madres 28 años

30 de abril de 1977 / 30 de abril de 2005

Prensa Asociación Madres de Plaza de Mayo 30 de abril de 2005

ENCUENTRO SOBRE LUCHA ANTI IMPERIALISTA, UNIDAD LATINOAMERICANA, LUCHA DE CLASE Y/O GÉNERO

Las Madres cumplen hoy 28 años de lucha inclaudicable. Y para continuar el camino de los hijos, convocaron a cincuenta luchadoras: artistas, piqueteras, trabajadoras sexuales, docentes, asambleístas, psicólogas, trabajadoras de fábricas recuperadas, periodistas con la propuesta de discutir con ellas acerca de antiimperialismo, unidad latinoamericana, lucha de clase y/o género.

En un encuentro histórico, las Madres abrieron las puertas al debate, demostrando una vez más que la política se hace, no se declama. La apuesta a la unidad es la convocatoria para empezar a construirla.

Tras una jornada de intensa actividad, setenta mujeres elaboramos un documento de análisis, crítica y propuestas, que queremos compartir.

LUCHA ANTIIMPERIALISTA

Denunciamos el carácter genocida del imperialismo.

Hoy las potencias imperialistas, Estados Unidos y sus aliados, tras la invasión de Irak y la aplicación de sus prácticas genocidas, encuentran la heroica resistencia de su pueblo y la solidaridad de millones de hombres y mujeres en todo el mundo.

La lucha del pueblo palestino se inscribe en un contexto similar, contra el ocupante ilegítimo de sus tierras, apoyado por las potencias imperialistas encabezadas por Estados Unidos.

La práctica sistemática de la tortura y los campos de concentración son parte indisoluble de esta política de exterminio. Guantánamo, Malta y Abu Ghiran son ejemplos paradigmáticos.

Este avance imperialista se expresa también en la reciente elección del nuevo Papa.

En Latinoamérica, el sometimiento de los gobiernos al imperialismo a través de la entrega de sus recursos naturales y de los patrimonios nacionales, condenan a los pueblos al hambre y a la desesperación.

Parte fundamental de ese sometimiento es el pago de la deuda externa, pago al que los pueblos nos oponemos. Cada niño que nace, nace debiendo, es decir no tiene futuro.

El imperialismo ejerce su dominación a través de la prepotencia militar, los organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial; tejiendo alianzas políticas y económicas con las clases dominantes de cada uno de nuestros países.

El saqueo de los recursos naturales, la tierra, el agua, el petróleo, el gas implica también el avasallamiento de las culturas originarias. Y se acompaña de una recolonización cultural: el ocultamiento de las historias de los pueblos, la naturalización de la dominación que se instala como sentido común y se expresa en el lenguaje.

La lucha antiimperialista la debemos realizar a partir de la construcción de la unidad latinoamericana y entre todos. Luchar contra el modelo de exclusión que se ha instalado en el mundo, donde las personas ocupan un lugar de mercancía, la educación está en función de la reproducción y perpetuación del modelo, función que también cumplen los medios de comunicación en manos del poder hegemónico, instalando un modo de pensar y un modo de ver el mundo.

Los poderes económicos son ejes desestabilizadores en función del sistema. Todo esto promueve el aislamiento de las personas convirtiéndonos en individuos; a la indiferencia; a la falta de compromiso con el otro y a la carencia de intercambio de ideas.

UNIDAD LATINOAMERICANA

En América Latina hay un renacer de la lucha antiimperialista.

Los pueblos de Ecuador, Bolivia, Venezuela, Cuba enfrentan la opresión imperialista, el hostigamiento y las amenazas constantes de invasión.

Entendemos como imprescindible la unidad latinoamericana para enfrentar las agresiones e intervenciones del imperialismo, y al mismo tiempo, creemos que esa unidad debe estar asentada en la articulación, coordinación y unidad de los pueblos que sufren y resisten esas políticas. Unidad de los movimientos y organizaciones que no esté condicionada por las políticas de los Estados. Unidad que fortalezca la solidaridad con las resistencias iraquí y palestina, con las revoluciones cubana y bolivariana, con el pueblo de Haití y con todos los movimientos que en América Latina y el mundo luchan contra toda forma de opresión. Unidad que integre las diferencias étnicas, culturales, de creencias religiosas, de diversidad sexual, género y diversidad generacional.

