Conversando con Hernando Hernández
Tapasco en el FSM Caracas 2006.
Víctima de la Política de Seguridad del Estado
del Presidente AUV en Colombia.Soldepaz (s): Cuántos
días preso?
Hernando (h): Fui detenido el 1º de junio de 2005 y hasta
el 28 de noviembre del mismo año, prácticamente
duré 6 meses detenido.
S: Desafortunadamente ya entraste a engrosar la lista de presos
políticos del estado colombiano, quién es preso
político en Colombia, cuántos hay?
H: En Colombia la persecución política y la
represión hacia las organizaciones sociales, sindicales,
agrarias, juveniles, estudiantiles, o sea en todas las organizaciones
de izquierda y que hacemos oposición al régimen
bipartidista, uribista y paramilitar que gobierna nuestro
estado, somos perseguidos políticamente a diario.
En lo que va del periodo de la llamada política de
seguridad del estado de Uribe, años 04-05) han detenido
a más de 2400 líderes de todos los sectores
y todos en la forma que nosotros llamamos de cacería
de brujas o detenciones masivas. Cada detenido es procesado
delitos que el estado denomina rebelión.
En Colombia está penado el rebelarse y por ello somos
vinculados a procesos por terrorismo y narcotráfico.
Siempre nos asocian con el movimiento insurgente que resiste
en mi país militarmente.
Más o menos calculamos eso 2400 presos políticos
de diferentes sectores sociales, todos vinculados a procesos
de rebelión, que tarde o temprano se van cayendo por
falta de pruebas.
Esa estrategia contrainsurgente que el gobierno llama política
de seguridad del estado es, en la práctica, una política
represiva contra el pueblo y las organizaciones y que no está
dando ningún resultado contrainsurgente ni muchos menos
construyendo la paz.
Pero hay otro tipo de presos políticos que uno también
se tropieza en las cárceles que sí pertenecen
realmente a la insurgencia y que en Colombia puede haber unos
400 pertenecientes al movimiento insurgente.
En la mayoría de las ocasiones en la detención
de los combatientes de la guerrilla, se cometen cientos de
irregularidades y se les vincula a procesos de los que son
ajenos no permitiéndoles ninguna posibilidad de que
se defiendan.
La mayoría de esas detenciones e indagatorias se las
han aplicado sin presencia de un abogado que los defienda
y sus acusadores son los propios organismos de defensa de
seguridad del estado DAS, la policía o el ejército
y se les inculpa de todo tipo de delitos sin ni siquiera haber
sido detenidos en combate o confrontación.
Muchos son detenidos cuando salen de sus zonas de operaciones
cuando van a hacer alguna diligencia, visitas familiares,
o médicas. Cuando son detenidos, ni siquiera se les
conoce nada de su historial como guerreros o luchadores revolucionarios
y les colocan un montaje con todo tipo de delitos desde secuestro,
homicidio, tomas a pueblos… una infinidad de cosas en
las cuales ni siquiera esos jóvenes, hombres o mujeres
han participado.
S: La persecución que tu sufres no es gratuita ni llega
de la noche a la mañana…
H: No, nosotros a través de la comunidad indígena
de donde soy oriundo, Cañomomo y Lomaprieta, desde
el Consejo Regional Indígena de Caldas – CRIC-,
desde Fensuagro y desde otras organizaciones sociales, sindicales,
políticas y de derechos humanos del país estamos
denunciando que mi detención es una persecución
política directamente practicada desde el estado y
que viene de tiempo atrás.
Toda mi vida, desde adolescente y joven, he dedicado mi esfuerzo
a la causa del movimiento campesino y agrario y eso, en mi
país, es un delito y por eso he sido perseguido, porque
cuestiono el régimen, la forma de manejar el país
y porque propongo cambios y salidas democráticas y
negociadas a la confrontación social y armada que vive
Colombia.
La persecución se ha dado en distintas fases. Recuerdo
que cuando era adolescente por el mero hecho de pertenecer
al cabildo indígena, por el mero hecho de plantear
la defensa dos derechos indígenas o por estar vinculado
al movimiento político indígena que creamos
en mi municipio para acceder al poder político o al
manejo de la localidad, ya fui señalado y sindicado
de guerrillero.
En esa región y en toda Colombia pertenecer a una organización
social o concretamente a un cabildo indígena o ser
indígena es sinónimo de ser guerrillero, ya
ven, por el mero hecho de reivindicar nuestros derechos fui
sindicado de ser guerrillero.
