ALTERCOM
CELIA HART SANTAMARÍA*
Los que hemos podido asistir estos últimos instantes en
La Habana, durante el Encuentro Internacional contra el Terrorismo
por la Verdad y la Justicia, hemos sido partícipes de un
milagro. Milagro en el sentido literal de la palabra. Eso que
es insólito y nos deja con los ojos húmedos, las
manos juntas, y creyendo una vez más que el porvenir, por
orden explicita de la evolución....nos pertenece.
La Habana (Cuba) - 9 de junio de 2005
En unos días un pequeño planeta enclavado en los
confines de la Vía Láctea, desde una ciudad al borde
del Mar Caribe, ha gritado en nombre de su propia memoria histórica.
Esta Tierra que además de enferma, débil y triste,
está amordazada por sus secuestradores.
Lo que aconteció en Nuestra América con el Plan
Cóndor (bello animal que tendrá que vivir como condena
de los Dioses para siempre como símbolo de la maldad),
vuelve a remover sus entrañas a través del recuerdo.
Las alas oscuras del Cóndor se desplegaron agitadas en
un par de días con la voz trémula y gallarda de
sus propias victimas, y también en el llanto y la indignación
de millones de cubanos, que gracias a la magia de la televisión,
tratamos de imaginar, aunque sea en sueños, tal cual una
película de terror, que nuestros jóvenes hermosos
que van y regresan solos de la escuela o de las fiestas , fueran
eventualmente ...desaparecidos o, que los bebés que salvamos
año por año se los entregan a los «gusanos»
de Miami para enseñarles a odiar a la revolución
cubana. Todavía no podemos concebir que el ser humano sea
capaz de tanta maldad. Pero sí. Sucedió, y no en
la Europa nazi, sino en Nuestra América. No sé si
alguien...al menos haya escrito el Mein Kampf de América.
Las víctimas del Cóndor, por ese raro sortilegio
que no deja de ser Cuba, convirtieron cada lagrima en un grito
de combate, y cada recuerdo triste en arma de lucha.
El caso de Posada Carriles viene a desenmascarar en rigor el verdadero
terror de Estado, que no es más que una de esas verrugas
imprescindibles con las que el sistema capitalista pretende sobrevivir.
Ese sistema social que nació chorreando sangre, a decir
de Carlos Marx, y que ahora, con lo que estamos viviendo, le está
chorreando el más infeccioso pus.
Este es el caso Posada Carriles, no más que el pus del
imperialismo, el cual se queda sin armas y sin palabras, para
defender lo único que saben defender: el dinero.
El capitalismo ha perdido toda capacidad ética para sostener
al tercer planeta de este hermoso y bendito sistema solar, el
cual surgió con el sólo fin de ser feliz y hacer
feliz por supuesto a la humanidad, que es sin dudas, desde hace
unos 150 mil años, su obra maestra.
Por eso en estos días nos ha acompañado otro milagro.
Es verde, veterano y fuerte. Fidel; que nos advierte de estos
peligros con ese movimiento especial de sus manos. Esas manos
que se mueven y hablan más que las palabras. Esas manos
las captó de manera única el pintor Guayasamín.
Y esas manos que escuchan y esa voz sincera, nos alerta de que
la Tierra está a punto de parir y que las crisis que se
suceden unas tras otras, sí son, aunque parezca paradójico
el principio del fin. Que no fueron en vano centenas de miles
de compañeros muertos en nombre de esta dama azul secuestrada.
Y también nos dice Fidel que en virtud de Internet, televisoras
y comunicaciones, puede que ese tiempo se nos acorte y que logremos,
jalando el hilo de Posada Carriles volver a enrollar con decencia
al mundo.
A lo mejor y es este el parto que la Tierra está esperando,
esta vez asistida por buenos médicos. Ya ha tenido muchas
contracciones la mujer azul que nos ha engendrado, mas ninguno
ha sido realmente provechoso. Veremos si la contracción
de Bolivia, esté bien cuidada.
En estos días en La Habana quizás la esté
asistiendo los primeros ginecólogos honestos sin afán
de lucro, para ayudarla a terminar de parir. Puede ser que el
de La Habana sea esa primera contracción útil, esa
a la que le gusta aludir los médicos en los momentos que,
llenas de felicidad, esperamos las mujeres la llegada de un hijo.
Porque acá han hablado muchos de los que sufrieron torturas.
Familiares de los desaparecidos y torturados, penas indescriptibles
e inimaginables, pero también, como gritara nuestra Hebe
de Bonafini hace unas noches esos desaparecidos, esos muertos
no son victimas , son revolucionarios y si el enemigo es ahora
mas siniestro, por la evidente Tercera Ley de Newton, debemos
ser nosotros más valientes y mas inteligentes también.
Y por eso los medios alternativos , y por eso Telesur, que salió
el dia 24 de este mes, y por eso la poesía, la música
y la belleza a la caldera para avivar las llamas de la justicia.
Tal como decía José Martí.
Los únicos que han sufrido el gran terror del mundo han
sido los pobres, aquellos otros, que no caben en el reino de los
cielos parafraseando a Jesús, no saben lo que es el horror
del hambre, de las bombas, de la mentira, del secuestro. No nos
dejemos confundir.
