NUESTRO MUNDO NO ESTÁ EN
VENTA.
¡DESCARRILEMOS LA CONFERENCIA DE LA OMC EN HONG KONG!
Por el derecho de los pueblos a definir
su propio modelo de vida
Del 13 al 18 de diciembre, tiene lugar la VI. Conferencia Ministerial
de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en Hong Kong.
Este evento tendrá enormes repercusiones. Después
de seis años de luchas contra la OMC, importantes conflictos
de intereses entre los 147 estados miembros así como varios
intentos de los gobiernos y las grandes empresas multinacionales
de “resucitar al herido de muerte” luego de cada cumbre
fracasada, podemos decir que la OMC no tiene legitimación
alguna para decidir sobre el futuro de la población mundial.
Hoy las movilizaciones sociales en todo el planeta están
marcadas por el rechazo total a los valores económicos
globalizados y a las consecuencias derivadas de los acuerdos comerciales
internacionales. Se demanda una economía al servicio de
la sociedad. Las clases populares, los más golpeados por
la miseria, se niegan a creer el discurso acerca de los “enormes
beneficios que el libre comercio otorgará a los pobres”.
Las consecuencias directas de la “liberalización
comercial” van desde el desplome de los precios agrarios
internacionales, a la inundación de los mercados locales
con productos de precios irrisorios eliminando la subsistencia
de millones de personas, a la destrucción de la manufacturación
artesanal y el empleo, hasta la privatización de las fuentes
energéticas y los servicios públicos (salud, educación,
agua potable, etc.). Las recientes Directivas Europeas avanzan
en esta línea.
El derecho de los pueblos a definir su propio modelo de sociedad
y a implementar aquellas políticas más acordes con
su realidad y con sus objetivos de bienestar humano, se está
viendo socavado por un modelo único que impulsa la privatización
y mercantilización de todos los bienes y recursos. A las
personas se les niega el derecho a la vida y se les desposea de
sus libertades y su capacidad de decisión. Y la humanidad
se enfrenta a una crisis ecológica de gran magnitud a causa
de nuestro modelo de producción y consumo. Solo una minoría
de los países “desarrollados” y en especial
los centros financieros y las grandes empresas multinacionales
son los únicos beneficiados del sistema comercial que representa
y profundiza la OMC.
Hacernos creer que el comercio internacional será el “motor
para el desarrollo” y decir que la liberalización
que se pretende será fundamental en la lucha contra la
pobreza es una gran falacia. Ningún país es estable
sin una política tendente a fortalecer su propia estructura
económica y social interna ni olvidando los mecanismos
de redistribución de la renta y de equidad. Ningún
pueblo alcanza su bienestar si se los roban sus riquezas, si su
economía depende del exterior o su medio ambiente se deterriora.
Las organizaciones sociales, de agricultores, consumidores, ecologistas,
políticas, sindicales y ONGs para el desarrollo que firmamos
este manifiesto queremos expresar de nuevo nuestro rechazo a la
OMC y al proceso de fortalecimiento e imposición de sus
decisiones no democráticas en el mundo. Es necesario situar
a la OMC en su justo lugar, para situar también al comercio
internacional en su justo lugar. La historia de la OMC nos permite
decir que si sus consecuencias son desastrosas para la población
mundial y el medio ambiente, no existe ningún motivo para
mantener su existencia. El comercio internacional, guiado hoy
por los intentos de eliminación de toda regulación
y control de las reglas de intercambio, no soluciona la pobreza
y la exclusión que padece el 70% de la humanidad.
Las políticas de la OMC provoca desempleo y la erosión
de bienestar social. Teniendo en cuenta que las mujeres realizan
más de la mitad del trabajo en el campo, la industria y
los servicios, sin embargo reciben una remuneración mucha
más baja que los hombres, son ellas quienes sufren en mayor
proporción la degradación de las condiciones laborales,
la desprotección y la precariedad.
Las organizaciones firmantes de este manifiesto, con nuestra trayectoria
y compromiso de años por un medio rural vivo tanto en el
Norte como en el Sur, queremos destacar de nuevo el terrible impacto
que la OMC está teniendo sobre los millones campesinas/os,
ganaderas/os, pescadoras/es, indígenas, y trabajadoras/es
rurales sin tierra que hoy representan el 75% de los pobres del
mundo. En lugar de luchar contra la pobreza, la OMC a través
de sus acuerdos multiplica el hambre, las desigualdades y la exclusión
de millones de personas del acceso a bienes comunes y recursos
productivos tales como la tierra, el agua, los peces, las semillas,
las tecnologías y el conocimiento. Lo que impide tener
una vida digna y obliga a millones de personas de emigrar del
campo a la cuidad o a países lejanos, poniendo en riesgo
su propia vida. A eso se suman políticas migratorias que
violan el derecho a la libre circulación, el Convenio de
Ginebra para la protección de refugiados y la carta de
las Naciones Unidas. En consecuencia se mueren miles de personas
en las fronteras al intentar conseguir una vida mejor.
