texto
complementario leido y aprobado en el Tribunal sobre Deuda Externa
celebrado en Xixón:
COLOMBIA, DEUDA EXTERNA Y GUERRA “AL DEBE”
La
deuda externa colombiana se originó hace doscientos años
en el período de la independencia y fue tema de primer
plano en la discusión nacional durante el siglo XIX.
Para sostener el ejército libertador se necesitaba dinero,
armamento, municiones y provisiones que se obtuvieron de banqueros
y comerciantes de Gran Bretaña; a lo largo de ese siglo
hubo más préstamos y sus pagos se incumplieron
para atender los gastos de nueve guerras civiles.A Inglaterra
el haber facilitado los préstamos ligados a la guerra
de independencia le reportó beneficios en forma de concesiones
para la explotación minera. Entre 1870 y 1914 se instalaron
en Colombia 75 empresas de metales preciosos, la mayoría
inglesas.
En el siglo 20 los acreedores principales fueron BIRF, FMI y
bancos como el Chasse Maniatan y el City Bank, con enorme injerencia
en la economía nacional por el alto costo de la deuda,
el control de la política monetaria del país y
el blanqueo de dineros del narcotráfico.
De la mano de empresas como la petrolera Oxy -ligadas a estos
bancos- fue que el Congreso de Estados Unidos aprobó
en 1999 el Plan Colombia, estrategia de guerra sucia contrainsurgente
en Colombia y de despliegue militar sobre el territorio sudamericano
para garantizarse el control de nuestros mercados y las riquezas
naturales del área Andino-amazónica. A las perspectivas
de elevar las ventas de la industria militar ligada a estos
bancos, se sumó el saqueo de petróleo, madera,
biodiversidad, agua dulce, carbón, oro, uranio, etc.
Así “surge” la idea del Plan Colombia.
El plan de guerra -que aún está en ejecución-
tiene un costo de US. 7.558 millones de los cuales US 5.000
millones van a gastos en defensa. En su mayoría esos
recursos no llegaron a Colombia.
Pasaron de los banqueros gringos a manos de su industria militar
que desató una carrera para proveer material bélico
y servicios al Ejército de Colombia señalado de
cometer graves violaciones a los derechos humanos: empresas
como Bell-Textron, United Technologies, Sikorsky Aircraft que
vendieron más de 70 helicópteros artillados Blackhawks
y el Super Huey, municiones, etc; además se vincularon
unos 1.200 asesores militares de empresas como la Military Personnel
Resources con las Fuerzas armadas colombianas junto a grupos
de mercenarios que dirigen operaciones de guerra y fumigaciones
indiscriminadas desde empresas como Dyncorp. Al tiempo la General
Dymanics hace 15 obuses en la fábrica de Santa Bárbara
en Trubia-Asturias, para vender a finales de 2006 al gobierno
de Avaro Uribe por US 13,5 millones.
El condicionamiento de la asistencia financiera a la compra
de material bélico a empresas de Estados Unidos y a usar
contratistas privados y asesinos a sueldo para adelantar la
política exterior de los Estados Unidos no es nueva.
“Cada pirata bandido -todos los que quieren hacer dinero
en la guerra- están en Colombia, afirmó el asesor
de un Congresista en Washington.
DEUDA Y GUERRA, PRIORIDADES EN COLOMBIA
El conflicto social y político en su expresión
armada consume un alto porcentaje de los recursos públicos
de Colombia. Como el presupuesto público es financiado
significativamente con recursos de crédito se puede afirmar
que esta es una economía de guerra al debe. Cerca del
70% de los gastos de personal del Estado se concentran en Defensa:
Policía Nacional, Rama Judicial y Fiscalía. El
número de miembros de las Fuerzas militares y de policía
aumentó en los últimos cuatro años en más
de 120 mil, pasando de 280 mil en el 2002 a cerca de 415 mil
en el 2006. Los gastos de la guerra y el pago de la deuda externa
son la prioridad dentro del presupuesto nacional colombiano
del cual el 34% en el año 2007 se destinará a
amortizar y pagar los intereses y el capital de la deuda que
acumula el Estado. (Libardo Sarmiento Anzola, economista, investigador).
