DECLARACION
CENTRAL
Encuentro Nacional de Victimas de Organizaciones Sociales
300 Organizaciones, 2.200 delegados y delegadas pertenecientes
a sectores
desplazados, sindicalistas, indígenas, de mujeres, partidos
políticos de
oposición, periodistas campesinos, jóvenes, afro descendientes,
LGTB,
familiares de secuestrados y desaparecidos sesionamos en la Ciudad
de
Bogota los días 26, 27 y 28 de Julio, y luego de escucharnos
en medio de
la pluralidad social, política, territorial y étnica
presente, pensamos
que hemos logrado los objetivos que nos propusimos, esto es, hicimos
visibles los derechos de las victimas pertenecientes a organizaciones
sociales, logramos ejercicios de recuperación de la memoria,
valoramos los
impactos sufridos en los diferentes procesos de política
alrededor de la
verdad, la justicia, la reparación colectiva y la no repetición.
Este evento hizo posible escuchar las voces y el clamor de las
victimas
de comunidades Indígenas y Afros, de Sindicatos, Movimientos
Estudiantiles, Sobrevivientes del Genocidio contra la UP , el PCC,
A
luchar y otras organizaciones de Oposición, de masacres como
las
ocurridas en El Salado, San Onofre, Curvarado, Mapiripan, San José
de
Apartado, Magdalena Medio, Cauca, Antioquia y Putumayo entre otras;
conocer el trabajo organizativo que las comunidades vienen realizando
en
sus propias regiones y sus propuestas de reconciliación nacional.
A pesar que no existe una estadística precisa del numero
de Organizaciones
y Colectividades que han sido exterminadas o gravemente destruidas
por el
genocidio y los procesos de exterminio sistemático, las investigaciones
realizadas por Organizaciones defensoras de los Derechos Humanos,
Bancos
de Datos, etc., demuestran que entre el periodo comprendido entre
1965 y
2006: Mas de cuatro millones de personas han sido desplazadas internamente
o han debido buscar refugio político, se han cometido mas
de 65 mil
ejecuciones extrajudiciales, de las cuales mas de 5 mil corresponden
al
genocidio de la UP y el PCC y 2.515 eran Sindicalistas; 10 mil personas
han sido detenidos desaparecidos y hoy sus cuerpos se encuentran
sepultados en fosas comunes, mas de 6 millones de hectáreas
de tierras
fueran arrebatadas a comunidades campesinas y hoy se encuentran
en manos
de paramilitares y narcotraficantes.
La ejecución de estos crímenes no ha sido aislada,
sino que han sido
acciones sistemáticas y planificadas para la eliminación
de sectores
sociales y políticos que han llevado a cabo acciones de oposición
o de
reivindicación de esenciales y básicos derechos, y
cuyos responsables han
sido grupos paramilitares que han contado con el apoyo, complicidad
y
tolerancia de agentes estatales.
El encuentro parte de reconocer que en nuestro país hemos
padecido una
violencia histórica, la mayoría de las veces ejercida,
patrocinada o
tolerada por el mismo Estado, y que esta violencia no empieza y
menos se
explica exclusivamente por la existencia de un largo y degradado
conflicto
armado interno. Estamos pues convencidos de la responsabilidad de
primer
orden que ha tenido el Estado y sus grupos paramilitares en esta
tragedia
nacional. El evento encuentra que también que existe responsabilidad
de
grupos guerrilleros en actos de violencia.
Por ello estamos convencidos (as) de que la victimizacion de millones
de
Colombianos no puede explicarse solamente por la existencia del
conflicto
armado interno; otras dinámicas de orden social, económico
(Megaproyectos)
y político, también han victimizado a grandes grupos
sociales, conflictos
por la tierra, intereses políticos regionales, laborales,
violencia
sexual, etc., han sido tratados por el Estado de manera violenta.
Esta violencia se ha ejercido por décadas contra Organizaciones
Sociales y
Políticas con el propósito de eliminarlas del escenario
político
Nacional, los casos de la Unión Patriótica y el Partido
Comunista
Colombiano, el Sindicalismo, el Campesinado, y las Organizaciones
Indígenas y afro descendientes son apenas una muestra de
este propósito,
al que se suma la invisibilizacion que han padecido las victimas
dando
como resultado un sistema político y social profundamente
autoritario y
excluyente.
La impunidad como constante histórica en nuestro país
constituye un
obstáculo de primer orden para instaurar la democracia, pues
ha permitido
que movimientos políticos y sociales hayan sido prácticamente
eliminados y
que comunidades Indígenas y afro descendientes hayan sido
perseguidas
severamente. Los factores estructurales de dicha violencia no han
sido
removidos, por ello estamos convencidos que sin superar la impunidad,
no
podrá el país salir del ciclo de violencia.
Estamos convencidos que la lucha que adelantamos por el logro
de la Verdad
, la Justicia y la reparación, permitirá avances importantes
en el logro
de los derechos de las victimas y la democratización del
país; sin embargo
la mejor garantía de los Derechos de las victimas y del establecimiento
del Estado Social y Democrático de Derecho, se lograra dándole
fin al
actual conflicto armado. Por ello no compartimos la tesis según
la cual
puede darse una transición mientras subsista el conflicto.
