Foro Social Regional de
Lara
Capítulo Larense del Foro Social Mundial
Barquisimeto, 22 y 23 de octubre de 2005
Profesor Oswaldo Tonas.
El Socialismo del siglo XXI
Corremos el riesgo de dar una discusión académica,
aislada de los hechos que el pueblo está protagonizando.
Cuando el Presidente Chávez hizo la propuesta, comenzó
una tímida discusión: quienes más han opinado
hasta el momento son los sectores alineados con el reformismo.
Cuando se habla de un socialismo “a la venezolana”,
un socialismo “nuevo”, un socialismo “para el
siglo XXI” recuerda mucho a la discusión que se dio
en los años 70 por parte de los asesores de AD, que hoy
son los representantes más conspicuos del neoliberalismo.
No existe un socialismo a la venezolana; en todo caso, podemos
hablar de un socialismo para la Venezuela de hoy en día.
Alí Primera lo expresó en una entrevista que le
hicieron en Barquisimeto, en la que habló de la construcción
del socialismo. El periodista le pidió que lo definiera
y él dijo “Socialismo es Mamá Pancha”.
“Mamá Pancha es mi abuela, comadrona de la península
de Paraguaná. Cuando hace zancocho lo comparte, está
siempre pendiente de los enfermos, vive para la comunidad. Aunque
Mamá Pancha nunca pudo leer El Capital”.
El socialismo es la condición natural de la civilización,
aunque el axioma de la ideología liberal es que la propiedad
privada sobre los medios de producción vino desde los orígenes
de la humanidad. Nacimos socialistas, y eso se interrumpe cuando
unos seres, por medio del pillaje, del saqueo, de la muerte, se
apropian de esa riqueza, generando las clases sociales.
Por la boca del pueblo también habla la dominación,
cuando se repiten esquemas como “siempre ha habido ricos
y pobres, y siempre los habrá”.
Toda propiedad es un robo, y se ha legitimado en el proceso.
El socialismo es un anhelo histórico de la humanidad; por
eso Chávez habla de Jesús y de los líderes
que han marcado pautas en relación con la justicia y la
igualdad social.
Aspiramos a una sociedad en la que los trabajadores sean los que
deciden las políticas. Una sociedad profundamente respetuosa
de los semejantes y de la naturaleza. Porque la contradicción
medioambiental amenaza la supervivencia humana y ha superado incluso
a la contradicción fundamental (capital-trabajo).
El socialismo debe desarrollar una nueva política. El político
tradicional dice: déjeme pensar por usted, yo le resuelvo
los problemas. Hay que eliminar las instancias que signifiquen
filtrar la participación del pueblo directamente en las
instituciones.
Establecer puentes entre el saber popular y el saber científico.
Que no se genere una élite privilegiada que ponga el conocimiento
al servicio de la dominación.
En el capitalismo se produce para obtener una ganancia. En el
socialismo se produce para satisfacer necesidades. Eso supone
cuestionar también los patrones de consumo, los estilos
de vida: hace falta inventar una nueva ética revolucionaria.
Si como dijo Marx, las condiciones materiales determinan la conciencia,
debemos revisar los estilos de vida de quienes aspiran a ser líderes
del proceso revolucionario.
Debemos revisar si en la sociedad que aspiramos a construir vamos
a dejar intactos los valores y estilos de vida del capitalismo.
Es un proceso que ha de concretarse todos los días, desde
cada espacio, en la cotidianidad.
En el capitalismo predomina la anarquía del mercado, no
hay planificación. Las universidades forman profesionales
para satisfacer apetencias y aspiraciones personales. Debe existir
una conexión entre las instituciones de formación
superior y las necesidades del país.
Una de las razones que dio al traste con el socialismo real tiene
que ver con la formación de una élite burocrática,
que creyó que ya habían hecho la revolución
y a ellos les tocaba administrarla, y que creyó en la utopía
de la posibilidad de convivir con el capitalismo.
El trabajador en el socialismo se libera de la opresión
del capital, y el trabajo se convierte en fuente de conocimiento.
El socialismo debe romper con los 5 monopolios del capital:
1. El monopolio de la ciencia y la tecnología:
democratización del conocimiento.
2. El monopolio del control de las armas: supervivencia del planeta.
3. El monopolio de la información y la comunicación.
4. El monopolio de los flujos financieros: para combatirlo surge
la propuesta del Presidente Chávez del Banco Central del
Sur.
