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Carta de agradecimiento fondos y declaración final MIV
ORGANIZACIÓN NACIONAL
INDIGENA DE COLOMBIA
ONIC
3
de octubre, 2006
Respetados amigos
Soldepaz Pachakuti
Estimados compañeros y compañeras,
Reciba un saludo muy cordial de la oficina de la ONIC, en Bogotá.
Les escribimos esta carta hoy para sinceramente agradecerles su
apoyo hacia la Misión Internacional de Verificación
a la Situación Humanitaria y de Derechos Humanos de los
Pueblos Indígenas de Colombia (MIV).
En estos días estaremos llevando a cabo una evaluación
de la Misión internamente en la ONIC, sobre su organización,
contenido y metodología, con visto a futuras posibles delegaciones
y eventos que podríamos estar organizando desde la ONIC
a favor de las comunidades indígenas de Colombia. Una vez
completada la evaluación, estaremos escribiendo informes
finales a nuestros financiadores, explicando plenamente el uso
de los fondos de la Misión, y el cumplimiento de sus objetivos.
Nos urge contarles que nuestra primera evaluación es que
la Misión cumplió plenamente con nuestras expectativas,
y que los comentarios de los pueblos indígenas hasta ahora
han sido muy positivos. Nuestra primera tarea urgente será
considerar como mejor dar seguimiento a las conclusiones de la
Misión para que tenga el mayor impacto político
posible. Por lo tanto, estaremos en contacto en las próximas
semanas para hablar de nuevo con ustedes sobre posibles acciones
de incidencia política a favor de los pueblos indígenas,
en base a las conclusiones de la Misión.
Adjuntamos aquí para su información, la declaración
final de la Misión, y su versión en inglés.
En estos días también estaremos enviando informes
sobre las cinco regiones visitadas (Tierralta, Cauca, Arauca,
Sierra Nevada y Guaviare), una vez que hayan sido consensuados
entre todos los miembros de las delegaciones regionales.
Mientras tanto, les agradecemos de nuevo su trabajo a favor de
los pueblos indígenas de Colombia, y nos despedimos muy
atentamente,
Joanne Hutchinson
Secretaria Técnica de la MIV
MISIÓN INTERNACIONAL
DE VERIFICACIÓN SOBRE LA SITUACIÓN HUMANITARIA Y
DERECHOS HUMANOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS DE COLOMBIA
DECLARACIÓN FINAL
Ante la agudización de la crisis humanitaria de las comunidades
indígenas en Colombia, las principales organizaciones indígenas
de Colombia, congregadas en el Consejo Nacional Indígena
de Paz, convocaron a una Misión Internacional de carácter
independiente para hacer seguimiento a las recomendaciones hechas
en el 2004 por el Relator Especial de las Naciones Unidas para
los derechos humanos y las libertades fundamentales de los pueblos
indígenas, Rodolfo Stavenhagen. Esta Misión Internacional
de Verificación sobre la Situación Humanitaria y
Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas de Colombia entre
el 19 y 29 de septiembre de 2006 tuvo como propósito verificar
el estado de cumplimiento de las recomendaciones y la situación
actual de los pueblos indígenas, producir un informe para
que la comunidad internacional pueda instar al gobierno de Colombia
el cumplimiento de los acuerdos y compromisos internacionales
y de orden nacional, en materia de respeto a los derechos de los
pueblos indígenas.
La Misión estuvo conformada por organizaciones de derechos
humanos y de la sociedad cívil de Europa, America Latina,
Estados Unidos, y Canadá, con observadores de las agencias
de las Naciones Unidas, la Embajada de Suiza, la Embajada de Alemania,
la delegación de la comisión europea, y la MAPP-OEA.
La Misión visitó cinco regiones: la sierra nevada
de Santa Marta, el Alto Sinú en Córdoba, el departamento
de Arauca, el departamento del Cauca y el departamento del Guaviare.
En cada región la Misión sostuvo entrevistas con
las comunidades indígenas y sus organizaciones, recibió
testimonios de indígenas víctimas de violaciones
de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario,
y se entrevistó con autoridades locales y departamentales,
cívicas, militares y de organismos de control del Estado.
En el ámbito nacional, la Misión se entrevistó
con entidades del Sistema de Naciones Unidas y con miembros del
Cuerpo Diplomático congregados en el G24, con autoridades
del gobierno central y con los organismos de control nacional.
