III visita asturiana de verificación ddhh-colombia

TERCERA VISITA ASTURIANA DE VERIFICACION DE LOS DERECHOS HUMANOS EN COLOMBIA

9 al 20 de febrero de 2007.


Un funcionario de la Embajada de España en Bogotá nos recibe en las puertas del avión en la tarde del 9 de febrero de 2005. No es mera cuestión de cortesía, era sobre todo una expresión de la inquietud que suscita en la delegación diplomática esta misión solidaria que pretende visitar algunas de las regiones con mayor conflicto social y militr del país.

La delegación está integrada por Rafael Palacios, Director de la Agencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo, Daniel Busto de Soldepaz Pachakuti, Javier Orozco, Coordinador del Programa de Atención a Víctimas de la Violencia en Colombia, y dos periodistas de la Agencia Internacional Last News Press.

La misión acordó visitar las zonas humanitarias en la región de Urabá cerca de la frontera con Panamá donde comienza la cintura de América, poblada por comunidades de campesinos afro descendientes que padecieron el desplazamiento forzado por los paramilitares, pero tras años de destierro decidieron retornar a sus territorios que encontraron sembrados abusivamente de palma africana; visitar también el norte del departamento de Nariño donde la guerrilla del ELN ofrece al gobierno como gesto de paz, facilitar la eliminación de las minas anti persona, atendiendo el clamor de las comunidades campesinas e indígenas sometidas al riesgo cotidiano de quedar mutilados o muertos; acercarnos hasta Villavicencio, capital del departamento del Meta y puerta de entrada a los Llanos Orientales, donde el Sindicato SINTRAGRIM (pequeños agricultores del departamento del Meta) y otras organizaciones sociales vienen denunciando las persecuciones que los tienen al borde de la extinción; visitar el centro de capacitación de FENSUAGRO en Viotá-Cundinamarca; reunirnos con organizaciones sociales en cada una de estas regiones y, en Bogotá, además, visitar las cárceles donde están recluidos centenares de dirigentes sociales; reunirnos con el gobierno colombiano (Fiscalía,Procuradurí…), la delegación de la ONU y con los medios de comunicación, para compartir las constataciones de esta misión solidaria y, en un acto público, presentar la Declaración emitida en el Encuentro de Oviedo por el Diálogo, el Intercambio humanitario y la solución política al conflicto social y armado que sacude a Colombia hace casi medio siglo.

Una agenda tan importante como intensa, acordada con las cinco organizaciones integrantes del Comité de Selección del Programa Asturiano que atiende a sindicalistas y defensores/as de los derechos humanos con alto riesgo probado de ser asesinados/as. De las constataciones saldrá el Tercer Informe asturiano destinado a la memoria histórica y sobre todo a las instancias nacionales e internacionales implicadas en el seguimiento de la crisis de los derechos humanos que sacude a Colombia. Una expedición solidaria –la tercera- al corazón del más álgido conflicto social y militar del continente americano.



INESTABILIDAD CLIMATICA Y POLITICA.

En Colombia es verano, mejor dicho periodo seco porque en el trópico no hay estaciones, pero en Bogotá el 9 de febrero llovía y algunos medios registraban el escándolo de la “parapolítica”, la infiltración de los paramilitares y la mafia en todos los poderes públicos. Nada más presentarse la delegación en el control de inmigración surge el primer problema: Daniel Busto es un visitante no grato para el gobierno colombiano que lo deportó en 2002 cuando en compañía de otra compañera de Soldepaz fueron capturados por el Ejército colombiano por acompañar a los campesinos de los Montes de María. Les impusieron una sanción de varios sin entrar a Colombia, pero el computador seguía registrándolo como “pasajero con problemas” que fueron resueltos con las explicaciones pertinentes.

La noche de viernes la capital colombiana bullía de estudiantes en plan “viernes cultural”, la policía hacía alarde de eficacia persiguiendo revólver en mano algún ladronzuelo, y las paredes gritaban denuncias: “Uribe paraco”, “la revolución se justifica”, “nazis no”. Los periódicos madrugaron con más opiniones que consideran muy delicada la situación de ilegitimidad en que podrían caer las instituciones por la parapolítica.

Para el expresidente Cesar Gaviria Trujillo “Uribe ha sido laxo con los paramilitares”. Pocos días antes el Presidente colombiano señaló como “guerrilleros de civil” a su opositores políticos del Polo Democrático y en especial al senador Gustavo Petro quien citó a un debate político sobre este problema. La respuesta paramilitar fue inmediata: si Petro continúa con las denuncias, su familia será asesinada; la guerrilla del ELN intervino a través de sus portavoces para dar el mensaje al gobierno de que la postura del Presidente es una amenaza para la realización de la quinta ronda de conversaciones prevista para finales de febrero en La Habana. Para la iglesia católica “Colombia atraviesa una grave crisis institucional que alcanza los tres poderes públicos, el gobierno, las fuerzas armadas y los organismos de control”, opinión compartida por la CUT y amplios sectores que ven en esta crisis la expresión de la implantación de un Estado mafioso. Las víctimas de crímenes de Estado reclaman en todos los foros el derecho a la verdad, la justicia y la reparación, mientras grupos de gentes solidarias gritan a la Canciller colombiana de visita por países de Europa por las relaciones de su hermano el senador Álvaro Araujo por haber sido elegido con votos obtenidos bajo la presión armada de los paramiltares.

Completan este panorama los informes que indican que la emigración colombiana se feminizó siendo Venezuela y Ecuador los principales países de destino de quienes buscan mejor vida en otro país pues Colombia está cruzado por la corrupción de un gobierno autoritario, tan drástico y represor del movimiento social como corrupto, a pesar de las loas de Benedicto XVI más interesado en señalar los supuestos logros del gobierno en materias como empleo, seguridad pública, estabilidad social y lucha contra la pobreza.

Un taxista nos dice “Colombia está vuelta mierda, cómo será de mala la situación que estamos reemplazando a los trabajadores ecuatorianos que se van a vivir a España”. Sus comentarios precisos, irónicos, se enredan con otros asuntos como las nacionalizaciones en Venezuela y Bolivia, las privatizaciones en Colombia y los carnavales, la liga española de fútbol y mientras la radio, al fondo, enviaba mensajes de optimismo tras comentar que los paramilitares que se creían desmovilizados toman –o siguen- con las armas y en número de más de cinco mil ya hacen presencia en nueve departamentos bajo el nombre de “Aguilas Negras”.

Un clima cambiante, una política cada vez más sucia y una inestabilidad general que inquieta. Colombia no sale del hoyo, cada año parece que se hunde más sin embargo sus gentes no pierden la amabilidad, el optimismo y los buenos modos. Esperanza es el color de esta tierra sangrante.