| Bolivia:
Hoja de Coca, Medicina y Alimento
Sustento
del alma y del cuerpo
(Por Paulina Arce)
Koka Kintu es el regalo que hizo el Dios Inti al pueblo andino.
Por siglos ha sido sagrada y se ha utilizado como sustento del alma
y del cuerpo. La primera vez que cayó en desgracia fue cuando
la descubrieron los españoles; la segunda, cuando se supo
que contenía cocaína.
Don Pedro Vásquez vive en Socoroma y dedica su día
al cultivo del orégano. Cada mañana, antes de salir
de su casa, revisa los bolsillos de su pantalón. No puede
faltar una bolsita de plástico donde guarda las hojas de
coca que lo acompañarán durante la ardua jornada laboral.
Mientras realiza sus quehaceres, pone las hojas en su boca entre
la mejilla y los dientes y, por un largo rato y sin masticar, extrae
el zumo vegetal mezclándolo con su saliva. Una vez que las
hojas se han transformado en una pasta verdosa y no les queda ninguna
gota del extracto, las bota a la tierra.
Su vida y sus labores se encuentran a unos 115 kilómetros
de Arica, hacia el interior, a tres mil metros de altura sobre el
nivel del mar. Socoroma, muchos pueblos de los alrededores y don
Pedro son hijos de una historia inca y aymara y por lo visto se
mantiene una de las costumbres más arraigadas en ambas culturas
precolombinas: el acullicar hojas de coca.
Para este hombre trabajador, de rostro moreno y con rasgos andinos,
la coca es mucho más que una planta. Se transforma en su
alimento, en su consuelo, en la llave de su existencia.
En esas tierras utilizan esta hoja sagrada en ceremonias, fiestas,
pues son premonitoras del destino y, mediante el acto de acullicar
–mantenerlas en la boca entre la mejilla y los dientes sin
masticar- se transforma en un alimento, en un tónico revitalizante,
que combate el cansancio, el frío y el hambre.
Sin duda, el mundo occidental difiere abiertamente del consumo de
la hoja de coca y se ha transformado en un problema para la forma
de vida moderna. Y, la primera razón de este rechazo es la
gran confusión que causa la palabra, pues la coca se confunde
con cocaína, concepto que ha provocado la reglamentación
de los cultivos, la han considerado una droga y la han hecho caer
en decadencia.
La segunda oposición a ésta, es que se desconoce su
verdadera utilidad y su uso tradicional. Es importante entender
la diferencia entre coca y cocaína. La coca, cuyo uso doméstico
data de unos cuatro a seis mil años, es la hoja sagrada del
pueblo andino. La cocaína, por su parte, es una invención
europea de hace 140 años.
Se necesitan 41 productos químicos para poder extraer la
cocaína de la hoja de coca y se requieren 110 kilos de hojas
para producir 600 gramos de cocaína pura. La coca contiene
14 alcaloides estimulantes, siendo el principal la cocaína,
pese a su ínfima proporción. Según estudios
científicos, la hoja andina contiene menos de un 0.08 por
ciento de cocaína pura, que entra en su forma activa por
la acción alcalina de la saliva al ser masticada.
El año 1858 fue decisivo en el destino que tendría
el arbusto: Niemann y Walter aíslan la cocaína descubriendo
sus propiedades. En un principio, fue utilizada como analgésico,
pero dado su estrecho margen riesgo-beneficio, fue sustituida por
nuevos analgésicos de menor riesgo. Posteriormente, fue descubierta
por el mercado de la droga.
Sin embargo, la cocaína y el resto de los alcaloides no son
lo único que contienen las fibras de la hoja. En 1977 Timothy
Plowmann, investigador de la Universidad de Harvard, demostró
que 100 gramos de coca proporcionan 305 calorías, 19 gr.
de proteínas, 5 gr. de grasas, 46 gr. de hidratos de carbono,
1,5 gr. de calcio, 1,4 gr. de vitamina C y 11.000 UI de vitamina
A.
Don Pedro Vásquez, originario de Socoroma, no conoce esta
información científica. Los incas y aymara tampoco
manejaban las cifras con exactitud, pero sin duda, su vasto conocimiento
hizo de este vegetal su medicina y alimento.
»»La hoja sagrada.- Koka Kintu, como le llaman en los
Andes, es un aliado del hombre andino. Para este pueblo, la coca
es un regalo del Inti o del dios–sol. Allí nace su
valor mágico que en rituales puede aconsejar, entregar visiones
o conocimientos especiales. Además, la hoja es una ofrenda
que se deposita en lugares específicos y que es utilizada
en muchas ceremonias, para recibir protección y propiciar
las buenas cosechas.
