Tres días
de intenso trabajo en la "Escuela Formación Indígena
Avelino Ul", montañas del sur occidente colombiano,
noviembre 07.
Un proyecto en colaboración con Pachakuti nos ha regalado
el encuentro con las gentes organizadas de diferentes veredas
y resguardos indígenas del norte del Cauca. La historia
de la lucha indígena, la economía campesina y la
ley de Estatuto Rural en Colombia fueron los tres ejes temáticos
que se trabajaron sin dilación durante 12 horas diarias.
"Los Avelinos" (Asociación Indígena Avelino
Ul) y "Los Nietos" ( Movimiento Sin Tierra - Nietos
de Quintín Lame) además de otros interesados e independientes
acudieron a reafirmarse y formarse en su historia y sus demandas
presentes como indígenas y campesinos y a diseñar
planes de trabajo conjunto con otras organizaciones que integran
el "Proceso de Unidad Popular de Sur Occidente Colombiano".
De su historia:
Es de conocimiento histórico la tragedia que padecen los
pueblos indígenas del continente americano y de Colombia.
Inicia desde el mismo momento en que se dio la invasión
española. La invasión de sus territorios en Colombia
y en el Cauca se impuso bajo la guerra de dominación destruyendo
parte de sus culturas, territorios, cultivos y formas de organización,
imponiendo a la vez la forma de explotación y vasallaje
del indígena a través de la mita, la encomienda
y demás figuras de explotación.
Los indígenas y las indígenas resistieron a través
de alianzas y confederaciones como la resistencia organizada por
la cacica Gaitana entre los Pijaos y Paeces que por dos siglos
habrían de oponerse a la invasión europea causando
importantes bajas al ejército español quien solo
bajo el trabajo de los curas doctrineros y las misiones religiosas
lograron diezmarlos.
La economía de la gran hacienda, la minería y el
adoctrinamiento religioso fue la forma de dominación principal
que le permitió al español subordinar a parte de
los antepasados indígenas hasta asimilarles cultural y
políticamente.
Esta invasión no debe dejar de condenarse, pues se trata
de un dominio imperial como el existente en estos momentos. Un
dominio de unas potencias sobre los pueblos del mundo en pos de
repartirse los recursos naturales y los mercados mundiales. Ello
debe justificar, siempre una posición antiimperialista
y patriótica del movimiento indígena en la actualidad.
En la colonia permanecieron en la servidumbre donde predominó
la forma de la encomienda, el pago de tributos que más
tarde se convirtió en impuestos. La organización
política original en el Cauca fueron los Cacicazgos, figuras
de dirección política comunal de los indios. El
Cabildo y el Resguardo cuyo origen es considerado español
fue impuesto a los pueblos indígenas una vez dominados
por ellos.
Es muy importante recobrar concienda de cuán nociva fueron
estas instituciones para la población y cuál fue
su orígen y en qué degeneraron para poder entender
que las grandes haciendas así como la transmisión
hereditaria por línea paterna o materna es el origen histórico
del gamonalismo y del latifundismo terrateniente en este país.
Porque el territorio y el poder están ligados a una estructura
que viene desde la colonia.
En la independencia los indígenas al lado de mestizos y
criollos participaron en igualdad de condiciones en la lucha de
la campaña libertadora en la cual Bolívar levantó
sus derechos y reivindicó su causa en la famosa Legislación
Agraria en la que proclama los derechos del indio como ciudadano
y prohibe las prácticas de explotación a que se
les tenían sometidos desde siglos atrás.
La característica más conocida del siglo XX en Colombia,
como en muchos otros países del continente es la violencia
política. Desde su independencia esa violencia surge del
proceso de sustitución de las viejas estructuras polícitas,
culturales, económicas de la vieja sociedad colonial suplantando
la doctrina bolivariana por la doctrina santanderiana paralizando
así la inconclusa revolución del libertador.
En la primera década del siglo pasado se inician las luchas
agrarias en las que se conforman las famosas ligas campesinas
en varias regiones del país y se orientan las recuperaciones
de tierras en el norte y centro del Cauca, en ellas participan
indígenas y campesinos.
Es en la segunda década del siglo XX cuando el movimiento
indígena encabeza una lucha de recuperación de Tierra
en los resguardos. Los protagonistas fueron los comuneros Manuel
Quitín Lame y José Gonzalo Sánchez, entre
otros, quienes enfrentaron el terraje y la arremetida de los terratenientes
