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El
ALCA ha muerto: Nace el ALBA. campañas / alba
Integración popular
José R. Vidal y Tamara Roselló
ALAI
La Carta de los Movimientos Sociales de las Américas aprobada en Belem
de Pará en el Foro Social Mundial, constituye una iniciativa que merece
toda la atención y apoyo de los movimientos, redes y organizaciones
comprometidos con el presente y el futuro de nuestros pueblos. En
ella se llama a una integración desde abajo tomando los principios del
ALBA (Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe) como
referente.
Esta iniciativa surge desde experiencias concretas
que varios movimientos tienen con proyectos del ALBA y fue promovido
desde un seminario de organizaciones y movimientos sociales celebrado
en Brasil a mediados del año pasado. De allí emergió una carta
abierta a todos los movimientos y organizaciones con la propuesta,
donde se solicitaban contribuciones e ideas para la iniciativa.
Posteriormente en el Foro Social de las Américas celebrado en Octubre
en Guatemala se presentó la carta con adiciones producidas en el
proceso de consulta y se sometió a nuevas consultas. Finalmente
en Belem de Pará se acordó la redacción definitiva de este documento.
A
partir de la experiencia de la exitosa campaña continental contra el
ALCA, este llamamiento pretende articular a diversas fuerzas, no sólo
ya en la denuncia y la lucha contra las múltiples formas de opresión
que atentan contra los intereses populares sino además, aprovechar en
toda su magnitud las potencialidades que ofrece el ALBA, para lograr un
alcance mucho más allá de los países cuyos gobiernos forman parte del
acuerdo, y beneficiar a los pueblos de toda la región.
La
carta explica que este proceso de integración de movimientos y
organizaciones sociales, tiene como objetivo construir una articulación
continental en torno a estos principios y promover diversos mecanismos
y potencialidades que ofrece esta iniciativa para la integración
latinoamericana desde los pueblos.
En una de sus partes la carta
expresa: “En esta fase vamos intensificando las acciones de
resistencia, pero también las experiencias alternativas, de poder
popular, de ejercicio de soberanía, e incluso de relación con algunos
gobiernos que expresan -de manera contradictoria- los intereses de las
mayorías.
Es necesario construir colectivamente un proyecto
popular de integración latinoamericana, que replantee el concepto de
“desarrollo”, sobre la base de la defensa de los bienes comunes de la
naturaleza y de la vida, que avance hacia la creación de un modelo
civilizatorio alternativo al proyecto depredador del capitalismo, que
asegure la soberanía latinoamericana frente a las políticas de saqueo
del imperialismo y de las trasnacionales, y que asuma el conjunto de
las dimensiones emancipatorias, enfrentando las múltiples opresiones
generadas por la explotación capitalista, la dominación colonial, y el
patriarcado, que refuerza la opresión sobre las mujeres”.
De
esto se trata, de potenciar la activa participación de los sectores
populares organizados, generando iniciativas, aprovechando al máximo
los proyectos gubernamentales que los beneficien. Se desatan así
procesos de carácter cultural, que van mucho más allá de lo económico y
lo social concreto y son los que darán raíces profundas a la
imprescindible integración latinoamericana. Pero lo más
significativo puede ser la consolidación de una agenda común de luchas
que se ha venido gestando en estos años y la activación coordinada de
diversas fuerzas populares para hacer avanzar la actual emergencia de
alternativas emancipadoras frente al neoliberalismo y a las múltiples
formas de opresión.
El
escenario global, para nuestros países y para toda la humanidad está
cargado de amenazas. Las crisis se acumulan y se profundizan sus
consecuencias. Crisis financiera, alimentaria, energética,
ambiental. En la opinión de muchos analistas se trata de la
crisis de un sistema y de una propuesta civilizatoria que ha provocado
por una parte una acumulación irracional de riqueza y la extensión
injusta de la pobreza y por otra, un abuso de los recursos del planeta
que provoca ya desequilibrios graves de los ecosistemas
naturales. Desigualdades enormes entre países y entre clases
sociales al interior de estos que desde la desigualdad tendrán que
enfrentar iguales desafíos para la existencia de la vida.
Pensamos
que divididos, como nos dejó el coloniaje y nos mantuvo el
neocolonialismo, no podremos hacer frente a tales desafíos. Sólo
la integración, real y efectiva de nuestros pueblos nos permitirá
sobrevivir a las crisis presentes y futuras.
El escenario
contemporáneo también nos dice que los pueblos latinoamericanos tenemos
grandes oportunidades. En los últimos 10 años la región transitó
de un predominio casi absoluto de las políticas neoliberales impuestas
por regímenes oligárquicos subordinados al denominado “Consenso de
Washington”, hasta un accionar de los sectores populares que ha
permitido la emergencia de diversos gobiernos que, en grado diferente y
con matices importantes, desafían ese orden imperante.