El Acuerdo
Humanitario, la Solución política al Conflicto Armado,
el desmonte total
de los grupos paramilitares y la puesta en marcha de profundas reformas
institucionales, sociales y económicas son condiciones esenciales
para
obtener garantías de no repetición y por ende la posibilidad
de la
reconciliación nacional.
Para los participantes en este encuentro el modelo y la aplicación
de la
Ley 975 de 2005, mal llamada de "justicia y paz" se encuentran
en una
profunda crisis. Desde tiempo atrás muchas organizaciones
habíamos
advertido sobre el fracaso de este marco jurídico y sus instrumentos,
en
primer lugar porque sus propósitos de logro de la Verdad
, la Justicia y
la reparación aun no muestran resultados importantes, en
segundo lugar,
porque es un proceso diseñado en beneficio de los victimarios
y, por el
contrario, las victimas han sido excluidas y silenciadas, en tercer
lugar,
este proceso aun no empieza a responsabilizar a empresarios y altos
mandos
militares comprometidos en la extensión del paramilitarismo
en el país; en
cuarto lugar, porque las estructuras paramilitares no se han desmontado;
hay continuidad, rearme o creación de nuevas estructuras
paramilitares:
diversos informes y fuentes registran que actualmente en Colombia
operan
65 grupos paramilitares al menos en 26 Departamentos del país
( incluido
Bogota), lo que mantiene en grave riesgo la seguridad y los derechos
de
las victimas; en quinto lugar, el fenómeno de la parapolítica,
no es un
hecho del pasado, en las elecciones locales de octubre muy probablemente
se mantenga el control político de cientos de Municipios
por parte de
alianzas entre políticos, paramilitares, mafias del narcotráfico,
terratenientes, empresarios y transnacionales. Las ultimas declaraciones
del Presidente Uribe confirman que no hay una renuncia del gobierno
al
paramilitarismo.
Las Investigaciones adelantadas por la Corte Suprema y la Fiscalía
en lo
que se ha denominado la "parapolítica", que no
es otra cosa que la
confirmación del Terrorismo de Estado denunciado desde hace
varios años,
así lo demuestran: cerca de 30 Dirigentes políticos
detenidos, entre ellos
nueve Congresistas, dos Gobernadores, cinco Alcaldes, el ex Director
del
DAS Jorge Noguera Cote, así como ex parlamentarios, Concejales,
Diputados,
ex Mandatarios y funcionarios investigados o con ordenes de captura,
evidencian los vínculos de los paramilitares en todas las
Instituciones
del Estado. Sin embargo, el Estado continúa negando su responsabilidad
en
la conformación y consolidación del paramilitarismo.
Queremos rechazar enfáticamente la intención del
Gobierno Nacional al
querer presentar un proyecto de ley para convertir en delincuentes
políticos a los paramilitares, como bien lo ha señalado
la Corte
Constitucional y recientemente, el pasado 11 de julio, la Corte
Suprema de
Justicia "los delitos cometidos por personas vinculadas a grupos
paramilitares, como es el caso de los miembros de los grupos de
autodefensa que en virtud de acuerdos con el Gobierno Nacional se
han
desmovilizado, bajo ningún pretexto, alcanzan a ser considerados
como
autores del punible de sedición, por cuanto tales comportamientos
no
pueden ser asimilados al concepto de delito político.De lo
dicho se sigue
que quienes hayan estado vinculados a los grupos paramilitares o
de
autodefensa, cualquiera sea el grado de participación en
la organización y
en los delitos cometidos por cuenta de la misma, no pueden ser
beneficiarios de amnistía, indulto, su extradición
esta permitida y, por
regla general, no podrán acceder al servicio publico y si
llegasen a ser
elegidos a alguna Corporación Publica, se encontrara en causal
de perdida
de la investidura por subsistir la inhabilidad derivada del antecedente
penal que surge de la comisión de un delito que apareja pena
de prisión".
Para las Organizaciones de Victimas asistentes al encuentro, esta
conducta
del Gobierno Nacional dejaría en total impunidad miles de
crímenes
cometidos por estos grupos, y de paso le permitiría a los
parapoliticos,
empresarios, latifundistas y otros actores del establecimiento evadir
sus
responsabilidades penales, garantizando con ello la casi total impunidad
y
por ende la perdida de los derechos de quienes sufrieron las consecuencias
de la violencia.
El Encuentro resalta en pleno el papel de la Sala Penal , de la
Corte
Suprema de Justicia y de la Corte Constitucional , por cumplir su
papel
Institucional en la garantía de los Derechos de las Victimas
y el
ejercicio independiente de sus funciones, y al tiempo manifestamos
nuestra
preocupación por la injerencia del Gobierno en el nombramiento
de los
Magistrados.
Por ultimo, el Encuentro de Victimas se compromete a impulsar
la Agenda
común para la movilización compartida entre los diferentes
sectores
Sociales y políticos, para superar la impunidad y lograr
los Derechos de
las victimas a la verdad, la justicia, la reparación y la
garantía de no
repetición, y para ello, el Comité de Impulso que
preparo este Encuentro,
continuara trabajando en la movilización social y política
contra la
impunidad y por los derechos de las victimas.
Bogota, Julio 28 de 2007
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