Los jefes del terror en Colombia ahora tienen
público el respaldo del Estado que siempre tuvieron oculto;
todos deben miles de crímenes que ofenden a la humanidad,
todos hoy tienen escolta oficial, todos tienen decenas de procesos
penales y se ríen de la "Justicia", tienen garantizada
la impunidad, el disfrute de tierras y bienes expoliados y siguen
trafricando... para la "reinserción" a la vida
civil de esta gente que cuida con esmero por los intereses de Unión
Fenosa en el caribe, el Presidente Z.P. aportó €250
millones y apoyo político. ¡ Lo que hay que ver ¡
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ELTIEMPO
julio 23 de 2006
Así es la vida de tres poderosos ex
jefes 'paras': disfrutando de su libertad y sus fortunas

Salvatore Mancuso

Rodrigo Tovar Pupo, 'Jorge 40'
Mientras la Ley de Justicia y Paz, bajo la cual deben
ser juzgados por crímenes atroces, no despega, Mancuso va
de 'shopping' al centro comercial El Tesoro de Medellín.
Otro ex jefe para,'Jorge 40', prefiere la noche para visitar a sus
amigos en Valledupar, mientras que'Macaco' escogió a Caucasia
para vivir a sus anchas.
La posibilidad de perder este nuevo estilo de vida habría
pesado esta semana en la decisión de la cúpula 'para'
de mantenerse en el proceso.
'Mancuso vive como una figura del jet set'
Cuando un convoy de camionetas 4x4 blindadas va a toda velocidad
por las calles de Montería, se sabe que Salvatore Mancuso
anda en la ciudad. De los carros bajan en tropel 20 escoltas -armados
con fusiles y pistolas, y sin distintivos- que son su sombra hace
casi dos años:cuatro de ellos pertenecen al DAS, otroscuatro
a la Policía y los 12 restantes son ex combatientes de las
Auc, algunos pagados por él.
Como si fuera un ministro, el tráfico se paraliza y es tal
el alboroto que se arma, que gente del común e incluso algunos
ex jefes de las Auc han manifestado su molestia por la parafernalia
que rodea sus desplazamientos a reuniones, clubes y restaurantes.
"Su rutina es comparable con la de un funcionario de alto nivel
-comenta una autoridad de Córdoba-. Converge en reuniones
con el Gobernador, los diputados, los concejales y uno que otro
congresista".
A varios ex comandantes 'paras' parece no gustarles tanta exposición
que, dicen, es propia del 'jet set'. "Cree que está
en la farándula y eso el país no lo perdona",
dice el asesor de uno de los más poderosos ex 'paras'.
Y añade que nadie se puede 'pavonear' en camionetas Hummer
cuando tiene a cuestas 50 procesos en Bogotá, Montería,
Medellín, Yopal, Bucaramanga, Valledupar y Cartagena por
terrorismo, masacres, desapariciones, secuestro extorsivo, torturas,
tráfico de sustancias, toma de rehenes y hasta hurto.
"En 12 de los 50 casos está llamado a indagatoria",
dice un fiscal. La próxima es el 4 de agosto por el asesinato
de Octavio Rojas, al parecer, ex trabajador del desaparecido líder
'para' Carlos Castaño.
Y aunque unos ven a Mancuso como un personaje siniestro, otros piensan
que es una especie de mesías que ayudó a salvar a
Córdoba de la subversión. Además, ahora ayuda
a solucionar problemas de linderos, deudas morosas y viejas rencillas.
Incluso, personas hacen antesala en su lujoso apartamento, en el
barrio El Recreo, para que las ayude.
"Si hablan mal de él es por envidia -comenta un asesor
del ex comandante-. Él sí es de familia adinerada,
carga su pasaporte de la Comunidad Europea y si sale a la calle
es a saludar a sus amigos, los empresarios David Bianchi, Jaime
Maroso y Pedro Ojeda".
Y uno de sus ex combatientes añade: "¿Cuál
es el problema? 'Macaco' anda con 35 escoltas y los desmovilizados
de la 'oficina de Envigado' se la pasan rumbeando en una discoteca
de Medellín... A los de allá el Comisionado de Paz
les tuvo que pedir que dejaran de usarocho Hummer iguales a la que
Mancuso alquiló hace meses. Tienen hasta el mismo dentista
en Bogotá".