Digamos eso ha sido así sucesivamente en mi historia.
Fui constantemente hostigado por la policía y el ejército,
uno era detenido o requisado en la vereda donde vivía
o cuando cogía un transporte desde el casco urbano
al casco rural, la casa o vivienda era constantemente vigilada
por los organismos de seguridad, así como mis movimientos,
pero nunca dejé de persistir, de luchar.
A partir de 2001 cuando me metí más de lleno
en el movimiento indígena, haciendo parte del cabildo,
cuando coordiné una Secretaría de Educación
y Cultura y constituimos la Secretaría de Derechos
Humanos y Paz del Consejo Indígena de Caldas, fui más
perseguido.
En esa época yo estaba estudiando en la universidad
y era dirigente del movimiento estudiantil universitario y
defendía la organización de estudiantes indígenas.
Desde esa época se podría decir que mi nombre
figura en las listas e informes de los organismos de seguridad
e inteligencia del estado y que también sé que
soy objetivo militar porque me definen como un sujeto peligroso,
como una persona que soy ideólogo del movimiento indígena
y que entonces por ser eso también soy ideólogo
del comunismo y del movimiento guerrillero.
Por ello, a mi y a otros líderes indígenas del
eje cafetero nos tocó salir de la región porque
conocíamos de planes siniestros para asesinarme a mi
y a otros 17 compañeros, de ellos, ya los han asesinado
a casi todos. Yo soy de los pocos que sigue sobreviviendo
gracias a que la organización indígena de allá
y otras de DDHH de Bogotá y sindicales como FENSUAGRO
y la CUT decidieron sacarme de la región para que mi
vida no corriera peligro.
Recuerdo que ustedes, desde Soldepaz, me colaboraron bastante,
se solidarizaron bastante conmigo y me bien acogieron en un
programa de protección en Asturias. Tras ese periodo
de estancia entre ustedes, retorné a Colombia creyendo
que la persecución hacia mí iba a cesar un poco.
Me tocó quedarme en Bogotá, no pude regresar
a mi región porque me dejaron claro que sigo siendo
objetivo militar de los organismos de seguridad del estado
en combinación con el paramilitarismo que han conseguido
desterrarme de mi familia, de mi cultura, organización
y de mi tierra.
Sigo entonces trabajando en 2003 en Bogotá en el departamento
de DDHH de FENSUAGRO y en 2004 el estado y esos organismos
que me persiguen detectaron mi ubicación en esa ciudad
y comienzan a hacerme seguimiento riguroso en esa ciudad.
En los sitios donde me muevo me siguen continuamente, en los
lugares de residencia, en la oficina de la Federación
donde trabajamos. Digamos que estoy sometido a un seguimiento
constante por parte del estado y eso se venía denunciando.
El 9 de diciembre de ese año fui objeto de un seguimiento
muy inquisidor por parte de cierta gente. Como ya habíamos
denunciado esas persecuciones algunos de ellos fueron detenidos
por la policía y se demostró que hacen parte
de fuerzas especiales de inteligencia u organismos secretos
de seguridad del ejército y que tenían la misión
especial de desaparecerme o atentar contra mi vida. De eso
hay una demanda en la fiscalía y se está investigando.
Esa persecución, no paró ahí, desembocó
con mi detención el 1 junio de 2005, por orden de una
fiscalía de la ciudad de Manizales (Caldas) en la que
pusieron en práctica el montaje previsto vinculándome
a un proceso en el que se me sindicaba de ser miembro activo
de las FARC-EP, del Bloque José María Córdoba,
que opera en el eje cafetero, el Chocó y Antioquia
y que además yo era el jefe de milicias urbanas y rurales,
que era enlace entre esas milicias y que había creado
las milicias urbanas Jacobo Arenas de las que yo era el jefe
e igualmente yo era ideólogo político de las
FARC, uno de los más importantes, también suministrador
de logística e intendencia para esa organización
y además reclutaba jóvenes y personas para integrar
la guerrilla. O sea, lo único que les faltó
fue decir que yo era Bin Laden o quién sabe quién.
Por suerte, por todo el trabajo político que hicimos
se logró demostrar a la justicia colombiana que todo
eso era mentira y que todo era un montaje orquestado por el
DAS y el ejército y la policía de esa región.
