1ª Sesión.- Caracterización del conflicto colombiano

17.30 hs. (Salón del Gran Hotel España, Oviedo)

Ponentes: Dr. Carlos Alberto Ruiz, Dr. Victor Guillermo Ricardo, Dr. Carlos Lozano, Padre Darío Echeverri, Dra. Angela Giraldo

Moderador: Dr. Francisco Eríce Sebares

Relator: Dr. Javier A. González Vega

Acta de las intervenciones

1. Intervención de los Ponentes:

Dr. Carlos Alberto Ruiz:

El conflicto colombiano no es único, es decir al caracterizar hallamos sus rasgos, pero también lo común con otras confrontaciones. Es un exponente de las situaciones de tensión y violencia derivadas de las profundas desigualdades existentes a nivel planetario, cuyo proceso se ve afectado y afecta también a Estados del área.

Sin embargo, posee rasgos singulares pues no es un conflicto étnico, ni religioso, ni nacional(ista); en él tiene una incidencia significativa la profunda influencia de los EEUU. Es un conflicto armado que tiene sus raíces en la injusticia social y la dependencia.

Es heredero de una cultura de violencia, de la que participan diferentes sectores sociales, evidentemente los sectores pudientes a los que la violencia beneficia, y se alimenta del “negacionismo” (decir que no hay conflicto armado) y de una cultura de impunidad fomentada no sólo por el “poder político establecido” sino también por la “sociedad civil” (que es plural y heterogénea, concepto bajo el que se amparan elites que han promovido la guerra sucia).

La negación del conflicto armado tiene profundas implicaciones pues supone excluir de raíz la aplicación a él de las normas del derecho internacional humanitario, las “consideraciones elementales de humanidad” constitutivas de unos principios intransgredibles (normas de jus cogens), entre otros efectos.

Dr. Carlos Lozano:

El fracaso de la solución militar –la llamada “política de seguridad democrática” del Presidente Uribe y su Plan Patriota- en su confrontación con la guerrilla de las FARC ha llevado a la vía de la negociación -un acuerdo humanitario- única vía para alcanzar una solución definitiva.

Padre Darío Echeverri:

El “negacionismo” tiene un relieve significativo en el desarrollo y continuidad del conflicto armado. Al mismo tiempo, hay que afirmar el carácter esencialmente político de la confrontación armada, sin que ello suponga eximir de condena a sus manifestaciones más repudiables. Tampoco puede ocultarse la incidencia de la pobreza estructural, la injusticia social, pues la paz con justicia social es el ideal de la Iglesia. Por ello deben abrirse espacios de negociación, estableciendo agendas a corto plazo.

Dr. Víctor G. Ricardo:

(Se expresa a título personal). El conflicto colombiano es excepcionalmente dinámico y de él se derivan varias enseñanzas: la inviabilidad de la solución militar, la inanidad de las calificaciones (terrorismo, narcotráfico, etc.) y de las estrategias concebidas al efecto, la influencia de las masas -sin cuyo apoyo la prolongación del conflicto sería inconcebible-. De hecho es a esta última -la población y en particular la desplazada- hacia la que hay que prestar atención a través de medidas de apoyo. Conviene también en la procedencia de la solución política.

Dra. Angela Giraldo:

Las claves del conflicto son la concentración de la riqueza, las profundas desigualdades y la espiral de violencia y odio que aquéllas generaron. Ello sumado a las deficiencias del sistema político partidista de la época (años 40/50), aboca a la aparición de la guerrilla y a la confrontación militar. Luego, esa situación se ha visto degradada por la aparición del narcotráfico y del paramilitarismo y agravada por la confianza de las autoridades actuales en la solución militar, de ahí la necesidad de humanizar el conflicto a través de los oportunos acuerdos –en concreto, la aplicación del Derecho internacional humanitario-. Cree que la comunidad internacional puede contribuir a que las partes en conflicto lleguen a tal acuerdo.

 

2. Coloquio:

A) Rueda de Preguntas:

Willy Noceti: Conviene en la cultura de violencia de las clases dominantes común a América Latina; el caso colombiano es exponente del terrorismo de Estado.