Por otro lado, la coca constituye fundamentalmente un medio de cohesión
social en el mundo andino. En celebraciones como nacimientos, matrimonios
o funerales donde se reúne la comunidad no puede faltar la
coca, sin ella es difícil crear relaciones sociales.
Otro uso tradicional es en la medicina, entre los muchos males que
la coca cura o alivia se destaca la disentería, úlceras,
malestar estomacal, luxaciones, edema o hinchazón, el resfriado
y el sorojchi o mal de altura. Hoy en día millones de andinos
acullican coca o toman mate de coca. Los campesinos, trabajadores
y estudiantes de los Andes la emplean para resguardarse del sueño,
hambre y sed, tal como en otras culturas se usa el café como
un estimulante suave.
Proporciona energía en el trabajo y, por lo tanto, es imprescindible
en regiones donde existen pocas opciones alimentarias. Actualmente,
la carencia de la hoja significaría en algunas regiones la
inmediata elevación de los índices de desnutrición.
La coca no se consume sola sino que se acompaña de la llujt'a,
que es un alcalino de suma importancia en el acto de acullicar.
Ningún minero u obrero acullica sin la aplicación
de la llujt'a, posiblemente por algún efecto secundario de
la coca sola a largo plazo.
La llujt'a está constituida de diferentes materias primas.
En el altiplano, generalmente, se prepara de la ceniza de los tallos
de quinua, algunas veces se mezcla con un poco de azúcar,
agua o alcohol; otras, con papa cocida. Ésta, luego de amasarla
bien, se seca al sol hasta que se vuelva tan sólida como
una piedra.
»»La coca en el Tawantinsuyu.- Los aportes de etnohistoriadores
y antropólogos que se han basado en las crónicas españolas,
así como de arqueólogos plantean que la hoja de coca
tuvo un gran significado para los pueblos andinos preincaicos. Por
ejemplo, en el norte del Perú, se han encontrado vasijas
de la cultura mochica (500 años después de Cristo),
en las que aparecen figuras de posibles shamanes con la mejilla
dilatada por el acullico.
Se ha escrito que los ayllus aymara –organización socioeconómica-
del Lago Titicaca tenían cocales en los Yungas del actual
departamento de La Paz. Otros cronistas cuentan que los incas obsequiaban
coca a las autoridades étnicas que llegaban al Cuzco, como
parte de la reciprocidad entre el Estado y los grupos dominados.
Además, que junto a otros productos, esta hoja era almacenada
en depósitos provinciales para ser utilizada en tiempos de
guerra y era distribuida entre los indígenas en tiempos de
paz, para aliviar las necesidades de la población en caso
de escasez de alimentos. Se sabe que los incas contaron con zonas
dedicadas al cultivo de la coca que estaban bajo su control y parece
ser que la coca cumplió la función de valor de cambio
en ausencia de una moneda.
Por otra parte, la coca tuvo también en el incario, como
en épocas anteriores, una función mágico -
religiosa fundamental. Los adivinos mascaban hojas de coca y escupían
el jugo en la palma de la mano con los dedos extendidos para pronosticar
buenos o malos augurios.
En realidad, el propio mito fundador del imperio tuvo relación
con la coca. Garcilaso de la Vega, al relatar la leyenda de los
hijos del sol que fundaron el imperio, señaló que
éstos habían ofrendado hojas de coca y enseñado
al pueblo que éstas podían ser utilizadas para matar
el hambre, eliminar el cansancio y permitir que el desdichado olvidara
sus desgracias.
»»La coca durante la Colonia.- Desde las primeras penetraciones
de los españoles a la zona del Tawantinsuyu, éstos
se enteraron de la existencia de cultivos de coca y, desde muy temprano,
comenzaron a averiguar sus características y usos.
Muy pronto se abrió un debate sobre si permitiría
el cultivo y el consumo. El grupo ligado al clero consideró
que debía prohibirse por ser considerada la "hoja del
diablo", en relación a sus prácticas mágico
- religiosas que la doctrina de extirpación de idolatrías
quería hacer desaparecer.
Pero esta posición perdió vigencia al constatarse
que la coca podía ser utilizada en sustitución del
alimento por su alto valor nutritivo y, por lo tanto, ser entregada
a la fuerza de trabajo sometida en las minas y en el campo. Por
otra parte, los españoles, ávidos de riquezas, percibieron
que su cultivo y comercialización podían convertirse
en otras fuentes de obtención de riqueza.
Una vez descubierto el Cerro Rico de Potosí, cuya explotación
se inició masivamente en la segunda mitad del siglo XVI,
la mano de obra que se reclutó forzosamente se convirtió
en una importantísima consumidora de coca, junto a la de
otros centros mineros como Porco, Oruro, Chichas y Lípez.
