Respuesta
al ultraderechista "Diario de las Américas"
fotos: Narciso Isa
Conde, con otros dirigentes Latinoamericanos, en el alcuentru en
Siero, mayo 2007.
Intelectuales orgánicos de las motosierras
Por Narciso Isa Conde
Cuando
las grandes cadenas estadounidenses calificaron de “saqueadores”
a los integrantes de la población humilde y negra de New
Orleáns, en momentos en que intentaban sobrevivir en medio
de la trágica inundación de esa ciudad, escribí
un artículo titulado “Me confieso saqueador”.
En esa ocasión me declaré parte inseparable de todas
las rebeldías estigmatizadas por la dictadura mediática
impuesta por la clase dominante-gobernante de la superpotencia más
saqueadora, terrorista, gansteril, racista, xenófoba, ecocida
y genocida de la historia de la humanidad.
Ahora, después que el periódico digital panamericano
“Diario de América”, al servicio
tambien de la derecha colombiana y miembro activo de la dictadura
mediática estadounidense, me endilgara el calificativo de
“agitador multicarta”, no tengo más
remedio que aceptar con orgullo el mote de esta ocasión:
me confieso, amigos(as) lectores(as), “agitador multicarta”.
La imposible misión de desacreditarme proviene de los señores
Álvaro Uribe y Francisco Santos, presidente y vicepresidente
de Colombia respectivamente (para desgracia de ese pueblo hermano),
quienes hace unos días, a propósito de mi reciente
estancia en Ecuador y de mi paso por el XI Seminario Internacional
“Las izquierdas en América Latina: Problemas y Perspectivas”,
montaron una sucia comedia ante los medios de comunicación
en la que, mezclados con otros propósitos perversos contra
organizaciones colombianas y ecuatorianas, me acusaron de ser “cubano
nacionalizado dominicano”, “alto dirigente
de las FARC” y “expositor de la ponencia”
de esa organización política-militar en el
referido evento.
Esa
acusación fue publicitada en Ecuador por “Teleamazonas”,
emporio mediático del multimillonario Fidel Egaz
Grijalva, accionista principal del banco más poderoso
de ese país, el Banco Pichincha. Fue publicitada
e inmediatamente rebatida en mi artículo fechado el 24 de
julio, titulado “Las Mentiras de Teleamazonas”
y ampliamente difundido a escala internacional.
Reitero que no acepto chantaje ni me avergüenzo de ser solidarizado
con la revolución cubana y con las insurgencias revolucionarias,
incluidas las encabezadas por organizaciones como las FARC; y ELN.
Objeto sí el avieso interés de mentir, deformar y
tergiversar con propósitos inconfesados, aunque presumibles,
dada la calaña de sus autores.
En esta oportunidad esta variante de la “compañita”
lanzada por la alta jerarquía del Estado colombiano, estrechamente
vinculada a la CIA y al narco-paramilitarismo, hizo eco en un artículo
del señor Eduardo Mackenzie, publicado en ese diario digital
el pasado 2 de agosto del 2007 con el titulo “el “Sindicalismo
Colombiano a la deriva”.
De él recojo los párrafos más sugerentes:
“Colombia no puede aceptar que dirigentes sindicales
le hagan guiños a las organizaciones terroristas. Colombia
no puede aceptar que sus sindicalistas asistan a reuniones en
el extranjero donde se leen ponencias de las Farc y del Eln.”
…………
“Los activistas sindicales que aceptaron sin chistar que
las Farc hicieran presencia y destilaran su propaganda y sus amenazas
en el "seminario" sobre la "revolución en
Latinoamérica"[1], no son dignos de la confianza de
los trabajadores colombianos.”
“Los "dirigentes" en cuestión se dijeron
ofuscados ante los justificados reproches del presidente Álvaro
Uribe y del viceministro Francisco Santos y rechazaron el lenguaje
"belicoso" de éstos. Es el mundo al revés.
¿Los "belicosos" no son acaso quienes asistieron
gustosos al seminario de Quito donde se discutió la violenta
estrategia fariana de la "combinación de todas las formas
de lucha" que tantos muertos ha causado en Colombia?”