El Gobierno justifica la seguridad que rodea a Mancuso pues, según
el ministro Sabas Pretelt, el ex 'para' les ha hecho saber que en
las últimas semanas crecieron las amenazas contra su vida
por la erradicación de cultivos ilícitos que él
lidera y a la cual se oponen narcoparamilitares de Tierralta (Córdoba)
que ya han asesinado a 14 personas.
Cada 15 días, Mancuso sobrevuela en helicóptero la
región en donde se erradica coca: "Parece un capataz
pidiendo datos", dicen autoridades. Su nivel de riesgo se elevó
tras rumores de que estaría entregando al Gobierno información
clave para detectar cargamentos de droga. 'Cargos' similares a los
que le hicieron a Carlos Castaño.
A esa turbulencia de orden público y a su sonado nuevo matrimonio
con una joven de 20 años se atribuye, en parte, el hecho
de que tenga en Medellín su residencia alterna. Allí
es normal verlo cargado de paquetes saliendo del centro comercial
El Tesoro: "Le encantan la buena ropa y los zapatos Ferragamo.
Cuando estaba en la clandestinidad se los traía un amigo,
pero ahora él los compra", dice una conocida.
La misma fuente agrega que para su ex esposa, Martha Dereix -con
quien se conoció desde los 9 años- la separación,
tras más de 20 años de matrimonio, fue dura. Es más,
en solidaridad, algunos amigos prefirieron perderse la gran boda:
"Parecía un festival de orquestas (fueron cinco) y nos
alojaron en cabañas construidas para la ocasión",
recuerda uno de los invitados.
Autoridades dicen no entender de dónde saca tanto dinero
pues, si bien reconoció en el pasado ser un próspero
ganadero y arrocero, en una indagatoria dijo que su fortuna la perdió
en la guerra. "Paga millón y medio de arriendo por el
apartamento donde vive y el helicóptero que usa, al igual
que las camionetas blindadas, son alquilados. Vive de la plata de
un ganado que vendió".
Precisamente, la discusión sobre con qué bienes los
ex 'paras' indemnizarán a las víctimas, entre otros
puntos de la Ley de Justicia y Paz, ocupan buena parte de la agenda
de Mancuso en Medellín, a donde llega en vuelo privado. Así
transcurren los nuevos días del otrora jefe político
de las Auc y comandante del llamado bloque 'Norte' que, según
dice, lo único que pretende es ser un ciudadano común
que contribuya a la paz.
'Jorge 40' busca la noche para pasar inadvertido
En los clubes sociales de Valledupar, donde esperaban de nuevo a
Rodrigo Tovar Pupo, todavía no han visto reaparecer al ex
jefe paramilitar del Cesar, La Guajira y Magdalena.
Como los gatos, 'Jorge 40', contrario a otros ex jefes 'paras',
espera las sombras de la noche para visitar a sus más cercanos
amigos.
No quiere exponerse. En marzo pasado, días después
de la desmovilización, entró a un famoso restaurante
de la ciudad, donde la especialidad es el pescado, y sintió
que los comensales se incomodaron con su presencia.
"Ha visto compañeros que han sido rechazados y quiere
evitar que le hagan el feo. Ni siquiera va al supermercado",
dice un allegado suyo. 'Jorge 40' ni siquiera ha entrado de lleno
a su más íntimo mundo: el de su familia. Pasa los
días en sus fincas del corregimiento La Mesa, en la Sierra
Nevada de Santa Marta, y de San Ángel, en Magdalena. A su
esposa y sus hijos, de 22 y 14 años, solo los ve cada 15
días en su casa de Valledupar, en el barrio La Fuente.
"No se puede retomar la vida de familia mientras haya situaciones
difíciles. Lo que quiero no es que ellos se metan en este
mundo, sino volver al mundo de ellos", le dijo a un periodista
de este diario.
Los años de guerra aún pesan sobre este hombre acusado
de sembrar el terror en toda la parte nororiental de la Sierra Nevada
de Santa Marta. Al menos 100 indígenas kankuamos están
entre sus víctimas.
"Ya no se le ve en ningún evento público. Solo
asiste a lo que tiene que ver con los reinsertados y de vez en cuando
se aparece en el Sena de Valledupar a ver cómo se portan
los muchachos en los cursos que reciben", dice un político
de la región sorprendido por la ausencia de '40' en la vida
social de la ciudad.
