GUERRILLERA SONIA.

¿Quién es la guerrillera Sonia de las FARC-EP?

-Nací en Palestina (Huila), el 16 de junio de 1967, hija de una familia muy pobre, honesta, trabajadora, con dos años de estudios primarios en la escuela de la vereda El Carmelo. Ingresé a las FARC de manera libre en los finales de los años ochenta.

¿En qué circunstancias fue capturada?

-Mi vida en la cárcel ha sido una odisea. Me capturaron el 10 de febrero de 2004 en la vereda Peñas Coloradas, jurisdicción de Cartagena del Chairá. Me desplazaron en helicóptero a Larandia (Caquetá). Después de un largo interrogatorio me llevaron al Batallón Liborio Mejía, donde fui nuevamente interrogada. De allí me trasladaron a las instalaciones de la Embajada de los Estados Unidos en Bogotá, donde me hicieron muchas preguntas, pero las que más quiero resaltar son estas: que dónde teníamos retenidos a los tres americanos, que quién los tenía, quién los había detenido, que cómo se llamaban los comandantes del Secretariado. A todos les respondí que soy una guerrillera de base y no tengo acceso a esa información.

Me dijeron que les colaborara, que hablara, que yo tenía mucha información. Me ofrecieron llevarme con mi hijo y mi familia a Estados Unidos a cambio de que les diera información, de lo contrario sería extraditada, encerrada en un cuarto oscuro y tendría que pasar muchos años sin ver a mi familia. Les dije que nada tenía qué decirles.

Sin derechos

En el búnker de la Fiscalía, agentes norteamericanos me insistieron con las amenazas de que si no declaraba contra los comandantes del Secretariado sería extraditada. Trataron de presionarme diciéndome que el Secretariado iba a mandar a matarme porque yo sabía mucho. Como no dije nada, porque siempre insistí en que soy una guerrillera de base, decidieron remitirme a la Cárcel del Buen Pastor. Presiones indebidas

-¿Cómo ha sido el tratamiento en la cárcel, se han respetado sus derechos humanos?

-Cuando me trasladaron al Buen Pastor me colocaban un candado en la celda a las seis de la tarde y lo abrían a las siete de la mañana. Después que di una entrevista por teléfono a Noticias Uno me recriminaron por no haber tenido previa autorización. Respondí que era mi defensa y que mi abogado me había dicho que podía hacerlo. Desde entonces me mantienen en la celda con candado y solo me sacan una hora al sol.

Guerra psicológica

¿Cuál es su situación jurídica?

-Me condenaron por rebelión a 56 meses. Ahora quieren extraditarme. No soy una narcotraficante, soy una guerrillera de las FARC. A esta organización llegan los mejores hijos del pueblo, los que quieren un cambio para que todos vivamos mejor.

¿Qué opinión tiene del gobierno de Álvaro Uribe Vélez?

-Es un Gobierno autoritario y represivo. Quiere acabar con los últimos espacios de la Constitución de 1991 para darle paso a una figura dictatorial ajena al sueño bolivariano. Su objetivo es la dictadura constitucional. Uribe es un militarista que no tiene en cuenta a la gran mayoría de la población que son las masas empobrecidas. El gobierno de Uribe aumentó la miseria, el desempleo y escaló el conflicto armado interno. Le ha entregado más el país a los norteamericanos. Le tendió la mano al paramilitarismo al cual quiere legalizar en el llamado proceso de negociación con ellos.

“Me quieren extraditar por un delito que no cometí”

¿Cómo cree que se puede superar la profunda crisis que atraviesa el país y el prolongado conflicto interno?

-Proporcionando una salida democrática de la crisis. Ello será posible cuando se instaure un Gobierno de reconstrucción y reconciliación nacional como lo proponen las FARC-EP. Un Gobierno democrático que tome sus propias decisiones, que establezca la libertad de expresión y los derechos para todos los colombianos. Que haga más inversión social y no en la guerra. No es fácil porque hay obstáculos poderosos de los enemigos de la reconciliación, pues están en juego sus intereses privilegiados que se sustentan en las privatizaciones, en las grandes utilidades de la empresa privada y en la negativa a la reforma agraria. Las FARC han logrado abrir nuevos espacios en la posibilidad de lograr una solución política del conflicto.

¿Por qué ingresó a las FARC-EP?

porque no vi posibilidades de cambio en el país por una “vía legal”. La masacre de los militantes de la Unión Patriótica y la persecución contra los revolucionarios me demostró que en este país no puede haber cambios sino por la vía de la lucha armada revolucionaria. Entendí que esa era mi opción de lucha y a eso me dediqué como guerrillera rasa a combatir el Estado violento, antidemocrático e inhumano.

¿Cree que la guerrilla está derrotada como asegura el gobierno de Uribe Vélez?

-No, la guerrilla cada día se fortalece más en los aspectos políticos y militares. Tiene bases muy sólidas, fundamentos políticos claros y una estrategia muy definida. Ha ganado un fuerte apoyo de masas y quien gana a las masas gana la guerra. El Plan Patriota es un fracaso. La guerrilla está intacta y los militares han recibido fuertes reveses. Quiero decirle a los colombianos que no estamos derrotados.

No está comprobada la identidad

¿Qué significa para usted la extradición?

-Es una violación de la soberanía nacional. Los delitos que cometen los colombianos deben ser sancionados en el país. Ningún padre entrega su hijo al vecino para que lo castigue.

¿Qué quiere decirle al país?

-Que me quieren extraditar por un delito que no cometí, porque no soy narcotraficante. Los grandes narcotraficantes están paseándose en las calles, sentados en el Congreso de la República y en los altos cargos del poder. Mi único delito es haberme rebelado contra el Estado violento, antidemocrático e inhumano. En la Corte deben tener en cuenta las pruebas que se solicitan; se las negaron a Simón Trinidad y a otros extraditados. Mi verdadero nombre es Anayibe Rojas Valderrama y no Omaira Rojas Cabrera contra quien viene dirigida la solicitud de extradición de la justicia norteamericana.