Nace
en Cuba el 15 de febrero de 1928, dentro de poco cumplirá
los 80 años. Trabajó para la CIA y se nacionalizó
venezolano. En 1954 se traslada de su lugar natal (Cienfuegos)
a La Habana para establecer relaciones con los secuaces de Fulgencio
Batista y se convierte en un colaborador (torturador) secreto
de la policía. En 1957 inicia contactos con el FBI. Cuando
triunfa la Revolución Cubana, el primero de enero de 1959,
se vincula a grupos contrarrevolucionarios y se convierte en un
especialista en explosivos. Es entrenado por el Ejército
de los Estados Unidos en las instalaciones de Fort Benning, Georgia
y regresa para realizar actos terroristas bajo la denominada operación
Mangosta. Ya trabaja como agente de la CIA. En el año 1960
pide asilo, considerándose un perseguido político,
en la embajada Argentina en Cuba.
Estoy refiriéndome al criminal Luis Posada Carriles, asilado
en la embajada Argentina hasta el 25 de febrero de 1961 donde
se traslada con salvoconducto a Miami, donde se reencontrará
con los gusanos exiliados. E inmediatamente recomienza su actividad
criminal convirtiéndose en un miembro de la denominada
“Operación 40”. Contaba con 33 años
de edad.
La Operación 40 se desarrolla para facilitar los trabajos
de los contrarrevolucionarios cubanos en la preparación
de la invasión a la Isla, en lo que luego se conocería
con el nombre Bahía de Cochinos. Para ello, en marzo de
1961, desde Miami viaja a Guatemala donde son entrenados militarmente
los gusanos. Interviene en la preparación de la invasión
como miembro de la brigada 2506 pero no participa en el desembarco,
es decir, no se anima a desembarcar dando un rodeo en barco para
recalar finalmente en Puerto Rico.
Siempre como agente de la CIA, es destinado a desarrollar tácticas
de espionajes y sabotajes y continúa fortaleciendo sus
conocimientos en manejo de explosivos y armas de fuego en el mismo
campamento utilizado por ese organismo para preparar la invasión
a Cuba. Lo hace hasta 1963 donde se incorpora al ejército
de los Estados Unidos nuevamente en Fort Benning. Poco después,
en 1964 se convierte en un tripulante del buque madre de la CIA
dedicado a la compra y venta de armas y explosivos. En mayo de
1965 el FBI informa que Posada Carriles estaba involucrado en
una conjura para derrotar al gobierno de Guatemala y documentos
de la CIA muestran que, junto con Jorge Más Canosa, intentan
volar un barco soviético anclado en Veracruz, México.
La CIA envía a este criminal como “asesor de seguridad”
de los servicios secretos de Venezuela, Guatemala, Chile, El Salvador
y Argentina. En octubre de 1967 el criminal es trasladado a Venezuela
donde se incorpora a la Dirección de Servicios de Inteligencia
y Prevención (DISIP). Se lo conoce con el nombre de Comisario
Basilio y su misión es torturar y asesinar a militantes
de izquierda.
Organiza, en 1971, un frustrado atentado contra Fidel Castro mientras
el líder cubano estaba en Chile con Salvador Allende. Al
comando encargado del asesinato le había provisto de documentación
falsa como miembros del equipo de televisión de Venezuela.
En el mes de junio de 1975 crea, en Caracas, Venezuela, una organización
criminal bajo el nombre de Empresa de Investigaciones Comerciales
e Industriales CA (ICICA) y, luego del contacto de la CIA con
el criminal Coronel Manuel Contreras se reúnen y combinan
realizar una operación similar a la denominada Phoenix,
pero ahora resuelven denominarla “Operación Cóndor”.
En 1976 funda con el criminal Orlando Bosch el CORU, Comité
de Organizaciones Revolucionarias Unidas y comienzan los contactos
y los atentados terroristas.
En Chile se reúne con Stefano Delle Chiaie, a cargo de
la Operación Gladio para coordinar atentados y asesinatos
de dirigentes de izquierda y progresistas. La operación
Gladio fue concebida inicialmente para enfrentar una “probable
invasión soviética” y era integrada exclusivamente
por personas “confiables”, es decir, de extrema derecha,
en particular ex agentes nazis; y operaba en todos los países
capitalistas, en muchos de ellos sin el conocimiento de los gobiernos.
El 22 de abril de 1976 hacen detonar una bomba en la embajada
de Cuba en Portugal asesinando a dos diplomáticos cubanos.
El 1º de julio hacen detonar otra bomba en el Centro cultural
Costa Rica-Cuba, en Costa Rica.
El 9 de julio colocan una bomba en equipajes del vuelo de Cubana
de Aviación en Jamaica.
El 10 de julio colocan la bomba en las oficinas de Cubana de Aviación
en Barbados y el 11 de julio en Air Panamá en Colombia.
