el sol y la luna y el imperialismo.

SOL Y LUNA

Nuestra estrella más cercana, el Sol, es ambiciosa. Sólo él ocupa el 98% de la masa total de nuestro sistema solar. 109 discos de la tierra (diámetro) se necesitan para completar el disco solar y su interior (volumen) podría contener 1.300.000 planetas como el nuestro.

Lo que se observa a simple vista (pero con protección), es la fotosfera, que posee una temperatura media de 6,000º C y que en el interior llega a 15.000.000 ºC. Allí la presión es tan intensa (340 millardos de veces la nuestra) que se llevan adelante sólo reacciones nucleares que convierten 700.000.000 de toneladas de hidrogeno en cenizas de helio por segundo, liberando luz y calor que, como energía, se traslada del centro (donde se produce) a la superficie (donde podemos observarlo). En ese recorrido la energía producida, tarda 1 millón de años.

El sol se compone de 92,1% de Hidrógeno, 7,8% de Helio en el otro 0,1% hay oxigeno, carbono, nitrógeno, neón, hierro, silicio, magnesio, azufre y otros.

El sol, como todo nuestro sistema solar, tierra y luna incluidos, tiene una edad de 4570 millones de años y se estima que puede permanecer activo, sin jubilarse, otros 5.000 millones más.

Para esos años se habrá devorado todo el hidrogeno y comenzará a satisfacer su apetito con elementos más pesados: comenzará fundiendo el helio y simultáneamente a “engordar” convirtiéndose en un “gigante rojo” (no confundir con China) cuyo nuevo tamaño devorará a Mercurio, a Venus y a nuestra querida y no tan apreciada Tierra.

Nadie puede soportar tanto desborde, por eso el sol colapsará y se convertirá en una “enana blanca” chiquita y brillante que se ira apagando en el termino de 1 trillón de años.

La Luna está a sólo 384.403 Km. de la Tierra y tiene un diámetro de 3476 kms. Da una vuelta alrededor de nuestro planeta en 27 días, 7 horas y 43 minutos.

Es el planeta de los enamorados, de los poetas, de los amantes del éter. Ahora, entre nosotros, ese planeta es un desastre. No tiene atmósfera, no tiene agua, no tiene luz, hace frío, esta lleno de moretones producidos por meteoritos y si ahorraste (o robaste como Menem) 6000 kilos de oro, allá pesan apenas 1000 kilos y sólo podemos verle una cara, pues si bien también gira sobre si misma, lo hace de forma tal que siempre nos muestra una parte, la misma.

A esa única Luna le llamamos satélite como si se tratase del gobierno de Colombia con relación a los Estados Unidos. En este caso está bien aplicado lo de satélite, pero la Luna con relación a la Tierra conforma lo que se denomina un sistema binario, es decir, somos dos planetas, uno más grande que otro, uno con vida y otro sin vida. La Luna es sólo 3,6 veces más chica que la tierra y un satélite, para serlo, debe ser muchas veces más chico que el planeta que lo domina. Por ejemplo, el gigante Titán es 23 veces más chico que Saturno.

La Luna no gira alrededor de la Tierra, sino Luna y Tierra giran en torno a las masas de ambos. Pero como la Tierra es más grande, la gravedad que la Luna ejerce sobre ella es mayor en el centro (punto más cercano) que en la periferia. Y eso le otorga a la Tierra una forma de huevo y, como habitantes de un huevo, nosotros seríamos huevones.

Este fenómeno de ahuecarnos se denomina “gradiente gravitatorio” y es el responsable principal de las mareas y el responsable de alejar a la Luna de la Tierra unos 3 centímetros por año.

A esa Luna horrible se lo adora, y ¡lo que es el inconscientemente!, ya que no está mal que se la adore, pues gracias a la Luna nosotros existimos.

La Luna nació hace 4.570 millones de años, cuando el universo actuaba como actúa Bush ahora, bombardeando y destruyendo. Y lo hizo durante, al menos 600 millones de años hasta que las cosas se calmaron un poco.