De cara a la próxima cumbre en Hong Kong la OMC dividió
los países del Sur (quienes hace dos años se negaron
en bloque a las imposiciones de la UE y EEUU) y acordó
tres temas básicos: la agricultura, los productos no agrícolas
o industriales (incluye pesca y productos forestales) y los servicios.
Aunque la agricultura siga siendo el asunto primordial en la actual
ronda de negociaciones, por lo que respecta a la Unión
Europea (UE) y a EEUU el interés primordial es el de conseguir
el mayor acceso al mercado de los servicios y de los productos
industriales para sus respectivas multinacionales. La Comisión
Europea está dispuesto a utilizar la agricultura (que representa
tan sólo el 2% del PNB de la UE) como moneda de cambio,
perjudicando lo poco que queda de la agricultura familiar, si
como contrapartida los países empobrecidos abren sus mercados
de productos industriales y de servicios a los suministradores
de servicios (que producen el 71% del PNB de la UE) y fabricantes
multinacionales.
Por todo lo anterior las organizaciones
firmantes pedimos:
1. La paralización de las negociaciones comerciales de
la OMC hasta tanto no se efectúen unas evaluaciones
sociales, laborales, ambientales, económicas y de género
de los acuerdos ya adoptados desde 1995.
2. Que las normas comerciales estén
sujetas al respeto de los derechos fundamentales de las/os trabajadoras/es
frente a gobiernos o compañías que intenten ganar
una ventaja injusta en el comercio internacional con la violación
de las normas fundamentales del trabajo, consagradas en los acuerdos
de la OIT.
3. Que las normas comerciales estén
sujetas al respeto del derecho a un medio ambiente sano y limpio.
No son negiociables ni mercantizables el medio ambiente, las semillas,
la biodiversidad, la sabiduría de los pueblos indígenas,
el agua o el aire.
4. En temas agrícolas:
Ø Que la agricultura y la alimentación
salgan definitivamente de la OMC, y que su tratamiento
sea debatido en el marco de la FAO como organismo específicamente
destinado a estos temas por Naciones Unidas o en un marco local
donde decidan las comunidades campesinas.
Ø La elaboración de un Convenio
Internacional por la Soberanía Alimentaria como
marco político orientador en el tratamiento de la agricultura
y la alimentación a nivel global.
Ø Que las comunidades campesinas
y los gobiernos mantengan su derecho a proteger, apoyar y promover
sus sistemas locales de producción agropecuaria,
apoyados sobre un modelo de producción basado en la explotación
familiar sostenible, diversificada, destinada a abastecer los
mercados interiores (como forma de luchar contra el hambre)
y solidaria con el resto de los pueblos.
Ø A partir de las premisas anteriores, rechazamos
que el acceso a los mercados tal como se está planteando
en estos momentos se convierta en el tema
central del debate agrario.
Ø La eliminación del dumping
en las exportaciones agrarias. El principio que debe regir
cualquier acuerdo internacional agrícola es que ningún
producto pueda ser exportado a precios por debajo de sus costes
reales de producción.
Ø Reclamamos la necesidad de desarrollar un Plan
de Rescate Internacional de los precios de los productos básicos
agrarios y de las materias primas, que remuneren de manera
justa el trabajo de millones de campesinos y campesinas, pastores
y pescadoras del mundo.
Ø Reclamamos la necesidad de políticas
agrarias públicas en todo el mundo que tengan entre
sus prioridades la regulación del mercado y el control
de la producción. Rechazamos la actual Política
Agraria Común (PAC) de la UE. Abogamos por una política
agraria que asegure una producción agrícola sostenible
para el consumo doméstico con un mejor reparto social y
económico de las ayudas destinadas a las pequeñas
y medianas explotaciones sostenibles con el objetivo de mantener
el mayor numero de explotaciones agrícolas en Europa y
frenar el despoblamiento del campo.
