La Delegación Asturiana que recién
viajó por Colombia, había visitado en la cárcel a la dirigente
campesina Luz Perly Córdoba.
Ahora ella está en libertad condicional
con una fuerte fianza. Fue encarcelada por oponerse a las fumigaciones
de la selva con glifosato.
La campaña por la libertad total
de Luz Perly y los 25 mil presos y presas políticas de Colombia
continúa.
"Nunca
estuve sola"
Libertad condicional para Luz Perly Córdoba y Juan Luis Gutiérrez.
por César Jerez
Agencia Prensa Rural
19 de marzo de 2005
Le abrieron la puertas de la cárcel de mujeres "El Buen
Pastor" de Bogotá el día miércoles 16. Salió hacia las 6 de la
tarde, alcanzó a ver lo que quedaba de luz del día, la esperaban
sus abogados y sus seres más queridos, estaba muy contenta, pero
también muy triste por dentro. Fueron 13 meses de vigilar y castigar
de este Estado panóptico sobre una mujer soltera madre de dos
hijos.
Hoy vino a la sede de Prensa Rural a almorzar. Un momento
especial. La Asociación Campesina de Arauca (ACA) es cofundadora
de este modesto proyecto de prensa no oficial. Comimos bocachico
con patacones, un pez manjar colombiano, recién traído del río
Atrato, de Quibdó, en el Chocó, donde fuimos a exponer lo que
pensamos de la barbarie de las fumigaciones, una de las "razones
construidas" por las que encarcelaron a Luz Perly.
"Concierto para delinquir con fines de narcotráfico",
así se llama en Colombia el delito de oponerse a que el imperio
envenene a nuestros campesinos y nuestra naturaleza con glifosato,
como lo hicieron en Vietnam con el Agente Naranja, un herbicida
producido por la misma multinacional Monsanto.
¿Cómo se llegó a la libertad condicional?
Durante todo el proceso se había alegado violaciones
al debido proceso y al derecho a la defensa, hechos flagrantes
que el Estado colombiano en cabeza de la Fiscalía no reconoció
nunca, pese a la enorme presión nacional e internacional. Al llegar
a la etapa de juzgamiento, la juez, antes de realizar cualquier
audiencia, se da cuenta de las obvias irregularidades. Por ejemplo
frente a las absurdas acusaciones por narcotráfico, decreta entonces
la nulidad de este delito. Con esta nulidad procesal se logró
pasar de la justicia especializada a la ordinaria. Esta nueva
situación me daba el derecho a la libertad, pues frente al supuesto
delito de rebelión ya se habían vencido todos los términos de
la detención.
¿Se tuvo que pagar fianza?
Sí, 24 millones de pesos por los dos (unos ocho mil euros).
El Estado colombiano colocó una fianza demasiado alta para dos
campesinos sin ingresos. Se trataba de que no lográramos reunir
esta suma. Este dinero se pudo recaudar gracias a la solidaridad
de organizaciones sociales y de personas como Humanidad Vigente,
Fensuagro, Fenacoa, Corpeis, Sintradín y, claro, de la ACA.
¿Qué representó para ti estar ilegalmente detenida
todo este tiempo?
Es la situación más difícil que he atravesado en mi vida.
Fueron 13 meses de encierro. Se afectó mi núcleo familiar, se
afectó gravemente a nuestra organización campesina. Lograron cortar
temporalmente el normal flujo de afectos con todos nuestros compañeros
y amigos. Una de las cosas más duras es el sentimiento de inseguridad
jurídica cuando estás encarcelada. Sabes cuándo te detienen, pero
no puedes pronosticar cuándo saldrás, pues se trata de montajes
judiciales. El papel del sistema de justicia es totalmente manipulador
e instrumentalizador de las políticas represivas del Estado. Mi
caso es un castigo político premeditado y planificado desde el
comienzo y durante el proceso. Lo importante para ellos es mantenerte
detenida el mayor tiempo posible.
¿Cómo sentiste la solidaridad?
En algunos momentos me sentía apenada por tanta solidaridad,
pues en mi situación se encuentran miles de hombres y mujeres
detenidas arbitrariamente en nuestro país. Afortunadamente a través
de mi caso se logró visibilizar la situación de estos miles de
colombianos anónimos. En algunos casos son tres años de reclusión
ilegal la que sufren los presos políticos. Cada vez que llegaba
un mensaje, una llamada, una carta, una nota, una visita, me sentía
acompañada por todos, sabiendo que nuestra labor de defensores
del campesinado es justa y que no estamos solos. La solidaridad
es el alimento de la vida en la reclusión. Nunca estuve sola.
Siempre sentí el acompañamiento de todo el mundo.
¿En qué queda tu situación jurídica?
Seguimos vinculados al proceso por el cargo de rebelión.
El proceso será trasladado a Arauca, allí no hay garantías para
adelantar la defensa, un departamento totalmente militarizado
y paramilitarizado, desde cuyas instituciones se orquestó la criminalización
y la persecución contra nosotros.
¿Los dirigentes de ACA serán absueltos?
Claro, la defensa continúa, confirmaremos nuestra inocencia
y quedará claro ante el mundo que se trata de judicializarnos
por ser luchadores sociales, que nuestro caso, como el de miles
de presos colombianos, es un caso político.
¿Cómo fue la despedida con las mujeres que se quedaron
en la cárcel?
Fue una mezcla de alegría y tristeza. Recuperar la libertad
es una gran alegría, pero también una profunda tristeza por las
que se quedan recluidas. En su mayoría son gente de regiones marginadas
del país, sin abogado, sin familiares que las visiten, con el
futuro totalmente incierto, sin saber qué va a pasar con sus vidas.
Los procesos de estas mujeres son difíciles, el 70% son sindicadas,
muchas de ellas llevan dos años y medio en promedio sin que se
resuelva su situación jurídica, en la mayoría de los casos su
delito fue vivir en zonas rurales donde se desarrolla la guerra
en Colombia o darle un vaso de agua a un guerrillero que pasó
por sus casas. Viven hacinadas en una incertidumbre total, sufriendo
un castigo político que no merecen, sin saber cuándo se abrirá
la puerta para ellas también.
¿Qué sigue de aquí en adelante?
Seguiremos con nuestra labor, con los mismos objetivos,
luchando por nuestra tierra, por nuestro campesinado.
¿Quieres decirle algo a los que te ayudaron a superar
el encierro desde fuera del país?
Por supuesto, un agradecimiento realmente muy especial
por absolutamente todos los gestos que tuvieron hacía mí y hacia
la ACA en estos duros meses. Estas expresiones de solidaridad
internacionalista son nuestras mayores fortalezas.