Lo único que queda claro que yo sí soy es un
ideólogo, un líder político y un dirigente
pero del movimiento social, agrario e indígena y que,
además, soy un acérrimo defensor de los DDHH
y un luchador por la paz con justicia social y por la construcción
de una nueva Colombia justa democrática libre y soberana.
De todo eso ya dio fe y fiel testimonio todo el pueblo Embera
Chamí, más de 70 mil personas de las distintas
organizaciones sociales, sindicales y populares de mi departamento
así como diversas organizaciones nacionales e internacionales.
El proceso concluyó el 28 de noviembre cuando la fiscalía
dictó resolución de libertad. Ahora queda como
tarea seguir luchando por la defensa de un compañero
dirigente sindical y defensor de DDHH, Sergio Forero Díaz
que sigue detenido y vinculado al mismo proceso, militante
el Partido Comunista y la Unión Patriótica y,
por supuesto, toca seguir luchando por los derechos de los
campesinos e indígenas y la construcción de
un nuevo país.
S: Tiempo de AUV, un tiempo de retrocesos?:
H: Nosotros creemos que con el ascenso al poder de Álvaro
Uribe Vélez en Colombia, lo que se ha instaurado es
una dictadura, un estado fascista, represivo y antidemocrático
que en vez de apostarle a lo que pueda solucionar el grave
problema del país que es la ausencia de paz y la ausencia
de diálogo con el movimiento insurgente (más
concretamente con las FARC-EP) ha agudizado y apostado por
la guerra, porque digamos esa es su política de seguridad
democrática. Nada de paz, nada de conversar, nada de
dialogar, todo es para la guerra, toda la política
de seguridad del estado del Gobierno de Uribe es eso, negar
totalmente lo que son los derechos del pueblo colombiano a
organizarse, a protestar, a movilizarse… y de hecho
negarnos todos los derechos a reivindicar nuestra necesidades
más sentidas que son el problema de la tierra que sigue
sin solucionarse para los campesinos e indígenas el
derecho a la salud para todo el pueblo colombiano, el derecho
a la educación, el derecho a alimentarnos y el derecho
al trabajo.
Resumiría de esta manera: la Política de Seguridad
Democrática del estado pretende que todos los colombianos
nos involucremos en la guerra, así aparecen las redes
de informantes o “sapos”, la creación de
soldados campesinos, el fortalecimiento de todo el aparato
policial y militar para reprimir a todo el pueblo ... Nosotros
creemos que eso no desembocará en la paz y lo malo
es que toda esa represión no va dirigida solamente
contra el movimiento insurgente, sino contra cualquier líder
ya sea sindical, social, defensor de derechos humanos, indígenas
y agrarios, siendo especialmente agresivo en las comunidades
agrarias donde es más agudo el conflicto, donde el
movimiento insurgente históricamente ha hecho presencia.
Uribe viola todos los derechos: a la vida, a la libertad y
a las mejores condiciones de vida. En estos años que
lleva en el gobierno no ha hecho nada, salvo la guerra, porque
en materia de DDHH el país no ha mejorado, ha aumentado
el asesinato selectivo de dirigentes, siguen perpetuándose
las masacres, se encarcelan a los dirigentes, se reprime al
pueblo, hay más represión y más militarización
del estado….
S: Y el periodo carcelario…
La vida en las cárceles de Colombia y en cualquier
parte del mundo, son muy difíciles, uno no se lo desea
a nadie, ni siquiera a sus enemigos porque pienso que son
inhumanas, no están hechas para re-socializar al hombre
o a la mujer, sino que están hechas para torturar física
y psicológicamente a las personas. Están creadas
para derrotarlo a uno, para acabarlo.
En particular, mi vida en la cárcel, fue dura pero
traté de aprovecharla al máximo, pienso que
también fue un espacio para conocer a la población
carcelaria del país, para leer bastante y para poder
desarrollar algunas actividades de reivindicación de
los derechos de una cantidad de gente abandonada por el Estado
a la que, quizás, el país nunca les ha dado
muchas oportunidades.
La Blanca (la cárcel donde yo estuve detenido 6 meses)
en Manizales es una cárcel de unos 940 detenidos, en
la cuál hay varios patios o secciones (Patio 1, Patio
2, Patio 3 y Patio 5A y 5B). Manizales es una ciudad, en términos
generales, conservadora, donde la gente se las da de cierta
clase, de ser élite dentro de la sociedad colombiana
y eso se refleja un poco dentro de la cárcel. Cada
pabellón representa a un extracto social, podemos decir.
