Paramilitares desplazan politicamente a las derechas
tradicionales en Colombia.
Lo que estaba previsto se cumplio: el terror, la dominacion
paramilitar, se traslado a las urnas, y el Congreso de Colombia
fue copado por varios nuevos partidos afines al uribismo,
dejando casi sin presencia a los partidos tradicionales, conservador
y liberal.
La Comision Asturiana de Verificacion presente, constato en
los dias previos como esta situacion se vino preparando con
mucho tiempo, y en el dia de las votaciones, junto A otras
irregularidades capto ante las camaras otra, supuestamente
muy grave, de control armado por delincuentes, en un colegio
electoral de Ciudad Bolivar, que ha puesto a disposicion de
la Veeduria Internacional, y entrega a los medios...
Violencia y elecciones en Ciudad
Bolívar, Bogotá-Colombia.
-Hasta la última hora no entregó el CNE las
credenciales a los observadores internacionales, generando
una innecesaria tensión administrativa, con aparente
intención de desgaste a las organizaciones sociales
colombianas que han considerado oportuno propiciar una Veeduría
Electoral Internacional, de la que hace parte una comisión
asturiana encabezada por el Director de Cooperación
y Derechos Humanos del gobierno asturiano.
-En el día previo, sábado 11, la Comisión
Asturiana participó en el sepelio del estudiante Oscar
Leonardo Salas Ángel, muerto a bala por la policía,
en una movilización estudiantil contra el TLC y pudo
registrar la lógica tensión de la familia y
los estudiantes, mientras las fuerzas de choque de la policía
procedían y rodeaban al cortejo fúnebre: tras
el pésame a la familia y allegados y a otros familiares
cuyos hijos han sido asesinados por la policía en los
últimos meses, la Comisión constató con
sorpresa la ausencia de medios nacionales de comunicación,
interpretando que el silencio ante la muerte de un joven de
20 años, comunicador comunitario, poeta, y estudiante
universitario, puede ser premeditado, o puede ser que tanta
violencia estructural no sea ya noticiable local, ni mucho
menos internacionalmente, con lo que se contribuye decisivamente,
con esa ausencia de reporte informativo, a la Impunidad de
estos asesinatos, que quedan en la intimidad de las familias,
o en los fríos despachos de los trámites judiciales.
-En la misma jornada preelectoral la Comisión visitó
Ciudad Bolivar, un “asentamiento humano” de millón
y medio de habitantes en la ciudad de Bogotá, conformado
por oleadas de desplazamientos de las regiones, en zonas de
extrema pobreza, degradación social y control militar
y paramilitar, con bases de infantería y estaciones
de policía colocados siempre al “amparo”
de un colegio, de un jardín de infantes, de un centro
de salud…
-En esa impresionante urbe marginalizada la Comisión
es invitada a conocer las propuestas y expectativas de una
Red de Organizaciones Sociales de Ciudad Bolívar, en
un comedor popular, con trabajo social, educativo, comunicativo,
de formación en ddhh, etc, que trata de contrarrestar
mediante el fortalecimiento de lo colectivo, la violencia
y el control militar y paramilitar de Ciudad Bolívar.
-Por hacer esa labor los líderes comunitarios, los
representantes de las Juntas de Acción Comunal, son
amenazados, y viven en zozobra sin animarse a transitar de
unos barrios a otros donde no conozcan a todos sus pobladores,
o donde la extorsión delincuencial-paramilitar los
tenga señalados por activistas sociales.
-Pretender que, en ese contexto, las votaciones del domingo
tengan algún atisbo de “libres”, es un
atentado a la razón, pues el control paramilitar vigente
ha ido acompañado del asesinato de 150 jóvenes
en el 2005 en una dimensión en donde ser joven es ser
sospechoso y blanco de los disparos, en una campaña
de “limpieza social” que trata a la juventud como
basura, llegando incluso la policía a amarrar con esposas
durante horas a un niño de 9 años, en una ventana,
o pasearlos en la camionaje militar amarrados al asta de la
bandera, a modo de escarnio, humillación y ostentación
de la de la “normalidad” represiva e impunidad.
-En este terreno abonado no resulta extraño escuchar
que en Ciudad Bolívar el voto tiene un valor de mercado
de 10.000 pesos (4 euros), y que eso es lo que ofrecen sin
pudor ni tapujos los partidos del uribismo a los pobladores,
como exigua zanahoria que acompaña al garrote estructural
imperante en Ciudad Bolívar.
-Pero el acoso a los ddhh es estructural, y va mucho más
allá de la coyuntura electoral, que sí, que
es grave, pero empeora aun más a lo largo del año,
y preocupa a los líderes sociales, tanto si los candidatos
progresistas tienen buenos resultados, como si no, por las
previsibles retaliaciones o venganzas que pudieran estar preparándose
a quienes han decidido participar en el peligroso juego electoral,
y a quienes, más o menos públicamente, han hecho
campaña en Ciudad Bolívar.
-La Comisión Asturiana, adscrita a la Veeduría
Internacional, visitó tres lugares de concentración
de urnas electorales, con generalizaciones de irregularidades
en cuanto a propaganda electoral dentro de los colegios, en
cuanto a dificultades de voto por la complejidad del mecanismo,
al hacinamiento de las mesas, la ausencia total de privacidad
para preparar la papeleta de voto, y la abusiva presencia
militar armada en el interior de los locales de votación.
-Pero donde la Comisión vivió una situación
violenta y peligrosa fue en el colegio electoral de Santa
Viviana, en Ciudad Bolivar, a pocos pasos de un cuartel militar,
en una zona miserabilizada, donde detectar la presencia de
civiles armados en el interior del colegio controlando a los
votantes y señalando esa violación a los militares
presentes, la Comisión fue objeto de interrogatorio,
y se le impidió seguir filmando mientras los civiles
armados se retiraban del recinto, para reaparecer después
en el exterior.
Poco más tarde, a la puerta del colegio de votación,
detectada la toma de nombres y cédulas por varias personas,
e indagando sobre el sentido de tal control, la Comisión
obtuvo la abierta respuesta de que estaban registrando a las
personas para instar a concentrar el voto en un candidato
conservador de apoyo paramilitar.
Estos hechos flagrantes, además de notificados a la
Veeduría y sus abogados, fueron recogidos en filmación,
lo que supone una inocultable prueba de compra de votos y
de control paramilitar de un colegio entero con la complacencia
y complicidad de la policía militar.