El 4 de octubre la CORU se adjudica la colocación de la
bomba contra un canal de televisión en San Juan de Puerto
Rico que proyectaba una película cubana.
En agosto de 1976 dos funcionarios cubanos son asesinados en Argentina
Y llega el 6 de octubre de 1976. Posada Carriles había
reclutado a los venezolanos Hernán Ricardo Lozano y Freddy
Lugo para que fuesen los autores materiales del criminal sabotaje
al avión cubano en Barbados para que explotara en pleno
vuelo. En ese atentado fueron asesinadas 73 personas. El 7 de
octubre son detenidos y llevados a prisión en Venezuela,
Posada Carriles y Orlando Bosch. Cuando la policía detiene
a Carriles encuentra en su oficina un mapa de la ciudad de Washington
donde está registrado el recorrido que efectuaba diariamente
el asesinado canciller de Chile Orlando Letelier.
Posada Carriles permanece en prisión VIP hasta 1985. El
8 de agosto de 1982 logra fugarse y se refugia en la embajada
de Chile en Caracas. Es devuelto a la cárcel donde el 4
de noviembre de 1984 intenta nuevamente fugarse y por ello es
trasladado a una cárcel de máxima seguridad, San
Juan de los Morros, donde se fuga el 18 de agosto de 1985 ante
un “descuido” de la guardia que deja la puerta de
su celda abierta. La CIA arma una operación de rescate
del criminal por intermedio de una de sus organizaciones laterales,
la Fundación Nacional Cubana-Americana, que lo oculta unos
días en Caracas, lo saca por medio de un barco pesquero
al mar Caribe donde lo recoge un avión privado llevándolo
a Costa Rica y de allí a El Salvador. La CIA lo requiere
para que participe con los Contras en la guerra contra el gobierno
Sandinista en Nicaragua.
A fines de 1985 forma parte activa de la redes de suministro de
armas a los Contras junto con otro terrorista cubano, Félix
Rodríguez Mendigutía. Ello se “descubre”
por la caída de un avión que trasladaba armas en
Nicaragua donde se captura a su piloto Eugene Hasenfus quien declara
que participan del operativo Posada Carriles siendo el responsable
mayor el coronel Oliver North. Esas acciones son conocidas con
el nombre “escándalo Irán-Contras”.
El lugar ideal para operar protegido es El Salvador, donde Carriles
actúa incluso como asesor presidencial hasta que el escándalo
internacional obliga al gobierno a “desentenderse”
de él, pero continúa protegiéndolo. Posada
Carriles se reúne, en El Salvador, con terroristas cubanos
(gusanos) junto a mercenarios yanquis como los pilotos Jhon Peavate,
Hill Cooper y Jhon McCraine. Ello es denunciado, el 15 de octubre
de 1986, por el vice-ministro del interior de Nicaragua.
En 1982 continúa en plena actividad. Se reúne en
Honduras con el terrorista Gaspar Jiménez Escobedo con
el objetivo de adquirir un misil RPG-7 de fabricación soviética
que sería utilizado para derribar el avión que llevaba
a Fidel Castro a Madrid, a la II Cumbre Iberoamericana.
El gobierno de El Salvador le otorga en 1995 un pasaporte “auténtico”
a nombre de Francisco Rodríguez Mena y con ese nuevo pasaporte
se mueve hacia Guatemala donde recluta, en 1997 a los guatemaltecos
Jorge Venancio Ruiz y Antonio González Estrada, quienes
colocaron una bomba en el hotel Sol Palmeras, en Varadero, Cuba,
y otras dos en un ómnibus y en un aeropuerto que fueron
descubiertos antes de que explotaran.
Continúa la ola de atentados en los hoteles turísticos
de Cuba. En uno de ellos, el Copacabana de La Habana muere un
ciudadano italiano. Los autores materiales son detenidos, todos
ciudadanos centroamericanos, todos describen con lujos de detalles
que fueron contratados por Posada Carriles, quien los entrenó
en el uso de artefactos explosivos y les otorgó 15.000
dólares. Los detenidos son: María Elene González
Mesa de Fernández, Nader Kamal Musalam Barakat e Ivan Fernández
Mendoza de Guatemala y Ernesto Raúl Cruz León y
Otto René Rodríguez Llerena de El Salvador. Posada
Carriles declararía más adelante que el ciudadano
asesinado se encontraba en “el lugar equivocado en el momento
equivocado”.
A ellos Carriles les pagó 15 mil dólares, pero el
mismo Carriles describe en una entrevista que le realizara el
New York Times que Más Canosa le entregó por dicho
“trabajo” 200 mil dólares y reconoció
que Cruz León trabajaba para él.
En otro artículo Posada Carriles declara: “La CIA
nos enseñó de todo. Nos enseñó sobre
explosivos, asesinatos, bombas, sabotajes. Cuando los cubanos
trabajaban para la CIA se les llamaba patriotas”.
