LAS MADRES CUMPLIERON 30 AÑOS
EN LA PLAZA
“¡Vencimos a la muerte,
queridos hijos!”
“¡Vencimos a la muerte,
queridos hijos!”
Muy
pasadas las doce de la noche del 30 de abril, finalizó
el acto central en festejo por los 30 años de lucha de
las Madres de Plaza de Mayo. El evento consistió en un
maratónico concierto latinoamericano, que incluyó
la actuación de dieciséis números musicales,
un vibrante discurso de Hebe de Bonafini, y el Himno Nacional
argentino interpretado por Charly García, con la propia
presidenta de las Madres haciendo coros.Miles de espectadores
presenciaron el encuentro en Plaza de Mayo, que desde las tres
y media de la tarde y por un lapso de diez horas mantuvo firmes
en el escenario a una treintena de Madres de Plaza de Mayo, todas
con una edad oscilante entre los 75 y los 92 años.
Antes de iniciarse el concierto, las Madres entregaron menciones
a los
referentes de los múltiples
espacios de lucha de la organización. Enseguida, subió
al micrófono
Horacio Fontova, en una seguidilla de actuaciones que fueron sincronizadas
con precisión y que no dejaron más que tres a cuatro
minutos de espacio
entre ellas, lo suficiente para acomodar micrófonos y cables.
El cantante chileno Francisco Pancho Villa, Ignacio Copan, Rafael
Amor,
los bolivarianos Lloviznando cantos y Javier Calamaro fueron los
músicos
de la tanda inicial. Mientras ellos cantaban, fueron arribando
lentamente
las columnas a la Plaza. El momento más sentido de esa
primera parte, fue
cuando ingresaron unos trescientos trabajadores de las obras de
construcción de viviendas desarrolladas por las Madres
en Villa 15 y el
barrio Los Piletones. Mujeres y varones albañiles llegaron
haciendo
explotar cohetes y con una bandera que testimoniaba
su agradecimiento hacia los pañuelos blancos. Una delegación
de cinco de
ellos, subió en un momento al escenario y entregó
sus cascos amarillos a
los músicos venezolanos.
En la Plaza hubo banderas de los agrupamientos Comedor Los Pibes
de La
Boca, M26 y Asamblea de Pompeya; estandartes con las leyendas
“YPF
Argentina. Luche y vuelve” y “Carlos Fuentealba. Presente”,
y el rostro de
Rodolfo Walsh sobre una bandera de la FM Bajo Flores. Asimismo,
en el
palco de invitados se dejó ver Julio Piumato, secretario
general de los
trabajadores judiciales, y representantes de las embajadas de
Cuba y
Venezuela.
Antes
de que Javier Calamaro comenzara a cantar sus versiones de tangos
tradicionales, fue leída la adhesión enviada desde
las montañas colombianas por la dirección de las
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC-EP, con la firma
del comandante Raúl Reyes. Durante la larga jornada, también
se leyeron los mensajes especialmente cursados por Fidel Castro,
la ministro de Defensa Nilda Garré, la representación
diplomática en Argentina de la República Bolivariana
de Venezuela, y Néstor Kirchner y su esposa Cristina Fernández.
La primera dama argentina, incluso, había estado en la
tarde del lunes, un rato antes del inicio del festival, junto
a las Madres en la sede de la Asociación.
Promediando la velada, el clarinetista Bernardo Baraj realizó
un precioso
set acompañado por sus dos hijos, Marcelo y Mariana, quienes
los
secundaron en cajón peruano y voz,
respectivamente. Luego le siguió el bandoneón de
Roldolfo Mederos, la
folklorista Liliana Herrero, y un ajustado dúo de guitarra
y violín en las
presencias de Esteban Morgado y Quique Condomí.
Los premios
Enseguida sobrevino un momento
fundamental de la jornada. La entrega de los premios “Asociación
Madres de
Plaza de Mayo. 30 años juntos” a quienes desde hace
tres décadas las
acompañan en su lucha, concitó una emoción
particular. Primeramente fue
distinguido Gregorio Hairabedian, escribano de las Madres en los
momentos
más duros de la organización. “Muchas gracias
por haberme enseñado a
vivir”, devolvió el ilustre compañero de los
pañuelos blancos, quien
también es un referente de la comunidad armenia en el país.
Teresa
Parodi agradeció “la luz de las Madres para transitar
este camino tan difícil y doloroso”. La Secretaria
Académica de la Universidad Popular, Inés Vázquez,
quien según palabras de Hebe de Bonafini al convocarla
al escenario a recibir su condecoración, “sabe de
las Madres tanto o más que nosotras mismas”, destacó
en los pañuelos blancos “el compromiso que nos dejan:
hacer la revolución”.
Luego fue llamado Pedro Lanteri, quien es el Director artístico
de la AM 530, la radio propia de las Madres. Emocionado, sólo
atinó a señalar “compañeros, hasta
la victoria siempre”.
