Bolivia: Carta al gobierno español

Puerta del teatro Jovellanos, hoy sábado 6 de mayo:

una señora pregunta: ...¿porqué habrá tantos policías a la puerta del teatro..?
un manifestante responde.. porque hay un ministro..
señora: ah..¡¡ ..y vosotros qué faceis..
mani: queremos entregarle una carta al ministro, para que respete a Bolivia y lo del petroleo..
seño: ..uy¡.. ¿y que vos parece que está bien o estará mal lo de aquel país...? ¿no tendrán ya bastante robado las empresas....no tendrían que dejarlos en paz..?


Varias decenas de personas de diversos colectivos improvisaron una Concentración frente al Jovellanos de Xixón, al enterarse de la presencia de un ministro de Madrid.
El ministro no entró por la puerta central, por lo que se hizo entrega a varios diputados, eurodiputado y vicealcalde de Xixón de una Carta dirigida al gobierno, pidiendoseles el favor de hacer entrega al ministro.


Carta al Gobierno.
Bolivia tiene Derecho. Repsol roba.

Sr Ministro Montilla,
con esta carta mostramos apoyo y solidaridad con el proceso de nacionalización del petróleo y el gas en Bolivia puesto que los recursos naturales deben ser gestionados de forma pública por las personas que habitan los territorios donde se encuentran.

Rechazamos la actuación del Gobierno español tras el anuncio de nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia, porque ésta ha ido en todo momento encaminada a preservar los intereses de Repsol YPF en Bolivia, defendiendo a su accionariado, que no es más que un ínfimo porcentaje de la población española. Es inadmisible que la diplomacia española se ponga en marcha para la defensa de los intereses privados de las multinacionales.

Rechazamos también las amenazas que se están utilizando. El propio Ministro de Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, o el Responsable de la Política Exterior y de Seguridad de la Unión Europea, Javier Solana, hablan del peligro que para Bolivia supone esta medida en los mercados internacionales. La defensa de los intereses de ese minoritario grupo de accionistas de Repsol YPF no es legítima frente al intento de salir de la pobreza de amplias capas sociales bolivianas.

El Gobierno haría mucho mejor en dirigir sus esfuerzos a obligar a las empresas transnacionales españolas a que cumplieran en sus actividades internacionales, al menos, la legislación laboral y ambiental española, la puesta en marcha de medidas efectivas de reducción de la pobreza y el cumplimiento del Protocolo de Kioto.

Por otra parte, la actividad de Repsol YPF en Bolivia dista mucho de ser ejemplar, como muestran algunos ejemplos: En primer lugar, vende el gas en Bolivia a precio de mercado europeo, con lo que supone de incapacidad de acceso al mismo de la mayoría de la población.
Además, Repsol YPF se encuentra actualmente acusada de contrabando de hidrocarburos, dejando de pagar los consiguientes impuestos al Estado boliviano. Y ése no es el único juicio con el que se enfrenta, ya que también está acusada de inscribir como propias reservas que pertenecen al Estado boliviano.

Las actividades de Repsol YPF afectan en este país a varios Parques Nacionales y se superponen a 17 Territorios Indígenas de la región amazónica y Chaco (Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), Territorio Indígena Chimán, el Área de Protección de la Cuenca Eva Eva - Mosetenes, Territorio Indígena Multiétnico, Bosque Permanente de Producción Chimanes y Parque Nacional Amboró). En la mayoría de ellos se están desarrollando resistencias de los pueblos indígenas a la presencia de la multinacional.

Además, en el campo Surubi, operado por Repsol YPF, el 30 de junio de 2005, fallecieron dos personas y otra está todavía hospitalizada por la explosión de gas venteado de forma ilegal por la compañía española.

Un último ejemplo es el Campo Margarita. Se trata de un yacimiento que fue casualmente “redescubierto” para pagar menos impuestos al Estado boliviano.

Por ello exigimos Respeto a la Soberanía de Bolivia, y colaboración, en todo caso, para esclarecer las irregularidades de la Repsol, así como su posible enjuiciamiento si se confirma el saqueo producido y la especulación ilegal en la Bolsa de Nueva York.


• ¡Bolivia tiene derecho a la soberanía sobre sus riquezas!

Los movimientos sociales, organizaciones, redes y más entidades, reconocen el derecho del pueblo boliviano de controlar sus riquezas naturales y de iniciar, con el gobierno Evo Morales, la reconstrucción de su identidad nacional y popular ¡La soberanía no se discute, se respeta!

Durante cinco siglos los bolivianos han sufrido la sangría de sus recursos naturales no renovables por las potencias coloniales e imperiales. Los minerales preciosos han sido llevados a Europa para enriquecer a sus naciones y financiar sus guerras fratricidas. El estaño ha servido como materia prima para productos industriales de Europa y de EE.UU. Quedaron los socavones, la pobreza y el olvido.

El Presidente Evo Morales, con el apoyo masivo de la población, decretó la nacionalización de los campos y de las refinerías extranjeras en Bolivia. Cumplió de esta manera lo que había prometido y anunciado al mundo entero.Hoy la riqueza natural boliviana está prácticamente reducida al petróleo y al gas natural. Y, por obra y gracia de la actividad predatoria de los países ricos, Bolivia es hoy el país más empobrecido de América del Sur. En el afán de atacar esta decisión, los medios de información fingen ignorar la diferencia entre nacionalización y expropiación. La victoria electoral de Morales fue contundente y él se siente comprometido con la emancipación del pueblo que lo eligió.

