|
CHAVEZ
CRECIO DE GRANDA AL GIGANTINHO Por:
Judith Martorelli* (Fecha publicación:4/2/2005)
Seamos libres, los demás no
importa.
En el estadio Gigantinho de Brasil, cuando
cerró la IV edición del Foro Social Mundial, las
fuerzas de izquierda avanzaron en definiciones sobre la
construcción de 'otro mundo posible', con prácticas
más activas que las de reunirse cada año en este
evento para lanzarle piedras al 'demonio', como un famoso
escritor se refiere al dominio ejercido por los Estados
Unidos.
Los movimientos sociales avanzan en sus luchas
conscientes de que la rendición no es el camino ante la
guerra global declarada por los Estados Unidos y el control de
los mercados. Ya escogieron una batalla y ahora escogen a sus
líderes.
En realidad, aún el debate sobre
este tema está crudo. Uno de los organizadores del Foro,
el sociólogo Emir Sader, reconoce que en la organización
del evento se eludieron 'grandes temas de la actualidad como la
lucha contra la guerra y la economía imperial del
mundo'.
Sin embargo, fue precisamente en estos puntos en
que se centró el presidente de Venezuela, Hugo Chávez,
durante su intervención el pasado domingo en dicho
estadio, cuando afianzó una propuesta de liderazgo
regional que impulsa una suramérica unida para hacer
frente a la omnipotencia de Estados Unidos, manifiesta con la
globalización de los mercados, la unificación del
pensamiento y el tronar de las armas.
Chávez
consolidó una propuesta que muy bien encaja con una de sus
frases ahora favoritas: 'Seamos libres, lo demás no
importa'; palabras que ha lanzado desde una plataforma definida
en lo ideológico como izquierdista, revolucionaria y
democrática; pero que, además, enfrenta el ALCA y
promete la derrota del Imperio.
Su discurso rompió
los silencios que sobre temas tan delicados se habían
adueñado de esos espacios de discusión. Allí
había estado, por ejemplo, algunos días antes, el
presidente de Brasil, Lula da Silva, quien hasta ahora lucía
como el depositario de la esperanza y la expectativa de cambio en
el continente . Lula es un tornero metalmecánico, formado
en la izquierda, que ha dicho estar consciente del 'alto grado de
madurez política que demostró la población
al elegirlo'....a pesar del recelo de Estados Unidos.
El
ha decidido moverse con cautela frente al capital y las políticas
de Washington entre otras razones porque -según ha dicho-
le preocupa más quién resulta ganador al final del
juego y no quién se coloca de primero al inicio.
Esa
cautela ha provocado, por ejemplo, que fuese abucheado en el Foro
Social Mundial justo antes de partir al Foro Económico de
Davos. Las pitas a Lula se producen cuando algunos grupos de
Brasil esperan por su prometida reforma agraria y cuestionan la
política de privatizaciones. Se producen también
cuando en el campo internacional Estados Unidos mueve sus fichas
para consolidar su dominio, amenaza con mayor agresividad a
nuestro continente y, en consecuencia, la resistencia radicaliza
el discurso, busca rumbos para la acción y demanda a
líderes, (como el 'Compañero Lula') que ocupen el
lugar que les corresponde, de acuerdo con su historia.
En
palabras del sociólogo portugués Boaventura Santos
'Lula no es un enemigo como algunos sostienen: es un aliado que
necesita ser movilizado para reaccionar a favor de quiénes
lo eligieron'.
La necesidad de afinar una respuesta
continental ante los zarpazos del Imperio son evidentes y sobre
este punto Venezuela no se ha cruzado de brazos, ni en su
dinámica interna ni en geopolítica internacional.
Por ejemplo, con Hugo Chávez a la cabeza acabamos de
enfrentar la violación de nuestra soberanía en un
episodio que involucra a Colombia y al presidente Uribe Vélez
pero con el que una vez más Estados Unidos guapetonamente
dice: 'lo hicimos, lo hacemos y...¿qué?
Nos
referimos al secuestro de Rodrigo Granda, militante de las
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, cuya presencia en el
territorio venezolano es usada como un pretexto para incluir a
nuestro país en la línea de tiro del Plan Colombia
con el propósito de controlar nuestro petróleo.
Con
un creciente respeto ante los movimientos intelectuales y
sociales del mundo, Hugo Chávez llegó al
Gigantinho, para reafirmar que al capitalismo no se le puede
trascender desde adentro, que la única vía posible
es el 'socialismo en democracia' y que unidos podemos hacer una
revolución, rodear al imperio y vencerlo si tomamos
conciencia de sus debilidades, pero sin subestimarlo.
La
unidad es una de las exigencias de este tiempo; quizás por
ello Chávez cerró el discurso reafirmando que 'con
Lula y el pueblo de Brasil; Tabaré Vásquez y el
pueblo uruguayo; Kirchner y el pueblo de Argentina iremos
abriendo el camino'. Y, por supuesto, Fidel y Cuba.
La
reacción de sectores conservadores al discurso de Chávez
no se ha hecho esperar. Desde los mass media nos llegan mensajes
dirigidos a profundizar las diferencias entre los liderazgos de
Chávez y Da Silva. Por ejemplo, el diario Folha de Brasil
sorprendió este dos de febrero con un editorial en el que,
entre líneas, emplaza a Lula a mantener distancias con la
postura del mandatario venezolano.
Sin embargo, Lula sabe
lo que la pita del Foro Mundial significa; ha dicho que las
discusiones que en éste se generan serán decisivas
a la hora de definir el futuro de la Humanidad porque allí
están también representadas las voces de los
pueblos.
5 Feb 2005
(déjanos
tu opinión en el foro)
|