¿Y LA INVERSION SOCIAL? La deuda con
los bancos y prestamistas colombianos sube a US 47 mil millones
y sigue creciendo año tras año. La dependencia
del gobierno de la financiación de los banqueros explica
la gran solidaridad que los altos funcionarios de la administración
muestran hacia los intereses, reclamos y demandas de ese sector
de la economía.
La deuda con bancos y prestamistas del exterior asciende a US.
29.500 millones, es decir que el Estado arrastra una deuda total
interna y externa de más de US. 76 mil millones que son
impagables pues son el nivel más alto en la historia
del endeudamiento del país y se ha convertido en un problema
estructural que obstaculiza el desarrollo y empobrece a las
gentes; el 80% de los impuestos corrientes que paga la población
se destinan al servicio de la deuda externa e interna.
Para la inversión social solo queda un mísero
16,5% del presupuesto. El gobierno está cerrando escuelas,
universidades y hospitales públicos para pagar la deuda
y seguir comprando armas con más deuda, para defenderse
de la creciente inconformidad social.
EL CITYGROUP, DEUDA, NEGOCIOS Y MUERTE
Viejas son las relaciones del Citibank con la Philip Morris.
Uno de sus directores ha sido directivo del Citigroup y de Monsanto,
la productora del glifosato con que el Plan Colombia fumiga
los cultivos campesinos de coca y amapola. Philip Morris es
conocida por los cigarrillos Marlboro que gracias al contrabando,
incrementado al extremo por el lavado de dólares durante
20 años, arruinó la industria tabacalera de Colombia.
El secretario de Salud de Estados Unidos trabajó con
esta transnacional y también con los laboratorios Merck.
Otros dos secretarios de George Bush, la de Agricultura y el
de Defensa (retirado esta semana del cargo) han sido ejecutivos
de los laboratorios Calgene y Searle, propiedad de Pharmacia
, la casa matriz de Monsanto.
Philip Morris controla las industrias de alimentos Kraft y Nabisco
y a las dos principales comercializadoras del café colombiano,
la General Foods y la Jacobs, que lograron con el café
lo que ahora quiere hacer la Unilever con el aceite, saturar
el mercado mundial y aumentar ampliamente sus márgenes
de ganancia. Los productores que tuvieron que abandonar el café
por los bajos precios sembraron coca pero los fumigan con productos
Monsanto bajo la protección de helicópteros de
United Technologies para que el fruto de su trabajo sirva para
contrabandear Marlboro y los enfermos del pulmón sean
curados a cargo de alguna secretaría de salud.
Muchos han visto en el Plan Colombia un interés en la
explotación petrolera, pero queda claro al examinar las
conexiones que hay un interés económico de conjunto,
que pasa por la industria de alimentos, la electricidad, las
telecomunicaciones, el agua, la guerra, los laboratorios farmacéuticos,
la biodiversidad, todo. No tiene como mira única ni principalmente
a Colombia, mira al control continental. Este control que tejen
los megagrupos por medio de la deuda externa, de la globalización
neoliberal y valiéndose del poder estatal y militar de
Estados Unidos es un control total, que si bien asume formas
militares y políticas, se extiende por la economía
en forma progresiva. (Héctor Mondragón-“El
verdadero núcleo de la globalización”).
Con la deuda externa y el Plan Colombia se agravaron los problemas
estructurales del país: la pobreza, la miseria, la exclusión,
y su resultante y a la vez herramienta, la violencia, la guerra
planificada y financiada desde los bancos y casas matrices de
las multinacionales.
En Colombia deuda, guerra y negocios van de la mano, enriquecen
a latifundistas y mafiosos criollos, multinacionales y banqueros,
sirven al propósito inconfensable en una “democracia”
de exterminar a los opositores sociales y políticos que
sobreviven, incluidos los presos políticos, y 3,5 millones
de refugiados internos. La guerra sucia “limpia”
el territorio que explotarán a sus anchas.
La deuda es odiosa, inmoral e impagable y la guerra civil colombiana
debe detenerse y negociarse. La deuda, la injusticia y la guerra
son enormes obstáculos para conquistar la paz con justicia
social que anhelamos las gentes de Colombia.
COLECTIVO DE COLOMBIANOS REFUGIADOS EN ASTURIAS “Luciano
Romero Molina”
Gijón, nov/06