5. El monopolio sobre los recursos naturales.
Hay en este proceso quienes no entienden la contradicción
fundamental, y pretenden avanzar rumbo al socialismo de la mano
del capitalismo. Los intereses entre las clases son irreconciliables,
y todo revolucionario debe situarse del lado del eslabón
débil.
Se argumenta en el debate que el sujeto histórico de la
revolución ya no son los trabajadores, los desposeídos,
los marginados. Es cierto que esos sectores son los que han estado
en la avanzada y han llevado la batuta del proceso hasta el momento.
Pero no hay que olvidar que la contrarrevolución puso en
jaque al sistema cuando se hizo acompañar de la clase trabajadora,
y se derrumbó cuando esa misma clase la abandonó.
Hay sectores sociales que han avanzado una enormidad, porque ya
tenían una agenda trazada antes de que llegara Chávez.
Por ejemplo, las mujeres o los indígenas, quienes impusieron
su agenda en la Constituyente. Los trabajadores, sin embargo,
se encuentran profundamente fragmentados y divididos en muchas
organizaciones sindicales, con objetivos más gremialistas
que políticos.
Debemos reconocer que fue un error participar en las elecciones
dentro de la CTV. Y constatamos hoy la debilidad de los sindicatos
que dependen de la UNT en una crítica necesaria para superar
esa situación.
En el debate sobre el socialismo debemos analizar bien las leyes
del capitalismo. Hay gente que dice que el nuevo socialismo significa
la combinación de la propiedad privada con la propiedad
estadal. ¿Es eso nuevo?
No podemos ignorar las leyes de funcionamiento del capitalismo
internacional. Haciendo un recorrido histórico, podemos
identificar dos grandes oleadas revolucionarias:
1. Iniciada en 1847. El socialismo científico transita
hasta las primeras décadas del siglo XX, con triunfos concretos,
como la jornada de 8h, los contratos colectivos, etc. Fructifica
con la Revolución Socialista de 1917 y la III Internacional.
2. En las décadas de los 60 y 70 se produce la derrota
del movimiento de los trabajadores y una regresión en los
triunfos obtenidos antes de la II Guerra Mundial. Se dan a partir
de ahí tendencias de recuperación del capitalismo
a nivel mundial y tendencias reformistas que se instalan en los
países no capitalistas. Esa segunda fase concluye a finales
de los 80.
3. Desde principios de los 90 advertimos signos que marcan un
cambio de tendencia y el inicio de la resistencia al neoliberalismo:
la crisis financiera del sudeste asiático; las movilizaciones
de masas que dieron al traste con Suharto en Indonesia; las movilizaciones
antiimperialistas en Asia y Europa; la irrupción en 1994
del EZLN en México.
Venezuela se adelantó al debate contra el neoliberalismo
con la rebelión civil de 1989 (el “carachazo”)
y la rebelión cívico-militar de 1992.
Finalmente, hay que abordar la cuestión de los mecanismos
para la construcción del nuevo socialismo. ¿Cómo
transitar desde el capitalismo al socialismo? La Constitución
puede facilitar la participación del pueblo en la concreción
de ese objetivo. No hemos cumplido ni una cuarta parte de los
objetivos trazados en la Constitución y ya nos han colocado
una meta que trasciende a la Constitución.
Si logramos que se implanten los Consejos comunales y parroquiales
de planificación pública, los consejos municipales
dejan de tener sentido. El soporte del liderazgo tradicional está
en el control de la seudo participación. Es esencial que
las comunidades organizadas asuman directamente las políticas
y que no acepten representaciones.
En la madrugada del viernes se intentó desalojar a los
trabajadores de la empresa Snack. El Estado que tenemos no es
el que establece la Constitución: por eso tiene sentido
programático y no normativo, como la de 1961. Tenemos que
destruir las instituciones, no consolidarlas y reproducir el viejo
Estado. La única persona en el Estado que cumple ese papel
es el Presidente Hugo Chávez Frías. Y lo manifiesta
cuando afirma: “Yo no soy presidente; estoy de presidente”.
(Gritos en la sala: “¡Peleando, peleando, peleando
hasta vencer, el pueblo organizado conquistará el poder!”)
Saludo del Diputado Víctor
Martínez.
Hay quienes desde el poder intentan secuestrar la revolución,
postergarla e hipotecarla a los mismos vicios contra los que el
pueblo ha luchado. Llegan al poder para atornillarse y no para
destruir el viejo Estado.
