se rompe con Uribe victimas de la UP

Con la firma de los máximos dirigentes del Partido Comunista Colombiano, de la Unión Patriotica, de la Comisión Colombiana de Juristas y la Corporación Reiniciar se radicó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA –CIDH- una carta mediante la cual se da por terminada la etapa denominada de “solución amistosa” para consensuar los elementos de Verdad, Justicia y Reparación frente al Genocidio de la UP por el cual el Estado colombiano está demandado ante la CIDH. Es el caso por asesinatos colectivos por razones políticas más importante que se adelanta ante la Comisión Interamericana.

fotos: acto de solidaridad Unión Patriótica en Xixón abril 2006, con Amparo Carmona, hermana de concejal de la UP asesinado, y Jaime Cedano, representante de la UP en las negociaciones con Uribe.

La demanda contra el Estado colombiano por el Genocidio de la UP fue instaurada en el año de 1993. Fue aceptada en 1997 y en el año 2000 se inició la etapa formal de búsqueda de la solución amistosa. Para el desarrollo de esta etapa se constituyó por las partes un Grupo de Trabajo que estaba desarrollando las discusiones metodologicas para definir los criterios y elementos de Verdad, Justicia y Reparación. En este Grupo de Trabajo participaban por parte del Estado colombiano la Cancillería, Vicepresidencia, Fiscalía, Procuraduría, y la Defensoría del pueblo. Por parte de las víctimas participaban delegados del PCC, de la UP y de las organizaciones peticionarias ante la CIDH, la Comisión Colombiana de Juristas y Reiniciar.

Las razones del rompimiento son la continuidad de los asesinatos, desapariciones, torturas, amenazas, detenciones arbitrarias y desplazamiento forzado contra los sobrevivientes de la UP y militantes del PCC. Además del reiterado incumplimiento del Estado frente a compromisos asumidos ante el Grupo de Trabajo y ante la propia Comisión Interamericana.

El proceso de búsqueda de una “solución amistosa” se hizo insostenible cuando en el marco del reciente debate electoral la campaña de Uribe emitió por radio y televisión una propaganda que sindicaba de asesinos a las victimas del genocidio de la UP, entre quienes se encuentran dos candidatos presidenciales, parlamentarios, concejales, alcaldes, líderes sindicales, estudiantiles, campesinos, comunitarios e indígenas. Cerca de cinco mil militantes muertos en un genocidio que aún no termina. Más de 130 militantes comunistas han sido asesinados durante el gobierno de Uribe, centenares obligados al desplazamiento y decenas de militantes arbitrariamente encarcelados en amañados procesos judiciales.

El gobierno no respondió a los reclamos de los familiares de los victimas, ni del PCC, ni un emplazamiento público realizado por las organizaciones peticionarias de la demanda. Al contrario, el presidente-candidato desarrolló la campaña electoral más anticomunista de toda la historia de los procesos electorales del país.

Y mientras que las victimas del Genocidio y los militantes del PCC son objeto de persecución e infames ofensas por parte del Uribismo y del Estado, los grupos paramilitares, criminal punta de lanza de la persecución contra la UP, el PCC y todo el movimiento popular colombiano, son tratados como héroes, recibidos con honores en el Congreso y rodeados de impunidad, protección e inimaginables prebendas.

Dirigentes del PC han declarado que aunque son partidarios del dialogo para que el genocidio contra la UP no quede en la impunidad y el Estado y la clase política dirigente reconozcan su inmensa culpabilidad y se haga justicia, no podrán adelantar un proceso de dialogo en medio de la continuidad del terrorismo de Estado, las amenazas, los atentados y las campañas anticomunistas dirigidas desde la presidencia.


DECLARACIÓN DE FAMILIA DE VÍCTIMAS DE LA UP-PCC

Declaración pública

EL INCUMPLIMIENTO DEL GOBIERNO COLOMBIANO ROMPE LA SOLUCIÓN AMISTOSA

Declaración de la Coordinación Nacional de Víctimas y Familiares del genocidio contra la Unión Patriótica, en relación con el incumplimiento del Gobierno colombiano frente al proceso de búsqueda de solución amistosa ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Caso 11.227 - Unión Patriótica)

Hace más de veinte años nuestros compañeros y familiares tomaron la firme decisión de aportar a la paz y a la construcción de una democracia real y profunda en este país. Con esos anhelos confluyeron en el movimiento político Unión Patriótica, pero fueron víctimas del asesinato, la desaparición, el desplazamiento y el exilio. En su memoria, y siguiendo el ejemplo de apostarle a la paz, nosotros iniciamos el proceso de búsqueda de una solución amistosa con el Estado colombiano, convencidos de allanar caminos de reconciliación y cimentar escenarios de tolerancia.