“A ese evento asistió un agitador multicarta,
muy conocido de los jefes de las Farc. Narciso Isa Conde, dirigente
castrista dominicano, hace parte de la dirección de la
llamada "coordinadora continental bolivariana", junto
con el marxista estadounidense James Petras y el jefe comunista
venezolano Jerónimo Carreras. Amigo del separatismo vasco
y admirador de Manuel Marulanda, a quien dice haber conocido en
San Vicente del Caguán, durante la época de la zona
desmilitarizada, Narciso Isa Conde, interlocutor de Iván
Márquez, Raúl Reyes y Rodrigo Granda, fue una de
las figuras "antiimperialistas" del seminario de Quito”
Mi
anterior respuesta a las palabras de Francisco Santo, respaldadas
por Uribe y amplificada en Ecuador por “Teleamazonas”,
ha obligado a los padrinos de esta compañita mentirosa de
baja ralea a replegar ciertos términos.
Yo no soy “cubano”, sino “catrista dominicano”
Yo no soy “alto dirigente de las FARC”, sino “agitador
multicarta”, muy conocido de los jefes de las FARC, parte
de la “llamada Coordinadora Continental Bolivariana junto
con el marxista estadounidense James Petras y el jefe comunista
venezolanos Jerónimo Carreras”, “amigo del separatismo
vasco, “admirador” de Manuel Marulanda e “interlocutor”
de Iván Márquez, Raúl Reyes t Rodrigo Granda.
Ya se van acercando a reconocer una parte de la verdad, aunque con
su típico léxico de “guerra fría”
y del periodo de la cacería anticomunista, muy propio de
la gusanera internacional y del interés de estimular soterrados
propósitos criminales.
Lo de “agitador multicarta” es interesante
y no me cae mal, porque no solo he sido “interlocutor”
–siempre desde una posición no seguidista, desde una
clara independencia y desde un marxismo creador y herético-
de las personas y corrientes mencionadas, sino tambien del legendario
dirigente vietnamita Le Duan, de Dolores Ibarruri (“La Pasionaria),
del comandante salvadoreño Schafik Jorge Handal y del destacado
intelectual de ese país Guillermo Ungo; de Santiago Carrillo,
Erico Berlinguer y George Marchais y otros precursores del eurocomunismo;
de Ignacio- Lula- Da Silva, del Comandante Fidel Castro, del Coronel
y héroe dominicano Francisco Alberto Caamaño Deñó,
del profesor Juan Bosch, del comandante Hugo Chávez, del
líder norcoreano Kim Il Sung, del intelectual haitiano Gerard
Pierre-Charles, de Heinz Dieterich y de Eduardo Galeano ; Frei Beltto
el obispo Casaldáliga y otros teológos de la liberación;
de los líderes chilenos Luis Carvalán , Gladys Marín,
Clodomiro Almeida y Volodia de Teitelboin; del socialdemócrata
dominicano José Francisco Peña Gómez; de los
comandantes sandinistas Tomás Borges, Daniel Ortega y Henry
Ruiz; de no pocos exjefes de Estado de los países del denominado
socialismo real; del gran líder africano Amilcar Cabral y
de innumerables dirigentes de las izquierdas, insurgentes y no insurgentes,
radicales y moderados, de Colombia, de América y del mundo.
Tambien he tenido que conversar y discutir con no pocos dirigentes
de la derecha nacional e internacional, incluidos jefes de Estado
y jefes militares y policiales, algunos de ellos sumamente indeseables.
He
sido y sigo siendo un revolucionario radical, no en el sentido vulgar
del término, sino porque siempre intento ir a la raíz
de los problemas, procurando a la vez liberarme de todo dogmatismo
y de toda incondicionalidad y/o subordinación político-
ideológica.
A los dirigentes de las FARC les expreso mis verdades y en todos
los casos me esfuerzo por decirle a cada interlocutor no simplemente
lo que le puede ser grato a sus oídos.
De eso pueden dar testimonios los integrantes de la alta dirección
cubana, incluyendo el propio Fidel. Y así siempre procedí,
expresando divergencias mayores, frente a los dirigentes soviéticos
(entre ellos Suvlov y Ponomariov) y tambien ante importantes personalidades
políticas de Corea del Norte, China popular y el ex-campo
socialista europeo. Recuérdese, entre otras diferencias,
nuestra oposición a la intervención militar en Checoslovaquia.
Mis artículos, ensayos, libros, entrevistas, exposiciones,
dan cuenta de esa conducta.
Por eso no me disgusta lo de “agitador multicarta”.
Si de esto se trata: radicalidad marxista, pero ecuménica.
