Por
Rodobaldo Martínez Pérez
rodo@ahora.cu
www.ahora.cu
Cada vez son más falsos los argumentos del Emperador
sobre el bloqueo contra nuestra Cuba, por más de 45 años.
Realmente jamás se puede comparar con un embargo, e incluso
ni es un bloqueo, sino una guerra económica.
Por decimoquinta vez la Asamblea General de las Naciones Unidas
analizará el proyecto cubano de resolución: Necesidad
de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero
de los Estados Unidos de América contra Cuba.
Pero el Emperador es sordo ante la opinión pública
mundial. El año pasado 182 países, cifra récord,
votaron a favor de suspender esa criminal acción de la
mayor potencia del mundo, contra una pequeña nación,
por el simple hecho de querer ser soberana.
Si puedes revisar las normas del Derecho Internacional, ni una
palabra, ni un punto justifica, en tiempo de paz, el bloqueo de
un país contra otro.
Nuestros derechos humanos son violados constantemente con ese
endemoniado bloqueo. Es un acto de guerra contra mi país,
donde mis coterráneos, cada día, sienten en carne
propia los efectos de esta criminal decisión.
Mire en Holguín, en una provincia a más de 700 kilómetros
de La Habana, tiene un solo periódico para más de
800 lectores potenciales y nada más sale el sábado,
con 8 páginas. Y en blanco y negro. El bloqueo no permite
más.
Pero si vas a trasladarte de un sitio a otro, te golpea el bloqueo.
Es complejo para el país adquirir nuevos ómnibus,
taxis, camiones, unas veces porque no tenemos los créditos
necesarios y otras porque temen vendérnoslos por miedo
a ser sancionados por el Imperio.
Entonces se observan grupos de personas, por largas horas, esperando
un transporte para llegar temprano al trabajo, escuela, visitar
a familiares, al médico, pasear en un día de vacaciones
o asueto.
Cientos de cubanos, con ese espíritu constante de resistir,
se trasladan en bicicletas, pero no lo hacen por goces ni como
deporte sino por necesidad.
Los viejos carruajes, tirados por caballos, que en los años
‘80, del siglo pasado, se empleaban para disfrutar de paseos
nocturnos, se convirtieron, a partir de la década del ‘90,
cuando Cuba pierde más del 80 por ciento de su comercio
exterior, en un medio de transporte fundamental para moverse en
ciudades y campos.
El Estado hace los mayores esfuerzos para mejorar el transporte,
pero siempre se choca con el cerco del Emperador, quien está
muy empeñado a arreciarlo más y más. Su ambición
es vernos de rodilla, pero todo un pueblo dice jamás y
seguimos adelante ganándole la batalla cada día.
Y mientras tanto el sacrificio es cotidiano, es la cruzada del
día que te impone el criminal bloqueo.
Según las estadísticas este mezquino acto tiene
un daño directo sobre nuestro pueblo y los cálculos,
muy conservadores, superan los más de 86 mil millones de
dólares.
Si tienes necesidad de asistir a un hospital, de inmediato te
golpea el bloqueo, que no nos permite ni adquirir aspirinas en
los Estados Unidos y ni pensar en apropiarnos de tecnologías
de punta, ni hasta en los intercambios de literatura y entre científicos,
pero nuestros médicos, enfermeras y personal de la Salud
en general, hacen los mayores esfuerzos para suplir esa escasez
y tenemos indicadores de países del primer mundo. La mortalidad
infantil, sólo en esta provincia, es de 3,8 niños
por cada mil nacidos vivos.
Nada, es la convivencia cotidiana, del que ningún cubano
escapa al bloqueo, no importa el campo, la actividad, o si es
de día o de noche, ahí están los dañinos
efectos de la obsesión imperial.
Si tienes un familiar en Estados Unidos, es el Emperador quien
decide cuándo se pueden ver y la categoría de familia
que sería o la cantidad de dinero que mandaría.
Es tal cruel el bloqueo y lo quieren extender a cualquier rincón
del mundo, sin importarles las voces que cada vez más se
levantan en su contra, que recientemente a un niño cubano.
Raysel Sosa Rojas, quien ganó un Premio Internacional sobre
Medio Ambiente, auspiciado por la ONU, fue a Argelia a recibirlo.
Consistía en una cámara Nikón y sin miramiento
fue despojado del obsequio, sencillamente porque el equipo fotográfico
ya no es puramente japonés, sino tiene componentes norteamericanos
y como el niño es cubano, simplemente no se lo dieron.
Claro llegan hasta el bochorno.
Pero el Emperador no tiene parangón y arremete contra viento
y marea. Recientemente unos investigadores y médicos de
Estados Unidos recibieron el latigazo del Bloqueo, no lo dejaron
asistir al Congreso Internacional de la Sociedad Cubana de Ortopedia
y Traumatología.
Miren si va lejos el Emperador, que sin contemplación sancionó
a 487 norteamericanos o residentes en los EE.UU porque viajaron
a Cuba.
Muchos empresarios extranjeros que decidieron, o le da el deseo
de tener negocios con los cubanos, tienen notificaciones del Departamento
de Estado de los Estados Unidos de prohibirles la entrada al Imperio,
e incluyen a sus familiares.
La complejidad del bloqueo a veces la converso con amigos y menos
amigos de otras latitudes y no la entienden, no comprenden que
por ejemplo en Cuba el desarrollo artístico se estimula
en las diversas manifestaciones entre todas las edades, pero qué
embarazoso es adquirir violines, pianos, flautas, zapatillas,
leotares. Son engorrosas las transiciones comerciales y hay que
acudir a terceros y cuartos países que sean guapos o se
atrevan a desoír al Emperador y piden el más absoluto
silencio.
No lo dudes, si Cuba hubiera accedido a los niveles y condiciones
del financiamiento otorgados a los otros países, de similar
nivel, la economía nuestra mostraría un grado muy
superior.
Este 8 de noviembre la Asamblea General de las Naciones Unidas,
seguro que volverá a condenar el bloqueo y el Emperador
seguirá haciéndose el sordo, mientras que mi pueblo
continuará ganando cada día la cruel guerra económica.
--
Posted by Rodobaldo Martínez Pérez to Ahora
at 11/01/2006 01:07:00 PM