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declaración de Quito CLOC
DECLARACIÓN DE QUITO
Luego
de 518 años de resistencia a la invasión, el despojo y la explotación,
hemos llegado a la tierra de Eloy Alfaro, de Tránsito Amaguaña y de
Manuelita Sáenz. Hemos transitado por los caminos de América plenos de
mística y fuerza, luchando, movilizándonos y debatiendo, levantando
nuestras banderas, fortaleciendo nuestras organizaciones y ampliando
nuestras alianzas. A los pies del Pichincha, en la mitad del mundo,
hemos realizado nuestro V Congreso después de un año de esfuerzo
organizativo y movilizador
Aquí estamos las y los continuadores
históricos de los procesos sociales que surgieron con la Campaña de 500
años de Resistencia Indígena, Campesina, Negra y Popular. Aquí estamos
casi un centenar de organizaciones del campo de toda América,
representadas en más de mil delegadas y delegados, que surgimos de los
procesos de unidad que desde los sectores populares venimos
construyendo como una respuesta decidida y valerosa frente a la
transnacionalización del capital y sus efectos perversos.
Nuestro
V Congreso se ha caracterizado por la mayor participación de muejres y
jóvenes y los importantes aportes de organizaciones de pueblos
originarios y afrodescendientes, reflejo de los mayores niveles de
convergencia y de las fuertes luchas que han dado los pueblos
originarios de todo el continente en los últimos años. Valoramos
especialmente el aporte a todas nuestras luchas que ha significado
incorporar la visión del sumak kawsay o buen vivir.
Los trabajos
del Congreso construyeron una mirada colectiva dell contexto en que
desarrollamos nuestras luchas. Estamos viviendo una etapa de ascenso de
las luchas sociales en América Latina. El fortalecimiento de las
organizaciones campesinas, populares y de pueblos originarios y
afrodescendientes ha provocado simultáneamente el surgimiento de
gobiernos progresistas y el recrudecimiento de las agresiones desde el
imperio. Las derechas del continente, el gobierno de Estados Unidos y
los grandes capitales despliegan una contraofensiva con nuevas formas
de colonialismo, despojo y represión, que combinan las estrategias
políticas con las formas más crudas de militarización y agresión armada.
El
Congreso con entusiasmo celebró el triunfo de las luchas sociales en
Bolivia y Ecuador, que han comenzado profundos procesos de
transformación nacional y han permitido la adopción de Constituciones
nacionales revolucionarias. Saludamos a las organizaciones del Ecuador
que se movilizaron decididamente y derrotaron un intento de golpe en
este país. Nos solidarizamos con la resistencia popular en Honduras,
que a pesar de la continuidad del golpismo ha logrado un apoyo
mayoritario a una Asamblea Constituyente.
Nos solidarizamos
también con la lucha del pueblo Mapuche y con quienes después de casi
tres meses de huelga de hambre lograron doblarle la mano al Estado
chileno y ampliar los sectores sociales decididos a luchar hasta lograr
la revocación de una ley antiterrorista espuria. Nos solidarizamos con
el valeroso pueblo de Haiti, que se ha movilizado masivamente contra la
ocupación militar, el saqueo y la imposición de semillas transgénicas,
a pesar de las tremendas dificultades posteriores al terremoto. Nos
solidarizamos también con el pueblo colombiano, que sufre y resiste sin
rendirse las agresiones sistemáticas y criminales del Estado y el
paramilitarismo y exigimos la solución política y negociada del
conflicto social y armado.
Reiteramos nuestra permanente
solidaridad con la Revolución Cubana y el pueblo cubano que ha
resistido 50 años de bloqueo por parte de Estados Unidos, y exigimos la
liberación de los cinco revolucionarios cubanos mantenidos prisioneros
por el imperio
La agricultura, el agua, la alimentación y
nuestros bienes naturales son hoy objetivo central del gran capital
financiero. Mediante grandes inversiones han acelerado la concentración
de la producción, procesamiento y comercialización agrícolas, y ha
profundizado la dependencia frente a los agrotóxicos y otros insumos
industriales.
