Asco de justicia europea Rabia e impotencia sienten víctimas de Klein, hoy protegido por una Europa celestina
Larga es la mano del sionismo para proteger a sus chacales.
El
Tribunal Europeo de Justicia acaba de negar la extradición a Colombia
del coronel israelí Yair Klein, copropietario de la empresa de
seguridad Hod Halanit, capturado en Rusia casi siete años después de
haber sido condenado en un juzgado colombiano por sus vínculos con los
tenebrosos grupos paramilitares.
Klein tiene una larga
trayectoria criminal. Vendió armas y asesoró al grupo Falange Cristiana
responsable de las masacres contra los refugiados palestinos de Sabra y
Shatila.
Fue
instructor y proveedor del Frente Revolucionario Unido que asoló por
años a Sierra Leona donde miles de mujeres fueron violadas, sometidas a
esclavitud sexual y miles de civiles fueron asesinados.
A
Colombia Klein entró en 1988 en una operación encubierta por el
Ejército Nacional, recomendado por ISREX, la empresa israelí asesora en
seguridad y defensa que vendía armamento al Ministerio de la Defensa
colombiano. Lo contrataron los latifundistas del Magdalena Medio y el
cartel de Medellín que necesitaba mejorar sus escuelas de sicarios.
Pero su principal proyecto era capacitar en técnicas de asalto a los
grupos paramilitares que el Ejército Colombiano estaba conformando
junto con la mafia del narcotráfico y algunos empresarios, para
profundizar la guerra contrainsurgente y eliminar opositores civiles
sin dañar la imagen democrática del país.
De
su "escuela" salieron grupos narcoterroristas como "Los Tiznados", "Los
Masetos" y "Los Grillos", graduados en masacres, autores de miles de
descuartizamientos de personas con motosierra, asesinatos de
sindicalistas, opositores políticos y defensores de los derechos
humanos. Y no es que en Colombia espere a Klein una justicia ávida de
airear toda la verdad sobre la creación de los grupos paramilitares.
No
van a prender un ventilador que salpicaría muy alto las cúpulas de la
burguesía, del gobierno y del generalato colombiano, tan demócratas
todos ellos según el gobierno español. Klein, para evitar la
extradición, dijo que teme que en Colombia lo torturen. Le preocupa que
le apliquen los métodos que él mismo enseñó como mercenario al servicio
del sionismo y del terrorismo de Estado. Esto es un pésimo antecedente
de cara al enjuiciamiento de otros criminales internacionales que aún
no cuentan con la garantía de inmunidad que Estados Unidos hace firmar
como pararrayos para sus mercenarios antes de que entren a dirigir
matanzas en nuestro país.
Rabia
e impotencia sentimos los familiares, compañeros y amigos de las
decenas de miles víctimas de las enseñanzas de Klein, hoy protegido por
una Europa celestina que presume de su lucha contra el terrorismo. Aquí
no cabe lo políticamente correcto. Rechazamos la decisión del Tribunal
Europeo de "Justicia".
La impunidad como la doble moral, producen asco. Colectivo de Colombianos Refugiados en Asturias.
Xixón, 4 de abril de 2010
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