Flora Tristán:
feminista en el Siglo IXX
Por Narciso Isa Conde
El
feminismo revolucionario es un componente obligado del socialismo
del siglo XXI.
El capitalismo actual no es solo neoliberal, sino que por serlo,
es tremendamente patriarcal.
El neoliberalismo ha feminizado de manera espectacular la pobreza
y ha potenciado todos los anti-valores en relación con
la opresión de la mujer: violencia machista, discriminación
de la mujer, manipulación sexual, precarización
extrema de la fuerza laboral femenina…
La sociedad pos-neoliberal, camino al nuevo socialismo, no sería
expresión de todas las rebeldías y de todas las
liberaciones: de clase, de género, de juventud, de razas,
naciones y etnias subordinadas, si se excluye cualquier modalidad
de explotación, exclusión o discriminación
de los seres humanos.
La liberación clase incluye a más del 80% de la
humanidad y la de género más del 50%, que es población
femenina.
Con el avance de la teoría de género desde el conocimiento
profundo de esa realidad, es impensable en pleno Siglo XXI un
verdadero socialismo sin contemplar la superación progresiva
y acelerada de esa vieja forma de opresión.
Lo extraordinario -y digno de destacar en estos tiempos de recreación
del pensamiento socialista- es que en la primera mitad del Siglo
IXX, un ser humano, por demás mujer, abordara con tanta
profundidad el tema de la liberación de la humanidad desde
la óptica del feminismo socialista.
Flora Celestine Therese Tristán (1803-1844), parisina de
nacimiento, tomó entonces conciencia de su condición
de “paria” y asumió la insurgencia socialista
inseparablemente vinculada a la emancipación de la mujer.
Socialismo para Siglo XXI de inspiración feminista gestado
el inicio del Siglo IX. Algo que merece hoy uno de lo mayores
reconocimiento. Algo que ella sintetizó magistralmente
en este artículo:
“La
Emancipación de la Mujer”
“¿Qué será preciso hacer para conmover
a esta sociedad corrompida?”
“¿Hasta dónde ha de ser necesario hundir el
hierro para encontrar las carnes vivas en esta gangrena que se
suma en putrefacción?”
“En nombre de aquellos que sufren, en nombre de aquellos
que se venden por un pedazo de pan maculado de lodo, en nombre
de aquellos que en paralelo con los más inmundos animales,
se ven forzados a disputarse un pasto vil en lo sumideros del
crimen.”
“En nombre de las pobres mujeres a quienes se tarifa como
carne de libertinaje en la conciencia de la prostitución,
y a las que se da el nombre de “mujeres de placer”,
porque al igual que en los réprobos del Dante, las lágrimas
se han congelado en sus ojos y la rabia de su propio dolor les
hace a veces reír lamentablemente.”
“En nombre de esas víctimas inocentes, con las que
trafican la inmoralidad de matrimonio mercantilistas, y que vestidas
de blanco y engalanadas de flores como las antiguas vírgenes,
son conducidas al altar con el objeto de que un célibe
por fuerza otorgue una irónica bendición sobre su
suplicio, pues un honorable padre y una madre titulada virtuosa,
la han condenado, por un puñado de oro, a la tortura que
inventó Mecencio: soportar lo besos de un cadáver.”
“En nombre de los padres y madres cuyos hijos devora el
Moloch social, en nombre de las mujeres cuyos corazones son devorados
y que no se atreven a proferir su quejas, en nombre del los niños
a los cuales se tritura y cuyos cráneos son aplastados
a fin de que carezcan de pensamiento y corazón.”
“¡Yo he vociferado, he llorado, y vosotros habéis
reído! ¡Me he impuesto silencio, me he arrastrado
a vuestros pies, y vosotros habéis pisoteado mi cabeza!
¿Qué es lo que soy? ¿Que importa lo que me
acontezca? ¿No he ofrendado mi vida por esa gente? ¿Y
qué importa eso? Pero, agobiadme, encarceladme, calumniadme,
llevad mas lejos el ultraje, arrojadme cual a un perro, un mendrugo
de pan por debajo de la mesa. Lo aceptaré todo, menos vuestro
pan. Que se me haga todo, a mí. Pero ¿Y el pueblo,
que vais a hacer por el pueblo? ¡Ah, hace mucho tiempo que
lo adivine, el pueblo no debe esperar nada de vosotros. La prosperidad
os embriaga, la familiaridad con voluptuosidades y remordimientos
os hace temer el tedioso contacto con las ideas serias, el pueblo
os repugna y no le perdonáis el ser desgraciado y tener
hambre! ¿No es verdad mis rechoncho financistas de arreboladas
y redondas mejillas, de labios siempre relucientes por los vinos
deliciosos recién bebidos, no es verdad que ese pueblo
con sus ojos hundidos, su tez pálida, os resulta feo? ¿No
es verdad, señoras prostituidas honradas, es decir ricas,
puesto que, como es sabidos, estas dos palabras son sinónimas
desde hace mucho tiempo, no es cierto bellas sirenas satinadas,
doradas y ambarinas, que el pueblo huele mal y que produce náuseas
con sus harapos?”