Adicionalmente, la Misión participó en el foro nacional
de mujeres indígenas y en el foro nacional por la vida
de los pueblos indígenas y tuvo acceso a estudios de caso,
informes de violaciones de derechos humanos a los pueblos indígenas,
testimonios, documentos y análisis de expertos, que le
permitieron obtener una visión integral de la situación
actual por la que atraviesan los pueblos indígenas de Colombia.
Una vez concluida la visita in situ, la Misión emite la
siguiente declaración:
CONSTATACIONES
1. La Misión constató que los pueblos indígenas
(hombres, mujeres, niños y niñas, y sus organizaciones)
están siendo víctimas de violaciones a los derechos
humanos fundamentales y de crímenes de lesa humanidad,
tales como: asesinatos políticos, detenciones masivas y
arbitrarias, torturas y tratos crueles, desapariciones forzadas,
allanamientos, señalamientos, judicializaciones y acusaciones
infundadas, retenes permanentes y limitaciones a la movilidad.
Igualmente se violan su derecho al debido proceso, el respeto
a su autonomía, costumbres y territorios. Las medidas implementadas
en el marco de la política del actual gobierno, tales como:
la red de informantes, los soldados campesinos, los batallones
de alta montaña, las brigadas móviles, los escuadrones
antidisturbios, y los grupos de operaciones especiales, agravan
la ya difícil situación que enfrentan los pueblos
indígenas y sus territorios.
2. La Misión constató que los pueblos indígenas
están sufriendo los efectos de las graves infracciones
al derecho internacional humanitario cometidas por los actores
armados en el contexto del conflicto armado interno (la Fuerza
Pública, los grupos guerrilleros y paramilitares o desmovilizados).
La Misión tuvo conocimiento y pudo observar en el terreno
que la fuerza pública ha construido puestos policiales
y militares, garitas, trincheras y puntos de avanzadas, en medio
de los sitios de vivienda de los indígenas, en lugares
ampliamente poblados y en territorios pertenecientes a los resguardos
indígenas. Realizan retenes militares y controles en los
que se despoja a los indígenas de alimentos, medicinas
y otros implementos necesarios para su supervivencia. Los grupos
armados ilegales practican el reclutamiento forzado de jóvenes
indígenas. Todos los actores armados han asesinado a hombres
y mujeres indígenas y ocupan zonas humanitarias y sitios
de asamblea permanente, designados por las comunidades indígenas
como lugares de protección frente a los efectos del conflicto.
Ejecutan operaciones militares que no guardan los principios básicos
de distinción y proporcionalidad, afectando gravemente
a la población indígena.
3. La Misión constató que el actual proceso de desmovilización
de los grupos paramilitares y las normas creadas para ello, no
garantizan la verdad, justicia y reparación de los crímenes
cometidos por los paramilitares contra los pueblos indígenas,
que continúan en una situación crítica. La
Misión recibió testimonios que indican que en varios
de los territorios indígenas los paramilitares no se han
desmovilizado efectivamente y siguen cometiendo crímenes
e intimidando a la población; en otros casos, se informó
a la Misión que los paramilitares desmovilizados han conformado
nuevos grupos armados y desarrollan las mismas prácticas
anteriores contra las comunidades; así mismo, se recibieron
testimonios sobre el control social, las actividades de infiltración,
información, y hostigamiento que los paramilitares desmovilizados
realizan contra las comunidades, organizaciones y líderes
indígenas.
4. La Misión constató que en los territorios indígenas
se están implementando megaproyectos sin que se respete
el procedimiento de consulta previa y los criterios para ello
establecidos por los convenios internacionales de la OIT, de las
Naciones Unidas y por los propios mecanismos internos de concertación
establecidos entre el estado colombiano y las autoridades indígenas.
Estos proyectos incluyen: infraestructura vial, fluvial y marítima,
extracción de minerales e hidrocarburos, construcción
de represas y grandes proyectos hidroeléctricos, control
y explotación de la biodiversidad, y proyectos agroindustriales
como los monocultivos de palma aceitera y caucho. Estos megaproyectos,
además de generar graves e irreparables impactos ambientales,
rompen el equilibrio natural y espiritual que los pueblos indígenas
han mantenido por años, desestructuran el territorio, perjudican
la salud y afectan los ciclos productivos, alimenticios y la convivencia
de las comunidades indígenas.
