| Carta
del Senador Navarro a Relator ONU asuntos indígenas Rodolfo
Stavenhagen y Carta a Presidenta de Chile
Valparaíso, Chile, diciembre 28 de 2007
Señor
Rodolfo Stavenhagen
Relator Especial Derechos Humanos y Libertades Fundamentales de
los Indígenas
Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los DDHH
1211 Génova 10, Suiza
Presente.-
Estimado
Sr. Stavenhagen:
Como Ud. seguramente bien lo sabe, desde hace unos 15 años
atrás el Estado chileno comenzó a utilizar contra
el pueblo mapuche leyes tales como la N°12.927 llamada de “Seguridad
Interior del Estado” hasta llegar a la aplicación de
la denominada “Ley Antiterrorista”.
La primera de ellas fue promulgada en agosto de 1958, durante el
gobierno del general Carlos Ibáñez del Campo y modificada
por el Decreto 890, de agosto de 1975, durante la dictadura del
general Augusto Pinochet, manteniéndose vigente hasta nuestros
días.
La segunda norma, la N°18.314, que fue promulgada el 16 de mayo
de 1984, tras ser propuesta por la Junta Militar que entonces reemplazaba
al Poder Legislativo, cerrado desde 1973, lleva también la
firma del dictador Augusto Pinochet y de su ministro del Interior,
Sergio Onofre Jarpa, y ha sufrido modificaciones en el 2002 y el
2005, aunque más para “perfeccionarla” que para
restarle alcance y atribuciones.
Desde
entonces alrededor de 300 mapuches, hombres, mujeres y ancianos,
han pasado por diversas cárceles chilenas. Más de
diez ministros especiales y nueve fiscalías militares se
han encargado de investigar acciones de protesta social indígena
enmarcadas en un conflicto que se agudiza año tras año
y donde el reclamo por el territorio usurpado a las comunidades
sigue siendo el factor principal de confrontación.
La cifra total de personas sometidas a proceso en el mismo período
se eleva por sobre las 500, y en la actualidad, alrededor de 150
personas se encuentran sometidas a proceso por tribunales civiles
y fiscalías militares por su participación en movilizaciones,
ya sea en zonas urbanas o rurales(1).
A esa cifra, se suman órdenes de detención vigentes
contra una veintena de comuneros, además de 15 presos recluidos
en las cárceles de Traiguén, Lebu, Temuco, Lautaro
y Angol, condenados en su mayoría por la Ley 18.314 sobre
“conductas terroristas”(2).
Durante este año que ya termina nuestra preocupación,
así como la de muchas organizaciones y personas de Chile
y el mundo, ha estado centrada en la situación que afecta
a Juan y Jaime Marileo, Patricia Troncoso, José Huenchunao
y Juan Ciriaco Millacheo, quienes fueron condenados a 10 años
y un día por el caso Poluco Pidenco, un incendio de bosques
de la empresa forestal Mininco ocurrido en diciembre de 2001, por
el cual -a pesar de que no hubo víctimas fatales- se les
aplicó la Ley Antiterrorista, lo que elevó gravemente
las condenas en relación a lo que les habría correspondido
de ser procesados como delito común.
Este
proceso, en que se utilizaron "testigos sin rostro" para
obtener testimonios de su culpabilidad y en que también se
les condenó al pago de una indemnización de casi 425
millones de pesos -poco menos de un millón de dólares
actuales- ha sido condenado ya en dos oportunidades por los organismos
de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y por organizaciones
internacionales humanitarias, que han planteado la derogación
de la Ley Antiterrorista y la revisión de los procesos realizados
bajo esa norma, como Ud, bien sabe y conoce.
Quienes están detenidos por este caso, luego de haber sido
rechazado en el Senado un proyecto de ley que presentamos junto
a los senadores Guido Girardi y Juan Pablo Letelier, en mayo del
año 2006, que buscaba se concediera la libertad condicional
a condenados por conductas terroristas y otros delitos, en causas
relacionadas con reivindicaciones violentas de derechos consagrados
en la ley N° 19.253 o Ley Indígena, optaron a partir
del 10 de octubre pasado, por llevar adelante una huelga de hambre
indefinida, hasta las últimas consecuencias, como medida
de presión por sus demandas.
Al cabo de 67 días de huelga, tres comuneros mapuches -José
Huenchunao, Jaime Marileo y Juan Millalén- optaron por abandonar
la movilización, al aceptar la mediación del obispo
de Temuco, Camilo Vial, para la instalación de una mesa de
negociaciones con el Gobierno, en busca de respuestas a los tres
puntos de su petitorio: libertad a los presos políticos mapuches,
desmilitarización de la zona en conflicto y fin a los allanamientos
policiales.
Sin
embargo, tanto Patricia Troncoso como Héctor Llaitul decidieron
continuar con el ayuno, por lo menos hasta que se dé inicio
efectivo a esa mesa de diálogo y señalando que para
desistir definitivamente de estas medidas de presión también
es necesario el compromiso de no aplicar la Ley Antiterrorista,
por la cual hoy se encuentran encarcelados.
