Bolivia
El retorno a la patria
Por Antonio Peredo Leigue
2006
Más de tres millones de bolivianos viven fuera de las fronteras.
La precaria situación económica de Bolivia, desde
hace décadas, ha provocado un intermitente éxodo
de hombres y mujeres, en busca de mejores condiciones. En los
últimos años, las cifras se incrementaron en forma
alarmante, hasta superar el equivalente a la tercera parte de
la población nativa.
El gobierno del presidente Evo Morales ha despertado muchas esperanzas,
tanto dentro de las fronteras, como en el seno de las comunidades
bolivianas que viven fuera.
Esperanzas de retorno, porque se espera un renacimiento del país.
Esperanzas de participación en este proceso de cambio.
Volver es, indudablemente, un proceso en el que intervienen factores
de recuperación económica, social y política
así como de decisión personal y familiar. Participar,
tiene una connotación distinta: se trata de sentir que,
pese a la distancia que los separa de su tierra, están
presentes y toman parte en las decisiones. Esta es la posibilidad
que puede darse a través del voto de los bolivianos en
el exterior.
Convocados a participar
Cada vez más, los ciudadanos de un país que residen
en otro, participan en la toma de decisiones tales como elegir
mandatarios o votar en consultas. Los mexicanos que viven en Estados
Unidos, que suman varios millones, celebran el día de su
independencia, encabezados por un representante del Presidente
de la República, que viaja expresamente para ello; entre
cuatro y seis Secretarios de Estado (Ministros) llegan a Nueva
York, San Francisco, Los Angeles, Chicago, Nueva Jersey, para
este propósito. China mantiene estrecha vinculación
con sus ciudadanos que viven fuera.
Los bolivianos que habitan otros países, pese a ser tantos,
han sido ignorados. Por regla general, las representaciones diplomáticas
han tenido una conducta restrictiva, desalentadora, ahondando
la separación provocada por su salida del país.
Es más: no hay un registro de su número y mucho
menos de su identificación.
No obstante, el Código Electoral, reconoce su calidad de
ciudadanos y, en consecuencia, su derecho a participar en actos
electorales. Dice este código que bolivianas y bolivianos
residentes en el exterior participarán en la elección
de Presidente y Vicepresidente, estableciendo que las normas para
ejercer este derecho se determinarán por ley. Pero así
quedó, sin aplicación.
La crisis política que se vivió desde 2003, despertó
gran interés en las comunidades bolivianas en otros países.
Reclamaron su participación en las elecciones generales
de diciembre pasado. Incluso obtuvieron un fallo de la Corte Superior
de Justicia de La Paz, confirmando ese derecho. Sin embargo, no
hubo posibilidades materiales y tampoco fue posible que estuvieran
en la elección de constituyentes y el referéndum
autonómico del 2 de julio.
Pues bien. La convocatoria a la elección de constituyentes
dispone que, la nueva Constitución Política del
Estado, será sometida a referéndum confirmatorio,
a realizarse tres meses después que la Asamblea Constituyente
entregue el texto de la misma. En ese referéndum, deben
participar los residentes bolivianos en el exterior. Y es una
decisión que debe cumplirse.
Podrán decidir los que están fuera
Una cantidad tan grande ciudadanos “de fuera” (entre
1,5 y 2 millones) son decisivos, si tenemos en cuenta que, los
inscritos en el país suman algo más de 4 millones.
Esa participación, por supuesto, genera múltiples
inquietudes: desde las simplistas que hablan de costos, pues habría
que llevar la campaña electoral a todo el mundo, pasando
por los insidiosos que ven manipulaciones de todo tipo, hasta
los aislacionistas que argumentan: “ellos van a elegir a
las autoridades que nosotros vamos a sufrir”.
Razones tienen, y suficientes, para hacer tales observaciones.
Veamos: inscribir a los bolivianos que están fuera, en
primer lugar, exige determinar si se inscribirá sólo
a los legales o a todos. Enseguida, será necesario enviar
libros de inscripción y tener allí el personal adecuado
para este propósito. Habrá que incorporarlos en
el padrón nacional. Después, viene el envío
de las boletas de sufragio, urnas y el restante material necesario
para el acto electoral. Más aún: el retorno de los
resultados a la Corte Nacional Electoral. ¡Menudo trabajo!,
¿será posible cumplirlo?
Los otros dicen que, los representantes diplomáticos y
consulares, además de tener en sus manos la inscripción,
podrán influir a favor del partido oficialista o, peor
aún, manipular los datos. ¿Serán tan sumisos
los bolivianos que viven fuera?, ¡habrá que verlo!
Así llegamos al argumento que parece más sólido:
los que se fueron elegirán a las autoridades que nos gobernarán
a quienes nos quedamos. ¿Hay razones para creer que, el
voto de los que están fuera, tendrá una tendencia
distinta al que habrá dentro del país?, ¿Quienes
se van, son derechistas?, ¿quienes quedan, militan en la
izquierda?, ¿o al revés?
Punto de vista distinto
Hay un hecho que ya no está en discusión: los bolivianos
y bolivianas mayores de edad, que residen en el exterior, votarán
en el referéndum confirmatorio de la Constitución
Política del Estado. Por tanto, se trata de buscar soluciones
y mostrar la otra cara de la medalla.
Todo el proceso electoral fuera del país, puede realizarse
mediante sistema de computación. A mediados de 2005, un
enviado de los residentes bolivianos en Estados Unidos, presentó
una propuesta detallada para este propósito. Por lo demás,
el sistema ha sido utilizado en varios países. De ese modo,
los costos se reducirían y no habría demoras ni
envíos que pudiesen extraviarse. La condición es
que ahora, en este mes de agosto, comience a estudiarse su factibilidad
y tomar una decisión antes de finalizar este año.
El mismo sistema, que puede incluir mecanismos de control, anularía
la posibilidad de manipulaciones por funcionarios diplomáticos
o por instancias oficiales.
En cuanto a la susceptibilidad de que, el voto en el exterior,
trastoque los resultados que se den en el país, es sólo
una apreciación subjetiva. Sólo la experiencia podrá
decir cuál es la tendencia.
De cualquier modo, el principio básico de que ellos tienen
el mismo derecho que quienes vivimos en el país, es incontrastable.
Porque, si tantos bolivianos salieron de la patria, fue porque
no tuvieron oportunidades de sobrevivencia aquí. Estamos
obligados a reincorporarlos y, un primer paso, es darles participación
en la toma de decisiones.