“Amarren a sus perras, que los mios andan sueltos”,
fue la respuesta del oficial de la Brigada de Alta Montaña
a los familiares de las niñas violadas por efectivos
de ese batallón, que opera en el Valle del Cauca, capital
la industriosa y alegre Cali.
En la televisión vemos al Presidente Uribe justificar
y ordenar la entrada del terrible cuerpo del ESMAD a las Universidades,
para justificar varios de los crímenes cometidos por
estos “robocot” contra estudiantes universitarios,
quebrando así las leyes de la autonomía universitaria,
vigentes en Colombia.
Es la tv también la que muestra testimonio de los familiares
y vecinos de un barrio muy pobre, y señalan a la policia
como autora de cruel crimen contra un niño de 12 años,
al que esposaron, y en suelo tumbado boca abajo lo acribillaron,
y después le quitaron las esposas para alterar el razonamiento
de su bárbara actuación.
Más dura fue la muestra filmada en video de la hija
del campesino sr. Giraldo, asesinado el sábado anterior
a la visita, y cuyo cuerpo desnudo mostraba decenas de impactos
de bala, sin rastros de sangre alrededor, porque el Batallón
de Alta Montaña, y los funcionarios de la fiscalía
impidieron durante doce horas el acceso de la familia: el
sr Giraldo habia sido sacado de su cama en la madrugada, y
tras quien sabe cuantas aberraciones, habia sido acribillado
por los militares, tal vez con el único objetivo de
robarle..
Los indígenas Nasa trajeron a recuerdo la impunidad
del caso de una familia asesinada en setiembre de 2001 por
el Bloque Calima de los paramilitares: matados a garrote,
incluido un hijo menor, macheteados, cortados en trozos, intercambiados
pedazos entre los cuerpos…a modo de ejemplaridad para
el resto de los indígenas de la zona..
Y a pesar de las evidencias, y de la autoría señalada
de un tal “comandante Roger”, bien conocido de
los militares, el horrendo crimen sigue libre de cargos.
Tal vez sea el cuerpo educativo el más perseguido y
sufridor de asesinatos, según indican las cifras. A
los 2000 maestros y maestras despedidos, se añade el
asesinato de 540 en los últimos años, y nos
mostraron el caso de una maestra asesinada en Tulúa
por militares, en la clase, delante de sus hijos y sus alumnos..
Si se le añade que 13 maestros del Valle están
exiliados entre Canadá y Chile, y que el Batallón
de Alta Montaña usa las escuelas para “protegerse”,
para guardr armamento, y utiliza a las niñas mayores
para su entretenimiento, con numerosas agresiones sexuales
y embarazos, el panorama queda casi completo…como elementos
decisivos de la institucionalidad colombiana frente a la decisión
magisterial de seguir defendiendo la enseñanza pública
contra la privatización.
En la reciente movilización “por la Liberación
de la Madre Tierra”, en que campesinos e indígenas
han vuelto a tener protagonismo ejemplar para intentar recuperar
tierras robadas a las Comunidades, la represión del
estado tuvo expresión violenta de nuevo: un indígena
pedió un ojo por balines de cristal del batalló
ESMAD, y vemos el video testimonio de otro indígena
a los que los policías, tras detenerle, le cortaron
los dedos de la mano..
Testimonios todos ellos, junto a otros miles, entregados a
las autoridades colombianas, sin que haya otra respuesta que
nuevas amenazas contra familiares, sindicatos o autoridades
indígenas y campesinas.