| Por Raúl Montenegro (biólogo)·
La
soja no sólo mata ambientes nativos, no sólo mata
la salud y los territorios indígenas, no sólo mata
la diversidad agroproductiva de un país, no sólo enferma
y hace morir a la gente con sus plaguicidas, también instaló
una forma perversa de neocolonialismo.
¿Saben ustedes lo que están sufriendo las comunidades
indígenas del centro y
oeste del Chaco y Formosa, cuyos bosques están siendo destruidos
para que se
cultive soja? ¿Perciben acaso la tragedia de ser indígena
Wichí en un mundo
que de bosque seco pasa a cultivo de soja, y cuyos aires y aguas
transparentes pasan a ser depósitos de glifosato y su derivado
AMPA, y
endosulfán y su derivado sulfato de endosulfán?
¿Saben ustedes que los gobiernos están flexibilizando
leyes y procedimientos
administrativos para facilitar los desmontes, e incluso la transferencia
de
terrenos fiscales a plantadores de soja? ¿Saben lo que sucede
en el Chaco,
donde hemos iniciado una durísima campaña para evitar
que se les siga
sacando territorio a los indígenas para plantar soja?
¿Saben lo que sucede en Paraguay, donde las tierras de
su ambiente chaqueño
y selvático se destruyen para hacer soja? ¿Pueden
hablar de sustentabilidad
cuando la selva Paranaense del Paraguay se redujo al 68% entre 1984
y 1991,
con una tasa de desmonte salvaje de 288.551 hectáreas por
año, en su mayoría
para cultivar soja?
Poco se dice del uso intensivo de glifosato, endosulfán
y otros plaguicidas
tan usados en cultivos de soja RR. Poco se dice del inédito
experimento
epidemiológico que desató el cultivo de soja en Argentina,
Brasil y Paraguay
(por solo citar algunos de los países-víctima). ¿Saben
ustedes que los
médicos rurales, y los que atienden poblaciones de bordes
urbanos están
desesperados por los valores de morbilidad y mortalidad que se están
registrando?
¿Quiénes informan que los plaguicidas glifosato,
AMPA, endosulfán y sulfato
de endosulfán; el coadyuvante nonil fenol etoxilato, y el
diluyente ftalato
(tan usado en plaguicidas) son disruptores endócrinos? ¿Advierten
siquiera
lo que significa un monocultivo de crecimiento geométrico
asociado a
problemas sanitarios de crecimiento también geométrico?
¿Cómo le van a enseñar a la soja a no extraer
nutrientes ni alterar el
perfil del suelo? ¿Cómo van a modificar los sistemas
sociales de Argentina o
Brasil, donde el cultivo de soja puede hacerse prácticamente
desde un
teléfono celular, pues no hace falta roturar el suelo ni
sofisticadas
maquinarias? ¿Qué referencia se hace a la destrucción,
no ya de ambientes
nativos, lo que de por sí es muy grave, sino de diversidades
agroproductivas?
¿Quién habla en nombre de los productores de leche,
jaqueados por los
productores de soja?¿Qué parte del relatorio habla
de la cantidad de mano de
obra que demanda una hectárea de soja y una hectárea
de tambo dedicado a la
producción de leche?
Por si fuera poco, las semillas crudas de soja contienen restos
de los
plaguicidas usados, y la soja cruda, tanto orgánica como
RR, contiene
fitatos e isoflavonas que son de riesgo para la salud.
La soja no sólo mata ambientes nativos, no sólo
mata la salud y los
territorios indígenas, no sólo mata la diversidad
agroproductiva de un país,
no sólo enferma y hace morir a la gente con sus plaguicidas,
también instaló
una forma perversa de neocolonialismo.
Dr. Raul A. Montenegro, Biologo
Presidente de FUNAM
Premio Nobel Alternativo 2004 (RLA-Estocolmo, Suecia)
Profesor Titular de Biologia Evolutiva,
Universidad Nacional
de Cordoba (Argentina)
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