PREOCUPACIONES ESPECIALES
5. La Misión pudo constatar que las violaciones a los
derechos fundamentales de los pueblos indígenas están
acompañados de violaciones a sus derechos colectivos y
que se está creando un marco jurídico normativo
que agravaría esta situación. En este sentido, la
Misión expresa su preocupación especial por las
leyes más recientemente aprobadas y por las que están
en trámite, tales como la ley forestal, la ley de aguas,
la ley de páramos, y ley de desarrollo rural, que retroceden
en derechos conquistados por los pueblos indígenas y apuntan
a generar mayores niveles de exclusión sociocultural y
violencia, y configuran claros escenarios de extinción
de los pueblos indígenas.
6. La Misión pudo observar la situación particular
de la educación y la salud de las comunidades indígenas
y manifiesta su preocupación por la desatención
de parte de las entidades regionales y del Estado central y por
la ausencia de mecanismos de concertación con miras a respetar
y apoyar las propuestas de las comunidades indígenas desde
su cosmovisión, sus prácticas tradicionales, su
sabiduría ancestral y sus proyectos de educación
y salud propia.
7. La Misión escuchó abundantes testimonios sobre
la situación específica de las mujeres indígenas.
La Misión quedó altamente preocupada y denuncia
las prácticas de acoso, abuso sexual, violación,
engaño y seducción contra mujeres y niñas
indígenas, por parte de miembros de la fuerza pública.
La Misión recibió testimonios sobre menores que
han quedado embarazadas sin que exista responsabilidad alguna
asumida por los militares y/o policías responsables.
8. La Misión recibió testimonios e información
sobre la fumigación aérea sobre territorios indígenas,
que se llevaron a cabo sin la consulta previa de las comunidades,
donde existían o no cultivos de uso ilícito dentro
de los territorios indígenas afectadas. Las fumigaciones
están agravando la inseguridad alimentaria que existe en
varias comunidades indígenas por los daños que causa
a los productos de pan coger y por los afectos negativos en la
salud. La Misión observó que las comunidades tienen
serias dificultades para acceder a los fondos de reparación
por los daños ocasionados por las fumigaciones a sus territorios
y cultivos de pan coger. La Misión observa que no encontró
propuestas alternativas reales y concertadas con las comunidades,
por parte de las autoridades responsables.
9. La Misión constató que los pueblos indígenas
han iniciado una campaña encaminada a la “liberación
de la madre tierra” y que tiene que ver con la necesidad
y exigibilidad de ampliación de sus territorios para garantizar
su supervivencia. La Misión tuvo información y datos
sobre los altos índices de concentración de la tierra
y la propiedad en Colombia, en los últimos años
y las muertes que la defensa del derecho a la tierra y al territorio
ha causado para los pueblos indígenas. De igual forma,
la Misión conoció que el Gobierno colombiano ha
incumplido, reiteradamente, acuerdos firmados con las organizaciones
indígenas encaminados a devolver y titular tierras ancestrales
que han sido usurpadas a los pueblos indígenas.
10. La Misión lamenta no haber podido encontrarse con algunas
de las principales entidades gubernamentales y estatales colombianas,
tales como la Vicepresidencia, la Dirección de Etnias del
Ministerio del Interior, y el Ministerio de Minas y Energia. Los
miembros de la Misión lo interpretan como una falta de
voluntad política por parte del gobierno colombiano de
cumplir con sus obligaciones de respetar y proteger los derechos
de los pueblos indígenas de Colombia.
CONCLUSIONES
10. Por las constataciones anteriormente señaladas, la
Misión concluye:
-
Que las recomendaciones presentadas por el Relator Especial
de la ONU para los derechos humanos y las libertades fundamentales
de los pueblos indígenas no han sido atendidas de manera
oportuna y eficaz por las autoridades gubernamentales y estatales.
-
Que, desde la visita del Relator (2004), la situación
de los pueblos indígenas de Colombia se ha agravado a
tal punto que configura un escenario no sólo de una grave
crisis humanitaria, sino de amenaza cierta de extinción
ante lo cual, la Misión, hace un llamado urgente a la
comunidad internacional y al Estado Colombiano a que hagan todo
lo necesario para detener este riesgo.
-
Que la sistematicidad de las violaciones de los derechos
humanos y de del derecho internacional humanitario y de los
crímenes de lesa humanidad a los que han sido sometidos
los pueblos indígenas de Colombia prefiguran un genocidio
contra estos pueblos, que ni siquiera las Medidas Cautelares
y Provisionales, emanadas por la Comisión Interamericana
y la Corte Interamericana de derechos humanos han podido detener.
