VALENTIN MEJILLONES, EL AMAUTA DE EVO
“Siempre nos dejaron
fuera, ahora queremos ser parte”
Por Luis Bruschtein
Valentín
Mejillones Akharapi es el amauta (hombre sabio o guía
espiritual) que entregó el bastón de mando al
presidente de Bolivia, Evo Morales, en la impresionante ceremonia
de asunción que se efectuó en Tiwanaku. Su nombre
en aymara es Siquititi Huaranca. En una convención de
pueblos indígenas, en 1998, fue designado coordinador
de Ancianos y Guías Espirituales de América. Fue
secretario de Cultura y Educación de la Federación
de Juntas Vecinales de la ciudad de El Alto y es el mallku o
jefe político de su comunidad. Mejillones Akharapi habla
en forma pausada, medita sus respuestas y las elabora con cierta
dificultad porque su lengua de origen es el aymara y recién
aprendió a hablar español a los 13 años.
Evo Morales no oculta el respeto que siente por el amauta, a
quien conoce desde los años ’80 cuando, todavía
joven, el actual presidente boliviano comenzó a participar
en los movimientos indigenistas. Antes de las elecciones, los
principales amautas de Bolivia celebraron una wajta, oración
a la Pachamama, para que “el hermano Evo fuera el vencedor”.
–Todo estaba escrito, hemos podido recibir los mensajes
por los espíritus de nuestros ancestros que moran en
nuestras montañas, recibimos los mensajes de los espíritus
tutelares que moran en el Illimani, Silillica, el Wayna Potosí
y el Chacaltaya, que también llamamos el cinturón
de seguridad de la integridad de la humanidad. El amauta, que
es un intermediario de la Pachamama y el cosmos, o un profeta
aymara, recibe mensajes casi constantemente de ellos.
–¿En esa profecía estaba incluida la imagen
del regreso de los hombres sabios?
–En 1492, cuando fue la invasión, de sujetos pasamos
a ser tratados como objetos, no nos han dado importancia, hemos
sido discriminados y estos ancianos, estos amautas, hemos sido
olvidados, hemos sido desprestigiados, nos han llamado idolatristas,
paganistas y hasta nos han tratado de hechiceros. Entonces nuestras
actividades espirituales debíamos hacerlas en clandestinidad.
Pero sabíamos que tenía que llegar el tiempo,
el Patcha Kutja o nueva era para la humanidad, porque todo es
evolutivo, nada es estático, porque todo es al movimiento
del cosmos, entonces sabíamos que tenía que llegar
y tenían que cumplirse estas escrituras sagradas.
–¿Cuáles fueron las señales de esta
profecía?
–El amauta lee en la hoja de coca, que es nuestra hoja
sagrada, que jamás en esta Pachamama se va a acabar.
Aquellos que pretendan acabar con ella, el que la queme para
matarla, va a sufrir con sus cenizas, por eso la hoja de coca
es siempre para siempre. Ella nos dice, por ejemplo, quién
debe ser amauta. Las señales están en la hoja
de coca, pero también en las escrituras que están
en los templos sagrados, en el Taikepalla, que es la piedra
central de Tiwanaku, que en alguna época fue el ombligo
del mundo, y en otros templos. Hasta este momento muchos de
nuestros hermanos y hermanas todavía ignoran el significado
completo de estas escrituras. Alguna vez yo decía que
las piedras también hablan, también saben pensar.
Entonces este movimiento se ha cumplido.
–¿Qué papel tiene Evo Morales en este movimiento
que usted anunciaba recién?
–Bueno, él también ha sido señalado
por este pensamiento profético...
–¿El también es amauta?
–No es amauta, pero es un hombre político que realmente
estaba en el proceso, constantemente con el movimiento de los
pueblos originarios que agrupa a los 37 pueblos: aymaras, quechuas,
guaraníes, chiquitaníes, chimanes, guarayos, los
mojos, etc, etc. Se está cumpliendo una profecía
que estaba escrita en las piedras, pero nadie podía entenderlo
del todo. Hasta ahora yo mismo ignoro cómo descifrar
esas escrituras sagradas en la Puerta del Sol, en el templete
subterráneo, en la kapana que está construida
sobre la base de siete gradas que significan un número
sagrado para la cultura aymara. –¿Cómo conviven
en Evo ese aspecto espiritual de los pueblos indígenas
con el hombre político, el funcionario?
–En nuestro pensamiento, en la vida misma, existen cuatro
elementos sagrados que son la tierra, el fuego, el aire y el
agua. En la vivencia de la humanidad también conviven
la espiritualidad y la política y la economía
y la educación. Son cuatro pilares, cuatro sabidurías
importantes que no se pueden separar. Es como decir el sol y
la luna, la noche y el día, no se pueden separar, son
complementos, el hombre, la mujer. En nuestro pensamiento, nuestra
parte ideológico-filosófica, siempre han sido
pares y siempre han sido complementos, porque el mal siempre
ha sido complemento del bien. Entonces la espiritualidad ha
sido parte de la parte política. Por eso yo también
participo en el movimiento político, pero no soy politiquero,
sino que por ser un hermano aymara, estaba apuntando que sabíamos
que había un hermano aymara que tenía que llegar
al gobierno.
