Una explicación necesaria
sobre los presos políticos cubanos en EEUU
Torva Injusticia: El caso de los Cinco
Altercom*
Lisandro Otero*
12 de mayo de 2006
Desde el año de 1959, cuando se desplomó la
dictadura batistiana, el gobierno de los Estados Unidos comenzó
a promover actividades para derrocar la naciente revolución
cubana. Un régimen de carácter popular y antiimperialista
era más de lo que estaba dispuesto a permitir en su
seguro traspatio de borregos aquiescentes.
Terrorismo, sabotajes, bombardeos con productos incendiarios,
planes de asesinato, guerra química, bloqueo económico,
aislamiento diplomático, incomunicación política
e intentos de boicot de la comunidad económica internacional
se organizaron con eficacia destructiva. Como parte de esas
maniobras para causar estrago, devastación y ruina
en el pequeño país se coordinó una invasión
en gran escala que fue derrotada en Playa Girón.
Para organizar su defensa Cuba tuvo la necesidad de conocer
los planes de sus enemigos, de anticiparse a los designios
agresivos que se organizaban en su contra. Fue necesario infiltrar
en las filas de sus adversarios a quienes permitieran prevenir
las acometidas que se preparaban.
En junio de 1998 el gobierno cubano entregó a funcionarios
de las agencias de la ley estadounidenses un memorando donde
se mostraban evidencias de los atentados terroristas en preparación
contra Cuba. Esos datos exponían que varias organizaciones
estaban proyectando una crisis para provocar un ataque o invasión
por parte del ejército de Estados Unidos. El fin de
esas revelaciones era lograr que el FBI pusiera fin a las
actividades de los extremistas anticubanos.
Lejos de actuar contra los terroristas, el FBI se dedicó
a averiguar de dónde procedía la información
que se le había entregado. Descubrieron que cinco jóvenes:
René González, Antonio Guerrero, Fernando
González, Gerardo Hernández y Ramón Labañino
habían sido los observadores que alertaron contra las
intenciones criminales de los recalcitrantes fanatizados del
exilio miamense. Arrestados, los cinco fueron acusados de
espionaje.
Durante el proceso en ningún momento sus acusadores
lograron demostrar que los imputados habían intentado
siquiera penetrar secretos de la seguridad nacional de Estados
Unidos, ni pretendieron conspirar contra la estabilidad de
la sociedad estadounidense. Se trataba de enterarse de las
actividades terroristas e informarlas a Cuba, solamente eso.
Más de setenta testigos declararon. El acta del juicio
se extendió a 119 tomos de transcripciones, además
de quince tomos de declaraciones y testimonios. Algunos militares
estadounidenses de alta graduación declararon que la
divulgación de las fuentes abiertas de información
que utilizaron los cinco no constituía un acto de espionaje.
A ninguno de ellos se le halló en su poder ni una sola
página de información clasificada del gobierno
norteamericano.
No obstante, el clima vehemente, febril y arrebatado del exilio
histórico logró que un jurado condenase a tres
de los acusados a cadena perpetua y a los otros dos a penas
de 19 y 15 años de prisión. Fueron aislados
en prisiones federales, se les prohibió la visita de
sus familiares, se les sometió a duras condiciones
carcelarias.
En mayo de 2003 se apelaron las sentencias en un tribunal
de Atlanta, ya que Miami, por su atmósfera de aborrecimiento
superlativo de una parte de la comunidad cubana allí,
no era el medio donde podía considerarse el caso con
justicia. En agosto de 2005 dicho tribunal de Atlanta determinó
revocar las condenas y ordenar un nuevo juicio.
Mientras tanto la evidente parcialidad del tribunal miamense,
el enconado acoso del sector extremista de los exiliados cubanos,
la indudable injusticia cometida provocó que se despertara
una ola de solidaridad mundial con los condenados. Existen
más de doscientos comités por la libertad de
los cinco en setenta y cinco países. Mil quinientas
personalidades de todo el mundo, entre ellos seis Premios
Nobel, han firmado un documento que exige poner término
a la arbitraria situación y reclama la libertad de
los cinco convictos. El escándalo mundial
causado por este desafuero, atizado por el rencor de los cubanos
intransigentes de Miami, ha demostrado la evidente ilegalidad
de la infamia concebida contra los Cinco que solamente pretendieron
defender su país.
Crecen en EEUU las marchas públicas por la libertad
de los cinco cubanos
En Cuba se confía que los cinco algún día
volverán a su patria. Todos están persuadidos
que el atropello de la legalidad del régimen de Bush
no puede ser indefinido.
En algún momento de su historia el pueblo estadounidense
tomará conciencia de los abismos a donde ha sido conducido
por el gobierno de las petroleras y llegará una administración
que actúe con sensatez. Entonces la justicia se abrirá
paso y los cinco, que permanecen secuestrados de manera injustificada,
podrán ser, finalmente, liberados.
Altercom
Agencia de Prensa de Ecuador. Comunicación para la
Libertad.
Lisandro Otero
Escritor y periodista cubano. Es Presidente de la Academia
Cubana de la lengua y Premio Nacional de Literatura.
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