“¿Qué reclama él pues, y por qué
se le permite entrar? Para él nada hay aquí. ¿Qué
piden pan? Respondedle que no lo hay. Pero., lacayos, ¡Arrojad
de aquí a esa gentuza y dad un terrón de azúcar
a mi pobre lebrel enronquecido por ladrar contra ellos! ¿No
es cierto, vosotros todos, los elegidos de la glotonería,
de las bebidas, del lacayaje, vientres siempre repletos y siempre
ávidos, henchidos de orgullo y rebosantes de infamia, no
es verdad que ese pueblo es muy goloso y que semejantes bribones
son demasiado audaces al pretender que tienen derecho a comer?...”
“¿Acaso la tierra y todo lo que ella produce no es
pertenece?”
“¿Acaso no sois vosotros sus legítimos propietarios?
¿Acaso no sois absolutamente dueños de despilfarrar
lo que os sobra cuando os encontráis ya hartos y de compartir
vuestro lujo con vuestros perros antes que proveer a las necesidades
de los pobres? ¡Que los pobres acudan a las sociedades de
caridad! ¡Que acudan a lo hospicios de mendicantes, los
mendigos! ¡Que se vayan al diablo, por último, si
así les place!...En cuanto a nosotros, comamos, bebamos
y prostituyámonos! Para eso tenemos dinero. ¡Sí,
bebed, es la sangre del pueblo! ¡Sí, comed, es la
carne del pueblo!... ¡Sí, prostituíos, con
las entrañas del pueblo! Y cuando extenuados y hartos o
durmáis repletos, será él, ese pueblo, el
que despierte, hambriento y terrible.”
“¡Y cuando vosotros hayáis terminado, el empezará!...”
“¡Sí, bebed. Mas tened cuidado! ¡Tambien
vosotros tenéis sangre en las venas!...!Comed, pero tened
temor! ¡Pues vuestra carne se está cebando cual conviene
a la de las reses!...!Prostituid, mas estremeceos de espanto!
¡Pues mujeres e hijos tenéis!”
“Yo he sido mujer, he sido madre, y la sociedad me ha destrozado
el corazón. Fui asesinada, porque proteste contra la infamia,
y la sociedad me ha vejado al condenar penosamente cuyo a mi asesino!”
“En el presente no soy una mujer, no soy una madre ¡Soy
tan solo la paria!...!Pues bien, hermanos y hermanas! Cuando haya
sucumbido en la guerra contra vuestros opresores, os legaré
este libro, espantoso, para ellos, portador de esperanza y de
consejos para vosotros… y ellos no se atreverán a
condenarlo. Porque yo no os predico la rebelión. La rebelión,
la sedición, es crimen de un puñado de revoltosos.
Un pueblo no se rebela jamás, el se levanta cuando llega
su hora, y no precisa que se lo digan.”
“Yo no ataco a la propiedad, como dicen. ¿Acaso podría,
por ventura, alentar a los ladrones, yo, que los perseguiría
hasta bajo el mato de los jueces? Yo no ataco a la moral; compruebo
que nuestros pretendidos moralistas son los más inmorales
de los hombres. Yo no ataco la religión; pues es en nombre
suyo por lo que levanto la voz para denunciar el egoísmo
y la mendacidad de sus ministros.”
“¡Yo escribo para que sepáis, para que comprendáis;
grito para que me oigáis; mando adelante para mostraros
el camino! Leedme pues, hermanas y hermanos; y si creéis
en la abnegación de una hermana, seguidme.”
“Un hombre llevó su abnegación hasta la muerte,
y el testamento que legara constituye el Evangelio.”
“Pues bien; yo quiero llevar a cabo lo que soñara
sin duda la pecadora Magdalena, el pie de la cruz. Y quiero amar
como Él amó. Y morir como Él murió,
a fin de poder fecundar la viudez de Evangelio y transmitir una
herencia para confundirla con la suya. ¡Tambien yo preciso
de un Calvario para proclamar desde allí, al morir, la
emancipación de la mujer!”.-(Flora Tristán,
tomado del libro Introducción al Pensamiento Socialista
de Néstor Kohan, pags. 151, 152. y 153, Editora Ocean Sur).
Flora sufrió su calvario para que hoy no se olvide jamás
que socialismo sin emancipación de la mujer puede ser cualquier,
cosa incluso no pocas cosas buenas; pero de ninguna manera podría
ser socialismo pleno, socialismo verdadero.