–En este momento hay una polémica con la Iglesia
Católica en Bolivia por la educación.
–También en esta parte la educación es foránea,
opresora, alienante y cómplice del sistema. Cuando se
habla de un cambio tiene que haber un cambio. Aquí no
tenemos por qué excluirlos a ellos. Ellos están
molestos porque piensan que nosotros vamos a excluirlos, pero
esto es malentendido por la religión católica.
Nosotros queremos incluirnos como una materia en la educación
que enseñe nuestra espiritualidad, por eso vamos a insistir.
Aquí es como decir que nuestra espiritualidad es como
nuestros hermanos que hace años vivían en armonía,
hacían florecer, vivían en equilibrio con la naturaleza.
Y cuando hay un cambio, un Pacha Kutja, significa retorno a
la nueva era. No es volver al pasado, pero si no tenemos la
historia, de qué pasado podemos hablar, de qué
futuro. La filosofía nuestra dice: mirar atrás,
eso significa leer el pasado, mirar a los costados y caminar
hacia adelante. Caminar hacia adelante es el proceso.
–Usted no usa la palabra religión sino espiritualidad
cuando se refiere a sus creencias. ¿Cuál es la
diferencia?
–Cuando habla de religión, es una palabra latina:
“relegare”, que significa algo de lo que está
alejado, entonces religión significa que está
buscando para reencontrarse con su Señor. Para nosotros
no existe religión en ese sentido, nunca hemos sido separados
de la Naturaleza, siempre hemos convivido con el padre Sol,
la madre Luna, con la Pachamama, la madre tierra, como todo
un ser integral; respetando cada cosa que existe en el mundo
nos hermanamos, porque la piedra o las estrellas también
son nuestros hermanos, los árboles son nuestros abuelos,
etcétera. No tenemos por qué buscar otra religión
porque nosotros estamos viviendo con la naturaleza, somos parte
de un todo, de ese ser integral.
–¿Esas dos culturas ahora establecerán puentes,
deben convivir?...
–En este aspecto, los aymara siempre hemos sido representativos,
expresivos y protagonistas. No somos excluyentes sino incluyentes.
Jamás vamos a decir: “los católicos fuera”
o cualquier otra religión, porque hay libertad de culto.
La constitución política del Estado no ha sido
trabajo nuestro o de nuestros padres, pero ahora es el momento
en que nosotros queremos ser parte de ello. No sólo la
religión católica sino también de acuerdo
con el convenio 167 de la OIT, queremos ser parte.
–Usted ha participado en movimientos políticos,
en las marchas que produjeron la caída del presidente
Sánchez de Lozada. ¿En este proceso tiene aspiraciones
políticas?
–Yo soy aspirante a guerrero espiritual, pero soy parte
también cuando se habla de la política, que nada
va separado, nada está aislado, sino que todo es un conjunto.
Como los cuatro elementos, no podemos separarlos. La política
y la espiritualidad se habían manejado cuando florecía
la cultura Tiwanaku.
–Usted participa políticamente en la ciudad de
El Alto.
–Y también ocupo un lugar de mallku (líder
político) en la comunidad y estoy cumpliendo el servicio
de ser autoridad de mi comunidad.
–¿La figura del mallku está institucionalizada
en Bolivia?
–Yo por eso decía a veces que no soy boliviano.
Porque nosotros tenemos una estructura diferente a la del gobierno
y durante siglos esas estructuras se han mantenido separadas.
El gobierno tiene la Cámara baja, la Cámara alta,
sus ministros, diplomáticos. En lo propio, los pueblos
originarios hemos tenido siempre nuestras autoridades aunque
no fueran reconocidas institucionalmente. El ayllu tiene su
autoridad propia donde está conformado por kapas mallku,
apumallku, mallku, ucamani, irpa y arka. Las arkas son las bases.
El dirigente es nombrado por las bases.
–¿Qué importancia tiene para usted este
aporte espiritual al proceso de integración que se da
en América del Sur?
–La palabra importancia no sé si se aplica en este
caso. Cuando dije que no somos excluyentes quiere decir que
por diferentes colores que seamos, blancoides, morenos, negros,
etc., cuando se habla de humanidad se habla de uno y ese uno
somos todos. No tenemos por qué escogernos, ni tampoco
ser racistas. Yo soy hablante aymara y no conozco que exista
en mi lengua la palabra raza, no la encuentro.
–¿Esta sociedad armónica de la profecía
es la que debe construir Evo Morales?
–Alguien quizá decía: “Ustedes los
aymaras están en el poder. Todavía no estamos
en el poder. Eso sí, tenemos un hermano, Evo Morales,
en el gobierno, presidente que se sentó en la silla de
los que han manejado los gobiernos neoliberales. Cuando en el
Parlamento estén sentados nuestros hermanos guaraníes,
aymaras, chiquitaníes, de otras culturas, allí
podremos decir que estaremos en el poder. Porque hasta el momento
sólo ha habido un cambio. Lo que nosotros llamábamos
neoliberales ahora son opositores y nosotros, los indígenas
que antes éramos opositores, ahora estamos en el gobierno.
Se ha dado un giro.