El Gobierno colombiano se vinculó a este proceso reconociendo públicamente que contra la Unión Patriótica se ha perpetrado un genocidio que no puede repetirse. Por ello se comprometió a brindar las garantías a los miembros y sobrevivientes de la Unión Patriótica y a tomar medidas para impedir que tales hechos volvieran a ocurrir.

Han pasado cinco años y el Estado colombiano no ha cumplido con los compromisos asumidos al firmar el acuerdo para la búsqueda de una solución amistosa. Por el contrario, algunas autoridades colombianas han emprendido sistemáticamente acciones de persecución judicial, y otros hostigamientos contra miembros y sobrevivientes de la Unión Patriótica, sus familiares y militantes. Esto se une a los constantes señalamientos, fomentados por el propio Presidente de la República, contra el movimiento político y sus miembros; estigmatización que ha sido justamente una de las principales causas que ha incitado la comisión de tan aberrantes crímenes.

El Estado colombiano tampoco ha brindado las garantías necesarias para el pleno y libre ejercicio de los derechos de los sobrevivientes de la Unión Patriótica y de sus familiares, quienes continúan siendo víctimas de la persecución y de los hostigamientos. A lo largo del gobierno de Álvaro Uribe se han registrado 136 asesinatos, 38 desapariciones forzadas y 28 intentos de homicidio contra los sobrevivientes de la Unión Patriótica. Esto sin contar los cientos de familias desplazadas, y las víctimas de montajes judiciales y otro tipo de violaciones cometidas especialmente en zonas rurales.

Todas esas circunstancias nos llevaron cuestionar, a lo largo del proceso, la coherencia entre acciones del Gobierno y sus manifestaciones de voluntad política para avanzar la búsqueda de una solución amistosa. También evidenciaron la debilidad de las intenciones del Gobierno en desarticular los dispositivos y las estructuras que posibilitaron el exterminio. Pese a estos graves indicios, sostuvimos nuestra apuesta de paz y continuamos solicitando al Estado colombiano las condiciones para el ejercicio de los derechos políticos y la protección para las víctimas. Llenos de esperanza le entregamos todo a este proceso, para que las inconsistencias del Gobierno y otras dificultades pudieran ser superadas paulatinamente.

Pero los hechos de la reciente campaña presidencial corroboraron la ausencia de voluntad del Gobierno colombiano para cumplir los compromisos adquiridos. Además de los constantes señalamientos del Presidente Uribe contra los comunistas y líderes de izquierda, incluyó en su campaña reeleccionista una cuña publicitaria que lanzaba fuertes acusaciones contra la Unión Patriótica, y justificaba el exterminio de sus militantes. Las coordinaciones respaldamos el emplazamiento público que nuestros representantes, la Corporación Reiniciar y la Comisión Colombiana de Juristas, hicieron al Presidente para que se pronunciara sobre el alcance y contenido de la cuña publicitaria, sin que hasta el momento hayamos recibido alguna respuesta.

Estas manifestaciones públicas se suman a una multiplicidad de acciones del actual Gobierno que profundizan el genocidio. En lugar de investigar y sancionar a los responsables, y de reparar integralmente a las víctimas, el Gobierno se ha empecinado en justificar el exterminio contra la Unión Patriota y en evadir la responsabilidad estatal en tales hechos. Los sobrevivientes continúan siendo asesinados y hostigados de manera sistemática, pese a la existencia formal de la búsqueda de una solución amistosa ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

La cadena de hechos contrarios al sentido y fin de un proceso de esta naturaleza impone el rompimiento de la solución amistosa. No guardamos ya ninguna confianza en la voluntad del Gobierno, cuya palabra y compromiso han perdido toda credibilidad ante nuestros ojos.

Coordinación Nacional de Víctimas y Familiares del genocidio contra la Unión Patriótica, y Coordinaciones Regionales reunidas en Bogotá el 20 de mayo de 2006:

Coordinación Regional de Antioquia
Coordinación Regional de Arauca
Coordinación Regional de Bogotá
Coordinación Regional del Caquetá
Coordinación Regional de Cundinamarca
Coordinación Regional de la Costa Atlántica
Coordinación Regional del Eje Cafetero
Coordinación Regional del Huila
Coordinación Regional del Magdalena Medio
Coordinación Regional del Meta
Coordinación Regional de Santander
Coordinación Regional de Tolima
Coordinación Regional de Tolima en Bogotá
Coordinación Regional de Urabá en Medellín