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“Aquí todavía existimos desobedientes”
Carta para el Levantamiento, para la Historia de otro
poder, de otro saber, de otro tener y de otro celebrar
escribe Milton Cáceres Vazquez
Una nueva experiencia levanta y viven los pueblos indígenas
del Ecuador. Situado a la cabeza de la protesta y la denuncia
de la injusticia no está solo preocupado de sus propios derechos
sino de todo el pueblo ecuatoriano, porque luchar en contra
del TLC (Tratado de Libre Comercio) es luchar en contra de
la imposición del imperio de la globalización neoliberal que
oprime a la dignidad humana.
Esta realidad, siendo dura y hasta angustiante, marca también
el momento del viraje del tiempo pues anuncia una etapa diferente
y superior en el crecimiento del ser humano: luego de lo más
decadente y oscuro solo puede venir una era ascendente y de
luz.
La unidad tiempo y espacio -considerada por
nuestros abuelos como madre- es un punto de concentración
de elementos que luego salen, parten y se proyectan creando
otra época. Es en esa matriz sagrada en donde se van creando,
organizando y acumulando condiciones para venga una nueva
era. Al interior y desde el interior de la vieja época, nace
una nueva.
Pero para que nazca un nuevo Pacha, tenemos
que trabajar al interior del viejo, no quedarnos, y más bien
hacer cosas de ruptura para que se rompa el tiempo y nazca
otro. Esto quiere decir que hay que jalarle al tiempo para
que se rompa y jalar al tiempo nuevo para que venga. Si hacemos
al revés, haciendo cosas del viejo tiempo, se posterga y demora
el advenimiento de uno nuevo.
Esta es la lucha y la corazonada de la lucha
de hoy para jalar a que venga el tiempo nuevo, el Pacha con
Kutik. Sin kutik no podrá venir otro Tiempo. Si esto aplicamos
a nuestra vida personal, a la vida social comunitaria y organizacional
quiere decir que tenemos que practicar varias rupturas.
Hasta aquí muy bien esta calidad de lucha en contra del TLC,
solo mañana se dará cuenta el nuevo mundo y agradecerá a los
hermanos indígenas por haberlo hecho.
Pero ahora la retirada estratégica y evaluatoria que ustedes
están aplicando debe ser la ruptura del viejo movimiento indígena
para que nazca uno nuevo para un Mushuk Pacha. El movimiento
indígena de ahora padece los efectos del mal acuerdo y negocio
gutierrista, (el gutierrismo -N.de R: por el ex presidente
Lucio Gutiérrez- como una concepción ideológico-política y
organizacional), de la participación electoral hecha tal como
lo hacen los partidos de esta democracia de mentira y corrupción.
Nadie puede negar el histórico protagonismo y la marca que
la indiada valiente, ejemplar y admirable deja en el rostro
del Ecuador y el Mundo, pero hay que evaluar la acción parlamentaria
de sus diputados, la calidad de sus dirigencias, la calidad
de la organización, la responsabilidad de quienes hicieron
gobierno, los logros del trabajo de comunidades, dirigentes
de base, aliados y amigos etc.
Para resguardar y hacer otro mundo se requiere saber y reconocer
ese camino de la misma manera que tenemos que reconocer a
tiempo, sus límites para no caer en la descomposición y para
no quedar fuera de la historia del tiempo del cambio.
Esta sabia retirada estratégica deja un saldo de lucha positivo.
Hay lenguas venenosas que dicen que esta lucha última ha sido
parte de la campaña electoral manipulada por su dirigencia:
en qué cabeza despierta y en qué corazón generoso y leal puede
caber prestarse para participar en las elecciones! Por otra
parte hay que ver también al enemigo, a la dimensión del dominio,
a la profundidad del desafío.
