Fecha Publicación: 01/09/2006 12:00:00
a.m.
Resumen: La Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN)es una
iniciativa, aún no materializada, que en diciembre
pasado cumplió oficialmente un año de existencia.
Transmisión y web de Radio
Nacional de Panama, voz oficial del estado panameño.
http://www.radional.gob.pa/portal/noticia.aspx?PaginaAnterior=Noticias.Aspx&NoticiaID=31847
Después de medio milenio de saqueo de
los recursos naturales del subcontinente americano por parte
de las potencias coloniales y neocoloniales, las jóvenes
repúblicas de la región (que no superan los
200 años de vida independiente) tienen la oportunidad
de consolidar un bloque geopolítico
que podría ser la gran potencia económica y
ecológica del nuevo siglo.
Su objetivo es la creación de una “unión
de países sudamericanos” a imagen y semejanza
de la Unión Europea (UE). Con una moneda única
y un parlamento supranacional similar al de la UE en Bruselas.
Ya existen antecedentes regionales de este proyecto político
y económico, como son la Comunidad Andina (integrada
por Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela y Bolivia) y
el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), creado por Argentina,
Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia en 1996, al que se han
unido posteriormente Chile, Perú, Venezuela, Ecuador
y Colombia.
El 9 de diciembre de 2004, durante la conmemoración
del 180 aniversario de la Batalla de Ayacucho, en la que el
mariscal Antonio José de Sucre selló la independencia
de los países bolivarianos (desde Venezuela hasta Bolivia)
que se emanciparon de España, los gobernantes regionales
aprobaron la “Declaración
del Cuzco sobre la Comunidad Sudamericana de Naciones”.
Los mandatarios reunidos en esa ciudad peruana, en el marco
de la III Cumbre Presidencial Sudamericana, decidieron conformar
la CSN siguiendo la propuesta ideológica de los líderes
que en el siglo XIX dirigieron el proceso independentista
en el sur del Continente, como Simón Bolívar
y José de San Martín, quienes soñaron
con una “patria grande
sin fronteras”.
El acta fundacional fue firmada por los jefes de Gobierno
de Brasil, Perú, Bolivia, Colombia, Chile, Guyana,
Suriname, Venezuela, Argentina, Uruguay, Ecuador y Paraguay,
quienes con mayor o menor optimismo sentaron en la antigua
capital del imperio inca las bases de la integración,
la unidad y la construcción de un futuro común
para sus pueblos.
El último paso de este proceso se produjo en este mes
de diciembre, durante pasada cumbre semestral del MERCOSUR
llevada a cabo en Montevideo (Uruguay). Allí los países
miembros de la CSN decidieron poner en marcha una comisión
que se encargue de impulsar y dar seguimiento a la creación
de ese nuevo bloque de integración regional, estableciendo
un calendario y una lista de metas a ser cumplidas.
Un arca de Noé de la biodiversidad
Este bloque geopolítico nace con grandes ventajas.
Según el analista internacional Isaac
Bigio la futura Comunidad Sudamericana tiene un área
de 17 millones de kilómetros cuadrados que alberga
a 361 millones de personas, más de la mitad de ellas
en Brasil (el presidente brasileño, Luiz Inácio
Lula da Silva, desempeña la presidencia pro témpore
de la CSN). Igualmente posee el 27% del agua dulce del planeta,
8 millones de kilómetros cuadrados de bosques, recursos
comprobados de gas y petróleo para un siglo y el liderazgo
mundial en la producción de muchos productos alimenticios.
Bigio señala que “la
ventaja que la CSN podría tener ante la UE es que es
más homogénea desde el punto de vista cultural,
idiomático, religioso e histórico. Mientras
que en los países de la UE hay más de 25 lenguas
oficiales y fuertes minorías religiosas, el 95% del
subcontiente entiende dos lenguas que son mutuamente inteligibles
(español y portugués) y practica el cristianismo
(sobre todo el catolicismo). Mientras Europa libró
dos guerras totales, Sudamérica nunca ha tenido tal
clase de confrontación”.
Por su parte, la Unión Internacional para la Conservación
de la Naturaleza (UICN) destaca que el Sub continente Sudamericano
es una de las zonas más valiosas en términos
de biodiversidad del planeta: la mayor diversidad florística
del mundo se encuentra en la región, disputada con
valores máximos por hectárea de selva tropical
entre la Mata Atlántica del Brasil, el sureste amazónico
del Perú (Tambopata) y el occidente de Colombia (Chocó);
con la mayor riqueza de flora de alta montaña del mundo
en los Andes del norte.
