| Campesinas versus duquesa terrateniente.
Juan
Manuel Sánchez Gordillo, alcalde del municipio de Marinaleda
en Sevilla, y Carmen Caña de la dirección del Sindicato
de Obreros del Campo, dieron su testimonio en Asturies..
La historia de su lucha es larga, y los frutos sabrosos: varios
cientos de hectáreas arrancadas con mucha tenacidad en las
movilizaciones, participación de toda la población
en la gestión de la alcaldía, creación de cooperativas
y fábricas de envasado de alimentos sanos, eliminación
del desempleo, facilitación de viviendas por el método
de autoconstrucción en suelo público...
Ahora, con esa labor y logros ampliamente reconocidos, con una aportación
Etica al mundo rural y urbano desde los campos de Andalucía,
no se han quedado en silencio,
no se han conformado con los triunfos,
no se han acomodado en el bienestarsobrio conseguido en Marinaleda,
y desde luego no se han podido callar cuando el gobierno andaluz
ha otorgado medallas a la duquesa de alba, tarrateniente-latifundista,
acaparadora de millones de subvenciones de dinero público,
aristócrata rancia favorecida aún más en los
negocios del franquismo, explotadora de trabajadores inmigrantes,
protagonista cotidiana de los programas considerados como telebasura...
La
duquesa, que a su paso por Oviedo
recogiendo nuevos galardones, en apestoso contubernio, incitó
a sus laudadores contra otros pacíficos manifestantes que
estaban celebrando el inicio de la Reforma Agraria en Bolivia..
Pero he aqui que la duquesa debe comparecer ante el juzgado número
8 de los de Sevilla,
y para vengarse, ha mandado a sus abogados a querrellarse contra
el Sindicato de Obreros del Campo, a los que denominó públicamente
como delincuentes.
Los trabajadores del campo tratados como chorizos. Y la nobleza
arcaica, que ecibe dinero público por sus títulos,
aupada a los balcones institucionales.
Una parodia recalcitrante de la subversión de los valores:
trabajador=delincuente. ladrona de lujo=medallas.
La justicia tiene otra vez un serio reto.
Las próximas semanas se verán resultados.
El SOC, en el juicio de conciliación sólo pedía
a la duquesa que pidiera públicas disculpas a los miles de
jornaleros insultados.
La duquesa no quiso, y el proceso judicial en su contra continua.
Las placas de sus latifundios, siguen presumiendo de haber sido
preservados por las gloriosas fuerzas de Franco.
La Justicia, sin embargo, tiene la oportunidad de mostrar que el
franquismo no puede actuar con tamaña impunidad ¿o
sí?
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