La responsable del Grupo sueco de Apoyo a las Madres, Ana María
Sabio,
agradeció el reconocimiento redoblando su “compromiso
y deber de prolongar
y difundir la lucha de las Madres”. También fueron
premiados Javier
Arjona, del Grupo de Apoyo de Asturias, y Renato De Nicola, responsable
del Grupo de Pescara, en Italia. El italiano, quien fue uno de
los más
entusiastas promotores de la Caravana arribada al país
una
semana antes para acompañar a las Madres en cada uno de
sus festejos,
confió las enseñanzas recibidas de parte de las
Madres. “Los sueños se
hacen todos los días, y la revolución se construye
poniendo el cuerpo”,
destacó.
Carlos Aznárez, quien es el Director Periodístico
de la Radio de las
Madres, entre otras tareas que realiza cerca de los pañuelos
blancos,
fundó en su internacionalismo revolucionario la dedicatoria
que hizo “a
todos los presos políticos del mundo” de la distinción.
Luis Borri, en tanto, del Grupo de Apoyo de Milán y desde
hace no mucho
tiempo regresado definitivamente al país, confesó
que aquel “es el primer
premio que recibo. Y me
alcanza y me sobra para toda la vida”. Con el puño
en alto, exclamó,
también, “vivan las Madres de Plaza de Mayo, y vivan
todos los
compañeros”.
Por
su parte, el abogado de las Madres desde los más remotos
tiempos de la agrupación, Antonio Rojas Salinas, agradeció
el galardón y lo dedicó a “los 30 mil desaparecidos”.
Finalmente, el cubano Leonel Sánchez recibió en
nombre del Ministro de
Cultura de la Isla socialista, Abel Prieto, la distinción
decidida por las
Madres y recordó que ellas “siempre han sido leales
a la revolución
cubana”, al tiempo que puso de relieve el “acompañamiento
mutuo entre el
pueblo argentino, las Madres y la revolución” de
su país.
Orquesta Juan de Dios Filiberto
Ya cada vez más cerca del final a toda máquina
del acto, subieron con sus instrumentos sinfónicos los
cuarenta integrantes de la Orquesta Nacional de Música
Juan de Dios Filiberto. Bajo la dirección del arreglador
y pianista Popi Spatocco, la orquesta interpretó primeramente
la obra ganadora del Concurso musical organizado conjuntamente
por la Asociación Madres de Plaza de Mayo y la Secretaría
de Cultura de la Nación. Su ganador, Gabriel Rivano, acompañó
con su bandoneón la obra “Memoria”, premiada
en dicho certamen.
Luego del estreno de la música galardonada, la Orquesta
Juan de Dios
Filiberto versionó en clave sinfónica varias composiciones
del cancionero
popular, acompañada por diferentes artistas, a saber: el
dúo mendocino
Orozco-Barrientos (guitarra y voz), Teresa Parodi, Horacio Fontova
y Raúl
Carnota (voz), Rolando Golman (charango) y Carlos Alvarez (guitarra).
Como
cierre de la brillante actuación, todos ellos juntos sumaron
sus voces al
emblemático “Sólo le pido a Dios”, de
León Gieco, bajo el soporte
instrumental de la Orquesta sinfónica.
Mientras los cuarenta músicos guardaban sus instrumentos
y descendían del
escenario en que durante una hora y media se apretujaron con las
Madres,
en sendas pantallas gigantes ubicadas a los costados se proyectaban
fragmentos del documental producido por Emilio Cartoy Díaz
y TEA Imagen
hace ya diez años, en ocasión de los veinte años
de lucha de los pañuelos
blancos.
Una vez despejadas las tablas, ascendieron Lito Vitale y Juan
Carlos
Baglietto. En piano, y guitarra y voz, el dúo tocó
algunos de los temas
que juntos grabaron para el disco “Postales de este lado
del mundo”,
realizado en 1991.
Casi
sin descanso, subieron Augusto Blanca y Liuba María Hevia,
cantautores cubanos enviados especialmente por el Ministerio de
Cultura de aquel país en solidaridad artística con
los treinta años de lucha de las Madres.
Los dinosaurios van a desaparecer
Antes del esperado discurso de Hebe de Bonafini, actuó
la murga uruguaya
Falta y Resto, con sus diez coristas y el soporte percusivo de
dos parches
y el par de platos. Tras el terminante mensaje de la voz cantante
de las
Madres, subió el número musical más aguardado
de la noche: Charly García.
El roquero, de raras apariciones en escenarios políticos,
actuó
especialmente para las Madres acompañado con su banda conformada
por bajo,
batería, guitarra y una corista.
"Por supuesto que vamos a portarnos muy bien", dijo
el músico de bigote a
dos colores en medio de su concierto. Vestido sobriamente con
saco negro,
camisa blanca y corbata a rayas, Charly tocó los teclados
y la guitarra y
no desesperó cuando el micrófono se desconectaba,
algo inusual en él.
Las Madres, sentadas casi al lado del teclado, conformaban una
privilegiada platea, a la que García le dedicó sus
temas más emblemáticos
y una novedad, compuesta especialmente para las Madres.