Su gesto debe ser entendido como un cumplimiento de una promesa, una acción simbólica que apunta a mostrar al pueblo y al mundo que Bolivia va a recuperar el control sobre su propio destino y que va a emprender su propio proyecto de desarrollo.

¡ Jallalla ¡

¡Puxa¡

¡Kausachum¡

¡Que VIVA la Nacionalización de los Recursos Naturales¡

Perdura el saqueo colonial:

Lo que ganan las transnacionales petroleras en Bolivia .

Mínima inversión, máximos y obscenos beneficios.

Carlos Fernández-Vega
Diario La Jornada

TRAS LA NACIONALIZACION decretada el pasado lunes por Evo Morales vino el amarre de navajas y los ánimos se caldearon.

LAS TRASNACIONALES QUE operan en Bolivia reportan uno de los más altos índices de ganancia en la industria petrolera mundial. Informes oficiales del gobierno boliviano establecen que esos consorcios han tomado el control de los ricos yacimientos de petróleo y gas, con los costos de producción más bajos del mundo, al haber recibido sin mayores inversiones los gigantescos pozos y campos desarrollados por el Estado, pagar impuestos casi simbólicos.

REPSOL Y AMOCO, que tomaron el control de la ex empresa estatal boliviana YPFB, presentan los costos unitarios de producción y de exploración de hidrocarburos más bajos entre 200 empresas analizadas a nivel mundial. El costo promedio para la producción de un barril equivalente de petróleo es de 5.6 dólares a nivel mundial, pero en Bolivia se reduce, en el caso de Repsol, a sólo un dólar y en el de Amoco a 0.97 dólares. En el ámbito internacional, únicamente la petrolera Niko Resources tiene un costo de producción más bajo (0.87), según consigna la publicación internacional Global Upstream Performance Review 2003.

LAS OTRAS TRASNACIONALES que operan en Bolivia, como Total, Maxus, Petrobras, British Gas, Panamerican Gas y Shell, también tienen costos muy bajos, producto de las excesivas y onerosas concesiones que el Estado boliviano otorgó en la década de los años 90, cuando se privatizó ("capitalizó", según la versión gubernamental de aquellos años) la industria petrolera boliviana y se desmanteló la empresa estatal. Los costos de producción incluyen gastos operativos, mantenimiento de pozos, infraestructura y equipamiento, gastos administrativos directos e impuestos de producción.

TODAS LAS INVERSIONES y trabajos de prospección, exploración y desarrollo de campos realizadas por el Estado boliviano beneficiaron directamente a las petroleras extranjeras, que sin invertir demasiado encuentran gas y petróleo a raudales. No es casual que el informe oficial establezca que las trasnacionales que operan en el país tengan también los costos más bajos en la búsqueda y desarrollo de un barril equivalente de petróleo, que es de 8.58 dólares a nivel mundial y de 5.66 dólares el promedio latinoamericano. Este costo en el caso de Repsol en Bolivia es de apenas 0.40 dólares por barril equivalente de petróleo, 20 veces por abajo del promedio internacional y 14 veces menos que el latinoamericano.

EL RESTO DE las trasnacionales energéticas que operan en Bolivia tienen similares indicadores y sus perspectivas para acrecentar sus ingresos son enormes. Con una escasa tributación, costos tan bajos y aprovechando al máximo el trabajo anterior desarrollado por el Estado, invertir en Bolivia se ha convertido en sinónimo de altas ganancias y escasos riesgos.

EL INFORME SUBRAYA que la tasa de éxito para encontrar gas y petróleo en Bolivia es una de las más altas del mundo: 50 por ciento, en comparación con otros países donde ese nivel llega a 20 por ciento. Esto quiere decir que a nivel internacional 8 de cada 10 intentos por encontrar gas y petróleo están condenados al fracaso; en Bolivia cinco de cada 10 intentos dan resultado.

LOS BENEFICIOS OBTENIDOS por las trasnacionales se agrandan en Bolivia, no sólo por la vigencia de los bajísimos costos de producción y los reducidos impuestos (las petroleras pagan apenas el 18 por ciento del valor de la producción hidrocarburífera en boca de pozo), sino también por los reducidos márgenes de la refinación de hidrocarburos y su conversión en gasolina, gas licuado y otros carburantes que son comercializados.

LOS CONSUMIDORES DOMESTICOS e industriales del país más pobre de Sudamérica deben pagar por carburantes como si fueran importados de Kuwait o Arabia Saudita, todo en beneficio de las trasnacionales petroleras, que además tienen la capacidad tecnológica y administrativa para maquillar sus cuentas financieras, burlar los endebles controles estatales y presentar un nivel de ganancias por debajo de lo real para así pagar menos impuestos.

LAS PETROLERAS EXTRANJERAS que explotan los recursos naturales no renovables de Bolivia pagan muy pocos impuestos. Como muestra, en el quinquenio 1998-2002, Repsol apenas pagó 4.3 millones de dólares como promedio anual, y 5.2 millones Amoco.

AHORA, CAMBIAN LAS reglas del juego.