Igualmente, informa la UICN, América del Sur contiene
aproximadamente 90.000 especies de plantas vasculares (comparadas
con las 30.000 especies en el África Sub Sahariana
y las 35.000 de Asia tropical, Australia y el Pacífico).
La cordillera de los Andes alberga la mayor concentración
de especies de aves de todo el mundo. A manera de ejemplo,
solo en Ecuador (con una superficie de 283 mil kilómetros
cuadrados aproximadamente) se encuentran más especies
de aves que Canadá y la región continental de
Estados Unidos juntos (con más de 19 millones de kilómetros
cuadrados). El récord en especies en la región
lo tiene Perú con 1.784 especies de aves aproximadamente.
Asimismo, la mayor riqueza de mamíferos se encuentra
en las zonas áridas, sabanas tropicales y selvas de
transición del continente, llegando a contabilizar
en algunos casos hasta 423 especies de mamíferos en
Brasil. En cuanto a anfibios, el mayor número de especies
del sub continente se encuentra en Colombia (585 especies).
De la misma manera, la organización Conservation International
(CI) subraya que en esta parte del mundo se encuentran varios
“hot spots”, es decir, ecorregiones de alta biodiversidad,
como son los Andes Tropicales, la zona Chocó-Darién-Occidente
de Colombia y Ecuador, Brasil, la Región Central de
Chile, y Tierra del Fuego (en el extremo sur de América).
El experto en biodiversidad norman Myers explica que los “hot
spots” ocupan menos del 5 por ciento de la superficie
del planeta y conservan alrededor del 50 por ciento de las
especies del globo. Entre estos colosos de la megadiversidad
se encuentran Colombia, Brasil, Perú, Ecuador, la Amazonía
brasileña y el sur de Venezuela quienes podrían
llegar a ser grandes potencias en dos de los grandes negocios
con mayor proyección económica hacia el futuro:
la biotecnología y el biocomercio, proporcionando materia
prima para las industrias farmacéuticas, cosméticas
y alimenticias.
Bancos de agua del planeta
Como ya se mencionó anteriormente, la CSN es también
uno de los grandes reservorios de agua potable del mundo (el
otro es Canadá). Uno de estos bancos de agua de la
región es el denominado Sistema Acuífero Guaraní,
una de las reservas de agua subterránea más
grandes de la Tierra, ocupando un área de alrededor
de 1.190.000 kilómetros cuadrados (superficie mayor
que las de España, Francia y Portugal juntas) por lo
que también en un momento se le denominó “el
Acuífero Gigante del MERCOSUR”.
Hasta antes del relativamente reciente descubrimiento de que
realmente se trata de un sistema interconectado, el acuífero
se conocía, en sus diversas localizaciones geográficas,
bajo los nombres de Botucatu en Brasil, Misiones en Paraguay
y Tacuarembó en Uruguay y Argentina.
En los cuatro países que conforman el MERCOSUR, el
acuífero se distribuye de la siguiente manera: En Brasil
abarca una superficie de aproximadamente 850.000 kilómetros
cuadrados (correspondiente al 9,9% del territorio); en Argentina
225.000 kilómetros cuadrados; (7,8%) en Paraguay 70.000
(17,2%); y en Uruguay 45.000 (25,5%).
Conscientes de la necesidad de preservar este estratégico
“banco de agua potable”, los cuatro países
miembros del MERCOSUR pusieron en marcha el Proyecto para
la Protección Ambiental y el Manejo Sustentable del
Sistema Acuífero Guaraní, con el apoyo del Fondo
Mundial para el Medio Ambiente (GEF, por sus siglas en inglés),
el Banco Mundial (BM) y la Organización de Estados
Americanos (OEA).
Los países que ejercen soberanía sobre el Sistema
Acuífero Guaraní esperan obtener, mediante un
uso sustentable, abastecimiento de agua y energía para
el futuro cercano. También, al tratarse de una región
del mundo carente de conflictos, se espera que la industria
mundial de sectores relacionados con la utilización
del agua participe en la explotación racional de este
importante recurso.
Otra de las grandes reservas de “oro azul” (denominación
que ha recibido el agua potable en los últimos tiempos)
ubicada en el corazón de Sudamérica es el Pantanal,
que cubre 165.000 kilómetros cuadrados (casi la misma
superficie que España) en Brasil, Bolivia y Paraguay.