En la Argentina impulsamos el fortalecimiento de todas las luchas que están desarrollando los trabajadores ocupados y desocupados y demás sectores populares.

LUCHA DE CLASE Y/O GÉNERO

Como mujeres afirmamos que hombres y mujeres somos víctimas de un sistema de explotación y opresión, y por lo tanto estamos todos inscriptos en la lucha de clases. Desde esta perspectiva sostenemos el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, la despenalización del aborto, el acceso a los métodos anticonceptivos y el reconocimiento a la diversidad sexual. Esta es una lucha del movimiento popular en su conjunto.

Las Madres con 28 años de lucha inclaudicable han sido y son un ejemplo retomado por miles de mujeres que han salido a la calle asumiendo un rol protagónico en las luchas populares.

Sobre la base de estas consideraciones, proponemos:

- NO AL PAGO DE LA DEUDA EXTERNA
- NO AL ALCA
- NO A LA INSTALACIÓN DE BASES MILITARES EN AMÉRICA LATINA
- NO A LA PARTICIPACION DE FUERZAS MILITARES ARGENTINAS EN OPERATIVOS CONJUNTOS
- RETIRO INMEDIATO DE LAS TROPAS ARGENTINAS DE HAITÍ
- NO A LA VISTA DE BUSH A LA ARGENTINA
- DEROGACIÓN DE LAS LEYES ANTITERRORISTAS
- LIBERTAD A LAS PRESAS Y PRESOS POLÍTICOS
- DESPROCESAMIENTO DE LOS LUCHADORES POPULARES

Decidimos realizar un pronunciamiento de solidaridad para ser entregado a todos los pueblos en lucha.

Y resolvimos formar delegaciones de compañeras para viajar junto a las Madres a Guantánamo y demás campos de concentración hoy en funcionamiento.

MADRES DE PLAZA DE MAYO:

HEBE DE BONAFINI
EVEL PETRINI
MERCEDES MEROÑO
ADA SENAR
JUANA PARGAMENT
ELSA MANZOTTI
MARTA BADILLO
HEBE MASCIA
ELISA LANDIN
MARÍA GUTMAN
NADIA RICNY
MARÍA DEL CARMEN BERROCAL
ANA KIERSZENOWICZ
ELENA GERBILSKY
VISITACIÓN LOYOLA
IRENE CORTEZ
TERESA OBERTI
CLAUDIA SAN MARTÍN
INÉS RAGNI
DOLORES RIGONI
SARA MRAD
MARÍA ROSA PALAZO
IRENE CHUEQUE
ANGELA BASILI DE TASCA

COMPAÑERAS:

CRISTINA REARTES
MIRTA ISRAEL
FERNANDA PEREYRA
DIANA DOUVE
KARINA DOWNIE
ANA BADOZA
MARÍA TORRELAS
JUANA TARALLO
BETINA KOPKE
PATRICIA ALONSO
MIRIAM PAZ
MARISA PALTANO
MARGA AJEREZ
MARÍA ESTHER SILVA
INÉS VÁZQUEZ
LILIANA GARCÍA
LUCÍA GARCÍA
DORA GUERRERO
RAQUEL ANGEL
DIANA KORDON
CLAUDIA KOROL
CRISTINA PIETRANTUONNE
LAURA TAFFETANI
MARISA ROJAS SALINAS
SONIA ZURITA
EVANGELINA PUGNI
LILIANA NOGUERA
SONIA SÁNCHEZ
LOHANA BERKINS
TERESITA ASILVEIRA
IRENE LARRODE
ADRIANA RUÍZ
PATRICIA SÁNCHEZ
MARIANA MACAZAGA
MALENA VILLARINO
ELISA EPSTEIN
DELIA ECHEVERRÍA
VERÓNICA TELLO
IRIS GALVÁN
ANA DEL CUETO
DOLORES DI CICO
EMILCE QUARLERI
ELISA RANDÓ
CLAUDIA ERBEIA
AÍDA GUAYQUIMIL
BETINA KOPKE