RECOMENDACIONES
11. La Misión recomienda al Relator Especial de la ONU
para los derechos humanos y las libertades fundamentales de los
Pueblos Indígenas realizar una pronta visita de seguimiento
al cumplimiento de sus recomendaciones, con miras a exigir al
Estado Colombiano respuestas eficaces ante la gravedad de la situación
de estos pueblos.
12. La Misión recomienda a la Unión Europea y
al G24 hacer un seguimiento más detallado a la situación
de los pueblos indígenas, en el marco de las cumbres de
Londres y Cartagena sobre los derechos humanos y al cooperación
internacional en Colombia.
13. La Misión recomienda al Gobierno Colombiano
no dilatar el cumplimiento de acuerdos con las comunidades y organizaciones
indígenas respecto de la titulación de tierras y
territorios e implementar mecanismos de solución negociada
antes que los de la represión policial y las judicializaciones.
14. La Misión recomienda al Gobierno Colombiano retirar
de los pueblos y lugares de vivienda de los indígenas los
cuarteles, trincheras y otras formas de ocupación militar
que pongan en inminente riesgo a la población civil indígena.
15. La Misión recomienda al Gobierno Colombiano considerar
los resguardos indígenas como territorios de paz y diseñar
una política integral para proteger a los pueblos en riesgo
de extinción.
16. La Misión recomienda a los grupos armados ilegales
respetar los derechos de los pueblos indígenas a su territorio,
vida, y autonomía y todos los principios del derecho internacional
humanitario.
17. La Misión recomienda a las organizaciones sociales,
nacionales e internacionales y a los pueblos indígenas
solicitar una moratoria en la implementación de megaproyectos,
en territorios y resguardos indígenas, mientras no se cumplan
los mecanismos y acuerdos, tanto internacionales como nacionales,
entre ellos, la de la consulta real y efectiva a las comunidades
y organizaciones indígenas.
18. La Misión recomienda a la cooperación internacional
apoyar a los planes de vida, a las estrategias de gobierno propio
y autoprotección de las comunidades indígenas.
19. La Misión extiende su solidaridad a las comunidades
afrodescendientes y campesinas que se enfrentan condiciones similares
a las de los pueblos indígenas.
Esta declaración está acompañada de un informe
detallado de la Misión sobre cada una de las regiones visitadas.
Dada en Bogotá, el 28 de septiembre de 2006
INTERNATIONAL VERIFICATION
MISSION ON THE HUMANITARIAN
AND HUMAN RIGHTS SITUATION OF INDIGENOUS PEOPLES IN COLOMBIA
FINAL STATEMENT
Faced with the intensification of the humanitarian crisis of
indigenous communities in Colombia, the principal Colombian indigenous
organisations (1),
brought together in the National Indigenous Peace Council (Consejo
Nacional Indígena de Paz - CONIP), convened an independent
and international mission to follow up on the recommendations
made in 2004 by the United Nations Special Rapporteur on the situation
of human rights and fundamental freedoms of indigenous peoples,
Rodolfo Stavenhagen. From September 19 to 29, 2006, the International
Verification Mission on the Humanitarian and Human Rights Situation
of Indigenous Peoples in Colombia had the objective of verifying
the state of compliance with the recommendations and the current
situation of indigenous peoples. The Mission also had the objective
producing a report so the international community can urge the
Colombian government to fulfil national and international agreements
and commitments on the rights of indigenous peoples.
The Mission was made up of human rights and civil society organisations
from Europe, Latin America, United States, and Canada, with observers
from United Nations agencies, the Swiss Embassy, the German Embassy,
the European Commission delegation, and MAPP-OAS.
The Mission visited five regions: the Sierra Nevada of Santa Marta,
the Upper Sinú in Córdoba, the Department [administrative
region] of Arauca, the Department of Cauca, and the Department
of Guaviare. In each region, the Mission held interviews with
indigenous communities and their organisations, received personal
accounts from indigenous victims of violations to human rights
and international humanitarian law, and met with local and departmental
authorities, both civilian and military, and from State control
agencies. On a national level, the Mission met with agencies from
the United Nations system, members of the diplomatic corps forming
part of the G24, central government authorities, and State control
agencies.
Additionally, the Mission participated in the National Indigenous
Women’s Forum and in the National Forum for the Life of
Indigenous Peoples, and had access to case studies, reports on
human rights violations of indigenous peoples, personal accounts,
and documents and analysis from experts. This gave the Mission
a comprehensive vision of the situation presently affecting indigenous
peoples in Colombia.
