Director
del Departamento de Derechos Humanos de la Central Unitaria de
Trabajadores CUT de Colombia.
Entre el 9 y el 12 de
mayo de 2005 visitó Asturias el dirigente sindical colombiano
Domingo Tovar.
Es habitual en sus giras
por Europa que Tovar visite a Asturias, unas veces en el marco
de las actividades del Programa Asturiano de Derechos Humanos
y siempre con las inquietudes del movimiento sindical en relación
con la crisis humanitaria de Colombia.
Esta vez nos transmitió:
La importancia que Estados
Unidos da la ubicación geoestratégica de Colombia
dentro de sus maniobras para controlar toda la América
del Sur.
La inexistencia del estado social y democrático de derecho
del que habla la Constitución Política y el afianzamiento
de un estado comunitario donde priman los intereses
de las multinacionales y los Estados Unidos; donde la población
no tiene garantizados los derechos y libertades básicas
y la gobernabilidad está dada por la represión de
la oposición social y no por la legitimidad institucional.
En el conflicto interno
con más de 50 años de duración la principal
víctima es la población civil, la oposición
social, y el principal responsable es el estado y las castas gobernantes,
acostumbrados a usar la violencia oficial y paramilitar para hacer
riquezas y para defender sus privilegios.
Cada año se registran
entre 20 y 30 mil homicidios de los cuales cerca del 15% tienen
claras motivaciones políticas.
El gobierno de Alvaro
Uribe Vélez aplica una política para escalar la
guerra destinando a este fin cerca de ¡¡¡ 15
millones de dólares diarios !!! mientras ha cerrado 18
de los hospitales públicos más importantes del país
y muchas escuelas dentro del recorte general de derechos sociales
y culturales de la población. La guerra y la seguridad
democrática acaban con los avances logrados tras
décadas de lucha por garantías sociales.
Los resultados de la
política de guerra de Uribe Vélez son patéticos:
crecimiento de los grupos paramilitares y de las violaciones de
los derechos humanos contra la población civil, crecimiento
dramático de la pobreza y la miseria, conversión
de Bogotá y otras ciudades en los campos de refugiados
más grandes de las Américas.
Estados Unidos quiere
detener la integración económica de los países
andinos y amazónicos y el alza de los movimientos sociales
en América del Sur, particularmente en Venezuela, Brasil,
Argentina, Uruguay, Ecuador, Bolivia y tiene un gran problema
en Colombia donde el movimiento popular resiste a la guerra sucia
y a las imposiciones para establecer el Area de Libre Comercio,
ALCA.
Y hay empresas como Coca
Cola que deben 16 obreros asesinados y empresas españolas
que también violan derechos humanos como Aguas de Barcelona
con sus tarifas abusivas en la región Caribe, FENOSA que
arruinó el territorio del pueblo indígena Embera
katío, Repsol que amenaza con exterminar al pueblo U´wa
con la explotación de petróleo en su territorio
ancestral.
La enorme mayoría
de crímenes cometidos por los paramilitares y por el propio
estado quedan en la impunidad, pero además el gobierno
de Uribe promueve una ley de perdón y olvido para tales
grupos sin garantizar la desmovilización y el desarme de
tales escuadrones de la muerte, sin que las víctimas tengan
reconocidos los derechos a la verdad, la justicia y la reparación
por lo que las organizaciones colombianas han decidido llevar
miles de casos ante la Corte Penal Internacional.
La izquierda y sectores
democráticos de la vida política colombiana vienen
avanzando en la construcción de un movimiento político
que detenga al autoritarismo oficial y al terror.
Es necesario presionar
una salida política negociada al conflicto y un acuerdo
humanitario que incluya el respeto a la población civil,
el intercambio de prisioneros, la claridad sobre la suerte de
miles de desaparecidos.
De no concretarse una
salida política al conflicto social y militar es previsible
que al pueblo de Colombia le vengan días peores pues no
es posible la victoria militar de alguna de las dos partes enfrentadas,
en cambio y con el escalamiento de la guerra y el empeoramiento
de las condiciones de vida de las gentes es posible un estallido
social que sería objeto de enorme represión.
Frente a este panorama
Tovar renueva el llamado a que los pueblos de España y
de Europa se movilicen solidariamente contra la guerra en Colombia
y por una solución política de su largo conflicto.
13
de mayo de 2005