Solidaridad con las causas justas, con todas las rebeldías
y todas las liberaciones, sin discriminar modalidades y formas de
luchas impuestas por imperiosas circunstancias y específicas
condiciones.
Tengo bastante de “marxista”, “leninista”,
“troskista”, “maoísta”, “guevarista”,
“gramsciano”, “cristiano revolucionario”,
“mariateguista”, “allendista”, “tupamarista”,
“viet-com”, “indigenista”, “feminista”,
anti-adultocéntrico, ambientalista revolucionario…
Pero me esfuerzo en distanciarme del stalinismo, del polpotismo
y de cualquier variante del despotismo.
No
aspiro a que el presidente y el vicepresidente de Colombia, “Teleamazonas”,
el “Diario de América”, o cualquier otra instancia
de semejante calaña,se convenzan de estas cosas.
Se muy bien a cuales intereses y a cuales propósitos responden
sus elucubraciones y campañas sucias. Eso está fríamente
calculado.
Conozco bien a los intelectuales orgánicos de las
motosierras, al sicariato colombiano, al narco-paramilitarismo,
a la CIA, a terrorismo israelí y al terrorismo de Estado
de todas las especies.
Conozco bien lo capaces que son sus representantes de calificar
de terrorista y narcoterrorista, de estigmatizar a todo tipo de
resistencia (armada y pacífica, civil o militar, legal o
ilegal) para ejercer el temor de Estado sin ningún límite
y sin el menor escrúpulo.
Son de la escuela de la CIA y el sionismo israelí, discípulos
de los autores de las masacres palestinas, iraquí y afgana,
socios del pinochetismo y del neofascismo.
A mí no me perdonan lo que he escrito sobre la podredumbre
de su poder, sobre los vínculos de Uribe, Santos y Noguera
con los legisladores y los capos paramilitares.
No me perdonan la protesta que organizamos a raíz de la presencia
de Uribe en ocasión de la farsa de la “Mini-
cumbre Contra el Narcotráfico”, realizada
hace unos meses aquí en Santo Domingo.
Mucho menos los vínculos históricos y solidarios con
el Partido Comunista de Colombia, con la Unión Patriótica,
con las FARC, con el ELN y con todas las fuerzas del campo popular
y progresista de ese país.
Satanizan para luego asesinar.
Eso
lo están haciendo tambien con los dirigentes del Movimiento
Popular Democrático del Ecuador y con las organizaciones
sindicales de Colombia que visitaron ese Seminario.
El director del Diario de América y su dueño Pablo
Kleinman, “enllaves” del Mercurio de Chile y de la Prensa
de Nicaragua, está al servicio de esos planes criminales.
Forman parte, junto con Uribe y Santos, de los “intelectuales
orgánicos de las motosierras”
Su agresividad crece en la medida ha estallado la crisis que lo
corroe al gobierno colombiano.¡ Más de 80 legisladores
y altos funcionarios uribistas mezclados con los clanes narco-para-militares¡
Noguera, ex-jefe de la agencia de inteligencia DASS, y Francisco
Santos, estuvieron -y están- involucrados en planes para
asesinar al presidente Chávez y a otros dirigentes revolucionarios
venezolanos.
Uribe esta detrás de ellos y la CIA junto a ellos. Santos
y Noguera son miembros de esa agencia estadounidense y colaboran
estrechamente con la temible agencia de inteligencia israelí.
Uribe es hoy el intelectual orgánico más relevante
de las tristemente famosas motosierras y de sus crueles operadores.
Ahora, desesperado por lo que le viene encima, quieren hacer extensivos
sus planes criminales al Ecuador y contra algunos dirigentes de
la Coordinadora Continental Bolivariana, a cuya presidencia colectiva
pertenezco.
Sus planes contra la revolución bolivariana de Venezuela
son tenebrosos, avanzando la infiltración paramilitar en
los estados de Zulia y Táchira, y en Petare.
La bestia herida por el avance incontenible de los movimientos alternativos
de Colombia, insurgentes y no insurgentes, afectada además
por una infección terminal, se torna cada vez más
débil pero tambien mucho más agresiva, al tiempo que
crece el intervencionismo militar estadounidense.
Y
hay que salirle al frente. Hay que levantar la solidaridad con todas
las vertientes de la resistencia y la ofensiva democrática-popular
del pueblo Colombiano.