La Luna, al concubinarse con nuestro planeta, desaceleró el giro del mismo lo que permitió que los días/noches fuesen más largos. Posiblemente los días/noches sin la presencia de la Luna serían de 13 horas. Y el año contendría 700 días por lo menos.

El aporte gigantesco que el planeta Luna ofreció al planeta Tierra, fue causarle mareas. Pero antes de avanzar explicaré sintéticamente que se entiende por “mareas”

Se trata del cambio periódico del nivel del mar producido por las fuerzas gravitacionales provenientes del Sol y de la Luna.

Cada valor 1 de presión equivale a 1 centímetro del nivel del océano. Lo corriente de la presión es ubicarse entre 990-1040 hectopascales. La culpa de que sepamos esto la tiene Newton que desarrolló una formula para que ningún estudiante de secundaria apruebe jamás matemáticas:
g = GM1M2
d2 Siendo G = 6,67 x 10-11 Nm Kg.-2.

Sintetizando: 1 HP de aumento es igual a 1 centímetro más en el nivel de los océanos.

Entre el pleamar y la bajamar el Sol con contribuye con 24,4 CMS. pero la amplitud de la pequeña y enamoradiza luna es del doble, de 53,6 CMS. Hay que tener fuerza para levantar todo un océano más de 1⁄2 metro. Y hacerlo siempre, sin faltar jamás. Y no demorarse ni adelantarse siquiera un segundo. Esos 53,6 cm. son un promedio, es como esa información que dice “un economista se ahogó en un lago de profundidad promedio 10 centímetros”. Las mareas alcanzan hasta 12 metros de altura. En Río Gallegos suelen llegar a 8,8 metros.

La vida comenzó en el agua, más específicamente, en el mar, hace unos tres mil millones de años. Se desarrolló en las capas superficiales de los océanos y se desplazó hacia abajo y hacia adentro por ríos y lagos. La parte terrestre era impensable para la vida. Ningunos de esos pequeños bichitos querían abandonar un medio tan acogedor como el agua e instalarse en un medio tal hostil y cambiante como la tierra continental.

Cuando la Luna, que andaba, según algunas teorías, a la deriva, se decidió aparearse a la tierra comenzaron las mareas, que eran mayores a las que hoy se producen pues al principio la Luna se encontraba más cerca de nuestro planeta. Y se le acabó la paz a las algas, crustáceos, moluscos y peces, en especial a los que estaban cerca de las costas.

Cada vez que el mar subía miles de ellos era arrojados a la tierra y cuando el mar se retiraba miles quedaban atrapados en los huecos de la parte continental y morían pero también se iban adaptando para resistir pues las mareas son tremendamente regulares. A través de millones de años un pequeño número de especies se adaptó a la vida terrestre y se desarrollaron en su nuevo medio. Primero la vida vegetal, hace 425 millones de años, luego los caracoles, las arañas, los insectos. Gracias a las mareas, producidas por la Luna, hay vida en la parte continental y no sólo en el mar. Gracias a la Luna existimos y fuimos desarrollando formas más complejas pasando de las moscas al menemismo, luego a los batracios, hasta culminar en el mono y en el hombre.

Posiblemente la vida terrestre se hubiese desarrollado igual, pues el Sol también produce mareas aunque mucho más chicas, en ese caso aún estaríamos adaptándonos para poder vivir con el oxígeno del aire. Estaríamos llegando ahora al nivel de gansos.

Sol y Luna, gracias a ellos existimos y pudimos desarrollar la vida. Este proceso llevó cientos de millones de años de lenta adaptación. La raza humana no puede permitir que el imperialismo y genocidas como Bush destruyan este fenómeno tan único y tan exclusivo, al menos en este sistema solar, que es la vida. Hay que tomar conciencia de ello. Hay que actuar. Hay que derrotar a los que ponen en peligro a la humanidad.

Oscar Natalichio
Secretario de Extensión Universitaria
Universidad Popular Madres de la Plaza de Mayo.