Si no asumimos nosotros mismos el compromiso, nos traicionarán
una vez más quienes siempre han llegado cabalgando sobre
esa esperanza.
Profesor Víctor Ramírez,
Coordinador de la Cátedra de Pensamiento Bolivariano.
Ante la expresión “Socialismo del s.XXI se plantean
interrogantes: ¿Será que el socialismo en el que
nosotros militamos toda la vida caducó y ya no sirve? Tenemos
que ver cómo nos inscribimos nosotros de manera protagónica
en ese debate. Y el protagonismo hay que manifestarlo en la elaboración
y en la definición del Socialismo.
¿Cómo apareció esta cuestión en el
debate venezolano?
En un primer momento, esta Revolución se centraba en aplicar
la Constitución, asumida como programa de transformación
de la sociedad. La propuesta doctrinaria era el árbol de
las tres raíces: Bolívar, Simón Rodríguez
y Ezequiel Zamora. Había en ese momento temor de emplear
ciertas categorías de la revolución. Incluso el
término imperialismo no se manejaba. Hasta que se comprendió
que no puede haber una revolución exitosa si no se enfrenta
a las presiones del imperialismo.
El 19 de abril de 1999 Hugo Chávez señala en un
discurso que la ideología de la Revolución es el
bolivarianismo. Un bolivarianismo revolucionario para este tiempo.
Declara asimismo que la revolución bolivariana es antiimperialista,
ya que es indispensable, para que la revolución avance,
eliminar la dominación imperialista.
Como siguiendo la máxima cristiana de poner la otra mejilla,
hubo perdón a los golpistas, confiando en que se alejarían
las presiones. Después siguió el paro petroletro
y el cierre patronal. Ya no nos quedan mejillas que poner.
El 24 de febrero de 2004, Hugo Chávez da otro paso y afirma
que no es posible lograr los objetivos de la revolución
bolivariana mientras exista el capitalismo en Venezuela.
Finalmente, en enero de 2005, Hugo Chávez llama a abrir
el debate sobre el socialismo del siglo XXI.
En cuanto a las posturas que se asumen en ese debate, observamos
dos:
-Eclecticismo subjetivista: caracterizada por una percepción
ligera, plagada de lugares comunes y el uso arbitrario de las
categorías científicas. Lenguaje de abstracciones
generalizadas.
-Objetividad científica: caracterizada por el uso apropiado
de las categorías de análisis, el estudio y el compromiso
con la realidad histórica y con la lucha de clases para
lograr la transformación. Corriente marxista.
Ahora resulta que socialismo es todo. Esa desnaturalización
de las categorías pervierte el debate. Se tienen que notar
los avances, el progreso en el debate sobre el socialismo. No
puede ser un debate eterno ni un debate sectario. Es importante
la actitud del debate. Pero mientras la postura del eclecticismo
sea la dominante los avances van a ser muy pocos.
La visión eclecticista es aupada por una casta de intelectuales
que defienden las posturas de la pequeña burguesía,
mientras las capas populares son las grandes ausentes del debate,
ocupadas en las UBEs, en las cooperativas, en la resolución
de los miles de problemas puntuales del día a día.
El desarrollo del debate del socialismo está en el desarrollo
intelectual del pueblo.
Hay temores que paralizan la difusión del marxismo:
1. Se trata de un pensamiento tradicional, obsoleto.
2. Hay que partir de lo nacional, necesitamos una teoría
nuestra.
3. El pueblo no lo entiende, no lo digiere. Se espanta y nos da
la espalda.
4. Fracasó (URSS, Muro de Berlín, etc)
La revista “A plena Voz” disertaba hace poco sobre
la posibilidad de acabar con el capitalismo dejando intacto al
capitalista.
Mientras no estemos convencidos nosotros no seremos capaces de
comunicar las ideas del marxismo.
El último paso dado en la evolución del presidente
Chávez tuvo lugar en agosto de 2005, durante la clausura
del Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, donde afirmó:
“El proyecto bolivariano es la corriente de pensamiento
desde donde se va a erigir la teoría marxista”.
La ideología que debemos asumir es el pensamiento bolivariano
de orientación marxista, y los fundamentos hay que buscarlos
en: Heinz Dieterich, Domingo Alberto Rangel y el propio Hugo Chávez
Frías.