5. En lo que concierne al acceso de mercado de productos
no agrícolas o industriales (que abarca incluso
materias primas, productos forestales y de la pesca), denominado
NAMA en la jerga de la OMC, que no se negocie ninguna baja de
las tarifas aduaneras, ya que UE y EEUU unicamente quieren aumentar
su cuota de exportación en sectores como electrónica,
material deportivo, bicicletas, productos químicos, calzado,
joyas y piedras preciosas, productos farmacéuticos y equipamiento
médico, materias primas y productos forestales y de la
pesca. Una nueva abertura de los mercados nacionales en los países
del Sur supondría la pérdida de empleos, el deterioro
de las condiciones laborales y el aumento de la pobreza.
6. No a la negociación de nuevos tratados relativos
a inversiones o competencia. Las inversiones privadas
en cualquier país deben estar sometidas a la legislación
nacional en cada país, y ésta debería impulsar
en primer lugar la inversión y la industria locales, sometiendo
cualquier inversión a los criterios y principios del respeto
ambiental, la sostenibilidad y los derechos laborales. Un acuerdo
multilateral destinado a favorecer las inversiones sin tener en
cuenta lo anterior estaría aumentando la brecha entre Norte
y Sur dentro de nuestro planeta.
7. Una moratoria sobre el Acuerdo General sobre el Comercio de
Servicios (AGCS) y se rechaze el intento de la UE de acelerar
la “liberalización” de un mayor número
de servicios, adoptando un nuevo esquema de negociación
complementario y multilateral mediante el cual los países
de la OMC se verían obligados a comprometer de manera simultánea
un número mínimo de sectores determinados, sobre
una lista de aquellos considerados más importantes (fundamentalmente
los relacionados con las infraestructuras: electricidad, agua,
gas, transporte, telecomunicaciones, etc.). Que se excluya a los
servicios públicos del comercio internacional, se prohiba
las privatizaciones y así como promover convenios entre
entidades públicos para garantizar el acceso a los servicios
esenciales, como la educación, la salud, la electricidad
o la provisión de agua potable de todas las personas. Son
las autoridades públicos quienes deben garantizar la prestación
de todos los servicios públicos con calidad, participación
y cercanía a la ciudadanía.
8. Garantizar el derecho de las autoridades
de proteger la salud pública y de promover el acceso a
los medicamentos para todos, independientemente de la capacidad
de producción local de cada país.
9. Una moratoria del Acuerdo General sobre Patentes de
la OMC, que debe oponerse a todas las patentes sobre la vida,
ya sean sobre genes, células o tejidos humanos, plantas,
animales, microorganismos o cualquier otra forma de vida. La biodiversidad
del planeta es un patrimonio de la humanidad
que no puede ser utilizada para generar beneficios privados, mediante
la apropiación de los conocimientos o recursos biogenéticos
de las poblaciones autóctonas, mediante prácticas
de biopirateria y desplazamiento.
10. La obligación de los gobiernos de proteger a los agricultores
que no quieren cultivar, producir ni importar transgénicos
y a los consumidores que no quieren comerlos acogiéndose
al principio de precaución. Asimismo, debe ser aprobada
una normativa eficaz que reconoce del derecho de las autoridades
locales y regionales de declarar su zona libre de transgénicos,
como estrategia de protección de su medio ambiente y paisaje,
su cultura y patrimonio, sus semillas y prácticas agrícolas,
su desarrollo rural sostenible y su futuro económico. Exigimos
normas claras sobre la trazabilidad, el
etiquetado y la publicidad de propiedades nutritivas funcionales
o sanitarias de los alimentos, así como de la posible presencia
de ingredientes transgénicos o derivados de ellos que asegure
el derecho a la información y la elección de los
consumidores y usuarios sobre lo que adquieren o toman.
11. Que los países empobrecidos no se dejen intimidar o
manipular, que rechacen en bloque cualquier acuerdo en la OMC,
no tienen nada que ganar, pero todo que perder. Otra cumbre fallado
abre la oportunidad de reconducir la economía mundial en
base de las necesidades de la sociedad.
Instamos a la ciudadanía y todas las organizaciones comprometidos
con una mundo más justo a sumarnos a las movilizaciones
que a nivel global tendrán lugar durante el tiempo que
transcurrirá hasta la VI Conferencia Ministerial de la
Organización Mundial del Comercio en Hong Kong entre los
días 13 y 17 de diciembre. Nos solidarizamos con las personas
y comunidades de todos los continentes que luchan contra la OMC
y los acuerdos comerciales regionales, bilaterales y multilaterales.
Primeras firmas de organizaciones adherentes:
Soldepaz.Pachakuti
Las organizaciones que quieran adherirse a partir de este momento
pueden enviar un correo a soldepaz.pachakuti@nodo50.org