El desafío exige volver a la sabiduría de nuestros
abuelos y la espiritualidad Pachamama como la más alta conciencia
política y como la matriz de las nuevas creaciones económicas,
sociales, políticas, ambientales, educacionales y saludables
abandonando lo que hoy se llama el desarrollo en cualquiera
de sus formas.
Y así como hay que buscar alternativas al desarrollo
llegó también la hora de buscar alternativas a las alternativas.
Ello es la fuerza para el tiempo de lucha en contra del imperio
globalizador del neoliberalismo que instaura como ídolo al
mercado y que vende como vulgar mercancía todo lo humano,
todo lo sagrado, todo lo que es de valor de uso digno, todo
lo que debemos compartir como fratría humana intercultural.
Un nuevo movimiento indígena y campesino tiene que recuperar,
cuidar y convidar el conocimiento ancestral, la integración
humana en el medio ambiente, la alimentación sana e integral,
la vida como calidad de salud.
Por eso la revolución por la que debemos comenzar
es por la Revolución de los revolucionarios y con ello, la
Revolución de nuestras ideas y organizaciones. De no
serlo así, el FMI, los organismos que financian el negocio
de la pobreza a través de la No gobernabilidad y los organismos
de la geopolítica regional y mundial apoyarán que la izquierda
desarrollista y los aparatos financieros no gubernamentales
gobiernen a nuestros países para volverles viables a la modernización
globalizadora.
El valor matriz de la espiritualidad Pachamama puede y debe
inspirar nuestra mente y corazón para elaborar
un Programa de Economía Social y Comunitaria al cual
se podría candidatizarlo como forma de hacer otra campaña
electoral, reunir fuerzas sanas, aliarnos interculturalmente,
construir una fuerza social y política de reserva para ser
actores de la vida pública del Ecuador y no caer en la trampa
barata de los «salvadores» electoreros de la Patria.
Pero la construcción de este Programa – y porqué no, de un
buen Partido?- es para construir otro Ecuador a través de
la autodeterminación, el autogobierno así como para la construcción
de espacios de reunión tal si fuera el Congreso de otros diputados
actuando en una Asamblea Social Intercultural Constituyente
de derecho por el hecho libre de ser humanos y ciudadanos.
En el marco de estas reflexiones y con el fin de hacer contrapeso
al pretendido TLC es necesario hacer una nueva Reforma Agraria
desde nuestras identidades y visiones cósmicas y no para la
eficiencia económica y el desarrollo por más que se moteje
de «sustentable».
Si empujamos una dirección política desde estas, parecidas
o, mejores reflexiones ya no podemos caer en la trampa ideológica
de las posiciones pragmatistas que dicen: «no podemos quedarnos
fuera de la realidad»; «no debemos permitir que gane la derecha»;
«tenemos que votar por el mal menor»; «Tenemos que obtener
puestos en el Congreso para impedir que pasen leyes antipopulares»;
etc.
Llegó la hora de romper este círculo vicioso a través de
crear al sujeto político colectivo, que es social, intercultural,
de clase, de géneros y generaciones desde una lucha política
de deliberada automarginación y desobediencia pero tejiendo
al otro Ecuador desde su legitimidad y en el hecho de la vida.
Tenemos que construirnos como marginados, como disidentes
de la formalidad legal politiquera, como forajidos humano-sociales
para edificar un estado y realidad de bienestar integral.
Que la campaña de los poderosos no nos convenza e involucre
a todos y todas. Aquí todavía existimos desobedientes y hay
suficiente espacio para los disidentes. Estamos autoconvocados
a construir el proyecto RUNA- es decir un proyecto de Ser
Humano- y esa es la Historia de otro poder, de otro saber,
de otro tener y de otro celebrar.
Milton Cáceres Vazquez*
*Aprendiz de Runa Rucuyaya. Profesor universitario y ensayista.
Manifiesto dado a conocer en Tomebamba Santa Ana de los Ríos
de Cuenca, amanecer del 24 de Marzo del 2006. Valle de Guapondelig.