Declaración
de santo domingo
¡Ni un soldado yanqui en nuestra América
¡Desde Santo Domingo, capital de la República Dominicana…
Desde
esta hermosa isla caribeña en la que el pueblo haitiano
y el pueblo dominicano han forjado sus respectivas y hermosas
identidades nacionales…
Desde esta linda Plaza Bolívar, donada al pueblo dominicano
por el coronel Hugo Chávez, Presidente de la República
Bolivariana de Venezuela…
Desde esta Quisqueya tan bella como heroica…
Desde la tierra de Duarte, Luperón, Gilbert, Manolo, las
Hnas. Mirabal y Caamaño, los(as) representantes de los
países hermanos de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú,
Chile, México, Estados Unidos, Haití, País
Vasco, participantes de las expediciones antiimperialistas Bolívar-Petión,
Betances-Luperón, CharlesMagne Peralte, Filiberto Ojeda-Silvano
Lora y Coronel Caamaño, integrantes todos (as) de la Coordinadora
Continental Bolivariana (CCB), expresamos llenos de alegría
y de renovado entusiasmo, que nuestra América es escenario
de una hermosa rebeldía que se manifiesta en una oleada
de cambios, en un conjunto de procesos de variada intensidad,
alcance y profundidad; apuntando hacia las reformas sociales avanzadas,
la autodeterminación, la nueva independencia y la nueva
democracia; renovando el debate sobre el socialismo, sus perspectivas
y contenidos en pleno siglo XXI.
Expresamos a la vez desde aquí, llenos(as) de indignación
y valor, este grito irrenunciable: ¡Ni un soldado
yanqui en nuestra América!
Tal reclamo no puede ser más oportuno. Porque el imperialismo
actual, más militarizado que nunca, marcada su decadencia
por sus enorme carencias de petróleo, gas, agua, y otros
importantes recurso naturales; debilitados sus controles políticos
en el continente, ha decidido potenciar la amenaza y el uso de
su enorme poderío militar como mecanismo clave de su plan
de reconquista y dominio continental mundial.
El Comando Sur de las Fuerzas Armadas de los EEUU, desde la Florida,
ha asumido el control de sus instalaciones castrenses, de sus
efectivos, de sus entrenamientos y operaciones militares a todo
lo largo y ancho de América Latina y el Caribe.
Es motivo de alarma sus llamadas “posiciones de
proyección avanzada” representadas en su
cadena de bases militares, en la ubicación de tropas especiales
y la diseminación de las nuevas bases Fols para “operaciones
de vanguardia”, según su propia jerga.
La base de Estigarribia en Paraguay, en las proximidades de las
“tres fronteras”, está destinada al control
del Acuífero Guaraní, uno de los más grandes
del mundo, y apunta sus cañones contra el proceso revolucionario
en Bolivia.
En Perú cuentan con las bases de Iquitos y Nanay.
En Ecuador instalaron la base de Manta, cara al llamado Plan-Colombia-Iniciativa
Andina, plataforma de agresión contra la heroica insurgencia
colombiana.
En Colombia cuentan con las bases de Arauca, Tres Esquinas y Larandia,
implicadas en la guerra sucia de las fuerzas armadas regulares
y de las paramilitares contra el pueblo colombiano y su indoblegable
insurgencia; comprometidas en los planes de conquista militar
de la Amazonía y en la proyectada agresión contra
la Revolución Bolivariana que encabeza el comandante Chávez.
En Uruguay se proponen instalar una escuela militar para supuestas
“misiones de paz”.
En México levantan el muro de la vergüenza y la ignominia,
y militarizan todo el tema migratorio.
En Centroamérica mantienen las bases de Comalapa en El
Salvador y los Pinos y Soto-cano en Honduras.
El Caribe, bisagra acuática entre hemisferio y continente,
paso marítimo entre América y Europa, conexión
entre el Océano Atlántico y el Pacífico,
entre Occidente y Oriente, ha sido sembrado de bases militares,
campamentos y comandos operativos, y está siendo usado
sistemáticamente como escenario de múltiples maniobras
militares.
Permanecen en Guantánamo contra la voluntad del pueblo
Cubano.
A las bases de Santiago y Allen de Puerto Rico fue trasladado
el comando de Operaciones Especiales de los EEUU.
En
el campamento Santiago se entrenan permanentemente fuerzas miliares
de EEUU y países aliados.
El ejército Sur fue reestructurado y ubicado en el Fuerte
Buchanan de Puerto Rico, ejerciendo el control sobre 16 mil militares
puertorriqueños (as), todos (as) bilingües
En Aruba y Curazao instalaron reciénteme dos bases militares
de alta tecnología, conectadas con sus programas militares
hacia Colombia y la Amazonía.
Haití esta intervenido por tropas conjuntas de EU, Francia,
Canadá, Brasil, Chile, Argentina, Uruguay y otros países,
bajo el disfraz de los cascos azules de la ONU.
La frontera dominicano-haitiana está bajo el control del
tristemente famoso Comando Sur.