Gerardo González: La Guerrilla no tiene cultura de violencia, sino una posición de clase frente a la oligarquía y los EEUU. Menciona los desplazados

Gonzalo Rodríguez (CCSP Canarias): Se refiere a la pluralidad de causas y al “negacionismo”

Betty Puerto: ¿Cómo reconciliarse, olvidando a los muertos?

Luis Nieto: Insiste en la difícil caracterización del conflicto. Habla de la corresponsabilidad de los diferentes sectores sociales, incluida la guerrilla. ¿Hay espacio para la solución política? ¿Quid del aspecto económico (las inversiones extranjeras)?

Pablo Cala: Hay dos modelos de guerra en Colombia. Uno viola el derecho a la vida y otros derechos civiles –en suma, el Estado de Derecho- y otro, ahora, los derechos económicos, sociales y culturales –con la imposición de un modelo económico, caro a las multinacionales-.

Samuel Sánchez: Denuncia la inexistencia de una reforma agraria y pide la devolución de tierras –arrebatadas por los paramilitares- como base para la justicia social y la paz.

Maria Antonia (COSAL-Xixón): No son comparables la violencia del opresor y la del oprimido. Denuncia la implicación de las multinacionales en el conflicto.

Quijano: Insiste en que la guerrilla nace de la resistencia civil armada frente a la aniquilación del adversario político y es necesaria para la sociedad civil, dado que en Colombia no hay soberanía. Habla de la “delincuenciación” de los responsables del “Estado”.


B) Turno de respuestas:


Dr. V.G. Ricardo: Matiza que la referencia a los muertos es, no a su olvido, sino al cese de las hostilidades (diálogo y no más muertos). Conviene en la pluralidad de causas y responsables; llama la atención sobre la diversidad campo/ciudad y su impacto en el conflicto..

Dr. C.A. Ruiz: Hay que buscar mecanismos para determinar con precisión las causas del conflicto y de su prolongación: desalojo de tierras, pobreza, etc. Hay factores estructurantes de la violencia en Colombia.

Dra. A. Giraldo: El perdón no presupone olvido. Hay que llegar a un proceso de paz.

Dr. C. Lozano: No son causas económicas las determinantes del conflicto, sino, entre otras, la causa social –en particular, el problema agrario- y el factor político –el exterminio de los adversarios políticos.

Padre Echeverri: Recuerda que el conflicto es esencialmente político y su solución debe venir por un arreglo político negociado.

Conclusiones provisionales

1.- Los participantes advierten las singularidades que rodean el conflicto colombiano, puesto que pese a compartir rasgos comunes con otros conflictos del orbe, posee unos rasgos específicos. Es un conflicto político y social, aunque discurra a través de manifestaciones armadas.

2.- Los participantes convienen en la pluralidad de causas que han propiciado su prolongación: las desigualdades, la injusticia social, la implicación de grupos sociales de todos los estratos, el narcotráfico, el paramilitarismo, etc.

3.- Se ha mencionado la proyección en el conflicto de una cierta “cultura de violencia”, pero no hay acuerdo a la hora de concretar su naturaleza y alcance.

4.- Se ha llamado la atención sobre la dimensión económica y social del conflicto: el problema del despojo de tierras a las poblaciones rurales y su reivindicación, el papel de las multinacionales, etc. Otros enfatizan la dimensión política: la recurrente eliminación física de los adversarios políticos.

5.- Algunos de los participantes asignan una especial responsabilidad en cuanto a su irresolución a la actual estrategia “negacionista” conforme a la cual se niega la existencia de un conflicto armado, imposibilitando la búsqueda de vías de arreglo.

6.- Asimismo, algunos participantes creen que en la prolongación del conflicto juega un papel no desdeñable la política de EEUU.

7.- Aún cuando no constituye el objeto de la sesión, todos los participantes convienen en la inutilidad de la solución militar. Igualmente, aceptan la necesidad de arbitrar una solución política al conflicto y convienen en la necesidad de alcanzar a corto plazo un acuerdo humanitario. Este acuerdo, -a juicio de algunos de los participantes- habría de posibilitar una regulación del mismo conforme a la normas del derecho internacional humanitario.