Por: Ariadne Gallardo Figueroa (CASANCHI)* (Fecha publicación:26/4/2005)
Uno de los momentos mágicos con los
cuales contamos en primavera y otoño, nos hace pensar en la íntima
relación que tenemos con el sol, su calor, su arraigo en el centro
de nuestro universo, no sólo forma parte de la búsqueda incesante
de los científicos actuales, como es el caso de la NASA, que se
asombra y maravilla de estos fenómenos naturales al grado de llegar
a tierras yucatecas para tomar nota de esta situación especial
que nos legaron los antiguos mayas: la posibilidad de reconocer
el equinoccio de primavera y otoño.
De esto se trata este trabajo, de la ardua labor desarrollada
por los mayas, los astrónomos del pasado que nos hacen sentir
su presencia en los templos que desde entonces perviven como silentes
testigos del paso del tiempo.

El observatorio maya denominado 'El Caracol' en Chichén
Itzá.
Pero ante todo debemos preguntarnos,
¿qué sabemos de los equinoccios, que significan para la astronomía
y la arqueología?
Equinoccio del latín aequinoctium; aequus, igual y nox, noche,
por lo que significa noches iguales, esta aseveración es por que
el eje de la tierra tiene una inclinación con referencia al Sol,
que permite que en ambos Hemisferios de la tierra, norte y sur,
la noche sea igual, en tiempo de duración, en todo el planeta.
Las fechas en que esta posición se da de acuerdo al calendario
gregoriano, es el 20 al 21 de marzo, Equinoccio de Primavera y
el 22 al 23 de septiembre, Equinoccio de Otoño, esto se verifica
anualmente y marca los cambios de estación.

El arribo de Kukulcán en la pirámide maya denominada Castillo
de Chichén Itzá
ante la presencia de 42 mil visitantes el 21 de marzo del 2005.
Aunque lo más notorio es
cuando el tiempo de luz es igual al tiempo de noche, lo que da
el nombre es con referencia a que el tiempo de oscuridad, de manera
proporcional, es igual en todo el planeta.
En esa fecha; la posición de la Tierra con referencia al Sol,
marca el centro de rotación del planeta, a esta línea 'imaginaria'
se le llama Ecuador, le decimos 'imaginaria' por que no se ve
como una línea blanca o de cualquier color que estuviese marcada,
pero si es la zona de mayor radio del planeta en referencia a
su rotación frente al Sol, aun cuando el eje terrestre tiene una
inclinación diferente.
Cuando vemos el Sol en la cúspide de la cúpula celeste desde la
tierra, es a esta posición a la que le llamamos Cenit, es el momento
en que su energía desciende sobre la Tierra en todo su apogeo,
es a lo que llamamos Medio Día.
El Equinoccio, se da cuando es el Cenit y la luz del Sol se posa
sobre el ecuador de manera vertical, dando el efecto de la ausencia
de sombras en esa región, no así en los demás puntos de la tierra
en los que se crea una sombra sometiéndose a la inclinación en
la circunferencia, dando sombra hacia el norte o al sur dependiendo
que polo sea el más cercano, a estas áreas se les llama Hemisferios,
dando como resultado el Hemisferio Norte y el Hemisferio Sur.
Para los mayas, el equinoccio de primavera representaba una fecha
en la que podían demostrar sus conocimientos de astronomía, matemáticas,
cronología, geometría y religión. Es por eso que en la puesta
del sol de cada 21 de marzo, en la Pirámide de Kukulcan o castillo
de Chichén Itza, se produce una proyección serpentina de siete
triángulos de luz invertidos, como resultado de la sombra de las
nueve plataformas del edificio.

Turistas de todo el mundo visitan durante la época equinoccial
las zonas arqueológicas de Yucatán,
considerado uno de los sitios turísticos de mayor afluencia durante
semana santa.
La idea conceptual expresada
durante la celebración del equinoccio de primavera, se centra
en la ejecución de la siembra, símbolo de comienzo y fertilización
de la tierra, más adelante observaremos lo que significa el equinoccio
de otoño, que es precisamente el momento de la cosecha, el fruto
obtenido de la tierra.
Octubre el día de la
cosecha: Equinoccio de otoño en los recintos mayas
Uno de los espectáculos
más bellos con lo cuales contamos en Yucatán refiere al equinoccio
de otoño, que se presenta de 21 al 24 de septiembre en las zonas
arqueológicas mayas.