Y también se le ha dedicado tiempo en La Habana a esa victima
que es el pueblo norteamericano, el cual está abducido
por los mismos secuestradores de siempre. Los bebés norteamericanos
son secuestrados por la mentira de sus gobernantes, que según
recordara Fidel en sus palabras finales, esta mentira desde tiempos
anteriores ha regido el gobierno de ese pobre país. Y que,
como dijera uno de sus mejores hijos, el físico Carl Sagan,
sufre más del 98% de analfabetismo científico.
En este encuentro hemos pillado al secuestrador de este planeta.
No es Posada Carriles, sino el imperialismo con sus miserables
cómplices, pero Posada Carriles puede convertirse en nuestro
mejor anzuelo.
En La Habana entonces hemos empezado a quitarle la mordaza a la
Tierra, que es mujer, por cierto, y está desnuda y la hemos
visto hablar en la voz de tantos compañeros y en la forma
increíble de escuchar de ese enamorado verde que es Fidel.
Esta dama azul violada y ultrajada esbozó su primera sonrisa,
al ver que al fin sus contracciones de parto, podrán ser
asistidas en mejores hospitales. Ahora el primero; el hospital
de urgencia, fue este rápido evento de La Habana.
Una reflexión merecería por si sola las palabras
del vicepresidente de la Venezuela bolivariana. José Vicente
Rangel, dejó mudos a los marxistas más expertos:
La transparencia y la profundidad, normalmente en contradicción
se dieron la mano, tal como si pudiésemos ver el fondo
marino en pleno medio del océano. Esas palabras merecerían
análisis aparte. Tan sólo recordar la frase donde
más o menos dice, que a pesar de la justicia que empieza
a reinar en esa zona nueva de la Tierra que es Venezuela, no es
suficiente y que deberíamos pasar de la democracia bolivariana
a la democracia socialista. Ese hombre ya no joven, pareció
ser el más hermoso, el más atrevido y vigoroso de
todo el evento.
Porque de eso se trata, no que inventemos nada nuevo, sino tal
como lo dijo el compañero Luciano Vasapollo de Chile, y
me atrevo a parafrasear, no tenemos camino nuevo, lo que podemos
tener de nuevo es el modo de caminar.
La joven Belén Gopegui esta vez se acercó al lado
tibio de su almohada, y con dulzura y sencillez nos advirtió
que no nos asombremos de nada más. Que ellos: aquellos
del eterno Cóndor, son capaces de cualquier cosa, que nada
nos tome por sorpresa.
Por mi parte le hago caso, pues hemos vivido los más diabólicos
absurdos Lo dije una vez: La Estatua de la Libertad está
a punto de ser considerada una intrusa francesa indocumentada
en New York.
Belén también nos despertó frente al hecho
de que el terrorista Posada Carriles, y el dolor del pueblo cubano
ante sus crímenes, nos hace recordar el horror que ha sufrido
el mundo. Y es por eso entonces por terror pasado, presente y
futuro contra el que estamos luchando.
Sucede que en Cuba la tortura desencadenó la revolución
socialista. Las torturas de los 70 asesinados en el Moncada nos
condujeron en unos años a lo que tenemos hoy.
Por eso un caso puntual en Cuba se convirtió en un caso
de la Tierra, en apenas unos días.
Con este grito que se haga justicia y que se extradite al criminal
Posadas Carriles a Venezuela, por estos raros vientos de la pequeña
isla de Cuba, estaremos de alguna manera buscando la justicia
que no se ha hecho. La justicia de nuestros centenas de miles
de latinoamericanos desaparecidos, muertos; de los africanos que
son matados vilmente de hambre y enfermedades, y sobre todo de
la justicia que nos toca esgrimir por los crímenes contra
Afganistán e Iraq. Son la misma estampa de las torturas
que padecieron nuestros hermanos en la siniestras (diestras) dictaduras
de los años setenta en América Latina.
Al terminar, Fidel le recordó al imperialismo que cuando
los hombres le pierden el temor a la fuerza, esa fuerza ya no
existe. Viene siendo como un puñetazo al aire. Fidel recordó
a Martí, el que por supuesto estaba sentado entre nosotros.
Porque «un error en Cuba, un error en América, un
error en la humanidad moderna».
Y terminó el evento con Víctor Jara en los oídos
y el corazón. Con quien si no, ordenando levantarnos y
darnos las manos, y recordando a Manuel...al amor que el Cóndor
le arrebató a Amanda.
Algo sólo me faltó en este evento, y fue que terminásemos
las jornadas cantando «La Internacional» , pues al
empezar sus palabras de clausura Fidel nos llamó a todos
«compatriotas». Y es correcto, pues todos somos hijos
de la mujer azul llamada Tierra. Debimos cantarla en esos mil
idiomas y con esa misma y única melodía que une
a aquellos que queremos que esta mujer, hoy triste, y a mordazaza,
pueda parir; para entonces de una buena vez, poder nacer todos
nosotros y poder salvarla de su posible muerte.
Carlos Marx y todos ellos, quisieron tan sólo eso: Hacer
parir a la Mujer Azul. En aquel entonces, ella no estaba de parto,
hoy sí.
Sólo faltamos los parteros. La Habana fue el primer intento.
Si fracasamos, no sólo se pierde el hijo, moriría
la Tierra, la bella e inédita Dama Azul del Universo.
Altercom
Celia Hart Santamaría
Cubana, física con estudios en Alemania, es hija de la
heroína Hayddé Santamaría y del dirigente
y ex ministro Armando Hart. Autora de artículos sobre ideología
y política.
9 de junio de 2005