No es que haya renunciado a su antigua parranda vallenata. Aunque
él mismo reconoce que del hombre vallenatero y toma trago
poco quedó cuando se involucró en la guerra, de vez
en cuando manda a llevar conjuntos musicales a sus fincas.
Por lo demás, su vida es rutinaria. Aunque hoy se le ve más
robusto, cada día se levanta a las 4:30 de la mañana
a caminar durante una hora. Después revisa los periódicos
y contesta la correspondencia.
Como en los tiempos en los que comandaba una tropa de casi 5.000
hombres, dedica parte de su día a resolver quejas de la gente
que vive cerca a sus fincas.
Desde ellas, según las autoridades, el llamado comandante
'101', un paramilitar que trabajó para '40', está
cobrando extorsiones. En Valledupar dicen, incluso, que antes de
desmovilizarse sus hombres cobraron por adelantado un año
de 'vacunas'.
Lo cierto es que en las últimas semanas la vida de finquero
que 'Jorge 40' eligió para su primera etapa como desmovilizado
ha sido agitada por el fallo de la Corte Constitucional sobre la
Ley de Justicia y Paz. Por eso está pasando más tiempo
en Medellín, cerca de donde está Villa Esperanza,
la nueva sede política de los ex jefes paramilitares.
Y la coyuntura lo obligó a cambiar sus cachuchas de beisbolista
y sus ponchos por las corbatas y los trajes oscuros. Ya empieza
a mostrarse como uno de los ex comandantes con papel protagónico
en esta nueva fase del proceso de paz, cuando está a punto
de comenzar la aplicación de la Ley de Justicia y Paz.
'Macaco', el señor de Caucasia
Por estos días, Carlos Mario Jiménez, 'Macaco', atiende
la visita de unos mexicanos en su finca de la vereda Piamonte de
Caucasia, el lugar que eligió para pasar la mayor parte de
su tiempo como desmovilizado.
En esa población del bajo Cauca antioqueño, donde
ha sido un gran poder, su esposa tiene un almacén de muebles
rústicos.
Desde diciembre pasado, cuando se desmovilizó con 400 de
sus 'paras' en Santuario (Risaralda), no se deja ver en el área
metropolitana de Pereira, otra de sus zonas de influencia.
Por esos días, el hombre que en 15 años de ausencia
de Dosquebradas pasó de ser el hijo de un carnicero al jefe
de unos 6.000 paramilitares del bloque 'Central Bolívar',
visitó el barrio de su juventud, Santa Teresita, repartió
dinero a conocidos y le pagó 50 mil pesos al peluquero por
el arreglo de su chivera.
Pero desde que dejó la clandestinidad, su distancia de Risaralda
ha sido evidente. "Su esquema de seguridad, con una veintena
de hombres y al menos tres vehículos, lo hace demasiado notorio.
Sería imposible que hubiera estado por aquí y no lo
hubiéramos visto", dice un oficial de la Policía.
Donde sí se deja ver esporádicamente es en Marsella,
su pueblo natal. Allí tendría varias propiedades en
la zona rural.
'Macaco', sin embargo, no ha cortado del todo los vínculos
con la región.
Mantiene su relación con Risaralda a través de su
hermano Roberto, ex presidente del Concejo de Dosquebradas y seguro
aspirante a la Alcaldía de ese municipio para el próximo
periodo.
Y allegados cuentan que tiene grandes inversiones
en propiedad raíz, transporte, gasolina y que más
recientemente ha invertido en cultivos de cebolla. Todo, a través
de terceros.
En el bajo mundo se da como un hecho que su gente, agrupada en bandas
como 'La Cordillera', maneja el negocio de la droga en las 'ollas'
del centro de Pereira.
En la zona también es un secreto a voces su pasión
por el fútbol. Dicen que tiene intereses en varios equipos
del Eje Cafetero y del bajo Cauca antioqueño y que hasta
regaña a los jugadores cuando no hay buenos resultados.
En Caucasia no disimula su poder. Se deja ver escoltado por tres
o cuatro vehículos en la avenida El Pajonal, el corazón
de ese municipio limítrofe con Córdoba.
Sus preferidas son tres discotecas de la zona rosa en las que, según
una fuente de esa población antioqueña, "lo reciben
como si fuera el alcalde".
u.investigativa@eltiempo.com.co
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