| Lula apoya
el latifundio y las exportaciones
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B.G. - Río de Janeiro - 11/07/2008 23:29
Se veía venir. Y de lejos. La Medida Provisional que legaliza
a los okupas de las tierras públicas brasileñas ya
es una realidad. El Senado, medio a escondidas, aprobó en
la noche del miércoles una de las leyes más polémicas
de los últimos tiempos.
No sólo abre la puerta legal para aquellas personas que han
invadido propiedades públicas (basta una simple licitación)
sino que aumenta la superficie cultivable de las propiedades de
la Amazonia hasta 1.500 hectáreas, tres veces más
del límite actual.
El 20% de esta superficie podrá, por ley, ser deforestado.
La MP 422, que provocó entre otras cosas la dimisión
de la ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, fue aprobada por
una cómoda mayoría: 37 votos a favor, 23 en contra
y tres abstenciones. De nada sirvieron las advertencias de Marina
Silva, que mantiene su escaño de senadora, durante la sesión.
“Esa medida es contraria a todo lo que hicimos en estos cinco
años”, dijo Silva.
Apoyo a los conservadores
La aprobación de la MP 422 resume el camino que ha tomado
el Gobierno Lula: el apoyo al latifundio, la agricultura y las exportaciones
en detrimento del medio ambiente. De hecho, aliados de Lula, como
el centroderechista Partido del Movimiento Democrático Brasileño
(PMDB), tienen un pie en el agronegocio. Y exigen, en decisiones
como ésta, su pedazo de pastel. La MP 422, de hecho, es una
copia fiel del proyecto de ley 2278/07, del diputado Asdrúbal
Bentes (PMDB), que ampliaba el límite máximo de áreas
invadidas en la Amazonia.
Ecologistas e izquierdistas han criticado duramente la nueva ley.
Greenpeace ha definido la medida como un Paquete de Aceleración
del Grilagem (como se conocen los títulos falsos en Brasil).
“Era sólo lo que faltaba: robar tierras en la Amazonia
ahora se transformó en una ley”, aseguró Paulo
Adario, director de la campaña Amazonia de Greenpeace, en
comunicado oficial.
Electoralismo
Greenpeace afirma que se ha favorecido descaradamente a los grandes
propietarios. Paulo Adario fue contundente: “La aprobación
sólo confirma nuestros peores temores. El Gobierno apostó
por el electoralismo en vez de ampliar las inversiones en
actividades que ayuden a mantener la selva en pie y fortalecer las
instituciones encargadas de vigilar por el patrimonio ambiental
de los brasileños, como el Ibama y la Policía Federal”.
La ley, que sufrió alteraciones en el Congreso, deberá
ser ratificada por el propio Lula. Todo hace indicar que lo hará
sin pestañear. De hecho, otro peso pesado del PMDB, Romero
Jucá, fue quien pidió que Lula firmase la ley el pasado
27 de marzo. Entonces, el propio Lula afirmó que suele satisfacer
las peticiones de diputados que apoyan al Gobierno.
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