Caravana Mayaki
Uno solo, una palabra.

 

Grupo de Soldepaz.Pachakuti a Bolivia. octubre de 2005.

Achacachi y Qala-Chaka,

corazón del Pueblo Nación Aymará.


Es época de siembra de la papa, y en tres días será la muy popular fiesta de difuntos, así que la cola en la alcaldía de Achacachi es pequeña, y su Alcalde tiene tiempo de acompañarnos y mostrarnos la inmensa superficie de este Municipio de la provincia de Omasuyos.

Numerosas comunidades distribuidas entre montañas y ribera del lago Titikaka. Todas y cada una de ellas con un campo de fútbol, el deporte más practicado y en verdad casi único elemento de entretenimiento aparte de las fiestas populares.

Un porcentaje alto de viviendas que no tienen agua potable y alcantarillado.
Pero una actitud de pobreza digna y de orgullo en sus comunidades, que trasciende por toda Bolivia y parte de Perú por los hechos históricos liderados contra la invasión española, contra la discriminación de la república y últimamente en la defensa de los recursos naturales.

-Dos normales, escuelas de maestras y maestros bilingües están asentadas en Achacachi.

Una de ellas, la de Warisata, es la pionera en este campo educativo, y ha producido líderes y sabios aymaras. De allí era profesor y líder sindical el actual alcalde de Achacachi, Eugenio Rojas Apaza.

Dos bases militares también: una en el propio núcleo urbano de Achacachi, con nada menos que mil efectivos de infantería (acompañamos al Alcalde a un acto de “confraternización” en el cuartel y departimos con su coronel al mando: una actitud difícil en la autoridad civil, pues con esta unidad militar se han confrontado las comunidades indígenas en los últimos años. Desde esta unidad militar el anterior ministro del interior Sánchez Berzaín impartió órdenes en lo que fue el octubre sangriento del 2003. Y por esa represión y respondiendo con rabia a los muertos producidos en Achacachi y El Alto, las comunidades “vencieron” a los militares y acabaron con el mandato presidencial de Sánchez de Losada).

La otra es una base naval a orillas del Titikaka.

De esas expresiones de rebeldía e insurgencia se han dado también dos hechos históricos relevantes: las comunidades desalojaron y expulsaron a los policías de los cuarteles en el 2001. Y también desalojaron la cárcel y dejaron libres a los presos.

Ahora el ayuntamiento ha tomado posesión legal del cuartel, estando proyectada la construcción de una escuela con aportes solidarios de Asturias y el edificio de la antigua cárcel está en disputa legal con el gobierno para su traspaso a la municipalidad para usos educativos.

Justo al lado del núcleo poblacional de Achacachi, a 1,5 km de su plaza central, hay un cerrito pequeño que no daría idea de ninguna grandeza: sin embargo en la tradición aymará los cerros y montañas son entidades protectoras y sagradas.

Y Qalachaka es un cerro sagrado donde (sin que nadie lo vea por ningún lado excepto en momentos de refriega) se dice que está instalado el cuartel general militar del mundo aymará.

El lugar simbólico y real de las últimas rebeliones, en las que las comunidades participan de forma colectiva, establecen comparaciones y estímulos entre ellas para ver quien pone más mujeres, niños, ancianos, adultos en las movilizaciones.

No es de extrañar, pues, que los militares del cuartel no las tengan todas consigo, y estén muy a la defensiva en medio de una población que habla poco hacia fuera, pero ha mostrado hechos heroicos desde la misma época de Tupac Katari y Bartolina Sisa..

Con la riqueza casi exclusiva de la agricultura y en las faldas del imponente volcán Illampu, las comunidades han construido durante siglos terrazas o andenes (al estilo de los árabes en España) para poder sembrar y han diseñado sistemas de acequias pequeñas para regar algunas partes.

La otra riqueza proviene del lago Titikaka, donde la totora sirve de forraje y numerosos pescadores salen en la madrugada para regresar con algunas proteínas.

Ninguna pequeña industria, ningún otro rubro productivo existe aún en Achacachi, con lo que una parte de su población ha emigrado hacia El Alto, hacia la Paz y otros departamentos de Bolivia y regresan de cuando en cuando para mantener algún vínculo con su comunidad y para reproducir en regiones alejadas el espíritu comunitario del Pueblo Aymará, con lo que Achacachi se convierte en elemento de resonancia de su rebeldía hasta lugares muy alejados, en los 2,5 millones de personas que integran hoy día el Pueblo Nación Aymará.

3/10/05