner en peligro la seguridad y soberanía alimentaria);
las condiciones de trabajo injustas; y la expulsión de poblaciones
en amplias zonas del mundo.
* Ecologistas en Acción considera que las agrorrefinerías
no deberían construirse en los puertos, ya que este no es un
lugar adecuado para la producción industrial y porque denotan
la intención de importación de la materia prima.
* No es admisible la utilización de variedades transgénicas
para cultivos energéticos.
* Tampoco es aceptable el uso de organismos vivos manipulados genéticamente
en los procesos industriales de producción de agrocarburantes.
* El agua constituye en el Estado español, uno de los principales
factores limitantes para la producción agraria en general y de
biocarburantes en particular. Actualmente se está produciendo
una continua reducción de los recursos hídricos disponibles
causada en gran parte por el cambio climático por lo que, para
alcanzar un cierto equilibrio hídrico, se considera necesario,
no sólo frenar el actual crecimiento del regadío que se
sigue produciendo, sino eliminar una parte del ya existente. Por ello,
se rechaza la producción de biocarburantes en regadío
cuando suponga un incremento de la superficie actualmente regada, o
del volumen de agua actualmente consumido, rechazándose en cualquier
caso cuando su producción pudiera conllevar o justificar la construcción
de nuevas grandes infraestructuras de regulación o transporte,
o el incremento de la extracción de agua de acuíferos.
* Por el contrario, se considera aceptable la producción de materia
prima para biocarburantes cuando se trate de cultivos tradicionales
en secano (trigo o cebada), cuando existan cultivos en regadío
originalmente destinados a otros fines que podrían perderse como
consecuencia de las nuevas directrices de la PAC (cultivos actuales
de remolacha o maíz que ya existen). También se considera
aceptable la producción, cuando se obtenga en zonas de regadío
sustituyendo a otros cultivos ya existentes que demanden mayor aporte
de agua.
* En el Estado español, la desertización y la pérdida
de suelo fértil es un problema ambiental grave, por lo que deberá
primar la devolución de materia orgánica al suelo en forma
de compost sobre la fabricación de biocombustibles en aquellas
zonas donde existen procesos de degradación significativos.
* Se rechaza la puesta de nuevas tierras en cultivo para el establecimiento
de cultivos energéticos, considerando también como nuevas
tierra las que dejaron de cultivarse hace cinco o más años,
pues en las mismas ya se ha iniciado la regeneración natural,
que se considera necesaria desde el punto de vista ambiental.
* Ecologistas en Acción considera que es necesario continuar
avanzando en la investigación en agrocombustibles de segunda
generación que mejoren el balance energético y minimicen
los impactos ambientales.
Por tanto, Ecologistas en Acción
defiende:
* Los agrocarburantes sólo harían una pequeña
aportación al actual consumo energético; aportaciones
importantes de los mismos serían sin duda insostenibles. Por
tanto, no suponen ninguna panacea para la crisis climática.
* El objetivo de la UE de conseguir el 5,75 % en 2010 no es alcanzable
con el uso de los terrenos agrícolas disponibles en su territorio
en condiciones aceptables, por lo que ese porcentaje sólo se
puede conseguir contando con las importaciones (ya sea de materiales
para fabricar agrocombustibles o de alimentos, que permitan sustituir
los cultivos alimentarios propios por energéticos), o bien con
la utilización de transgénicos o usos abusivos de suelo,
del agua o de productos derivados del petróleo.
Ecologistas en Acción está en desacuerdo con el actual
modelo de desarrollo de los agrocombustibles dadas sus implicaciones en
la alimentación, por el consumo de agua, la pérdida de biodiversidad,
la sobreexplotación y cambios de uso del suelo, el uso abusivo
de agroquímicos y fitosanitarios, violación de derechos
humanos... Sin embargo, Ecologistas en Acción contemplaría
el uso de los agrocarburantes siempre y cuando cumplan los siguientes
requisitos: que se cultiven bajo las bases de la producción agroecológica
(producción en cercanía, sin transgénicos, sin disminuir
la fertilidad del suelo, sin aumentar el uso del agua, usando fertilizantes
y pesticidas naturales...), que tengan un balance energético positivo,
que supongan una reducción en el balance de GEI, que no afecten
a reservorios de carbono, que no dañen a la biodiversidad ni produzcan
deforestación, que no supongan una presión alcista considerable
para los precios de los alimentos, que revitalicen el campo y que supongan
una sustitución en el uso de los combustibles fósiles.
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