La
elección en 1998 de Hugo Chávez en Venezuela, la caída estrepitosa por
la vía de insurrecciones populares de gobiernos en Ecuador, Bolivia y
Argentina, los triunfos electorales de Lula en Brasil, Evo en Bolivia,
el Frente Amplio en Uruguay, Correa en Ecuador y Lugo en Paraguay y las
evoluciones de políticas, con una mirada más centrada en lo social, en
otros países de la región, conforman en la actualidad un escenario
geopolítico que expresa por una parte el agotamiento y la crisis del
neoliberalismo que estremece hoy inclusive a los países capitalistas
desarrollados, y por otra esta emergencia popular que se niega a
continuar sufriendo en su existencia y la de sus hijos las
consecuencias, primero de las políticas neoliberales y ahora las de su
crisis.
La incorporación de Cuba al Grupo de Río y la propuesta
de convertir este en una organización de Estados Latinoamericanos, la
realización por primera vez de una cumbre de presidentes de la región
sin presencia europea o norteamericana, la emergencia de diversas
iniciativas integradoras como UNASUR, el Banco del Sur, Petrocaribe y
sobre todo la existencia del ALBA, que parte de principios diferentes
orientados al bienestar de los pueblos, con una centralidad de lo
social y cultural, además de lo económico, que ya se concreta con la
Operación Milagro, la Campaña Alfabetizadora del Yo sí puedo, las
escuelas latinoamericanas de Medicina, Deportes y Agroecología, con su
Banco, y sus proyectos grannacionales, son los resultados visibles de
ese cambio de época que vivimos.
Sin embargo, las
consecuencias de la profunda crisis económica, que galopante recorre el
mundo, puede retrotraer algunos de estos logros y obstaculizar estas
iniciativas. La derecha intentará capitalizar a su favor el
descontento que se deriva de las afectaciones de la crisis en la vida
cotidiana, algunos tecnócratas recurrirán a fórmulas contrarias a la
integración que en el corto plazo pueden favorecer a las oligarquías
nacionales, nunca a los pueblos.
Los Foros Sociales, la Campaña
contra el ALCA, las luchas contra los TLC, contra el pago de las deudas
ilegítimas, por la Reforma Agraria y una agricultura sostenible, entre
otras y las diversas formas de organización sectorial, étnica, de
género etc., son un acumulado importante de los pueblos de la región
que puede ser potenciado, articulado, cohesionado en torno a agendas
comunes que se han ido construyendo y merecen continuar siendo
consolidadas. La articulación por una integración de nuestros
pueblos según los principios del ALBA, puede constituir, una de las
vías principales para lograr la imprescindible cohesión de las fuerzas
populares de la región.
La
integración no puede esperar a que los gobiernos decidan incorporarse o
no a estos procesos, no puede limitarse tampoco al cumplimiento de los
acuerdos gubernamentales, mediados siempre por las burocracias que
porta o representa en la generalidad de los casos intereses ajenos a
los sectores populares, la integración tiene que ser asumida desde
abajo.
Los sectores populares no pueden esperar, porque no puede
esperar el que tiene hambre, el que muere o mueren sus hijos de
enfermedades curables. No puede esperar el que no tiene trabajo,
ni techo o vive en condiciones precarias. No puede esperar el que
está en la miseria, o el que se empobrece más cada día, ni tampoco los
sectores de clase media que ven con angustia como, pese a trabajar sin
descanso, se deterioran los niveles de vida de sus familias.
Avanzar en el cambio profundo de las causas de todos estos sufrimientos
es lo único posible y para avanzar hay que unirse, desde abajo.
La carta aprobada en Belem no se limita a una reflexión sino que se concreta en una convocatoria.
“Desde
Belém, donde nos reunimos centenares de movimientos sociales de todos
los países de las Américas, que nos identificamos con el proceso de
construcción del ALBA, nos convocamos y nos comprometemos para:
1.- En cada país realizar plenarias nacionales, que generen colectivos unitarios de construcción del ALBA.
2.-
Promover un gran encuentro continental de todos los movimientos, para
el segundo semestre del 2009, en camino a la articulación de los
Movimientos Sociales con el ALBA.
3.- Poner todas nuestras
energías para la Movilización Mundial Contra la Guerra y la Crisis, en
la semana del 28 de marzo al 4 de abril, reforzando el día 30 de marzo,
como día de movilización continental.
4.-
Participar activamente en las movilizaciones e intereses de los
pueblos, en las jornadas del 8 de marzo, 17 de abril, 1 de mayo y 12 de
octubre, como fechas históricas de nuestros pueblos.
5.- Seguir
impulsando la solidaridad concreta con los pueblos en lucha contra el
imperio, en Haití, Colombia, Cuba, Venezuela, Bolivia.
6.-
Seguir impulsando las acciones concretas de construcción del ALBA, como
los programas de ELAM, de alfabetización de adultos, los cursos latinos
de la ENFF, el IALA, la Operación Milagro, etc.”
Pensamos que
cumplir con esta convocatoria, sin dilaciones, con espíritu integrador,
sin sectarismos, predominio de intereses estrechos, personalismos y
otros males que heredamos de la propia cultura de la dominación, -que
llevamos dentro, aún los que luchamos por la emancipación-, es una
buena manera de avanzar.
- José R. Vidal y Tamara Roselló
son integrantes del Programa de comunicación popular del Centro
Memorial Dr. Martin Luther King, jr. de La Habana, Cuba vidal@cmlk.co.cu - tamara@cmlk.co.cu
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