quienes intentaban convertir los resguardos en tierras baldías.
Estas luchas libradas en la primera mitad del XX por estos líderes
agrarios, indígenas y por las ligas campesinas reivindicaron
además de tierra la reforma agraria para el país.
Más tarde estas experiencias tuvieron un eco que tomaría
mayor fuerza en los 60 y 70 al calor de la lucha estudiantil,
sindical y revolucionaria que libraba Latinoamérica como
reflejo de la revolución cubana.
Así en 1971 nace el CRIC (Consejo Regional Indígena
del Cauca) y en 1973 la ANUC (Asociación Nacional de Usuarios
Campesinos). Entre ambas entidades con claridad de ideas y objetivos
de lucha surgen en ocasiones desencuentros y contradicciones a
su interior. Aparecen diferencias y actitudes personales que no
favorecen la unidad y la lucha campesina e indígena.
En la actualidad el movimiento indígena colombiano y caucano
sigue atravesando serias dificultades que no resuelven sus necesidades
más sentidas. La clase burguesa que gobierna les excluye
y privilegia los intereses de las multinacionales, los empresarios,
terratenientes y mafiosos, en detrimento de la autonomía
territorial indígena bajo el pretexto de que ellos-as poseen
demasiada tierra y de que en ella hay gran biodiversidad y riqueza.
El Régimen del actual presidente Uribe viene golpeando
por igual a todos los secores populares, incluidos a los-as indígenas.
Su política ultraderechista caracterizada por la implementación
de las políticas antipopulares como su "Seguridad
Democrática" que no es más que un pretexto
para el arrasamiento de las comunidades rurales por medio de excusas
que las señalan de insurgentes y terroristas o el Tratado
de Libre Comercio que incursiona la autonomía de las comunidades
indígenas y por su naturaleza se espera destruya la identidad
cultural, la soberanía y la dignidad de esas comunidades.
Sumado a esto, las organizaciones indígenas que componen
el Proceso de Unidad Popular del Sur Occidente Colombiano consideran
además que en su interior han de enfrentarse a obstáculos
que no permiten el avance de la lucha. Esos obstáculos
vienen manifestándose de la siguiente manera:
Ciertas autoridades presentan contradicciones en la visión
y accionar de sus principios fundamentales como la autonomía,
la autoridad y el territorio. En ocasiones se reduce la defensa
de estos principios como unos derechos que hay que arrebatarles
a comuneros, negros y campesinos pero no al Estado.
Otra situación que ha influido negativamente en el avance
de la resistencia indígena consiste en el manejo de recursos
económicos transferidos por el estado y algunos organismos
de cooperación internacional, quienes condicionan y convierten
a lciertas autoridades tradicionales en simples administradores
de recursos económicos y ejecutores de proyectos y planes
de vida dejando de lado la esencia de la lucha agraria. El Estado
y la Unión Europea se están encargando de provocar
estas situaciones.
En la actualidad:
Sin vergüenza, con la valentía para analizar y saber
en qué medio se mueven, los indígenas del norte
del Cauca, organizados con campesinos-as y otras organizaciones
de base, agrupados todos-as en el PROCESO DE UNIDAD POPULAR DEL
SUR OCCIDENTE COLOMBIANO han convertido las dificultades en oportunidades
de aprendizaje, han brindado espacios para el diálogo y
han conseguido avanzar en la unidad de acción y lucha popular
proponiendo:
La UNIDAD entre indígenas y pueblo oprimido. La defensa
del TERRITORIO, la IDENTIDAD como apropiación, rescate
y defensa de su cultura, la AUTODETERMINACIÓN, la RESISTENCIA
como lucha contra todas las acciones estatales que van en contra
de los intereses y valores del pueblo, la JUTICIA entendida como
igualdad social y democracia económica y política
y la MORAL entendida como el comportamiento de la persona en bien
del interés de la comunidad.
Además:
Defienden la búsqueda de caminos que conduzcan a un acuerdo
político al conflicto social y armado que vive Colombia.
Se organizan para recuperar ampliar y sanear territorios. Su accionar
es en pro de la soberanía y resistencia alimentaria. Defienden
el patrimonio genético de la biodiversidad, el patrimonio
cultural, la conservación del medio ambiente...
Rechazan de manera muy crítica el proyecto de Ley de Desarrollo
rural y otras legislaciones referentes al tema agrario que viene
promoviendo el Estado.
|


-avelinos y nietos en formación y organizándo el
trabajo para terminar la construcción del trapiche.




-mares de caña para etanol desde el monte.

-flora en el monte


|