Considerado el principal humedal de agua dulce del mundo,
el Pantanal es un complejo rompecabezas de lagos, lagunas,
ríos, bosques e islas con intensa vegetación.
Con un terreno seco la mitad del año que se convierte
en laguna llana en la restante mitad, el Pantanal es el hábitat
de miles de especies animales, entre ellas 650 de aves, más
de 190 de mamíferos, 50 de reptiles, más de
1.100 de mariposas y 270 de peces. Sus posibilidades como
destino ecoturístico mundial son inmensas.
Sumideros de carbono contra
el Cambio climático
Otra de las riquezas que pueden marcar el futuro económico
de esta Comunidad Sudamericana de Naciones son sus grandes
masas de bosques tropicales, no sólo mediante el aprovechamiento
racional y sostenible de los recursos forestales que allí
se encuentran, sino también debido a su potencial como
sumideros de dióxido de carbono (CO2), uno de los gases
causantes del efecto invernadero y el consecuente calentamiento
del planeta.
El Protocolo de Kyoto, convenio internacional que coordina
los esfuerzos globales para solucionar el Cambio climático,
contempla el pago de dinero a aquellos países que posean
bosques destinados a la captura de CO2, impidiendo su liberación
a la atmósfera.
El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) señala tres
grandes superficies boscosas en América del Sur: la
Amazonía, la Mata Atlántica y el Chocó
Biogeográfico.
La selva amazónica, quizás la más conocida,
arropa al Río Amazonas de 6.275 kilómetros de
longitud (casi dos tercios de los cuales son navegables),
y que se considera la red fluvial más extensa y caudalosa
del mundo, con unos 100.000 metros cúbicos por segundo
en su desembocadura en el Atlántico.
La Amazonía es una amplia región natural que
se extiende de norte a sur entre el macizo de las Guayanas
y el escudo o macizo brasileño, y este a oeste desde
el océano Atlántico hasta la cordillera de los
Andes. Su enorme superficie, 7.000.000 kilómetros cuadrados,
ocupa los territorios de Brasil, en su mayor parte, y en menor
proporción los de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia,
Venezuela, Surinam, Guyana y la Guayana francesa.
Por su parte, la Mata Atlántica formaba junto con la
selva amazónica el conjunto de los dos mayores y más
importantes bosques del continente. A la llegada de los colonizadores
europeos en 1500, cubría una extensión de aproximadamente
un millón de kilómetros cuadrados del territorio
brasileño. Hoy sólo queda un 8% del bosque original.
Según estudios realizados por el Jardín Botánico
de Nueva York existe más diversidad de más plantas
y animales en una hectárea de la Mata Atlántica
que en toda Alemania. Debido a ello ha sido declarada Reserva
de la Biosfera por la Organización de las Naciones
Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
Finalmente, la ecorregión Chocó-Darién
es una franja costera de más de 19 kilómetros
de extensión, que abarca desde el Canal de Panamá
hacia el oriente, continuando por la vertiente Pacífica
de Colombia y del norte de Ecuador, hasta el Cabo Pasado en
la provincia ecuatoriana de Manabí.
Comprende toda la región desde el nivel del mar hasta
la divisoria de aguas de los Andes Occidentales en Colombia
y Ecuador, desde los 0 metros hasta 4.000 metros o más
de altitud.
Conservation International anota que la ecorregión
Chocó-Darién incluye ecosistemas que abarcan
desde bosque húmedo tropical de tierras bajas hasta
bosques montanos y páramos en las estribaciones de
los Andes, tales como manglares, matorrales, pastizales húmedos,
humedales y bosques aluviales, bosque húmedo de tierras
bajas (bosque húmedo tropical), bosques montanos, páramos
y bosques secos.
Sin lugar a dudas la Comunidad Sudamericana de Naciones posee
recursos y capital humano de sobra para convertirse en una
potencia emergente del calibre de China (dentro de un sistema
democrático). Sin embargo este subcontinente
megadiverso, mestizo y mágico todavía
debe superar sus contradicciones históricas de desigualdad,
pobreza y rivalidades entre vecinos para poder entrar de lleno
en el nuevo milenio consolidando una propuesta combinada de
paz social, desarrollo sostenible
y democracia participativa en el hemisferio.