El amanecer en la zona arqueológica de Dzibilchaltún.
Precisamente en el Templo
de las siete muñecas en la zona arqueológica de Dzibilchaltún
se pudo admirar este fenómeno, cuando el sol cruzó precisamente
por el centro de la puerta principal del templo mencionado. La
relatoría, estuvo a cargo del arqueólogo José Huchím.

El arqueólogo José Huchim.
Respecto a otra zona arqueológica
donde también se pudo admirar este fenómeno nos habla el director
del patronato Cultur Alvaro Chan Lugo.
Disfrutar del mágico espectáculo de luz y sombra ante el descenso
de la serpiente de Kukulcán en la pirámide del Sol, en Chichén
Itza, es algo que mantuvo a la expectativa a muchos visitantes
ya que al inicio de semana la lluvia cayó copiosamente en el área,
pese a todo la cita desde las 11 y hasta las 4 de la tarde durante
los días 21, 22,23 y 24 de septiembre, se dio y fue posible admirar
este hermoso espectáculo, sin duda la sierpe fue puntual para
muchos visitantes que no perdieron la esperanza de ver descender
a Kukulcán, que para los aztecas era Quetzalcoatl.
Fue interesante poder conversar con el arqueólogo José Huchím,
quien es uno de los discípulos del yucateco Víctor Segovia Pinto,
uno de los arqueo astrónomos más connotados que dio vida a las
ruinas del lugar, le nombraban- nos relata Huchim- el arqueo astrónomo
jardinero, pues pugnó porque se cultivaran flores y césped en
las áreas arqueológicas yucatecas.
Uno de sus errores fue que no le gustaba escribir cada detalle
de sus búsquedas y afortunados encuentros en las ruinas históricas,
sin duda muchos reconocen la tarea fundamental del apoyo de José
Huchím, puesto que él ha validado cada detalle que aprendió de
su maestro y dado seguimiento, sobre todo por el detalle de que
la arqueoastronomía, no es reconocida como especialidad y, es
demasiado joven para muchos investigadores, en nuestro país se
toma en cuenta con seriedad desde 1980, gracias al esfuerzo de
varios arqueólogos y antropólogos, que en sus investigaciones
se dieron a la tarea de poner especial atención a las edificaciones
prehispánicas y percatarse de que cada una de ellas, al igual
que otros edificios antiguos de diversas civilizaciones destacaban
momentos estelares específicos.
Por ejemplo el paso del sol como lo podemos observar en los equinoccios
es un detalle que marcaba para los antiguos mayas una forma de
reconocer el momento de la siembra, en primavera y de la cosecha,
en otoño, tal como lo apreciamos en esta ocasión.
Sin lugar a dudas albergaban una función ceremonial cada uno de
estos edificios -nos dice Huchim- en los vestigios se han encontrado
ofrendas de cerámica, sobre todo en el edificio central de la
zona de Dzibilchaltun, que fue el sitio que visité para poder
comentarles a través de estas páginas ahora.
Para el clásico tardío el uso de la cerámica kepech se generaliza,
por lo cual se encontraron objetos de uso doméstico y también
ceremoniales, el edifico del templo de las siete muñecas se restauró
en 1956-57, la tradición los trabajos también se daba en Chichén
Itzá, la cual estuvo a cargo de José Erosa Peniche y Cirerol Sansores,
pero el primero fue el que se metió a la superestructura… En ese
momento se empezó a ver el fenómeno y todos corrimos a colocarnos
con las cámaras en el sitio adecuado para poder tener la visibilidad
óptima, resultando una experiencia inigualable que duró varios
minutos.

El sol posándose en la puerta
central del templo de las siete muñecas.

