Veeduría electoral en Colombia:

Rito Alejo del Rìo. General y Paramilitar:

Cómo serán las elecciones del 12 de marzo en Colombia que uno de los candidatos al Senado, el general retirado Rito Alejo del Río, va ha tenido hoy, día 10, a las 10 de la mañana una visita excepcional: una concentración de repulsa, un ACTO DE INDIGNACIÓN, de señalamiento a su impunidad, al desparpajo de presentarse a parlamentario, cuando detrás tiene toda una larga libreta de crímenes horrendos y sistemáticos.

Desde mediados de los años 90 no ha sido un secreto para nadie, en la región de Urabá ni en la del Bajo y Medio Atrato, la estrecha unidad de acción existente entre las fuerzas armadas del Estado Colombiano y los grupos paramilitares que actúan bajo las siglas de ACCU o de AUC.

Esto, para muchas comunidades desprotegidas que habitan en zonas rurales, en las riberas de los ríos o en barrios periféricos estigmatizados por sus preferencias políticas, ha significado un verdadero baño de sangre y la negación de todos sus derechos.

El cúmulo de asesinatos y masacres, desapariciones forzadas, torturas, desplazamientos forzados, atentados, bombardeos indiscriminados, amenazas, extorsiones, actos de violencia sexual, saqueos, pillaje, bloqueos alimentarios y de transporte….formas todas de violencia que se han llevado a la práctica con modalidades de barbarie y de sevicia difíciles de imaginar y de narrar, son crímenes que desde hace muchos años están levantando clamores por verdad, justicia y reparación.

El aporte del general Rito Alejo del Río a esta estructura de violencia, mientras se desempeñó como Comandante de la Brigada XVII del Ejército con sede en Carepa, durante los años 1996 y 1997, es otro secreto a voces en toda la región.

El General Rito Alejo del Río diseñó y dirigió la “Operación Génesis” en febrero de 1997, la cual evidenció, ya sin pudor alguno, la connivencia militar-paramilitar. Desplazó a muchos millares de afrodescendientes de las riberas del Atrato y de sus afluentes e instauró el dominio paramilitar que hoy se prolonga, escoltando a las empresas madereras, palmeras y de narcotráfico, que han ido arrebatando a las comunidades afrocolombianas del Pacífico los territorios que la Ley 70 les había otorgado.

La ruina moral y la limitación de un aparato de justicia como el colombiano amparó a este criminal, precluyendo en 2004 la investigación que muchos grupos de defensa de DDHH y sobre todo la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz habían peleado.

Y es ahora, con el beneplácito formal de AUV (Álvaro Uribe Vélez) presidente saliente de Colombia, que más claramente se refleja la podredumbre de un sistema que ha entronizado el ascenso de los homicidas y la humillación de las víctimas.

 

10 de Marzo de 2006