After carrying out the on-site visits, the Mission issues the
following statement:
VERIFICATIONS
1. The Mission verified that indigenous peoples (men, women,
children, and their organisations) are presently victim of violations
to fundamental human rights and crimes against humanity –such
as political murders, mass and arbitrary detentions, torture and
cruel treatment, forced disappearances, searches, unsubstantiated
accusations, criminal investigations and groundless charges, ongoing
checkpoints, and limitations to movement. Likewise, violations
occur against their right to due process, and against respect
for their autonomy, customs and territories. Worsening the already
difficult situation faced by indigenous peoples and their territories,
the measures implemented as part of the current administration’s
policies, include the following: informant networks, campesino
reserve soldiers, high mountain battalions, mobile brigades, anti-riot
squads, and special operations groups.
2. The Mission verified that indigenous peoples are suffering
from the effects of grave breaches to international humanitarian
law committed by armed actors in the context of the internal armed
conflict (public force, guerrilla groups, and paramilitaries or
demobilised persons). The Mission also learnt and was able to
observe in the terrain that the public force has constructed police
posts, garrets, trenches, and advance posts in the midst of the
housing of indigenous people, in places extensively populated,
and in territories belonging to indigenous reservations. Military
checkpoints and controls are carried out in which indigenous persons
are stripped of food, medicine, and other goods necessary for
their survival. The illegal armed groups forcibly recruit indigenous
young persons. All the armed actors have murdered indigenous men
and women, and occupy humanitarian zones and places for ongoing
assembly –designated by the indigenous communities as places
of protection in regards to the effects of the conflict. Military
operations are carried out that do not keep to the basic principles
of distinction and proportionality, gravely affecting the indigenous
population.
3. The Mission verified that the current demobilisation process
of the paramilitary groups, and the regulations established for
this process, do not guarantee truth, justice and reparation for
the crimes committed by the paramilitaries against indigenous
peoples, who continue to face a critical situation. The Mission
received personal accounts that indicate that the paramilitaries
have not effectively demobilised, as well as continue to commit
crimes and intimidate the population in several of the indigenous
territories. In other cases, the Mission was informed that the
paramilitaries have created new armed groups and carry out the
same previously mentioned practices against the communities. Additionally,
the Mission received personal accounts concerning the social control,
as well as harassment, infiltration and information-gathering
activities, carried out by the demobilised paramilitaries against
the indigenous communities, organisations and leaders.
4. The Mission verified that large-scale development projects
are being implemented in indigenous territories without respect
for the consultation process and the criteria for this process
established through international agreements from the ILO, the
United Nations, and the very national mechanisms agreed upon by
the Colombian State and indigenous authorities. These projects
include the following: road, river and maritime infrastructure;
mineral and hydrocarbon extraction; construction of dams and major
hydroelectric projects; control and exploitation of the bio-diversity;
and agro-industrial projects such as the monoculture of the oil
palm and rubber. In addition to generating grave and irreparable
environmental damage, these large-scale development projects de-structure
territory, break the natural and spiritual balance that indigenous
peoples have maintained over the years, as well as adversely affect
health, productive and growing cycles, and the co-existence of
the indigenous communities.
SPECIAL CONCERNS
5. The Mission was able to verify that violations to the fundamental
rights of indigenous peoples are accompanied by violations to
their collective rights, and that a legal regulatory framework
is being created that worsens this situation. In this regard,
the Mission expresses its special concern for the recently passed
laws and the bills being processed –such as the forestry
law, the water law, the high plateau law, and the rural development
law- that reverse the rights attained by indigenous peoples, lead
to the generation of greater levels of socio-cultural exclusion
and violence, and create clear settings for the extinction of
indigenous peoples.
6. The Mission was able to observe the particular situation of
education and health in indigenous communities, and expresses
its concern for the neglect by regional institutions and the central
State, and for the absence of mechanisms for reaching agreements
that lead to respecting and supporting the proposals of indigenous
communities in terms of their cosmovision, their traditional practices,
their ancestral knowledge, and their own health and education
projects.
7. The Mission heard abundant personal accounts on the specific
situation of indigenous women. The Mission is highly concerned
and denounces the practices of harassment, sexual abuse, rape,
deception, and seduction against indigenous women and girls by
members of the public force. The Mission received personal accounts
concerning minors that became pregnant, and the responsible members
of the military and/or police did not assume any responsibility.