En el Patio 1 está un poco como lo peor de Manizales
o lo peor del Departamento de Caldas, los peores delincuentes,
lo más bajo, la gente descompuesta socialmente, drogadictos,
los hampones, lo peor… Son 400 detenidos, es un patio
muy complicado, hay una confrontación muy fuerte entre
ellos por la supervivencia, digamos que el que llega va a
ser herido, robado, golpeado….ahí sobrevive el
más hampón de todos y tiene un cacique, que
es el peor de los malos y es el que maneja el mercado de la
droga en ese patio, la marihuana y el bazuko que consumen
muchos jóvenes que se han perdido para la sociedad.
En el patio 2 ya va a haber una gente de clasecita más
alta. Estaban 250. Sobre todo presos condenados delincuencia
común y algunos, muy pocos, presos políticos.
También hay un cacique pero con mejores reglas de convivencia
que en el patio 1.
El patio 3 va a ser un patio de un extracto más alto.
Albergaba a 290 presos, y ahí en los días que
yo estuve, la mayoría eran jóvenes y hombres
que son miembros de los grupos paramilitares que manejan el
mercado de la droga.
En los tres patios las condiciones logísticas son muy
difíciles, tienen baños colectivos, 4 o 6 duchas
para todos, los servicios o inodoros igualmente, y en las
celdas hay muchos problemas de hacinamiento y de aseo.
Los otros dos patios, son patios especiales, que la dirección
de la cárcel denomina como de seguridad o patios especiales.
En esos patios estarían las personas llamadas, como
decimos en Colombia, de extracto 6 o extracto 7 que burlonamente
podríamos comparar con la zona norte de Bogotá
donde vive la burguesía.
El patio 5B es un patio pequeño, “medio lujoso”,
porque los prisioneros que hay ahí son selectos, hay
mucho empleado público de la ciudad o el país,
hay administradores públicos, gente que trabaja en
el gobierno, sobre todo ex policías y ex militares
de alto rango. En él están los principales jefes
paramilitares que están detenidos en el país.
Las celdas también son especiales, para 4 personas
no más, con baño propio, más higiénicas
y disponen de tv. Además permanece todo el día
con reja abierta.
La salida a los patios es a las 6 a.m. e inmediatamente cierran
las celdas y los pabellones, en ese patio no, o sea que puedes
entrar y salir cuando quieras. Ahí no hay cacique ni
nadie que mande, hay un comité de patio que controla
la convivencia y que no haya problemas entre los detenidos.
Igual era el 5ºA, con la diferencia que éste era más
grande, 204 detenidos. Yo estuve en este. ¿Qué
hacía uno en el día para evitar la rutina y
la monotonía?....yo compartía con otros 5 compañeros.
Nos tocaba levantarnos a las 4 a.m. y bañarnos, alistábamos
las cosas y a las 5 salíamos. De 5 a 6 hacíamos
deporte, a las 6 llega el desayuno, una taza de aguapanela
con leche y un pan pequeño y un huevo cocinado, todos
los días igual.
Desayunar, deporte y más tarde lectura, sobre todo
literatura, filosofía y algunas cosas de política,
diarios, semanarios…. En otras horas sacaba tiempo para
hacer artesanías que es lo que yo suelo hacer. Aproveché
bastante el tiempo para enseñar a los presos políticos
que mostraron interés en la artesanía, así
lo hice con 6 u 8 jóvenes. También presentamos
un proyecto con otros dos compañeros a la Dirección
de la cárcel para reivindicar el derecho a la gente
de redimir la pena a través del estudio o el trabajo
y de casualidad nos los aprobó.
La cosa consistía en la lectura dirigida. Se beneficiaron
49 jóvenes de toda la cárcel, formábamos
grupitos de 12 o 15 personas en todos los patios y yo coordinaba
todo el proyecto y dirigía el grupo de jóvenes
del patio 5ºA.
Todos los días durante 3 horas, leíamos y discutíamos
y analizábamos noticias de un diario, cuentos cortos
de Borges, Galeano o mitología indígena, por
ejemplo, o sea literatura de fácil acceso y comprensión.
También reivindicamos algunos derechos que se le venían
negando a los detenidos en esa cárcel, como el derecho
a la salud o a la atención especializada en salud que
se le niega a todos los detenidos, el derecho a que se mejorara
la alimentación, el derecho a que a la gente se le
tramiten rápidamente sus diligencias jurídicas.