Patricia debió ser internada en la Unidad de Tratamientos
Intensivos del Hospital de Angol, tras 74 días en huelga
de hambre. Un destino similar espera a Héctor. Ambos han
visto deteriorado su estado de salud debido, entre otras razones,
a que han perdido cerca de 25 kilos de peso.
Como Ud. recordará, el caso Poluco Pidenco fue un incendio
a bosques de la forestal Mininco, ocurrido en diciembre de 2001,
por el cual -a pesar de que no hubo víctimas fatales- a sus
supuestos autores se les juzgó con "testigos sin rostros"
y se les aplicó la Ley Antiterrorista, lo que elevó
gravemente las condenas en relación a lo que les habría
correspondido de ser procesados como delitos comunes.
Patricia Troncoso, Juan Huenulao, Jaime Marileo y Juan Marileo,
presos mapuches de la cárcel de Angol, fueron acusados y
condenados en la causa de “incendio terrorista” a 10
años y un día, más el pago de una indemnización
de $424.964.798 a la empresa forestal Mininco.
»»Todos ellos ya han cumplido cinco años de presidio.-
Respetado Sr. Stavenhagen. Sabemos de su preocupación y de
las comunicaciones que ha dirigido en distintas oportunidades al
gobierno de Chile haciéndola presente. Creemos que estamos
frente a un situación crítica, de la mayor gravedad,
especialmente en términos de seguridad para la vida de aquellas
personas recluidas que, efectivamente, tienen la decisión
de llegar hasta las últimas consecuencias.
Creemos también que una opinión, una intervención
o la apertura de un espacio de mediación a través
de su persona podría abrir puertas para avanzar en un proceso
estancado. No queremos tener que lamentar una o varias muertes para
reaccionar.
En el actual escenario, habíamos pensado insistir en una
petición de amnistía por parte de la Presidenta Michelle
Bachelet. Sin embargo, los quórum de respaldo legislativo
que una decisión de este tipo debiera tener, y especialmente
a la luz de lo ocurrido con el proyecto rechazado el 2006, nos hacen
considerarla absolutamente inviable.
Por lo anterior, hemos considerado oportuno y necesario informar
a Ud. que el propio gobierno de Chile envió a trámite
legislativo un mensaje (Boletín N°4298-07, con fecha
5 de julio de 2006), para excluir de la aplicación de la
Ley Antiterrorista los delitos contra la propiedad(3). La aprobación
de este proyecto de ley del gobierno beneficiaría a los presos
mapuches, pues la rebaja de penas es retroactiva, de acuerdo al
artículo 18 del actual Código Penal.
En
razón de ello le hemos solicitado a la Presidenta que pueda
poner la mayor urgencia posible a este proyecto, que no ha tenido
trámite legislativo alguno desde su ingreso a la Comisión
de Comisión de Constitución, Legislación, Justicia
y Reglamento del Senado. Hemos señalado nuestra confianza
en la palabra que nuestra Jefa de Estado empeñó ante
el país, de no utilizar la Ley Antiterrorista en contra de
los mapuches en el futuro.
Creemos que también es posible hacer un esfuerzo para corregir
los casos pasados. De hecho, en el mismo proyecto de ley citado
se señala que: “La ley N°18.314, como antes se
señalara, protege variados bienes jurídicos, entre
los cuales hoy se encuentra el de propiedad. Dicha protección
a través de esta legislación especial no aparece adecuada”.
Creemos que este puede ser un importante paso en la búsqueda
de una solución, si es que llegara a materializarse.
De hecho el texto que se busca derogar de esta normativa autoritaria
es la misma que ha sido utilizada en otras ocasiones por el propio
Estado para iniciar acciones contra mapuches ante la ocurrencia
de hechos delicitivos en los que se les imputa alguna responsabilidad.
Nos
sigue doliendo la incapacidad del Estado Chileno y sus instituciones
para dar saltos cualitativos en su relación con los pueblos
originarios, porque nos hiere ver como mientras ex agentes del Estado
que violaron probada y sistemáticamente los Derechos Humanos
en nuestro país gozan aún de libertad o han recibido
condenas muy menores por sus atroces crímenes, hermanos indígenas
deban pasar largos años en una cárcel por un delito
donde no hubo heridos, ni muertos y cuyo proceso es, a lo menos,
cuestionable.
Por todo lo anteriormente expresado, tengo a bien, respetuosamente,
solicitar a Ud. pueda evaluar los antecedentes que le hemos expuesto,
especialmente en relación a la posibilidad de lograr se dé
máxima celeridad al proyecto citado que permitiría
lograr la libertad de los comuneros mapuches actualmente detenidos,
así como la revisión de sus procesos, y asimismo pueda
hacer llegar su opinión al gobierno de Chile apoyando esta
vía de solución, en atención a que se trata
de una iniciativa del propio Ejecutivo.
Sin otro particular, agradeciendo su permanente atención
a la situación de los derechos de los pueblos originarios,
le saluda atentamente,
Alejandro Navarro Brain, Senador de la República de Chile•
(del mismo partido que la presidenta Bachelet..)
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