El sol en su recorrido por las ventanas del Templo de
las siete muñecas.
Más adelante José Huchim
nos habló de lo acontecido y en los altoparlantes podíamos escuchar
su voz:
'Este fenómeno fue descubierto en 1983, hace 21 años cada seis
meses estamos observando el fenómeno equinoccial en el templo
de las siete muñecas, nombre que se le dio debido a que en el
interior del edificio se encontró una ofrenda con siete figurillas
de barro, que fueron tal vez la ofrenda para el astro rey, el
sol.
Alrededor de 1957, cuando se iniciaron las exploraciones del sitio,
después de casi 10 años de investigaciones a cargo del arqueólogo
Víctor Segovia Pinto y quien en este momento les informa, llegamos
a la conclusión de que este recinto era un observatorio solar,
puesto que en el sitio se encuentran representadas las máximas
declinaciones del sol, que son los equinoccios del 22 de septiembre
y el 21 de marzo.
Posteriormente cuando el sol recorre el firmamento hacia su declinación
más acentuada, el sur, ocurre el solsticio de invierno, que se
proyecta en el interior del edificio, más adelante el sol recorre
nuevamente el firmamento hasta el centro de la puerta que ahora
mismo vemos iluminada y, otra vez se repite el fenómeno y, posteriormente
el 22 de junio se da el solsticio de verano, el sol aparentemente
detiene su recorrido y se regresa hacia el centro, recorre el
firmamento en un ángulo de 24° para volver nuevamente al equinoccio.
Este es el recorrido aparente del sol y su parámetro desde Dzibilchaltun
es el templo de las siete muñecas', señalaba el arqueólogo a la
audiencia reunida en la zona arqueológica el día del fenómeno
solar, prosiguiendo:
'Las entradas norte y sur del edificio, definen los solsticios,
este fenómeno se descubrió en 1983 y un poco siguiendo la misma
corriente del arqueólogo Víctor Segovia Pinto que fue un pionero
en la arqueo astronomía en Yucatán, dio relevancia a las investigaciones
de Okulich, Tulum, Chichén Itzá y Uxmal, primordialmente, pero
el panorama de esta zona arqueológica formó parte fundamental
de sus trabajos investigativos. Sin lugar a dudas la mayoría de
los edificios del área maya están relacionados con el sol, es
decir que los antiguos arquitectos edificaron sus construcciones
de acuerdo a los movimientos aparentes del sol y probablemente
de otros astros.'

El momento de más relevancia
en la puerta central asomó el sol, puntual como
cada 6 meses.
En Dzibilchaltun-aclaraba
a los asistentes- nos encontramos en el extremo oriente de la
ciudad, a un extremo del sacbé, que significa camino de caliza,
el cual mide aproximadamente 2 kms. de longitud, en el extremo
posterior existe otro edifico similar al templo de las siete muñecas,
de alguna manera el movimiento del sol está definido por el trazo
que delinea el sacbé, este es un fenómeno que se empieza a observar
durante el clásico tardío, (700 y 1000 DC), posteriormente el
templo sufre modificaciones y el edificio que se conserva es la
superestructura que ahora podemos apreciar.
La extensión total de Dzibilchaltun es de 19 kms. cuadrados, en
la cual se pueden admirar más de 8 mil estructuras prehispánicas,
aproximadamente 2 mil de ellas son construcciones que fueron utilizadas
para eventos ceremoniales y administrativos, donde vivía la elite,
la gente común habitaba los alrededores'
Fue una experiencia única poder compartir el fenómeno y darnos
cuenta que año con año el acontecimiento se repite y no nos cansa,
la enorme capacidad de asombro de la gente se renueva y percibimos
con ello la certidumbre que existe en nuestras citas con el astro
que nos provee de la vida y el calor en esta nuestra estadía por
el planeta, el tercero desde el sol. Cada año miles de visitantes
extranjero y lugareños se dan cita para admirar este fenómeno,
tuvimos la oportunidad de platicar de forma breve con un viajero
inglés que se dedica a visitar sitios de interés histórico que
están íntimamente relacionados con los movimientos del sol, para
él como para muchos otros la magia que nos legaron los antepasados
forma parte de todo un bagaje cultural que ancestralmente ha ido
definiendo teorías, lo mismo que impregnando de sabiduría los
relatos de la antigüedad, donde se nutren arqueólogos y arqueo
astrónomos, lo mismo que místicos y seguidores del culto al sol.

Jorge Barrera y Alvaro Chan
Lugo, funcionarios de Cultur.
Agradezco las facilidades
otorgadas por los funcionarios del turismo cultural (Cultur),
que permitieron la realización de este trabajo en uno de las regiones
mágicas de nuestro país, donde cada año se convierte en una fiesta
durante los equinoccios de primavera y otoño en las zonas arqueológicas
de la antigua civilización maya.