
Escrito por Noelia del Potro WEDNESDAY 03 de DECEMBER de 2008 20:43
EN DEFENSA DE LA SEGURIDAD Y LA SOBERANÍA ALIMENTARIA. LUCHA CONTRA EL HAMBRE. LA FAO, ¿SOLUCIÓN O PROBLEMA?
El
modo de producción capitalista tiene como objetivo aumentar
permanentemente la productividad para generar beneficios al capital.
Necesita producir y transportar lo producido porque su lógica se basa
en el intercambio de mercancías y para ello requiere de la
investigación y el desarrollo de la tecnología y, en concreto, de las
fuentes de energía. Como el aumento de la productividad no puede
estancarse, el nivel de consumo de energía tampoco debe hacerlo pese a
sus terribles consecuencias.
El petróleo es finito y está
próximo al agotamiento pese a que su demanda crece. Esto motivó la
investigación de nuevas formas de energía denominadas “sostenibles”
(energía extraída del sol, del mar, del viento, el hidrógeno) sin
embargo, está comprobado que éstas no tienen capacidad para mantener el
nivel de consumo actual. Por eso el capitalismo se reinventa planteando
nuevas soluciones “sostenibles” desde dentro de su lógica de producción
y consumo y propone el uso de agrocombustibles, incapaz de reconocer
que el verdadero problema es precisamente el uso irracional de energía.
¿Qué son los agrocombustibles?
Son
combustibles líquidos que se extraen a partir de la producción de
materias primas vegetales. La producción de estas materias primas
requiere de: a) monocultivos a gran escala, en tierras robadas a los
bosques y a los campesinos de los países empobrecidos para su sustento;
b) semillas transgénicas, alto empleo de agua, fertilizantes y
plaguicidas químicos; c) condiciones de trabajo brutales en las
plantaciones de caña de azúcar; d) su procesado en plantas industriales
emplazadas principalmente en los puertos europeos o norteamericanos.
Existen dos tipos de agrocombustibles: 1) etanol, que es un alcohol
producido a partir de caña de azúcar, maíz, trigo, arroz o remolacha,
entre otros productos agrícolas y alimenticios y 2) agrodiesel, es la
producción de aceite extraída de la soja, la colza o la palma africana.
Es falso que puedan producirse en pequeña escala y para el mercado
local porque, en términos económicos, es necesaria la gran producción y
la distribución mundial de las materias primas para hacer eficiente la
producción del combustible.
Repercusiones del uso de agrocombustibles.
Frente
a la defensa del uso de alimentos como combustibles que plantean las
instituciones subvencionadas por el Banco Mundial y el Fondo Monetario
internacional para resolver el problema energético, existen una serie
de consecuencias negativas que afectan tanto a las personas como
al medio ambiente.
La producción de agrocombustibles está
suplantando millones de hectáreas destinadas a la agricultura afectando
a las comunidades rurales que trabajan en ellas. Este hecho provoca a
su vez el desplazamiento de miles de campesinos y sus familias.
Amenaza
el derecho a la Soberanía Alimentaria de los pueblos destruyendo
cultivos destinados al sustento de la población: un tanque de automóvil
lleno de etanol, utiliza la misma cantidad de granos que se necesita
para alimentar a una persona durante un año.
Los productos
básicos que se usan para la alimentación, al pasar a formar parte de
los utilizados para la producción de agrocombustibles aumentan su
precio. Conviene advertir que según la FAO, dentro de 15 años, los
agrocombustibles serán el 25% del total de la demanda energética
mundial con lo que se prevé que el encarecimiento también se disparará.
Los
monocultivos y los cultivos genéticamente modificados son causantes de
la desaparición de fauna y flora autóctonas. Además, utilizan
pesticidas y fertilizantes de manera intensiva provocando daños en el
suelo y el agua.
Se necesita mucha más cantidad de materia prima
para producir el mismo nivel de energía, llegando a destruir bosques y
selvas como es el caso de Malasia e Indonesia. Estos países han
disminuido en un 20% su superficie selvática en los últimos 20
años. En la selva amazónica, se están extendiendo los
monocultivos de soja, eucalipto y caña entre otros, provocando el
desplazamiento de la frontera agrícola y graves cambios climáticos en
la zona.
La producción, el procesamiento y el transporte de
agrocombustibles (y las tecnologías utilizadas en el proceso) gastan
más energía que la que contiene el combustible mismo. Considerando todo
el proceso de producción necesario para obtener agrodiesel a partir de
la palma, éste emite más CO2 que el petróleo. El etanol extraído de la
caña, produce 1,5 veces más gases que el petróleo.
A quién beneficia el uso de agrocombustibles
El
negocio de los agrocombustibles está bajo el control de las
multinacionales petroleras, las transnacionales de la biotecnología y
las multinacionales del automóvil, que se adaptan progresivamente a los
nuevos combustibles.
El Fondo Monetario Internacional y el
Banco Mundial obligan a los países pobres a abrirse a las inversiones
extranjeras si quieren recibir subvenciones y fondos para el desarrollo.
Los
avances tecnológicos permiten que las transnacionales forestales y
plantas de celulosa puedan convertirse en plantas de procesamiento de
etanol y que las industrias alimenticias de engorde de pollo y ganado
fabriquen agrodiesel de la grasa animal. Por otro lado, las
transnacionales que controlan el monopolio de la distribución de
cereales y el sector de semillas y agrotóxicos, a la vez son
productoras de transgénicos. El interés de las transnacionales de los
transgénicos es controlar las semillas que se emplean en los
monocultivos. Monsanto controla el 90% de las semillas transgénicas que
se plantan en el mundo.
Frente al uso de agrocombustibles. Líneas de actuación.
La
FAO no demuestra la menor intención de resolver el problema de fondo:
el capitalismo salvaje que pone en peligro el derecho a la alimentación
de los pueblos.
Es necesario articular los planos social, económico y medio ambiental:
- Cambiar radicalmente nuestro modelo de consumo de energía.
- Control público del sector energético.
-
Desmitificar la actual propaganda sobre los agrocombustibles y romper
con la idea de que son fuentes de energía limpias y sostenibles
aclarando el costo en vidas humanas y especies naturales que conllevan.
-
Defender la soberanía alimentaria manteniendo la alerta permanente
porque ahora son los agrocombustibles pero, en su capacidad para
mantenerse vivo, el capitalismo pondrá sus garras sobre cualquier otro
recurso natural.
¿COEXISTENCIA CON TRANSGÉNICOS?, ¡NO, NO Y NO! NI CONSUMIDOS, NI IMPORTADOS, NI PRODUCIDOS. ¡PROHIBICIÓN! (CAMPAÑA DE LOS GRUPOS AUTOGESTIONADOS DE KONSUMO – GAKs)

Bibliografía:
- Agrocombustibles. Pan para los coches. Hambre para los pobres. http://www.nodo50.org/caes/articulo.php?p=1111&more=1&c=1
- Llamado africano a una moratoria sobre desarrollos agrocombustibles. http://www.grain.org/agrofuels/?moratoriumes
- El coste ecológico y social de los agrocombustibles http://www.rebelion.org/noticia.php?id=56042
- Los Agrocombustibles: intento genocida. http://www.granma.cubaweb.cu/2007/05/05/nacional/artic05.html
- Agrocombustibles para acelerar el hambre http://www.5septiembre.cu/opinion127.htm
- Agrocombustibles y Seguridad Alimentaria http://alainet.org/active/23461
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