El resultado es la expulsión masiva y por la
fuerza de pueblos originarios y campesinos, la extranjerización de la
tierra, la pérdida de soberanía nacional y popular, así como la
destrucción de la Madre Tierra. Frente a eso, nuestro Congreso levantó
con decisión su lema central: “Contra el saqueo del capital y del
imperio, por la tierra y la soberanía de nuestros pueblos, América
lucha” y reafirmó nuestra decisión de defender el planeta, la
agricultura campesina y la dignidad y buen vivir de los pueblos.
La
crisis climática producida por los modelos de producción y consumo
impuestos por el capitalismo deja sentir sus peores consecuencias sobre
los pueblos del mundo y especialmente sobre quienes vivimos y
producimos en el campo. Terminar con el capitalismo pasa a ser no sólo
un objetivo social, sino un paso necesario para la sobrevivencia de la
humanidad y el planeta. Necesitamos acabar con el modelo agrícola
industrial, agroexportador e hiperconcentrado, responsable principal de
la crisis climática. Nos comprometemos a levantar e impulsar con fuerza
la posición de la Via Campesina, en cuanto a que la agricultura
campesina es la vía más segura y efectiva para enfriar el planeta y
reconstituir los equilibrios naturales.
Los proyectos REDD
(Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación Forestal), son
una profundización de los procesos de privatización de los territorios
que pretenden incorporar los bosques y otros ecosistemas a
los mercados internacionales. Para ello eliminan y desconocen los
derechos de los pueblos y comunidades sobre sus tierras y
territorios, imposibilitando además la soberanía alimentaria y otros
derechos colectivos.
La ambición del capital no se detiene. Ha
impuesto leyes, regulaciones y programas que buscan privatizar la vida,
las semillas y el conocimiento. La investigación científica y
tecnológica ha quedado progresivamente bajo dominio del capital y en la
agricultura se ha impuesto un modelo tecnológico único que fomenta la
dependencia e ignora los saberes y técnicas populares y agroecológicas.
El mundo y los campesinos vemos con horror cómo se utilizan o tratan de
imponer leyes y tecnologías de la destrucción y el despojo, como la
privatización de las semillas, los cultivos transgénicos, semillas
Terminator, la biología sintética y la geoingeniería.
Seguiremos
defendiendo nuestras semillas contra la privatización y la destrucción,
y las multiplicaremos para que circulen libremente y sirvan de base
para la Soberanía Alimentaria
América Latina sufre de altos
niveles de desigualdad y de concentración de la tierra. Esto es
resultado de procesos históricos desde invasión colonial y la
constitución de los Estados nacionales, varias décadas de
neoliberalsimo y de procesos de contra-reforma agraria que han
provocado concentración y reconcentración de la tierra. En los últimos
años se suma un nuevo fenómeno de acaparamiento de tierras por parte de
empresas estatales, transnacionales del agronegocio y transnacionales
financieras. El acaparamiento de tierras viola los derechos humanos,
porque roba a las comunidades campesinas las posibilidades de
alimentarse y alimentarnos ahora y en el futuro.
Reafirmamos la
lucha por una Reforma Agraria integral y por la Soberanía Alimentaria
como pilares centrales de nuestro proyecto de futuro. Reconocemos
avances como los logrados en Bolivia, donde se reconoce legalmente la
propiedad colectiva de las comunidades campesinas y de pueblos
originarios y limita la concentración de la tierra. Sin embargo, vemos
que en términos generales se ha retrocedido en el respeto al derecho a
la tierra y el territorio en América Latina.
Vivimos y sufrimos
la capacidad de destrucción y devastación del capitalismo. Sin embargo,
la fuerza de nuestras luchas, las formas de unidad que vamos
construyendo, el revalorar nuestros aportes, nuestras visiones y
culturas, el resurgimiento de la vida que vemos en nuestros triunfos,
nos llevan a asegurar que nuestras luchas y quehacer nos permitirán
desmantelar el capitalismo y construir un campo y un mundo que
garanticen la dignidad y el buen vivir para todas y todos.
Contra el saqueo del capital y del imperio, ¡América lucha!Por la tierra y la soberanía de nuestros pueblos, ¡América lucha!





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