
MOVIMIENTO HIJOS E HIJAS POR LA MEMORIA Y CONTRA LA IMPUNIDAD
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hijosehijas@yahoo.es
Bogotá, D.C. 12 de diciembre de 2006
Señores:
Honorables Magistrados
Corte Suprema de Justicia
“Nadie es la patria, pero todos lo somos
Arda en mi pecho y en el vuestro, incesante,
Ese límpido fuego misterioso.”
Jorge Luis Borges
Respetados Magistrados:
No obstante que en rigor a nadie deba felicitarse por cumplir con
su deber, nos parece plausible extenderles un saludo y darles nuestro
aliento fraternal por la decisión de investigar y juzgar
las conocidas relaciones de la política con el paramilitarismo.
Somos víctimas de ellos y hoy no les escribimos desde el
territorio del dolor y la tristeza al que la tragedia y la impunidad
nos arrojó, sino con la profunda convicción porque
se materialicen los derechos de las y los colombianos a la Justicia,
la Verdad y la Reparación. Estamos esperanzados en que por
fin hayamos emprendido el camino apropiado para reconocer la decadencia
humana a la que hemos llegado en el País, y que por fin vamos
a conocer la verdad sobre el paramilitarismo.
Es un momento para la Verdad y la Justicia, no para el olvido o
la venganza. Somos HIJOS E HIJAS POR LA MEMORIA Y CONTRA LA IMPUNIDAD,
sobrevivientes a nuestros padres, madres, hermanos, amigos y compatriotas
que fueron asesinados, desaparecidos, torturados y perseguidos por
los propios organismos de defensa y seguridad del Estado colombiano,
en muchos casos con la ayuda del paramilitarismo. Acciones en las
que hemos visto el macabro propósito de eliminación
masiva y selectiva de toda oposición política al establecimiento,
de toda voz que señale la barbarie, la inequidad y explotación
sobre nuestro pueblo, y de todo aquel que osara soñar o proponer
otra Colombia.
Señores Magistrados esperamos se condene a los responsables
y no se siga alimentando la impunidad. La tarea por establecer la
verdad sobre el paramilitarismo ya esta bastante adelantada, sabemos
que surgieron como una Política de Estado, que los paramilitares
fueron formados en los cuarteles militares y que fueron vistos con
simpatía en los despachos de gobierno y en los espacios de
socialización de la vida pública y privada de políticos,
banqueros, empresarios, ganaderos. Los ejércitos paramilitares
fueron utilizados como un medio de control social y enriquecimiento.
Las balas y las motosierras fueron enfiladas contra la población
civil, masacraron y exterminaron todo un partido político,
candidatos presidenciales, senadores, representantes, alcaldes y
concejales. Asesinaron profesores, campesinos y estudiantes. Hicieron
una reforma agraria de facto con muerte y forjaron el mayor desplazamiento
de población civil en nuestra historia.
Sabemos que a la criminalización de la protesta social, justificada
en la guerra al comunismo -hoy nombrada como estrategia contra el
terrorismo-, se enganchó el asesinato de sindicalistas
y lideres indígenas, campesinos y populares, al punto de
diezmar significativamente sindicatos y organizaciones sociales.
Hoy resultan débiles las exigencias y protestas, al tanto
avanzan las escandalosas privatizaciones y la apropiación
violenta del trabajo y riqueza de las y los colombianos.
Hay que detener a los paramilitares, hay que desterrar la mentalidad
paramilitar que se tomó los partidos, las instituciones,
el gobierno, los cuarteles, el narcotráfico, el contrabando,
los cargos públicos, el erario nacional y en consecuencia
el poder ejercido desde el Estado en el país.
Ustedes han emprendido una tarea que tiene que ver con el futuro
de nuestra nación al buscar establecer la verdad y las responsabilidades
en relación al surgimiento y desarrollo del paramilitarismo.
Nosotros esperamos saber qué otros gobernantes, senadores,
representantes, diputados, concejales, alcaldes, gobernadores, ministros,
funcionarios, generales, coroneles y tenientes integraron, apoyaron
y han simpatizado o representan el paramilitarismo. También
esperamos conocer qué hacendados, ganaderos, industriales,
transnacionales, comerciantes, banqueros, narcotraficantes y contratistas
han estado vinculados con ellos y se han beneficiado de su ejercicio
militar ilegal.
Somos Hijos e Hijas, somos semillas, la esperanza de nuestros muertos.
Asumimos el deber de asegurar el porvenir de las ideas por las cuales
fueron asesinados. Nosotros todavía cantamos y todavía
soñamos con la Paz, la Justicia y el Amor como lo hicieron
ellos.
Reclamamos una patria fundada en el respeto a la dignidad humana,
en la solidaridad entre las personas, el trabajo, y la prevalencia
del interés general, tal cual reza en nuestra Constitución
Nacional. Esperamos estar asistiendo al final de la oscura noche
paramilitar y que en el nuevo amanecer, después de conocida
la verdad, aplicada la justicia y hecha la reparación, podamos
emprender la negociación política del conflicto social
y armado. Deseamos poder legar a quienes habitan Colombia, la seguridad
de que no serán asesinados, desaparecidos o desplazados por
sus convicciones políticas o el color de sus corbatas.
Con sentimientos de solidaridad,
HIJOS E HIJAS POR LA MEMORIA Y CONTRA LA
IMPUNIDAD

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