Dábamos alguna charla a los internos y a toda la gente
que se interesara por temas políticos o de cualquier
situación en particular referente a los DDHH.
Eso fue mi experiencia, pienso que uno cuando es luchador
social y revolucionario tiene que estar consciente de que
lo mínimo que le puede pasar en un estado tan represivo
como Colombia es que lo encarcelen y, entonces, uno no se
puede dejar afligir por eso, pienso que hay que mantener la
moral muy alta y no entregar los principios y asumir la cárcel
como una trinchera de lucha donde tienen que seguir floreciendo
las ideas y seguirse preparando y educando para transformar
el país.
Y ahora qué? Estás libre pero….
6 meses detenido injustamente, de suerte pienso que se hizo
justicia a nuestro favor y el fiscal dictó la resolución
de preclusión del proceso, eso quiere decir que el
proceso ha quedado cerrado, archivado y a mi no me pueden
volver a encausar por lo mismo porque quedó plenamente
demostrada mi inocencia.
Lo que se ha acordado con Fensuagro y con el Colectivo Alvear
Restrepo, la organización de DDHH que me defendió,
es que vamos a demandar al estado por daños, para que
reparen integralmente los daños morales y políticos
causados y por los económicos, por supuesto. En el
mes entrante, en febrero, vamos a demandar al estado y es
una pelea que le vamos a ganar al gobierno y que, además,
es justo hacerlo.
Igualmente como mi persecución no es de ahora, como
decíamos hace rato, también vamos a demandar
internacionalmente al estado, ante la Comisión Interamericana
de DDHH de la OEA ya que yo tengo medidas cautelares por lo
que es toda mi persecución política y lo que
me han hecho: mi encarcelamiento y los intentos de desaparecerme
y asesinarme que es lo que estamos convencidos que quieren
hacer conmigo.Con mi libertad, no obstante, no se solucionan
ni mis problemas ni mi persecución, sé que mi
persecución va a seguir porque, repito, es una persecución
política y por eso quizás a partir de ahora
esté con más dificultades, quizás me
pueda pasar lo que está pasando a tantos dirigentes
sociales y sindicales en col, que tras ser detenidos lo que
hacen es ponernos como la lápida en el pecho, convertirnos
en más objetivo paramilitar porque como no pudieron
encausarme ni enjuiciarme intenten desaparecerme o asesinarme
que es lo común que se practica en Colombia para deshacerse
de los oponentes así que tengo que estar muy prevenido
con todo eso.
S: Gracias, Hache, bienvenido a la lucha de la calle de nuevo…..alguna
cosa que quieras añadir?
No puedo olvidarme ni dejar de dar las gracias a todas las
personas, organizaciones y personalidades de mi tierra de
mi región, del país y del mundo que se solidarizaron
con mi situación que estuvieron muy pendientes y atentos
y que dieron una gran lucha e hicieron un gran esfuerzo dirigiéndose
ante la justicia colombiana y ante el gobierno colombiano
para que se concediera mi libertad. A todos ellos muchas gracias
y que sigan haciendo todo esto por los detenidos políticos
de Colombia, por nuestras organizaciones, por nuestra causa
revolucionaria y por toda Latinoamérica y el mundo
porque pienso que la SOLIDARIDAD como decía Che es
TERNURA entre los PUELBOS y nosotros no tenemos que dejar
de ser solidarios.
Además las gracias especiales para el resguardo de
Cañomomo y Lomaprieta, para el Consejo Indígena
de Caldas-CRIDEC- que me conocen y que estuvieron muy al tanto
de lo que yo hacía y a través de sus pronunciamientos
escritos manifestaron que yo no soy insurgente, que solo soy
un rebelde político y también para todas las
personas y organizaciones, que participaban todos los jueves
en los mítines en la ciudad de Manizales exigiendo
y reclamando el derechos a nuestra libertad y en especial
para Fensuagro, la CUT, la ONIC, el Colectivo Restrepo e internacionalmente
para ustedes, para Soldepaz Pachakuti, Ospaaal en España,
para Justicia por Colombia en Inglaterra y para aquellos europeos
parlamentarios que se manifestaron públicamente ante
el gobierno colombiano exigiendo mi libertad y exponiendo
claramente quien soy yo.