8. The Mission received personal accounts and information on the
aerial fumigations over indigenous territories that took place
without a consultation process with the communities, where crops
for illicit use did or did not exist within the affected indigenous
territories. Due to damaging the subsistence crops and negatively
affecting health, the fumigations are worsening the food insecurity
in several indigenous communities. The Mission observed that the
communities face serious difficulties in terms of access to reparation
funds for the damages caused by the fumigations of their territories
and subsistence crops. The Mission also observed that the corresponding
authorities did not find real alternative proposals agreed upon
with the communities.
9. The Mission verified that indigenous peoples have initiated
a campaign leading to the “liberation of Mother Earth”
that regards the need and right to increase their territories
in order to guarantee their survival. The Mission received information
and data on the high indices of land and property concentration
in Colombia in recent years, as well as of the deaths suffered
by indigenous peoples in the defense of their right to land and
territory. Likewise, the Mission learnt that the Colombian government
has repeatedly failed to comply with agreements signed with indigenous
organisations that are meant to return and legalise ancestral
land that has been seized from indigenous peoples.
10. The Mission regrets not having been able to meet with some
of the principal Colombian government and State institutions,
such as the Vice-presidency, the Ministry of Interior’s
Ethnic Affairs Office, and the Ministry of Mining and Energy.
The members of the Mission interpret this absence as a lack of
political will by the Colombian government to fulfil its obligations
to respect and protect the rights of indigenous peoples in Colombia.
CONCLUSIONS
11. Based on the previously mentioned verifications, the Mission
concludes:
-
That government and State authorities have not opportunely
and effectively handled the recommendations presented by the
United Nations Special Rapporteur on the situation of human
rights and fundamental freedoms of indigenous peoples.
-
That, since the visit by the Special Rapporteur in 2004,
the situation of indigenous peoples in Colombia has worsened
to the point of not only creating a grave humanitarian crisis,
but also of threatening certain extinction. In this regard,
the Mission makes an urgent call to the international community
and the Colombian State to do everything necessary to stop this
risk.
-
That the systematic nature of the violations to human rights
and international humanitarian law –and the crimes against
humanity- subjected upon indigenous peoples in Colombia prefigure
a genocide against these peoples, which the precautionary and
provisional measures issued by the Inter-American Commission
and Court of Human Rights have not even been able to detain.
RECOMMENDATIONS
12. The Mission recommends the United Nations Special Rapporteur
on the situation of human rights and fundamental freedoms of indigenous
peoples to promptly carry out a follow-up visit on the fulfilment
of his recommendations in order to demand effective responses
from the Colombian State concerning the gravity of the situation
of these peoples.
13. The Mission recommends the European Union and the G24 to closely
follow up on the situation of indigenous peoples, as part of the
summits in London and Cartagena on human rights and international
cooperation in Colombia.
14. The Mission recommends the Colombian government to not delay
in fulfilling the agreements with indigenous communities and organisations
in relation to the legalisation of land and territory, and to
implement mechanisms for negotiated resolutions instead of police
repression and criminal investigations.
15. The Mission recommends the Colombian government to withdraw
the bases, trenches, and other forms of military occupation –which
put the civilian indigenous population at imminent risk- from
the indigenous towns and housing settlements.
16. The Mission recommends the Colombian government to consider
indigenous reservations as peace territories, and to design a
comprehensive policy to protect peoples at risk of extinction.
17. The Mission recommends the illegal armed groups to respect
the rights of indigenous peoples to their territory, life, and
autonomy, as well as all the principles of international humanitarian
law.
18. The Mission recommends international and national social organisations,
as well as indigenous peoples, to request a moratorium on the
implementation of large-scale development projects in indigenous
territories and reservations, as long as international and national
mechanisms and agreements are not fulfilled –such as a real
and effective consultation process with indigenous communities
and organisations.
19. The Mission recommends international cooperation to support
life plans, and strategies for the self-government and self-protection
of indigenous communities.
20. The Mission extends our solidarity to the Afro-descendent
and campesino communities facing conditions similar to that of
indigenous peoples.This statement is accompanied by a detailed
report from the Mission in regards to each one of the regions
visited.
Bogotá, Colombia
September 28, 2006
1. The National
Indigenous Peace Council (CONIP) comprises the Indigenous Authorities
of Colombia (Autoridades Indígenas de Colombia - AICO),
the Tairona Indigenous Confederation (Confederación Indígena
Tairona - CIT), the Organization of Indigenous Peoples from the
Colombian Amazon (Organización de Pueblos Indígenas
de la Amazonía Colombiana - OPIAC), and the National Indigenous
Organization of Colombia (Organización Nacional Indígena
de Colombia - ONIC).
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