Seremos como las Madres

Ya crecimos. Somos grandes. Tenemos hijos y o parejas. Maduramos a la historia y a la sociedad a la altura de nuestra clase, la de los trabajadores. Como las Madres de Plaza de Mayo, que este sábado cumplen 28 años de lucha. Sus primeros 28 años de lucha. Y porque las Madres ya están grandes y han florecido lo suficiente, esta vez nos convocan a todos a debatir y a reflexionar. A sumar ideas a la lucha cuerpo a cuerpo contra el capitalismo. A ponerle la cabeza a este terco corazón que no para de soñar despierto.

Para recordar su primera vez en la Plaza, las Madres han optado esta vez, no por un acto público, no por un recital, no por una concentración jubilosa, sino por la concreción de una importante reunión con cincuenta mujeres de todos los campos sociales y políticos del país, con la única finalidad de escucharse y aportar pensamientos y síntesis de esos pensamientos. El cónclave abordará la confrontación antiimperialista, la necesidad de lograr la unidad latinoamericana y la conveniencia de caracterizar esa lucha como de clases y/o de género. Las Madres festejan con nuevos compromisos, con mayores desafíos, con enfatizadas responsabilidades. Ni en el día de su cumpleaños se toman un respiro. Otra vez, son ellas quienes tiran la primera piedra a mano descubierta y rompen en pedazos los cristales de esta beligerante paz. Dan el paso al frente. Levantan la mano desde el último pupitre y pasan adelante a dar lección.

En soledad a veces, concurridas para siempre por la multitud de trabajadores sin voz, de empleados sin sueldo, de obreros sin patrón, de mocosos de alas a punto de ser plegadas por última vez, las Madres de Plaza de Mayo avanzan. Van. Enfrentan. Abrazan. Reniegan con dulce malasangre. Nos llaman a la unidad; nos enseñan a identificar al enemigo principal y al compañero más cercano. Recuperan para nuestro pueblo el himno y la bandera y los bellos rostros de los patriotas secuestrados por la derecha imperialista y militar. Se retrotraen todas las veces que fuera necesario, exactamente para volver a tener razón.

Le hacen falta muchas experiencias como la de las Madres de Plaza de Mayo a la historia trágica del pueblo de nuestro país. Pero no hay caso. Cada experiencia es única y es irrepetible. Sí, en cambio, es posible repetir el ejemplo de las Madres. Sí debiéramos calcar su irreductible coherencia. Sí debiéramos sacar conclusiones de su rica experiencia. Sí debiéramos criar la fuerza suficiente para resistir y salir triunfantes de todos los embates, de todas las mentiras, de todos los golpes, incluso los más terribles, como cuando desaparecieron a sus propias compañeras. ¿Tendríamos que ser como ellas, como alguna vez Fidel dijo respecto del Che, cuando su caída en combate? La respuesta es sí. Seremos humildes y compañeros como ellas. Seremos pacientes y sabios como ellas. Como ellas seremos solidarios y ávidos de conocimiento y pasión, y seremos esperanzados, como ellas. Comprenderemos que la revolución es lo único importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada, como les explicó el Che a sus hijitos en su última carta y como las mismas Madres de Plaza de Mayo lo aprendieron de sus propios hijos.

Los hijos. Nuestros compañeros. Si los desaparecidos no son ante las nuevas generaciones terroristas, ni foquistas, ni locos, ni idealistas tarados, eso es debido al sensacional logro político e histórico de las Madres de Plaza de Mayo. Pero han pasado 28 años de aquello y ya es tiempo de otra cosa. Estamos grandes. Crecimos. Tenemos hijos y o parejas. Maduramos a la historia y a la sociedad a la altura de nuestra clase, la de los trabajadores. Ahora vayamos por lo que los desaparecidos, nuestros compañeros, dejaron anotado en la falda del sol.

1 de mayo de 2005