En noviembre de 2000, el criminal es detenido, en Panamá,
al descubrir la inteligencia cubana que estaba planeando un nuevo
atentado contra la vida de Fidel Castro, que llevarían
a cabo durante la celebración de la Cumbre Iberoamericana.
Este asesino junto a otros del mismo origen son detenidos con
un cargamento de explosivos en su poder.
Antes de finalizar su mandato, en septiembre del 2004, la presidenta
de la república de Panamá, la cipayo Mireya Moscoso
“indulta” a este terrorista cubano, que había
sido “condenado” a sólo 8 años de cárcel,
y a los otros tres que participaban en el atentado: Jiménez,
Remón y Novo que luego fueron admitidos en los Estados
Unidos.
En el mes de abril de 2005 Posada Carrillo ingresa de “manera
irregular” a los Estados Unidos desde México buscando
protección de sus jefes. El 13 de ese mes su abogado solicita
“asilo político” para el asesino y terrorista
confeso. El 3 de mayo, en conocimiento de que se encontraba en
Miami, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela aprobó
un pedido de extradición que, en virtud de convenios existentes,
debería haberse efectuado de inmediato. Roger Noriega,
secretario asistente del Departamento de Estado responde que Posadas
no se encontraba en los EEUU y que es muy posible que los cargos
que se le imputan hayan sido “inventados”.
El 17 de mayo, el hombre que no estaba en los Estados Unidos según
Noriega, lleva adelante una entrevista con el Miami Herald y luego
de la misma es detenido, no como criminal, sino como violador
de normas de migración. Los reclamos de extradición
a Venezuela o a Cuba se incrementan, pues Carriles posee ambas
nacionalidades y los EEUU manifiestan que darles la extradición
pondría en riesgo la vida del criminal. Por las dudas,
El Salvador también pide su extradición, pero sólo
para protegerlo.
Pero los planes del gobierno imperialista no era el de “proteger”
de posibles malos tratos al asesino sino de liberarlo, de liberar
a un terrorista, lo que no deja de ser lógico, ya que los
Estados Unidos es el país más terrorista del mundo
y de la historia del mundo. Pero existe un motivo mayor por el
cual debe quedar libre. En enero de 2006 el gobierno terrorista
anuncia la posibilidad de liberar “bajo fianza” a
Posada Carriles y el 6 de abril de 2007 un juez federal ordena
su libertad provisional.
El terrorista asesino recupera su libertad el 19 de abril pese
a haber asesinado con su intervención directa a más
de 100 seres humanos. Y cuando faltaban sólo 3 días
para el juicio por cargos migratorios (no por crímenes)
que podían devolverlo a Venezuela. La jueza Kathleen Cardone
lo libera de los cargos aduciendo que Posada Carriles “es
viejo, inválido y tiene fuertes vínculos con la
comunidad” y que las actividades que se le imputan “ocurrieron
supuestamente hace años en países extranjeros”.
Unos días antes, el 12 de abril, en Caracas, Venezuela,
es allanada la vivienda de Joaquín Chaffardet, abogado
defensor del terrorista Carriles. Allí se encontró
una apreciable cantidad de explosivos. De tal palo…
Hasta aquí una apretada síntesis de las acciones
de este terrorista a medida de Washington. Plan Cóndor,
Irán-Contra y voladura del vuelo 455 de Cubana de Aviación
entre otros crímenes. ¿Qué lleva a los Estados
Unidos a jugarse tanto por un criminal? ¿Sólo porque
sus dirigentes también, en general, los son? No: hay un
motivo mayor. Posada Carriles es un monstruo creado por la familia
Bush, por el sector más agresivo del imperialismo. Pero
no es un monstruo ingenuo. El criminal fue entrenado por la CIA
de Bush padre para hacer inteligencia, y sabe cómo cubrirse.
Se comenta que si va preso o muere de muerte no natural, una serie
de papeles muy comprometedores saldrían a la luz inmediatamente.
Y esos papeles comprometedores indicarían con mucha claridad
el papel de los Bush en los crímenes en los cuales él
participó. Y esto es lo que hace a la superestructura genocida
que montó el imperialismo en los Estados Unidos, que no
guarde las formas para evitar un escándalo aún mayor.
De allí que se lo proteja y no se lo elimine como a otros.
Muchos sabemos lo que son los Bushs, pero el más desinformado
de todos es el propio pueblo de los Estados Unidos, al que se
le intenta mostrar a Carriles como un viejito que está
perdiendo la memoria.
Exigir cárcel y castigo a éste terrorista y que
sea juzgado donde cometió sus crímenes es tarea
de todo hombre y mujer que se considere perteneciente a la raza
humana.
Oscar Natalichio
Secretario de Extensión Universitaria
Universidad Madres de Plaza de Mayo
oscarnatalichio@madres.org
Mayo 2006