Charly tocó “Rezo por voz”, “Los dinosaurios”,
“Cerca de la revolución”, “Transformación”,
“Demoliendo hoteles” y finalizó con su versión
del Himno Nacional “sin firuletes", tal como aclaró.
Charly hizo un pequeño dúo con Hebe en el final
de la canción patria, para cantar "oh juremos con
gloria morir". “Y vivir", agregó el músico.Hebe:
“Vencimos a muerte, queridos
hijos”
A
las 23.37, Hebe de Bonafini se levantó de la silla que
ocupó estoicamente desde las tres y media de la tarde,
y se ubicó en el centro de las treinta Madres que la flanquearon
durante su contundente discurso. Con su poncho rojo, habitual
vestimenta en sus más emblemáticas marchas y acciones,
la presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo
comenzó agradeciendo “a todos los que hicieron esto
posible, y que salga a la perfección”.
Destacó el trabajo de Fernando Schacceri en la organización,
lo que
provocó en el estrecho colaborador de las Madres un conmovedor
llanto
emocionado.
“Hace treinta años no imaginábamos que la
dictadura fuera tan asesina,
perversa y criminal. Por eso quiero
hablarles de ellos, de los hijos brillantes, alegres, guerrilleros,
alfabetizadotes, increíbles, revolucionarios, convencidos”,
enumeró
levantando los primeros aplausos de los miles de militantes que
poblaban
la Plaza de Mayo.
“Estamos convencidas de que están en la multitud.
Nadie se va para
siempre. Somos su voz, su mirada, su corazón, su aliento”,
enfatizó y
sacudió a todos cuando exclamó que “vencimos
a la muerte, queridos hijos".
La presidenta de las Madres explicó que el lema elegido
para la seguidilla
de actos en festejo por el aniversario, es una “consigna
de compromiso,
verdadera”. “Hasta la victoria siempre, queridos hijos”,
porque,
fundamentó,
“todavía no se ha escrito lo que ellos hacían,
y qué querían nuestros
hijos”. Asimismo, declaró que “les debemos
el amor, el desprendimiento, la
comprensión”, al tiempo que reclamó “aprender
de ellos. No querían nada
para sí, y en cambio todo para nosotros”.
Hebe fue clara en la defensa de la política oficial de
derechos humanos y
recordó que "el presidente (Néstor Kirchner)
ha dicho que nuestros hijos
son sus compañeros". Cuando desde la multitud surgieron
aislados silbidos,
Bonafini los refutó afirmando que "esos no entienden
nada. Chiflar en una
plaza no sirve para un carajo". También, exigió
“protesta con propuesta” y
expuso que la “revolución no se hace en un café,
o con un periódico que es
pura crítica, sino construyendo”.
En tanto, recordó que durante treinta años, cada
jueves, a las 15.30, las
Madres estuvieron en esa Plaza “que ya es nuestra y también
es de nuestro
pueblo, de todo el pueblo que lucha, como los que están
construyendo en la
Villa 15, en Ciudad Oculta, en Los Piletones; el Perro Santillán,
allá en
Jujuy; los maestros del sur, de Salta; Pepino Fernández".
En referencia a
su organización, reivindicó para las Madres su cualidad
de “rebeldes,
locas, prepotentes; nos paramos ante el poder y dijimos ‘acá
estamos’.
Pusimos el cuerpo que es lo único que tenemos para poner”.
Hebe
insistió con la idea de sintetizar convicciones con acción
política y afirmó que "hay mucho que hacer.
Todavía hay hambre, desocupación y necesidad de
viviendas".
En otro tramo, agradeció a una delegación de Padres
de Cromañón, presente
"con su solidaridad en la tristeza". "Ellos dicen
que no pueden hacer un
recital. No entienden esto de disfrutar", comentó.
"Nosotros sí porque
vencimos a la muerte, queridos hijos. Vencimos al verdugo. Esto
es vida
pura, llena de amor y de abrazos", resaltó.
Afirmó que "con esos hijos que nos nacieron después,
estamos sembrando un
nuevo camino, que no deja de ser revolucionario, construyendo,
marchando
junto a quienes nos necesitan".
"Queridos hijos. Su sangre no fue inútil, florece
en cada barrio, en cada
lugar donde hombres y mujeres levantan su puño por trabajo
digno, por
vivienda", remarcó.
Expresó luego que, a diferencia de las Madres que tienen
entre 80 y 94
años, "ustedes seguro vivirán y disfrutarán
la victoria, que es nuestra".
También, agradeció las adhesiones recibidas, en
especial las de las
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del presidente
cubano
Fidel Castro, y se pronunció por "la unidad latinoamericana,
indispensable
para llegar al socialismo”, porque “el
imperialismo y la CIA son voraces, no se cansan”.
"Patria o muerte, Venceremos",
proclamó al final, cuando ya en la Plaza de Mayo era 1º
de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, la fiesta
revolucionaria por excelencia en la clase obrera del mundo entero.