La llamada “Operación Nuevos Horizontes”, puesta
en marcha entre febrero y marzo del 2006 en el Suroeste de la
República Dominicana, en Barahona, asumió una dimensión
mayor que las anteriores, procurando sentar las bases de una especie
de campamento de entrenamientos periódicos.
En este país tambien se proyecta la instalación
de una escuela militar estadounidense para sargento de los ejércitos
del Caribe y Centroamérica. Y recientemente su gobierno
firmó un acuerdo de inmunidad judicial a favor del personal
militar y civil yanqui, al tiempo de anunciar la constitución
de un Comando de Operaciones Conjuntas entre las Fuerzas Armadas
Dominicanas y las de los EEUU.
En los primeros días de abril de 2006 el Mar Caribe fue
escenario de una movilización armada estadounidense sin
precedentes: la maniobra mal denominada “Confraternidad
con las Américas”, a todas luces un gran
ensayo de puro corte agresivo contra la revolución bolivariana,
contra la insurgencia colombiana, contra la revolución
cubana y contra los procesos de cambio en la región.
Nuestra América no solo está siendo recolonizada
por la vía de las privatizaciones, las recetas neoliberales,
los TLC, sino tambien intervenida militarmente y amenazada por
la estrategia de guerra global estadounidense.
Cuanta razón tuvo el libertador Simón Bolívar
al sentenciar que “los Estados Unidos parecen destinados
por al providencia a plagar de miseria la América en nombre
de la libertad”.
Sí, de miseria y de violencia, de miseria y de terror,
de miseria y bases militares, de miseria e invasiones, de operaciones
abiertas y encubiertas, de saqueos y extorsiones.
Pero nuestra América indómita, hastiada de tantos
abusos y tantos sufrimientos e infamias, ha dicho basta y ha reemprendido
la ruta de la dignidad, de los procesos post-neoliberales, de
la nueva democracia, del socialismo a tono con los nuevos tiempos.
Los pueblos del mundo claman por una paz digna, mientras los pueblos
de Irak, de Palestina, de Afganistán ofrendan su valor
y sacrificio, asestándole contundentes golpes al intruso
y prepotente invasor, creándole obstáculos insalvables
al proyecto estadounidense de guerra global y aportando un ejemplo
similar a la hazaña vietnamita.
En nuestra América estamos en plena alborada de una nueva
era, de una era de cambios anhelados y transformaciones fundamentales.
Nuestros pueblos han perdido el miedo ser felices y a ser soberanos,
prestos a enfrentar y vencer los obstáculos colocados en
el camino liberador.
Uno de los grandes obstáculos, quizás el mas ominoso
de todos, es la presencia militar directa y los planes de agresión
del decadente colosos que nos oprime.
Por eso tienen tanto valor la lucha por la desocupación
militar de nuestros territorios, por el desmantelamiento de las
bases, campamentos e instalaciones militares del imperio.
Por eso exigimos la inmediata salida de las tropas gringas de
todos y cada uno de nuestros países.
Exigimos el fin de la intervención militar yanqui, bajo
el manto de la ONU, en la hermana República de Haití.
Y les solicitamos encarecidamente a los gobiernos de América
Latina que han enviado tropas a ese país, a no hacerle
compañía al imperio agresor.
La seguridad de nuestras naciones debe ser asumida por nosotros
y nosotras, por nuestros pueblos, por sus ejércitos soberanos.
El imperialismo ha sido históricamente la principal fuente
de inseguridad, violencia saqueo, robo, crímenes y delincuencia.
Sería tonto aceptar que el ratón pueda cuidar el
queso.
La divisa redentora de los (as) oprimido (as) de ningunas manera
puede excluir este grito justiciero: ¡Ni un soldado
yanqui en nuestra América!
¡Yanqui vuelve a tu casa!
¡Yanqui vuelve a tu casa!
Queremos una América Latina y un Caribe libre de tropas
imperialistas.
Queremos una Patria Grande, suma de todas nuestras naciones, identidades
y etnias, libre y soberana, sembrada de bienestar y justicia,
de escuelas y universidades, de música y alegría,
de alimentos y sana diversión, de amor y felicidad.
Cristo nos invita a sacar a los fariseos de nuestros templos.
Tupac Amaru nos convoca a librar este combate trascendental.
Bolívar, San Martín, Petión, O´Higgins,
Louverture, Alfaro, Martí, Morazán, Duarte, Lemba,
Juárez, Zapata, Tiradentes, nos llaman a cerrar filas.
Farabundo, Sandino, El Che, Allende, Camilo Torres, Fabricio Ojeda,
Caamaño, las Hermanas Mirabal, Albizu Campos, Filiberto
Ojeda… nos acompañan en esta marcha con Chávez
y Fidel, este asalto a la fortaleza del pan, la justicia, la belleza
y la alegría.
En Bolívar, en los próceres y en los héroes
y heroínas de América nos encontramos todos (as)
¡Hasta la victoria siempre!
¡Nuestra Patria es América!
28 de abril.- 42 años después de la intervención
militar de los EEUU.
Santo Domingo, República Dominicana.