A partir de ese momento, el cultivo y el consumo de la coca vivieron
un importante y acelerado proceso de expansión. Por ejemplo,
el cronista español Polo de Ondegardo sostuvo que en 1571
había 50 veces más plantaciones de coca que cuando
los incas regían el Perú.
También se dice que el aumento en el cultivo y consumo de
la coca estuvo relacionado con la invasión europea, pues
había producido una grave crisis de alimentos, causando privaciones
nutricionales en la población indígena, la que recurrió
a la coca para paliar esas deficiencias.
En todo caso, a principios del siglo XVII, la coca se consolidó
como un producto de gran difusión en el mercado colonial
y su cultivo y comercialización involucraron a distintos
grupos de la sociedad virreinal. Asimismo, el estado la había
incluido como un producto importante en el pago del tributo. En
ese tiempo, el Cuzco fue la primera zona productora de coca en el
territorio bajo jurisdicción del Virreinato de Lima.
La coca fue utilizada también como valor de cambio y con
ella se podía obtener ganado y otros productos altamente
valorados. Muchos indígenas se convirtieron en comerciantes
de coca, llamados "cocanis", que la trasladaban en burros
o en sus espaldas desde los Yungas de La Paz hasta Potosí.
A fines del siglo XVIII, a los consumidores indígenas se
añadieron los españoles y criollos que la utilizaban
en mate para curar resfríos, dolores de muelas, heridas,
fracturas de huesos y otros. Además, la coca significó
un suculento ingreso en alcabalas, diezmos, primicias y veintenas
para el Estado. En efecto, el impuesto a la coca fue siempre un
rubro vital para la aduana de La Paz y su principal recurso económico.
Pero las sublevaciones indígenas primero, y la Guerra de
la Independencia después, provocaron la pérdida de
miles de hectáreas de coca, sobreviniendo un período
de crisis. Sin embargo, muy pronto la coca volvió a tomar
el lugar principal en los ingresos locales de La Paz, y a lo largo
del siglo XIX, ningún otro producto la aventajó.
Sin embargo, el año 1858 marcó un hito fundamental
en el futuro de la coca: se descubrió su contenido en cocaína,
lo que provocó que en el siglo XX se reglamentara su cultivo,
pues gran parte de ésta iba destinado al mercado del narcotráfico.
En 1949 la coca fue considerada nociva por una comisión investigadora
de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Años
más tarde, en 1961, en la Convención sobre Narcóticos,
bajo una fuerte presión de los Estados Unidos, la ONU oficialmente
asumió la postura que masticar coca era una forma de drogadicción,
a pesar que no hay evidencia de condiciones adictivas en la coca.
En Chile, la hoja de coca está prohibida pues existe un profundo
desconocimiento de la diferencia entre su uso tradicional y el consumo
de cocaína. "La hoja de coca no es culpable de la drogadicción
así como la uva no es culpable del alcoholismo", sostienen
diversas organizaciones indígenas.
Don Pedro, seguramente, no conoce a cabalidad la historia de aquellas
pequeñas hojas que todos los días permanecen en su
bolsillo, lo tienen sin cuidado las restricciones de la ONU y ni
siquiera sabe de la prohibición chilena. Por ahora, continuará
usando la coca en las fiestas, ceremonias y rituales celebradas
en su pueblo, la utilizará para paliar el frío y el
hambre y seguirá siendo su mejor aliado en el trabajo.
»»Planta y usos.- Tradicionalmente la planta de coca
se ha cultivado en los valles al este de la cordillera oriental
de los Andes, concretamente en la franja que se extiende entre las
ciudades de La Paz (Bolivia) y el Cuzco (Perú). La coca (Erythroxylon
coca), es una planta herbácea y perenne. Se cosechan sus
hojas, mientras que en otros casos se sacan sus frutos y las flores.
La coca permite obtener de tres a cuatro cosechas anuales durante
30 a 40 años.
La hoja ha sido industrializada en más de 30 productos distintos,
como champú, crema dental, productos farmacéuticos
y una gran variedad de medicinas, sin embargo, a causa de la criminalización
de la coca, se prohibe su exportación.
Irónicamente, la única importadora legal de la coca
a los Estados Unidos es la Compañía Stephan, que importa
anualmente unos 175 mil kilos de hojas para fabricar una anestesia
de cocaína y para darle sabor a la Coca Cola.
Numerosas cooperativas campesinas de los Andes estudian en este
momento alguna fórmula para derivar la producción
de hoja de coca hacia otros empleos que no sean la fabricación
de cocaína, pero tropiezan con el hecho de que todos estos
derivados son ilegales fuera de Bolivia y Perú.
*Paulina Arce es periodista y editora de la revista Identidad
y colaboradora de Ser Indígena•
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