Hay que rechazar y vencer el chantaje con la unidad de todos(as)
los (as) que no encontramos en Bolívar, Martí, Luperón,
Caamaño y el Che..
Hay que contra-atacar desde el ideal de la nueva Colombia y la paz
con dignidad..
El uribismo y el intervencionismo gringo pueden y deben ser derrotados
NOTA: A continuación la reseña de la participación
de Uribe en la narco-cumbre en República dominicana, la foto
recoge el despliegue del cartel en ocasión de la protesta
escenificada en la chancillería dominicana y el texto la
denuncia de las complicidades del actual gobierno colombiano con
el narco para-militarismo enviada a todos los medios de comunicación
del país en esa ocasión.
Participación de
Álvaro Uribe Vélez en la mini-cumbre de Santo Domingo.
(marzo 2007)
Este 16 marzo se reunen en Santo Domingo, en el salón de
actos de la Cancillería Dominicana, los presidentes Álvaro
Uribe, de Colombia, René Preval de Haití, Leonel Fernández
de República Dominicana, y el secretario general de la OEA
José Miguel Isulza, para supuestamente tratar lo relativo
al narcotráfico en la región.
De ese cónclave fue excluido, por presiones de la Administración
Bush y los halcones de Washington, el comandante Hugo Chávez,
presidente de Venezuela, como clara expresión de temor a
la verdad y a la honradez
Contrastan con el supuesto propósito de esa “mini-cumbre”,
tanto las características del gobierno de Álvaro Uribe
Vélez como el reciente escándalo relacionado con las
estrechas conexiones narco-paramilitares del presidente colombiano,
su equipo de gobierno y los dirigentes de los partidos colombianos
que apoyaron su reelección. Esto se suma a las complicidades
del gobierno del PLD y Leonel Fernández en el caso del cártel
Quirino.
Para que se conozca lo que acontece hoy en Colombia, entrego a los
medios de comunicación del país lo datos disponibles
que develan la crisis narco-paramilitar-política que arropa
la administración de Uribe Vélez, lo que evidencia
la doble moral, la hipocresía y el engaño de esta
“mini-cumbre” auspiciada por EEUU.
EL CASO URIBE Y LA CRISIS COLOMBIANA
Los resultados de la recién pasada elecciones generales
en Colombia, a pesar del inocultable avance de las fuerzas de izquierda
y centro- izquierda, fue publicitado por los medios masivos de comunicación
y sobre todo por las grandes cadenas internacionales, como la gran
victoria reeleccionista de la nueva derecha y de su candidato Álvaro
Uribe Vélez. Y esto a su vez fue presentado como la legitimación
aplastante de la política de “seguridad democrática”,
de los programas neoliberales y de la guerra contra el “narco-terrorismo”
implementada por Uribe en el cuatrienio anterior.
Se difundió hasta la saturación el supuesto 60% obtenido
por Uribe y se presentó todo aquello como la mayor prueba
de lo distante que supuestamente estaba Colombia de la ola de cambios
y del auge de las izquierdas en Suramérica.
Este personaje violento aparecía en los grandes medios como
la máxima expresión del combate a la violencia, como
el gran “pacificador” en progresivo avance y marcha
arrolladora, solo que sus balas anti-FARC no eran de plomo sino
de baba. Las FARC derrotaron el “Plan Patriota”, vertiente
militar del Plan Colombia.
Las entrañas gansterizadas del poder que encabezaba, fueron
cuidadosamente ocultadas.
El porcentaje de abstención (superando el 60%) fue silenciado.
La verdadera votación de Uribe, que en verdad no sobrepasó
el 27% de los electores inscritos, fue fríamente suplantada
por esa cifra espectacular.
El gran fraude implementando a su favor por las bandas paramilitares
ni siquiera se conocía, salvo la votación forzada
a punta de ametralladora de los capos y sus sicarios en algunas
regiones del país.
Pero todo aquel falso ropaje no tardó en desgarrarse al compás
del destape y desarrollo de una crisis narco-para-política
que va configurando una especie de crisis de gobernabilidad.
Las pruebas dando cuentas de los fraudes electorales, de los financiamientos
sucios de la campaña de Uribe, de las cuotas de candidaturas
auspiciadas por los paramilitares, de la penetración de éstos
y la narco-política en el Congreso de la República
y en la administración de Uribe, tomaron vuelo en los meses
posteriores a las elecciones.
Y poco a poco la madeja fue desatándose con todas sus malos
olores, hasta convertirse en una crisis narco-para-política,
es decir, en la eclosión de las evidencias delictivas de
un gobierno compartido por la oligarquía y la partidocracia
con masacradores, asesinos, bandas mafiosas, y cárteles de
la droga.
El presidente Uribe adoptó la táctica de desligarse
de cada escándalo, protegiendo en la mayor medida posible
a una parte de sus socios involucrado; mientras los más afectados
terminaron dando declaraciones altamente comprometedoras, que apuntaban
y apuntan hacia el corazón y el centro del gobierno.
Salvatore Macuso, conocido capo del para-militarismo, confesó
que el 35% de los(as) integrantes del Congreso Nacional son personas
que le responden a esas bandas.
Los congresistas Araujo, Pimiento, García Maloff, Vives y
Caballero –todos altos dirigentes de los partidos y grupos
del proyecto de la nueva derecha (Partido U, Cambio Radical, Alas
Colombia, Colombia Democrática) que apoya al presidente Uribe-
han tenido que ser procesados judicialmente.
El legislador Araujo, como su hermana, la tristemente famosa cancillera
Conchis Araujo, fueron evidenciados por esas denuncias como productos
de la cuota concedida por Uribe a nivel de Congreso y del gobierno
central al conocido capo Jorge 40.
A su vez Jorge 40, estrechamente vinculado a Jorge Noguera, jefe
de inteligencia del gobierno (Director del DAS) y enlace entre el
Palacio Nariño y el propio Álvaro Uribe con las redes
de bandas narco-paramilitares, han sido acusados, con innumerables
pruebas, de montar los fraudes electorales en favor de la reelección
y de desplegar el terror paramilitar y la represión militar
para lograr votaciones forzadas.
Escenas como la del general Rito Alejo de Río, ejecutando
junto a los paramilitares, ametralladora, a los campesinos de Salaquí
Norte y el Chocó, han salido a la luz pública estremeciendo
la sociedad colombiana.
Los carteles-bandas de Jorge 40 y Hernán Giraldo trabajaron
directamente con Jorge Noguera y el DAS, quien además fue
acusado por el gobierno revolucionario de Venezuela de organizar
un atentado contra Chávez, sin ninguna reacción posterior
de la parte colombiana.
Cuando las denuncias de asesinatos y corrupción hicieron
insostenible la presencia de Noguera en tan delicadas funciones,
Uribe intentó protegerlo enviándolo de Cónsul
a Milán, Italia; pero recientemente ha sido sometido a los
tribunales, acusado nada más y nada menos que de “concierto
para delinquir” y “homicidio agravado”
Los gobernadores Hernando Molina del César y Trino Luna del
Magdalena, ambos íntimos colaboradores de Uribe, han sido
indicados como personeros políticos de las bandas para-militares.
La caída de Noguera no ha dejado dudas sobre la estrecha
vinculación de Uribe con el narco-poder y los “paracos”
(para-militares colombianos).
El Palacio Nariño y el Congreso, según las confesiones
del capo Macuso y de otros acusados, han sido prácticamente
tomado por el narco. Las denuncias de robos al presupuesto, masacres
“moto-sierra en manos”, fraudes y sobornos practicados
con la anuencia y protección de altos personeros civiles
y militares del uribismo, se suceden una tras otras; agregándose
al descubrimiento de 4 mil fosas comunes llenas de víctimas
del para-militarismo, a los ahogados en el rió Magdalena
y a los 150 mil apresados durante su primera administración.
Y esto se ha producido en una sociedad cada vez más empobrecida
y desprotegida, sometida a una ineficaz política de seguridad
y de guerra que se traga gran parte del presupuesto nacional, sufriendo
la consecuencia de la carestía y el desempleo en gran escala,
y amenazada gran parte de su producción nacional por la imposición
del TLC.
La percepción de Uribe como un presidente narco, paraco,
ilegítimo, obstructor de la paz anhelada, reticente a los
diálogos destinados a solucionar conflictos, resistente al
intercambio humanitario de prisioneros, fantoche, fanfarrón,
mentiroso…es cada vez mayor en la sociedad colombiana.
Los votos de su reelección han sido triturados por estos
hechos demoledores y amplios sectores políticos y sociales
están demandando la renuncia de Uribe y la convocatoria de
elecciones anticipadas.
Narciso Isa Conde
12 Marzo 2007, Santo Domingo
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